Hola a todos!! He vuelto y con la segunda parte del primer capitulo de este fic, que al parecer les gustos a muchos. Bueno, este capitulo sera contado por Sora¿por que? bueno, porque crei que era justo que ella dijera su parte de lahistoria, ya que tambien la involucra, jejeje. Como sea, en esta parte se sabra cosas que Yamato menciono en la anterior, como por ejemplo,lo que paso en la fiesta de Mimi, y se dara a conoser quien es ese Shinji que Yamato menciono. Ymuchas otras cosas mas.
Y si son astutos, descubriran que fue lo que vio Yamato al final de su relato...
Un millon de gracias a todo los que dejaron sus reviews.
Chapter one: Segunda parte.
"The Hottest Summer."
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
--------- Sora's P.O.V. ----------
Urgh…
Cuanto calor…
Ya no lo soporto, no puedo trabajar así…
Si tan solo hubiera aceptado esa invitación a la playa…
…
…
No, eso no hubiera sido justo… no para Yamato…
Ahh, creo que mi cerebro se va a cocinar dentro de mi cabeza…
¡Por qué tuvo que cortarse la luz justo ahora!
Quien sea que haya provocado ese apagón es un completo idiota…
Ahhh…
¿Por qué el Sr. Tetsuka tenia que darnos este trabajo de hacer un ensayo?
¿Por qué no simplemente nos hizo otro examen…?
Agité mi cabeza, soltando un suspiro de resignación. No había caso en lamentarse por eso ahora, de nada serviría hacerlo. Traté de concentrarme en los papeles que estaban delante de mí, para así poder seguir con mi parte del ensayo. Comencé a jugar con mi lápiz nerviosamente, el calor era desesperante, demasiado. Era una suerte que hubiera alcanzado a hacer casi toda mi parte del ensayo antes del apagón, ya que ahora no podía ni pensar con claridad debido a este calor.
Bueno, no era solo debido al calor…
Mi concentración hasta antes del apagón era bastante buena, como siempre, pero en el momento en que el corte de luz comenzó, toda mi concentración se fue volando por la ventana. Mis pensamientos ya no me obedecían y solo se daban vueltas y vueltas en torno a una sola persona.
Yamato.
Debo admitir que desde que lo conocí ha llamado mi atención. Su forma de ser, frío, pero a la ves preocupado por los demás. Su atractivo, porque él tiene algo que lo hace atractivo para cualquier chica, hay cierto misterio en su persona que te deja cautivada inmediatamente. Tal vez son sus ojos, su mirada, tan profunda y penetrante, no lo se. Pero fue ese misterio lo que me gustó de él. Eso y su atractivo físico que vino después… Al comienzo no permití que ese gusto que sentía por él pasara a algo mas y me fue muy fácil, ya que nosotros no hablábamos mucho, no mas de lo necesario. Sin embargo, en cuanto regresamos de nuestra primera aventura en el Digimundo, las cosas cambiaron.
Levanté la vista levemente, lo suficiente para ver a Yamato sin que se diera cuenta. Estaba mirando hacia la ventana, de forma distraída. Lo observé por unos momentos, se veía tan lindo de esa manera.
Bueno, como iba diciendo, las cosas cambiaron en cuanto regresamos del Digimundo. Como era de esperarse, los ocho niños elegidos éramos muy unidos después de ese verano. Siempre ahí para ayudarnos mutuamente, sin importar que. Gracias a todo lo que vivimos en aquel mundo, Yamato logró abrirse más a las personas, especialmente con nosotros. Eso nos agradó mucho, y aunque tratara de negarlo, yo era la mas contenta con su cambio. Pero lo que yo no esperaba y que extrañamente pasó, fue que Yamato se abrió mas conmigo que con cualquiera de los muchachos. Y eso no lo entendía, ya que en el Digimundo casi no hablábamos; era cierto que nos ayudábamos, él me ayudo a salir de aquella oscuridad durante nuestra batalla contra Piedmon, pero fuera de eso, nuestras conversaciones se reducían al mínimo. ¿Entonces por que yo? Nunca se lo cuestioné, claro; temí que eso lo alejara de mí y yo no quería eso. Además el saber que él prefirió confiar en mí, que en alguien más, me alegró mucho. Y fue así que mis sentimientos hacia él comenzaron a crecer lenta y silenciosamente dentro de mí.
Y sin darme cuenta de ello, ya me había enamorado de él.
Al comienzo no entendí lo que pasaba conmigo, no entendí porque tenía una necesidad casi incontrolable de pasar la mayor parte de mi tiempo con Yamato. Yo estaba muy consiente de que él me gustaba y mucho, pero no sabia por que. Digo, seamos honestos, yo pasaba casi todo el día con Taichi, éramos amigos desde que estábamos en Jardín de niños, hubiera sido más razonable que sintiera algo por él, pero nada. ¿Por qué Yamato y no Taichi? No lo sabia; no lo supe entonces y no lo se ahora. Tampoco es como si me importara, no busqué una respuesta a eso, porque no la quería. No realmente. Me gustaba lo que sentía cada vez que estábamos juntos conversando o solo haciéndonos compañía. En ese entonces solo me conformaba con estar a su lado, como su mejor amiga. Además yo no sabia si él me veía como algo más y no me iba a arriesgar a perder su amistad.
Dejé de juguetear con mi lápiz y comencé a escribir inconscientemente.
Todo siguió como siempre, hasta el día en que entramos a la Secundaria; ahí las cosas cambiaron. Dejamos de ser niños y pasamos a ser adolescentes; obviamente nuestros cuerpos empezaron a desarrollarse como debían hacerlo, siguiendo su curso natural. Yamato formó una banda con unos amigos de él y esta se hizo muy popular en muy poco tiempo, obviamente los chicos también se hicieron populares. Siendo Yamato el más popular de todos. Yo noté eso inmediatamente, ya que siempre me encontraba al pendiente de todo lo que se relacionara con él. Casi todas las chicas de la Secundaria estaban interesadas en él, incluso las que eran mayores. Esas chicas formaron un pequeño Fan-club y siempre iban a donde iba Yamato, lo seguían a todas partes. Y empecé a sentir celos, ya que ellas eran más bonitas que yo a mis ojos. Fue entonces que me di cuenta de que realmente me había enamorado de Yamato, ahí fue cuando admití a mi misma que lo que sentía por él… era amor.
Esa palabra me asustaba mucho… y creo que aun me asusta un poco.
Digo, es obvio que me asustara. Es decir, por favor, solo tenía trece años. ¿Cómo era posible que una niña de trece años sintiera amor por su mejor amigo? Eso no era posible, al menos no en mi razonamiento. Pero por más que trate, no podía evitar sentir celos por las chicas que se le acercaban, o alivio cada vez que él, cortésmente, les decía que lo dejaran en paz. Y digo cortésmente, porque Yamato no era mal educado, al contrario, era todo un caballero… a menos que lo hicieran enfadar, pero eso era remotamente posible. Comencé a preocuparme mas de mi persona, a tratar de verme un poco mas femenina, ya que no quería cambiar mi forma de ser; a Yamato le gustaba mi forma de ser, él me lo había dicho. Me importaba demasiado su opinión sobre mí, pero eso es normal en el estado en que estaba, de chica enamorada.
Y en el que aun estoy…
Luego, sucedió algo que me sorprendió mucho. Algo que yo hice, pero que luego descubrí que realmente quería hacerlo. Dejé el equipo de Fútbol y me uní al club de Tenis. Decir que mis amigos se sorprendieron, sería poco, estaban realmente impactados con la noticia. Y era lógico, ellos jamás hubieran esperado eso de mí; yo no hubiera esperado eso de mí. Pero sucedió. Aun así, me apoyaron en mi decisión. Solo faltaba la respuesta de Taichi, quien aun trataba de digerir la noticia, y Yamato, quien no había llegado a la cafetería de la escuela aun. Y cuando Taichi logró digerir toda la noticia, paso lo que tenia que pasar… Puso el grito en el cielo…
Flash Back…
"¡QUEEEEEHHHHHH!"
El grito se escuchó en toda la cafetería, si es que no fue en toda la escuela, haciendo que todos los presentes se voltearan a vernos. Yo estaba sorprendida por su reacción; sabía que mi decisión le iba a molestar un poco, pero jamás creí que tanto.
"¡Sora, tienes que estar bromeando!"- gritó, golpeando la mesa con la palma de sus manos.
"Pero, Taichi…"- dije, pero él me interrumpió.
"¡No, Sora…! Por favor, no puedes hacerme esto, no puedes… No renuncies al equipo…"- dijo y rodeó la mesa para arrodillarse junto a mi. "Por favor, Sora, eres mi mejor jugador, no puedes renunciar ahora, no a tres semana de las finales… ¡No puedes!"- suplicó.
Me sentía bastante incomoda, aun mas con toda la cafetería mirándome. "Yo… lo siento, Taichi, pero ya me inscribí en el club y… El equipo no es malo, no creo que el que yo este o no haga la diferencia… los muchachos son buenos y, además, estas tú…"
"¡Pero somos un dúo!... Sora, solo contigo puedo hacer mis jugadas…"- me miró suplicante.
Aun así, no cambie de parecer, yo ya había tomado mi decisión y Taichi tendría que aceptarlo. "Lo siento, Taichi… Pero estoy segura de que puede enseñarle a uno de los chicos para que te ayude a hacer tus jugadas…"
"Sora…"
"¿Qué ocurre?"- preguntó alguien a nuestro lado, alguien cuya voz yo reconocería en cualquier momento.
Nos volteamos, encontrando a Yamato de pie, con su bandeja del almuerzo en sus manos y con una expresión de absoluta confusión en su rostro. Yo también me encontraría así, si de repente entrara a la cafetería y encontrara a todos los presentes viendo a un Taichi desesperado. Yamato me miró, cuestionando la situación. Yo solo atiné a sonreírle algo apenada y avergonzada por la escena, no pude evitar sonrojarme un poco. Afortunadamente nadie lo notó. Taichi al verlo, se levantó de un salto.
"¡Yamato! Amigo, por favor, ayúdame, hazla entrar en razón. Tu puedes hacer que recapacite para que no comenta una locura… ¡No sabe lo que dice!"- dijo exasperado.
Yamato lo miró confundido. "Pero… ¿Qué dice que…?"- dijo confundido, luego volteó a verme. "¿Qué pasa?"
Yo suspiré. "Lo que sucede es que decidí renunciar al equipo de Fútbol y unirme al club de Tenis."- le dije.
"¿Y que hay de malo con eso?"
"¡Como que qué hay de malo con eso!... Yamato estamos a tres semanas de las finales, ella no puede renunciar ahora."
"Taichi, no seas bobo…"- luego volteó a verme y me sonrió. "Sora, no escuches a este tonto, es tu decisión y nosotros la vamos a respetar; Taichi comprenderá tarde o temprano, tú sabes que esta así por la presión de las finales, así que no te preocupes… Además, sabes que sin importar lo que pase, tienes todo mi apoyo en esto."
Yo me ruboricé levemente ante eso. "Gracias…"- le dije.
Taichi lo miró incrédulo. "¿Estas de su lado?"- preguntó.
Yamato lo miró seriamente, luego mostró una media sonrisa. "Claro que si. ¿Por qué no habría de estarlo?"
"¡Ahhh! Pobre de mi…"
Reí ligeramente ante la actitud de mi amigo. A veces era tan infantil…
... Fin Flash Back.
Luego de que terminaran las finales, Taichi se disculpó por haberse comportado así. Y todo siguió normal. Disfrutaba mucho jugar Tenis y lo que era aun mejor, mi madre ya no me reprochaba por jugar un deporte poco femenino, ya que el Tenis no lo era.
Mis pensamientos se detuvieron al sentir un leve cosquilleo en mi nariz; fije mi vista en ella y vi una pequeña gota de sudor recorrerla hasta caer sobre el escritorio. Suspiré suavemente y apoyé mi mentón sobre mi mano, mientras que con la otra seguía escribiendo, no sabia que escribía, solo dejaba que se moviera para pretender que hago mi parte del ensayo y para que Yamato no notara que había estado mirándolo furtivamente. Aun sigue observando el paisaje por la ventana, con esa misma expresión distraída de hace unos momentos.
Como iba diciendo, el Tenis resultó ser el deporte perfecto para mí. Mi relación con Yamato no cambio mucho después de eso, siguió siendo la de mejores amigos. Solo que cuando íbamos al parque, ya no era para ir a jugar, sino para conversar. Hablábamos de nuestros problemas y tratábamos de ayudarnos con eso, a veces hablábamos de nuestros pasatiempos, o a veces de nada en especial. Pero con el paso del tiempo, las cosas se hacían cada vez mas difíciles para mi; mis amor hacia Yamato creía cada día más y más… Y eso me aterraba, temía que llegara el día en que no podría controlarlo y terminaría confesándoselo, haciendo totalmente el ridículo delante de él. Sin embargo, temía mas por su reacción, por su respuesta; temía por una negativa… temía perderlo por no saber controlar lo que sentía.
Aun temo por eso…
Cada día me dolía más al estar a su lado, hablarle, hacerle compañía, ayudarle, sin poder decirle lo que sentía. Los días se estaban convirtiendo en una verdadera tortura. Y sus fans no me ayudaban en lo absoluto. Entonces, a comienzos del año dos mil dos, decidí alejarme de él un tiempo, para calmar a mi corazón y controlar mis sentimientos; cosa que me fue bastante difícil. Pero ese tiempo, que iba a ser corto, fue alargándose. Yo sabía que Yamato se había dado cuenta de mi indiferencia hacia él desde un principio, pero quien no lo hubiera hecho. Nosotros éramos muy unidos y que de un momento a otro nos alejáramos era algo entraño. Yamato trataba de hablar conmigo, quería saber que me pasaba, pero yo lo evitaba, y cuando lograba detenerme para hablar, yo lo evadía con excusas tontas. Yo estaba conciente de que le hacia un daño al alejarme de él, y eso me lastimaba mas aun, pero no sabia que mas hacer. Finalmente, Yamato dejó de buscarme y me dejó ser. Y lejos de aliviarme su acción, me dolió aun más.
Unos meses después de mi estúpida decisión y de no hablarnos, ni vernos, como solíamos hacerlo. Lo encontré en el patio de la escuela, durante mi práctica de Tenis…
Flash Back…
"Vamos, Sora, se que puedes hacerlo."- dijo mi entrenadora.
Yo suspiré e infundándome ánimos, lancé la pelota al aire y la golpeé con mi raqueta; pero esta vez, en lugar de golpear la malla, salio volando de la cancha. Definitivamente ese no era mi día. Pero para ser honesta, desde que dejé de hablarle a Yamato que no es mi día. Suspiré resignada y volteé a ver a la entrenadora. Le sonreí apenada. Ella suspiró y se encogió de hombros. Sabía que ella estaba muy confundida con mi comportamiento, ya que yo nunca había perdido un saque antes. Pero era lógico que nadie lo comprendiera, yo no le había comentado a nadie el por que de mi resiente comportamiento, ni siquiera a Mimi; que a pesar de que ella esta en Estados Unidos, seguimos siendo las mejores amigas.
"Muy bien, Takenouchi, tomate el resto de la tarde libre, no mas entrenamiento para ti por hoy."
"Lo siento…"
"No te preocupes, a todos nos pasa alguna vez, hoy solo no es tu día."
Yo asentí levemente. "Iré por la pelota…"- dije.
La entrenadora negó con la cabeza. "No es necesario, en serio, puedes irte a tu casa; luego enviaré a alguien para que la busque."
"No importa, yo iré."- dije y me alejé corriendo en la dirección en que salio volando la pelota.
Llegué hasta el patio de la escuela, pero no encontraba a pelota. Seguí caminando, más lento que antes, tomándome mi tiempo, después de todo, la entrenadora ya no me necesitaba. Mientras caminaba por el patio, llegué a una parte de este que no había visto antes y que se notaba que no iba mucha gente ahí, por no decir nadie. Era como un pequeño jardín detrás de la escuela, era muy hermoso. Me llevé una gran sorpresa al ver que, efectivamente, había alguien ahí. Y era precisamente a quien había estado evitando…
Yamato…
Lo hubiera evitado como ya lo había estado haciendo, de no ser que la pelota estaba junto a él. Aunque parecía no haberlo notado, parecía estar dormido. Me acerqué cuidadosamente hacia él, no quería despertarlo si realmente estaba dormido, tampoco quería que me notara; no me sentía preparada para hablar con él, no aun. Al llegar a su lado, me agaché para recoger la pelota, pero antes de poder ponerme de pie y alejarme lo mas rápido posible de ahí, una mano me detuvo, sujetando mi muñeca. Esta de más decir que me asuste muchísimo. Entonces oí a Yamato reír.
"¡Yamato, por el amor de Dios, no vuelvas a hacer eso!... Me asustaste…"- le dije.
Yamato se sentó, aun riendo. "Lo siento, no pude evitarlo. Me pareció tierno que trataras de no despertarme."
Permanecimos un momento en silencio, hasta que Yamato volvió a hablar.
"Sora."
"¿Si…?"
Yamato suspiró. "Necesito hablar contigo…"- dijo, y antes de que yo pudiera protestar, él prosiguió. "Por favor."
"Yo… bueno… yo… De acuerdo. Déjame ir por mis cosas."
Yamato asintió y ambos nos pusimos de pie. Fui por mis cosas a la cancha y tras haberle devuelto la pelota a la entrenadora, caminé lentamente a la salida. Ahí estaba Yamato, esperándome; seguramente pensó que escaparía, aunque no lo culpo. Pensé en huir, pero ya estaba cansada de esa situación, así que decidí enfrentar mis problemas. Al llegar a su lado, me sonrió.
"¿Lista?"- preguntó.
Yo solo asentí.
"Bien, entonces, vamos al parque, ahí tendremos mas privacidad."- dijo, mirando un lugar atrás de mi.
Me volteé y vi a sus fans mirándonos, o mejor dicho, mirándome de forma no muy amigable. Me estremecí por completo al sentir algo calido en mi oreja. Yamato estaba muy cerca y yo sabia que si me volteaba, pasaría algo que quizás ninguno de los dos quiere que pase… aun. Así que me quede quieta, mientras mis mejillas se tornaron rojas.
Inhala… Exhala… Inhala… Exhala…
"Iremos a mi lugar secreto… Ellas no podrán encontrarnos ahí…"- me susurró.
Yo solo asentí. Ya no confiaba en mis palabras. Salimos de la escuela y nos dirigimos hacia el parque a paso velos. Las fans de Yamato nos iban siguiendo, pero iban más lento, seguramente para que no nos diéramos cuenta, aunque ya era muy tarde. Llegamos al parque y Yamato apresuro el paso. Después de dar un par de vueltas, llegamos a un apartado cerca del lago. El lugar estaba rodeado de árboles y arbustos, realmente solitario. Era obvio que nadie pasaba por ese lugar del parque.
"Bien…"- comencé, pero no dije mas, no sabia por donde empezar realmente.
"Sora… ¿Estas molesta conmigo?"- dijo Yamato, tomándome por sorpresa.
"¿Uh?"
"¿Acaso… hice algo que te molestara?"
Eso si me sorprendió. "¡N-no!... Claro que no, tu no has hecho nada…"
"¿Entonces por que me evitas?"
Permanecí en silencio por un momento, tratando de ordenar mis ideas. "Bueno… yo… Lo siento, Yamato… Se que, probablemente, mi decisión fue egoísta, al no tomar en cuenta como te sentirías tu, pero… Yo no quería ser el motivo de tu distracción… Se que los chicos de la banda piensan que yo te distraigo de tus deberes hacia el grupo… Sin mencionar que, al parecer, no les agrado mucho a tus fans…"- dije y eso era verdad, no toda la verdad, pero aun así lo era.
Y para mi sorpresa, Yamato comenzó a reír.
"¿Qué es tan gracioso?"
"Ay, Sora… ¿Realmente creías eso?..."- pauso un momento para calmar un poco su risa. "Sora, yo no se que te habrán dicho los chico, pero ellos no tienen ningún derecho en entrometerse en mi vida… Además, tu no me distraes, para nada…"- me sonrió.
Se que me iba a decir algo mas, pero lo reemplazó por esa sonrisa. No que me haya quejado.
"Y si te preocupan mis fans, no les des importancia… Yo no forme la banda por la fama y las fans, tú eso lo sabes… Para mi tu eres mas importante que esas niñas que ni siquiera me conocen…"- de pronto, se torno serio. "Sora, no quiero que te alejes de mi… Tú… eres mi mejor amiga y te necesito conmigo… Porque, los amigos están en las buenas y en las malas… ¿verdad?"
Eso era cierto, muy cierto, y parece que yo lo había olvidado. Los amigos siempre están ahí para ti, sin importar que… Yamato es así y yo seré igual con él. Ya que se que si algún día le confieso lo que siento, él no me quitara su amistad.
"Tienes razón, creo que… lo había olvidado."- sonreí.
"Muy bien, entonces, no importa lo que llegase a pasar entre nosotros, seguiremos siendo los mejores amigos, siempre."
Yo le sonreí.
… Fin Flash Back.
Después de eso nos quedamos conversando hasta el anochecer, como no lo hacíamos desde que éramos unos niños. Extrañaba esos tiempos. De repente, tuve un extraño sentimiento, como si… alguien estuviera observándome…
No puede ser…
Alcé mi vista un poco, solo para encontrarme con los ojos de Yamato clavados en mi persona. Fijé mi vista en mi trabajo, sintiendo como los nervios comenzaban a apoderarse de mi. Un escalofrió recorrió mi espalda. Jamás esperé que Yamato estuviera observándome. Bueno, tal ves si, él suele hacerlo a menudo, pero es normal, digo es un chico después de todo, los chicos deben mirar a las chicas. Y en ese aspecto también soy culpable, yo también lo he mirado. Pero bueno… Traté de continuar con el ensayo, pero con Yamato mirándome así y con el calor que hay, se me hizo difícil. Además… ¿Quién podría concentrarse en un ensayo en mi situación?
¡Es mas!… ¿Qué chica podría concentrarse en hacer un ensayo estando con un chico como Yamato en su habitación, completamente solos?... Les diré que chica… Ninguna, no hay chica en esta cuidad que sería capas de concentrarse con Yamato delante de ella.
Y al no poder concentrarme, mi mente no encontró nada mejor que ponerse a recordar el pasado… Momentos que yo atesoraba con mucho cariño. Recuerdos del día en que decidí confesarme a Yamato. Aquel día me sentía tan nerviosa.
Flash Back…
Biyomon, quien había estado en nuestro mundo por unos cuantos días ya, me había ayudado a darme el valor suficiente para decidirme a hacerle un regalo a Yamato. Aunque al comienzo no sabia que regalarle. Biyomon me había dicho que lo mejor que podía regalarle era algo hecho por mi. Pero además de hacer Ikebana, no sabia hacer muchas cosas. Entonces me vi envuelta en un dilema, pero por suerte Biyomon estaba ahí. Ella me dijo que hiciera algo simple, pero significativo, luego propuso las galletas. Lo que me pareció genial, ya que yo sabía hornear.
"¡Están estupendas, Sora! Ahora démonos prisa, el concierto empieza en una hora, y si no nos apresuramos no tendrás tiempo de hablar con él."- dijo Biyomon.
Ni siquiera me dio tiempo de hablar, me empujó por la puerta y nos encaminamos hacia el lugar donde se realizaría el concierto. Un gran escenario cerca de la playa. Al llegar ahí ya me estaba arrepintiendo y Biyomon no paraba de insistir en que entrara. Pero para mi sorpresa no fue ella la que me infundió valor para entrar, fue Taichi.
"Sora."
"Taichi…"- dije sorprendida, tratando de ocultar el regalo.
"¿Es eso un regalo?"- me preguntó.
Yo solo asentí.
"¿Es para Yamato?"
No alcance a responder, no que lo hubiera hecho, las palabras no me salían. Justo en ese momento Gabumon abrió la puerta y Biyomon se puso a hablar en forma inoportuna. A veces no sabía si estaba de mi lado, o en mi contra. Pero lo siguiente que oí de Taichi, fue lo que me sorprendió más en esa tarde.
"Ve."
"¿Uh?"
"Anda, ve, Yamato te espera."
"Muy bien…"- le sonreí. "Gracias, Taichi…"
Gabumon me guió hasta la entrada de una sala, me dijo que ahí estaba Yamato. Luego se fue con Biyomon. Estuve ahí parada unos momentos. Luego respiré profundamente y, armándome de valor, llame a la puerta. Al cabo de unos segundos, la puerta se abrió. Apareciendo ante mí como si fuera un sueño. Su expresión de sorpresa me dijo que no había estado esperando que yo apareciese por ahí.
"Sora…"
"Hola… Yamato…"
Permanecimos en silencio unos minutos, hasta que él habló de nuevo.
"Ahh… Pasa, adelante."- cerró la puerta tras de él y se volteó. "¿Qué te trae por aquí?... Creí que habían decidido juntarse con los chicos a la entrada del escenario."
"Si… Pero yo… quería… uhmm…"- comencé a juguetear con el regalo, sin darme cuenta y eso atrajo la atención de Yamato a mis manos.
"Traes… un regalo…"- no lo había dicho como pregunta, sino como un hecho. "¿Es… para… mi?"
Me había tomado reunir nuevamente todo mi valor y más para mover mi cabeza de forma afirmativa. Extendí mis manos con el regalo, esperando, deseando, que lo aceptara. Yamato lo tomó de mis manos con cuidado, sonriendo ligeramente. No pude evitar, por mas que traté, que el color subiera a mis mejillas.
"Wow… Gracias… Yo… no se que decir… Muchas gracias, Sora."- dijo.
"D-de n-nada…"
"¿Puedo… abrirlo…?"
Yo asentí. Esperé a que abriera el regalo para ver su reacción. Su expresión se torno en una de alegría al ver el contenido de la caja y sentí como el nerviosismo que sentía al no saber si le gustaría mi regalo o no, se esfumo en un instante.
"Son galletas… y con chispas de chocolate… Muchas gracias, Sora. Hacia tiempo que no las comía."- comió una y su sonrisa se amplio. "Están deliciosas, muy ricas."
"Me alegra que te hayan gustado…"
Hubo un momento de silencio, que Yamato aprovechó para acercarse a mí un poco.
"Sora…"- dijo suavemente.
"¿D-dime?"
"¿Por qué me diste este regalo?... ¿Por que a mi?"
Por un momento me había sentido tentada a decirle que solo fue porque él era mi mejor amigo y quería darle ánimos para su concierto; de hecho estuve a punto de hacerlo, pero no lo hice. Yo había ido con un propósito a ese lugar y ese propósito era confesarle mis sentimientos, no podía echarme para atrás. Tenia que ser fuerte en mis decisiones, tenia que ser consecuente con lo que hacia. No huiría ahora, incluso si él no me correspondiera.
"Porque yo… tu… tu… Tú me gustas… mucho… Yamato…"
Lo había dicho y ya no había vuelta atrás. Yamato se veía sorprendido, por decir lo menos, pero no dio indicios de alguna respuesta que me dijera algo sobre lo que pensara. Y justo cuando iba a responder a mi repentina confesión, una voz desde el pasillo lo interrumpió. Que aun hoy no se si eso fue una bendición o una maldición.
"¡YAMATO-KUN!"
El rostro de Yamato empalideció rápidamente, mostrando una expresión de puro horror. Segundos después, La hermana mayor de Daisuke, Jun, entró en la habitación, colgándose inmediatamente al brazo de Yamato. Ni siquiera se dio cuenta de que yo estaba ahí. Sentí celos, lo admito, pero la gracia de aquella escena no me dejó expresarlos del todo.
"Pe-pe… ¡Pero que haces aquí!... ¡Suéltame!"
"¡Pero, Yamato-kun, yo vine exclusivamente a darte mi regalo! No seas malo…"
"¡No importa, no puedes estar aquí!... ¡Suéltame de una vez!"
Yamato me miró, suplicándome con sus ojos para que lo ayudara, pero yo solo le sonreí apenada. Murmuré un débil Nos vemos y salí de ahí. Afuera me encontré a Gabumon y a Biyomon. Gabumon entró en la habitación para ayudar a su compañero, mientras yo salía de ahí, dirigiéndome hacia el escenario, ya que el concierto iba a comenzar. Ya le había confesado mis sentimientos, no tenia porque quedarme ahí; yo ya había cumplido mi propósito… Lo que sucedería después, seria algo que el tiempo decidiría.
Luego de salir de ahí, me dirigí directamente al escenario, no quería perder mi lugar en primera fila, una ventaja de ser amiga del líder de la banda. Ahí se encontraban Taichi, junto con Koushirou y Jyou. El concierto estuvo bueno, muy bueno; había bastante gente. E incluso si no pudieron terminarlo, estuvo fabuloso. Pero fue una verdadera lastima lo que pasó luego. Un Tyranomon entró arrasando con las murallas y el edificio comenzó a derrumbarse. Me separé de los chicos, pero eso era en lo último en que pensaba entonces; todo lo que hacia era preocuparme por Yamato. Lo busqué por los alrededores con mi vista, pero no lograba verlo. De repente, sentí que alguien colisionó conmigo, haciendo que ambos cayéramos. No sabia si esa persona lo había hecho en forma intencional, o solo fue un accidente al tratar de escapar. Lo primero que vi al abrir mis ojos fue una enorme roca caer en el lugar en el que había estado de pie momento antes de que la persona, quien aun seguía sobre mí, me empujara. El extraño(a) se levantó y solo ahí pude ver su rostro. Había sido Yamato, él me había rescatado de lo que hubiera sido una muerte segura.
"Yamato…"
Él no dijo nada, solo me tomó la mano, levantándome al instante. Y en el momento en que estuve de pie frente a él, me abrazó, muy fuerte. Lo sentí temblar ligeramente, o tal vez era yo, ya no lo recuerdo bien. Cuando los escombros empezaron a caer en menos cantidad, Yamato comenzó a correr a la salida, sin soltar mi mano. Al salir nos encontramos con Taichi y los demás; incluyendo a los nuevos elegidos. Los pequeños ya se estaban encargando de los digimons que se encontraba en nuestro mundo. Y nosotros tuvimos que ayudarles, era demasiado para ellos; lo hubiéramos hecho de cualquier manera. Al terminar con aquel problema, acompañamos a Ken hasta la estación del metro que debía tomar para ir a su casa, no fue un problema. Luego de despedirnos cada uno se fue a sus respectivos hogares. Yo ya no vivía en el mismo complejo departamental que Taichi, así que hubiera tenido que irme sola, pero no fue así; Yamato decidió acompañarme.
"No tenias que acompañarme… en serio."- le dije.
"No te preocupes por eso, además esta de paso a mi casa."
"Mentiroso…"
Yamato rió un poco, disminuyendo la tensión que había. "Muy bien, muy bien, me descubriste… Solo quería acompañarte, es todo."
Permanecimos en silencio el resto del camino, hasta que llegamos al complejo departamental en el que estaba viviendo. Yamato quiso acompañarme hasta mi departamento y yo no puse objeción. Nos metimos en el ascensor y esperamos a que llegara al piso que había marcado.
"Gracias…"- le dije, mientras estábamos ahí en el ascensor.
"¿Por qué lo dices?"
"Por… salvarme… hace unas horas, después de que tu concierto fuera interrumpido…"
Yamato no dijo nada y yo no seguí insistiendo con el tema. Una vez estuvimos frente a la puerta del departamento, no sabíamos que hacer. Me despedí de él como siempre lo hacia, con un beso en la mejilla. Pero antes de poder alejarme, Yamato me tenía prisionera entre sus brazos y, de improviso, me estaba besando. No dude ni un segundo en corresponder el beso y era lógico, eso era precisamente lo que yo quería. Sin embrago, el que él hubiera hecho eso no dejó de sorprenderme. Tenía demasiadas cosas en mi cabeza en ese momento y para cuando había empezado a disfrutar del beso, este ya había terminado. No supe que decir.
"Ahh…"- comencé, pero las palabras no salían.
"Tu… Tú también me gustas… mucho… Sora."- dijo Yamato, levemente ruborizado. "Y… me gustaría… que fueras… mi novia…"
Le sonreí tiernamente, lo abracé e, impulsivamente, lo besé; solo que esa vez si pude disfrutar del beso. Esa había sido mi respuesta y él la comprendió a la perfección. Jamás me había sentido tan feliz como me sentí en ese momento. Lamentablemente esa felicidad no duró mucho, ya que al poco tiempo después nos enteramos de algo que realmente nos ponía en una muy complicada situación con uno de nuestros amigos y sabíamos que si continuábamos con nuestra relación, solo acabaríamos lastimando a alguien y a nosotros mismos.
… Fin Flash Back.
Realmente eso había sido lamentable, en especial después de enterarnos de que todo había sido un malentendido. Un estúpido rumor. Lancé un suspiro de frustración, tomé mi cabeza entre mis manos y la agité fuertemente para poder despejar mi mente de esos inoportunos pensamientos. Mi vida no puede ser más injusta ¿verdad?
"¿Ocurre algo, Sora?"- escuché a Yamato decir.
Lo miré y volví a suspirar. "Con esta calor no puedo pensar y así no puedo trabajar."
Yamato solo permaneció en silencio. Así que asumí que estaba de acuerdo conmigo. Claro, yo no le había dicho toda la verdad, pero eso no era mentirle, así que estaba bien. Me incliné hacia atrás, estirando los músculos de mi espalda, ya que había empezado a dolerme de tanto estar en una sola posición. De repente sentí un escalofrió recorrer mi espalda. Pero lo ignoré. Hice aquel extraño sentimiento a un lado y me enderecé en el asiento.
"¿Yamato?"- lo llamé, haciéndole dar un salto.
Su acción me sorprendió y mas aun al ver el susto en sus ojos, aunque solo haya sido por un breve momento. ¿Por qué se habría asustado? No se me ocurrió nada. Tal vez estaba muy metido en sus pensamientos y yo lo saque abruptamente, podría ser eso. Sin embargo, no le di importancia, aunque si tenia curiosidad por saber que le había ocurrido.
"¿Dime?"- dijo.
"¿Quieres algo de beber?"- le pregunté, levantándome lentamente.
Yamato asintió efusivamente. "Agua fría, muy fría… y con hielo, mucho hielo… por favor."- dijo.
"Muy bien. Ahora regreso."- dije y salí de la habitación.
Caminé hacia la cocina tranquilamente. ¿Por qué Yamato quería tanto agua fría y con hielo? Digo, es obvio que es por el calor, pero… ¿Será por algo mas?... No, no podía ser algo mas, seguramente solo eran ideas mías. Aun así, no podía dejar de pensar en un sin fin de razones del por que de su comportamiento… ¿Tendrá… algo que ver… conmigo?
Si, claro…Eso quisiera yo…
Antes de entrar a la cocina, me di cuenta de que había un mensaje en la maquina contestadora. ¿En que momento habían llamado? No hay mucho ruido en el departamento, así que lo hubiera escuchado. Quizás había sido mi madre para saber como íbamos con él ensayo. Me acerqué al aparato y presioné el botón.
¿Quién habrá sido?
Usted tiene un nuevo mensaje.
Piii… Hola, Sora… Yo llamaba para saber como estabas y… bueno, para disculparme… Probablemente crees que es inútil pedirte disculpas después de tanto tiempo, casi seis meses, pero… no había tenido el valor suficiente para hacerlo… Ahora si………… Sora, quisiera saber si… existe alguna posibilidad de que… tú y yo… podamos recuperar lo nuestro… Y eso… Tal vez vaya a verte hoy, no lo se… Llámame cuando recibas este mensaje. Hasta luego… Piii.
Oh no… No, esto no puede estar pasándome… ¿Por qué a mí?
Volví a escuchar el mensaje, solo para asegurarme de que mis oídos no me hubieran jugado un a mala pasada. Y no lo hicieron. Esa voz solo podía pertenecer a una persona, era de… de Shinji. Y eso no era nada bueno. No. Si a Shinji se le ocurría venir, Yamato lo vería y… seria un desastre. Yo ya no siento nada por Shinji… No, nunca sentí algo por él. El único motivo por el cual acepté ser su novia fue porque en esos momentos necesitaba estar con alguien. Yo me encontraba muy vulnerable, él pudo ser cualquiera. Ya le había disculpado por lo que hizo en la fiesta de Mimi hace seis meses, pero ya no había ninguna posibilidad entre nosotros. Nada. Además, yo se que las cosas entre Yamato y él no andan muy bien. A Yamato nunca le agradó Shinji. Y si viene, seguramente Yamato se enfadará y yo no quiero eso…
¿Y ahora que podía hacer?... ¿Qué iba a hacer?...
Tengo que pensar en algo…
Entré en la cocina, tratando de pensar en una solución para el asunto. Yo no quería que Shinji viniera, pero lo mas seguro era que si lo haría. Si Yamato lo veía, seria desastroso. Y no sabia que excusa decirle a Shinji para que no viniera, digo, él sabe que yo tengo los sábados por la tarde libres. Dios, estaba en un gran lío. La última vez que lo vi, que también fue el día que terminó nuestra relación, fue hace seis meses, en la fiesta de Mimi.
Aquel día fue desastroso… Aunque a decir verdad, no lo fue del todo desastroso…
Flash Back…
Estábamos en la casa de Mimi, todos los elegidos, no faltaba ni uno. Ella había hecho una fiesta y por primera vez estábamos todos, todos y Shinji, que en esos momentos era mi actual novio. Por ese motivo Mimi se había pasado casi toda la tarde reprochando mi decisión de haber llevado a Shinji a la fiesta. Las chicas estábamos en la cocina y Mimi estaba, prácticamente, gritándome. Hikari y Miyako no estaban tan alteradas como Mimi, pero aun así estaban molestas conmigo. Y yo simplemente no lo entendía, es decir ¿que había de malo en que viniera con Shinji? Bien, era cierto que la fiesta era entre amigos y eso, pero las chicas tenían a sus novios ahí también. Pero claro, Mimi no lo contaba, solo porque Taichi, Takeru y Ken eran parte de los elegidos. Y tampoco quería entender que si no venia Shinji, iba a haber problemas en nuestra relación y yo no quería eso. Además, a ningún chico le gustaría que su novia fuera a una fiesta en la cual estaría su ex novio y es por eso que Shinji insistió en venir, ya que no era como si yo estuviera muy a gusto con esta situación.
"¡Aun no lo entiendo, Sora!"
"Mimi, por favor, ya termina con eso. Él ya esta aquí, ya no se puede hacer nada."
"Pero es que esta fiesta era solo para los elegidos… ¡Él no es parte de nuestro grupo!"
Yo suspiré, realmente me estaba fastidiando, me senté en una silla. "Mimi… Era traerlo o no venir."- le dije.
Mimi arqueó una ceja. "¿Qué?. ¿Acaso no confía en ti?"
Noté que Hikari y Miyako se habían mantenido al margen de todo, pero yo sabia que si les pedía su opinión, apoyarían a Mimi. Y ya me estaba dando la impresión de que ellas tramaban algo, no se por que.
"No es eso, Mimi… Pero no creo que a algún chico le agrade la idea de que su novia vaya a una fiesta donde va a estar su ex novio."
"No confía en ti."
Yo solo suspiré resignada. "Lo que tu digas. Mejor volvamos a la fiesta ¿si?"- le dije, poniéndome de pie. "Además, no se por que te alteras tanto. No es como si que el hecho de este aquí hubiera arruinado tus planes o algo así."
Mimi permaneció extrañamente callada. Yo la miré atentamente unos momentos, hasta que empecé a entender lo que sucedía. Así que si habían tramado algo. Tomé el silencio de mi amiga como un si.
"Muy bien, Mimi. ¿Qué tramas?"- le dije.
"¿Mm?"- fue su respuesta, junto con una mirada que yo conocía muy bien, la misma que siempre tenia cuando planeaba algo.
Me acerque a ella. "No te hagas la inocente, conozco esa mirada, Mimi."
"No se de que hablas, Sora."- dijo, seriamente. "Será mejor que regresemos con los chicos, antes de que se beban todo."- se volteó hacia la puerta. "Y te diré algo, Sora, si Shinji quiere quedarse, que se quede, pero que después no se queje."- y con eso, salio de la cocina.
¿Qué no se queje?
Hikari y Miyako se disponían a salir, pero yo las detuve.
"¿Hikari, Miyako?"- las llamé.
"¿Si?"- dijo Miyako.
"¿Qué ocurre, Sora?"- le siguió Hikari.
"¿Hay algo que quieran decirme, algo… de lo que no este enterada?"- cuestioné, alegremente.
Ellas se miraron nerviosas, lo que me dio a entender que si ocultaban algo.
"No, nada."- dijo la menor Yagami, Miyako asintió para corroborar su respuesta.
"¿Están seguras?"
"Por supuesto, Sora."- dijo Hikari.
"Si. ¿Por qué habríamos de ocultarte algo?"- dijo Miyako.
Yo las miré en forma suspicaz. "No lo se. ¿Por qué habrían de hacerlo?"- les dije.
Las niñas sonrieron nerviosas, saliendo rápidamente de la cocina. Yo solo las seguí. Estaba segura de que me ocultaban algo. Y no sabía por que, pero tenía el leve presentimiento de que Mimi era la responsable de aquello. Al entrar en la sala, vi que todos estaban sentados en un circulo, bueno, todos menos Yamato, que se encontraba hablando por teléfono.
"Apresúrate, Sora, ya vamos a comenzar."- dijo Taichi.
Yo asentí y me acerqué a ellos. Shinji tomó mi mano al pasar por su lado, por un momento lo había olvidado.
"Sora, amor, siéntate a mi lado."- me dijo.
Obedecí, más por compromiso que por gusto. Taichi se hizo a un lado para dejarme espacio al sentarme, pero se movió más de lo necesario. No entendí a que se debió eso, pero luego comprendí por que. Yamato se sentó junto a mí, en el lugar que Taichi había dejado libre, lo cual me provocó un nerviosismo incomprensible. ¿Por qué me sentía tan nerviosa, si éramos solo amigos? No lo sabia, pero supe inmediatamente que a Shinji no le gusto mucho eso, puesto que empezó a lanzarle mirada asesinas al rubio. Aunque Yamato también expresó su disgusto, de forma mas sutil claro, pero eso era debido a que mi rubio amigo era un experto en ocultar los sentimientos.
"Muy bien."- comenzó Mimi. "Jugaremos a Verdad o Castigo. Cada uno de nosotros hará girar esta botella y la persona a la que apunte tendrá que responder o hacer todo lo que el que giró la botella le diga. ¿Están todos de acuerdo con eso?"
Todos los demás asintieron. Mimi luego miró exclusivamente a Shinji.
"¿Estas de acuerdo en jugar a esto, Takamura, sin importar que?"- le preguntó.
Tuve un extraño presentimiento, no uno malo, solo extraño. Iba a decirle a Shinji que lo mejor seria irse, pero él se me adelantó y le respondió a Mimi.
"Por supuesto."
Y así el juego comenzó y conforme avanzaba la hora, mas nerviosa me sentía, ya que aquel presentimiento se hacia cada vez mas fuerte. Todos nos divertíamos mucho, ante las preguntas y las cosas que teníamos que hacer. Yo solo elegía Castigo, ya que no quería enfrentarme a preguntas vergonzosas. Afortunadamente solo me habían tocado desafíos fáciles, ningún reto, por lo que ya me estaba aburriendo. Miré de reojo a Yamato y pude ver que se encontraba igual que yo, a pesar de que reía con frecuencia. Me acerqué un poco mas a él y, en un acto involuntario, apoyé mi cabeza en su hombro.
"¿Aburrido?"- cuestioné.
Yamato suspiró. "Algo… Solo espero que me den un verdadero reto."
Reí ligeramente y seguí observando a Daisuke tratar de mantener de cabeza por el tiempo que le habían estimado, ese había sido su reto. De repente me di cuenta en la posición en la que me encontraba con Yamato, yo recargada sobre su hombro. Pero cuando quise enderezarme, sentí que él tenía su cabeza sobre la mía. Me aseguré de que Shinji no estuviera mirando y al ver que estaba demasiado ocupado riéndose, suspiré aliviada. Luego de unas cuantas vueltas a la botella; de enterarnos de algunas cosas vergonzosas de Jyou y Koushirou; de reír por las ocurrencias de Daisuke; de ver unas tiernas escenas entre Ken y Miyako, Takeru y Hikari; y de ver la faceta de hermano sobre protector de Taichi, era el turno del moreno para girar la botella de nuevo.
"Bien, aquí va."- dijo y giró la botella.
Todos veían expectantes aquel objeto de vidrio, que cada vez giraba más lento, mas lento, hasta que finalmente, se detuvo, apuntando hacia nuestra dirección, es decir, la de Yamato y la mía. Todos no miraron sorprendidos, pero fue Shinji el que mas lo demostró, eso era obvio. Yamato y yo nos incorporamos hasta quedar sentado correctamente en nuestros respectivos lugares. Y antes de ver a cual de los dos había apuntado la botella, vi que Mimi sonreía con algo de complicidad.
"Yamato."- dijo Taichi, sonriendo de la misma forma en que Mimi lo hacia.
Solo entonces me percaté que la botella apuntaba hacia él, efectivamente. Sin embargo, Yamato no parecía sorprendido, de hecho sonreía de medio lado, como esperando el reto de Taichi, y sabiendo, por experiencia propia, que aquel reto, seria un verdadero desafió. Entonces, de la nada, comencé a sentir ese nerviosismo de nuevo.
"¿Verdad o Castigo?"
"… Castigo."
Y Taichi sonrió, como si hubiera estado esperando esa repuesta. Se tomó su tiempo para pensar en que le iba a pedir a Yamato que hiciera, pero yo lo conocía muy bien y sabia que eso era solo para ponernos nerviosos… y lo estaba logrando.
"Muy bien, Yamato… Tu castigo será… que… beses a Sora."- dijo.
No podía creerlo. ¿Pero en que estaba pensando?... ¿Cómo se le ocurría decir eso y en frente de Shinji? Yo estaba completamente impactada, Shinji se encontraba furioso y Yamato… Yamato solo sonreía confiadamente, no mostrando ninguna clase de incomodidad. El resto solo sonreía inocentemente, demasiado inocente para mi gusto.
Así que esto era lo que estaban planeando…
"¡No voy a permitir eso!"
Nos volteamos a ver a Shinji sorprendidos, se veía completamente furioso. Taichi solo lo observaba sin inmutarse. Y fue Mimi la que hablo.
"Lo lamento mucho, Takamura, pero reglas son reglas y Yamato debe cumplir su castigo… Además tu aceptaste jugar a esto sin importar que, ahora no te quejes."
"Pero…"
"Nada de pero… ¿Yamato?"- volteó a mirar al rubio.
"Yo no tengo ningún problema."
Mimi sonrió. "¿Sora?"
Pensé un momento antes de responder, era verdad que habíamos aceptado jugar, sin importar que. "Supongo que… no hay problema… es solo un juego."
Mimi y Taichi sonrieron triunfales.
"Muy bien, dado que lo involucrados no tienen objeción, continuaremos. Por favor chicos, pónganse de pie."- dijo Taichi, nosotros obedecimos. "Será un beso que deberá durar por lo menos tres minutos, sin hacer trampa. Y ya que Shinji esta aquí, apagaremos la luz para que no se sienta incomodo."- caminó hacia el interruptor. "Bien… ¡comiencen!"- y con eso apagó la luz. "Cuando hayan pasado tres minutos, encenderé la luz."
Yo estaba totalmente nerviosa, pero no sabia si se debía a que Yamato debía besarme o a que Shinji supiera que nos íbamos a besar. Sin embargo, antes de poder hacer o decir algo, sentí como una mano sujetaba mi mentón y, seguidamente, sentí una sutil presión sobre mis labios. Ya era un hecho, Yamato me estaba besando. Al comienzo no sabia que hacer. ¿Debía corresponderle o tal vez no? No lo sabía. Yamato deslizo sus manos hasta mi cintura, abrazándome hacia su cuerpo e intensificando el beso. Fue entonces que me percate que la llama de mi amor por Yamato, que había estado oculta, esperando pacientemente en lo más profundo de mi corazón, se reavivo con aquel beso. Y sin dudarlo un segundo más, correspondí el beso, de la misma forma en que Yamato lo hacía. Y me sentí feliz, por primera vez desde nuestro rompimiento, me sentí feliz. El mundo alrededor de nosotros ya no me importo mas, solo éramos nosotros, Yamato y yo.
Aun podía escuchar a lo lejos a Taichi contar los condenados minutos, pero no prestaba atención realmente. Toda mi concentración estaba en el rubio al que besaba en esos momentos. Conforme avanzaban los segundos, los besos se hacían más y más apasionados. Había extrañado tanto sus besos. Escuché a alguien gritar ¡Tres! y se encendió una luz. Aun así, Yamato y yo no nos detuvimos. El silencio cayó a nuestro alrededor y se prolongó bastante. Pero luego, un grito hizo que Yamato y yo nos separáramos rápidamente.
"¡YA ES SUFICIENTE, SORA!"
Me alejé de Yamato, ligeramente asustada y extremadamente ruborizada. No podía creer lo que había pasado y por la expresión que tenían mis amigos, ellos tampoco. Miré a Yamato de forma nerviosa, me sentía igual de nerviosa que la vez que me declaré, quizás más. Él solo me miraba tranquilamente, con una expresión neutra en su rostro, pero pude ver un sentimiento de satisfacción y felicidad en sus ojos. Luego de, al fin, reaccionar, me volteé en la dirección de la que había provenido aquel grito de furia. Y, como era de esperarse, vi a Shinji mirándonos, a Yamato y a mí precisamente, con resentimiento. Estaba muy enfadado. No dijo nada, solo dio media vuelta y se dirigió a la salida, tomo sus cosas y salió. Me sentí terrible, no por que Shinji se haya ido, sino porque sentía que había jugado con sus sentimientos; me acababa de dar cuenta de que aun amaba a Yamato y sabía muy bien lo que tenía que hacer. Debía cortar por lo más sano, terminar mi relación con Shinji y dejar aquella farsa. Así que lo seguí y al salir del departamento de Mimi, me lo encontré ahí.
"Shinji…"- comenzó, pero él me interrumpió.
"¿Por qué lo hiciste, Sora?"- cuestiono dolido.
No supe que decirle para no herirlo, pero eso ya era inevitable, cualquier cosa que yo dijera lo iba a herir y no iba a mentir para no hacerlo, no seria justo. "Era el castigo y…"
"¡Pero no era tu castigo, Sora¡Era el de Ishida!"- gritó.
Me estaba incomodando, Shinji jamás me había gritado así antes, de hecho jamás había gritado antes, ni a mi, ni a nadie; él siempre fue tan tranquilo y callado, siempre pasivo. Y al verlo así en esos momentos, me desconcertaba por completo.
"No fue para tanto…"
"¿Cómo que no fue para tanto?... ¡Claro que lo fue! No me importaría si hubieras besado a alguien mas, alguien con quien no tuviste nada antes, pero… ¡Besaste a tu ex!"- volvió a gritar. "Y por si fuera poco, ni siquiera pareció importarte el que yo estuviera ahí. Porque no puedes negarlo, Sora, sabes que lo disfrutaste."
Shinji tenia razón, si lo había disfrutado, eso era lo que había anhelado desde que rompimos. "Lo siento…"- murmuré.
"¿Lo sientes? Con sentirlo no arreglaras nada, Sora."
Eso sobrepaso el limite de mi paciencia, yo ya me sentía terrible por haberlo lastimado así, pero se estaba sobrepasando. "¿Y que quieres que haga?... ¿Qué me arrodille a tus pies, rogándote perdón?"
"No."- respondió tajantemente, luego gruño. "¡Todo esto es culpa de ese rubio desgraciado, siempre esta haciendo mi vida un infierno!"
"Shinji, espera un momento…"
"¡Primero llega a la escuela y me quita mi popularidad… y ahora quiere quitarme lo que me pertenece!"
Yo no pensaba soportar que él me tratara como un objeto. "Yo no te pertenezco, ni a ti, ni a nadie."- dije tranquila, pero firmemente.
Shinji se volteo bruscamente, ya que me había estado dando la espalda, mirándome de una forma amenazadora. Se acercó a mí, tomándome de un brazo fuertemente. "Tu eres mía. ¿Me oyes? Mía y de nadie mas, y si yo no puedo tenerte, nadie lo hará."
Me solté de su agarre. "Yo jamás estaría con alguien que me trata como un objeto… Lo siento mucho, Shinji, pero creo que lo mejor es que tu y yo terminemos; no tiene caso seguir con esta relación, yo no siento nada por ti, nunca lo sentí."- le dije, sin mas rodeos.
Shinji me miró duramente. "Es por él ¿verdad? Es por ese bastardo que terminas conmigo, para así volver con él."- dijo en un tono molesto, era obvio que trataba de controlar su enojo, sin mucho resultado.
"Bueno, tal vez si, tal vez tengas razón. Y no te atrevas a hablar así de Yamato de nuevo."- dije en su defensa, ya me había molestado de su actitud.
"¡Pero es la verdad! Él no es mas que un desgraciado que solo juega con los sentimientos de las chicas."
"¡No es cierto! No tienes ningún derecho a decir eso, ni siquiera lo conoces. ¡Yamato es diez veces mejor persona de lo que jamás serás!"
Sabia muy bien que me había pasado un poco, pero Shinji ya me tenia harta. Y para mi sorpresa y horror, él no dijo nada, solo se me acercó peligrosamente y alzo su mano, dispuesto a golpearme. Cerré los ojos esperando el golpe, pero este nunca vino. Abrí mis ojos lentamente, aun temiendo lo que Shinji podría hacer, pero para mi sorpresa y gran alivio, al abrir mis ojos completamente, me encontré mirando la bien formada espalda de Yamato. Parpadeé un par de veces, aun sorprendida. Yamato tenía sujetado a Shinji de sus muñecas, lo tenía totalmente inmovilizado.
"Si le pones un dedo encima, te arrepentirás por el resto de tu miserable vida."- escuche a Yamato decir.
Shinji se soltó, claramente humillado y se fue de ahí. Yamato se volteó a verme con preocupación. No dijo nada, pero su mirada decía aquella silenciosa pregunta. Así que le sonreí agradecida, mostrándole así que me encontraba bien, dentro de lo que cabía. Mimi salio en ese momento y me abrazo. Yamato, no queriendo ser inoportuno, entró al departamento.
"Sora, lo siento mucho."- me dijo.
"No tienes por que, Mimi. Mi relación con Shinji nunca fue del todo buena, al menos no para mí. Esto iba a pasar tarde o temprano."- le dije, para que no se sintiera culpable.
"No, escúchame, Sora… Yo… Yo planeé todo esto…"
"¿tu planeaste mi rompimiento con Shinji?"
"¡No! Bueno, si… Algo así, digamos que tengo gran parte de la culpa."
"Explícate."
Mimi me miro nerviosamente y suspiró. Seguramente pensaba que yo estaba molesta, pero la verdad era que no lo estaba, de hecho, me sentía muy bien.
"Bueno, la verdad es que… Yo insistí en hacer esta fiesta para que tú pudieras pasar más tiempo a solas con Yamato y así darte cuenta de que aun lo amas, entonces volverías con él…"- pausó un momento. "Tu sabes que Shinji nunca me agradó, menos aun cuando me dijeron lo que le hizo a su antigua novia… Pero esa no es la razón por la cual yo quería que rompieras con él, Sora… yo veía que no eras feliz con él, pero si lo fuiste con Yamato, por eso hice todo esto, para ver feliz a mi mejor amiga de nuevo."
Le sonreí. "Mimi, no te preocupes, no estoy molesta contigo, en serio. De hecho creo que hiciste lo correcto, si no hubieras hecho esto, quizás jamás hubiera encontrado el valor para romper con Shinji. Tu sabes que no me gusta herir a las personas."
"Muchas gracias, Sora."
Y así entramos al departamento, continuando con la fiesta. Ciertamente yo me sentía mas tranquila, como si me hubiera quitado un peso de encima. Claro esta que después de aquel beso, el cual se repetía a cada segundo en mi mente, ya no podía ni mirar a Yamato a la cara, no podía con los nervios. Afortunadamente, él no trato de hablarme durante esa noche y creo que fue lo mejor.
… Fin Flash Back.
Oh si. Sin duda ese será un día que ninguno de nosotros olvidara. Suspiré nuevamente. Ya tenía todo listo para regresar a la habitación. El agua estaba muy fría y como Yamato me había pedio, tenía mucho hielo. Puse hielo en una fuente aparte, solo por si acaso. Coloque las cosas en una bandeja y salí de la cocina en dirección a mi habitación. Al llegar ahí, entré silenciosamente, era una suerte el que haya dejado la puerta abierta. Pero al entrar, me encontré con una escena que casi me hizo soltar la bandeja, derramando un poco de agua ante aquel brusco movimiento. Yamato se encontraba apoyado en el marco de la ventana, dándome la espalda. Estaba sin su camiseta, lo cual me permitía ver su bien formada espalda detalladamente. Caminé hacia el escritorio casi por inercia y deposite la bandeja ahí. No podía quitar mi vista de Yamato, era… él era tan… tan… perfecto. Casi hipnotizada caminé cuidadosamente hacia el, no quería interrumpirlo. Me dediqué a observarlo detenidamente; cada músculo, cada detalle de su persona, me tenia absolutamente fascinada, no podía negarlo. Observé sus hombros, anchos e imponentes; sus brazos, fuerte y acogedores, que cada vez que me abrasaban me sentía tan protegida y segura; su espalda, amplia y fornida, tan varonil; su… ahhh… Todo su atractivo cuerpo me enloquecía, era tan masculino, tan macho. Yamato era el sueño de hombre de cada chica en Odaiba, por su atractivo físico. Pero para mí, que lo conozco mejor que nadie, él es el hombre ideal de cualquier mujer.
Volví a suspirar, eso ya se estaba haciendo una costumbre para mí. Acerqué una de mis manos a su espalda, sin llegar a tocarlo, quería sentir su calor… ese calor que hace ya tanto tiempo me envolvía cada vez que me sentía mal o deprimida, o simplemente por que así lo quería. Y aun me envuelve en ocasiones, solo que no es lo mismo que era antes. Me alejé un poco, para pensar con claridad.
"Yamato…"- lo llamé suavemente, pero no pareció escucharme. "Yamato."- volví a intentar, pero nada. Entonces una idea cruzó por mi mente, algo que, estaba segura, llamaría su atención.
Llevé mis manos a sus costados y sin previo aviso, empecé a hacerle cosquillas. Su respuesta fue inmediata y, aunque trató de resistirse, comenzó a reír. Hubo momentos en que trató, inútilmente debo decir, de controlar su risa, pero no le funcionó. Sabía que no había sido justo, yo sabía que Yamato era muy sensible a los costados de su abdomen, y aproveche eso, pero no importaba, oírlo reír así valía la pena. Después de unos momentos empecé a reír con él, nos estábamos divirtiendo mucho. Yamato comenzó a descender al piso, tratando de liberarse de mi ataque, pero yo le seguí. Y antes de darme cuenta, ambos estábamos en el piso riéndonos, yo sobre su espalda. Hasta que finalmente, Yamato se rindió.
"¡Ya!... ¡Me… rindo!... ¡Me rindo, me rindo!"- exclamó.
Yo no me detuve ante eso, pero si dentro de unos momentos. Me encontraba algo cansada de tanto reír, Yamato también lo estaba. Mi rubio amigo respiro profundamente, tratando de recuperar el aliento. La última vez que oí a Yamato reír así, éramos solo unos niños que no pensaban en otra cosa que no fuera jugar. De eso hacía años. Me apoyé sobre sus hombros y respiré profundamente.
"Hace años que no te oía reír así."- le dije.
"Si… Supongo que hace tiempo que no tenía un buen motivo para reír así… Pero, hey, eso no fue justo."- dijo.
Y sin previo aviso, se levantó conmigo aun en su espalda. Me aferré a él con fuerza, un poco asustada, no porque pensara que Yamato me dejaría caer, de hecho, se que no lo haría, fue solo que su movimiento tan repentino me tomó por sorpresa.
"Se que… no fue justo… Pero en el amor y la guerra, todo se vale."- dije. "Ya puedes bajarme."
Yamato obedeció y me depositó en el piso, luego se volteo hacia mí. "Aun así…"- dijo.
"Fue tu culpa… Yo te estuve llamando por un buen tiempo y tú no me contestabas… Tenia que hacer algo para llamar tu atención ¿no?"- dije y caminé hacia el escritorio. Serví un vaso con agua y volteé a verlo. "¿No querías agua?"- le pregunté, ofreciéndole un vaso.
Yamato suspiró en signo de resignación, sonreí ante eso. Se acercó a mí y tomó el vaso, bebiendo su contenido de un solo trago. No pensé que estuviera tan sediento.
"Al parecer si."- comenté, sonriendo divertida.
Yamato me miró avergonzado. "Gracias."- dijo.
Volvimos a nuestros deberes. Me llevé una gran sorpresa al ver que había escrito la palabra Yamato por toda la hoja. Odiaba cuando eso pasaba, ya que me traía situaciones vergonzosas. Boté la hoja y me dispuse a trabajar. Gracias a que ya me encontraba mas refrescada por el agua, pude continuar con el ensayo. Aun no entendía como se le ocurrió esto al maestro, si se suponen que los ensayos son cortos. Debe de estar muy resentido con Yamato después de todo. Al cabo de unas dos horas, más o menos, ya había terminado mi parte. Me serví otro vaso de agua, el ultimo debo agregar, ya que Yamato se había bebido casi todo el jarrón, pero bueno, que vamos a hacerle. Aun tenía algo de calor, así que tomé uno de los hielos extra que había traído y sin perder mas tiempo, lo pasé por mi cuello. Sentí la frescura recorrer mi cuerpo, era tan relajante. Estuve así varios minutos, hasta que de repente sentí como una corriente eléctrica bajaba por mi espalda. Abrí los ojos de golpe, aquella sensación era muy fuerte y me estaba incomodando. Alce mi vista para ver de qué se trataba, solo para encontrarme con la mirada penetrante de Yamato, quien me observaba descaradamente. Sin embargo, no me molesté en lo absoluto, de hecho me asusté un poco. La expresión de su rostro, lo que mostraban sus ojos, era algo que jamás había visto en Yamato. Nunca hubiera esperado verlo tampoco, mucho menos cuando me observara a mí.
Eso me asustaba, pero extrañamente también me gustaba.
Oh Dios…
Tsuzuku…
