Este capítulo está inspirado en una canción de versión español. Pueden buscarla en YouTube como Because im stupid CDM. ;)
Because i'm stupidII
Entonces desvío la mirada incómodo de sentir aquella mirada penetrante y afilada como dos dagas de diferente color. Los nervios me consumen lentamente al no saber cómo reaccionar, ya que dos semanas pasaron sin que me contacte con él ni nada parecido. Por ello ahora no sé qué decir.
¿Debo preguntarle cuál es su relación? Después de todo, nada cambia el hecho de que somos mejores amigos..., supongo. Eso creo desde mi punto de vista.
Me preocupo por él y su estado emocional... Sí. Es eso.
—Buenos días —finalmente digo, aun permaneciendo ese nudo en mi garganta. Después de todo no se deshace sólo porque sí—. ¿Cómo está todo con Furihata-kun, Se... —me trabo a mí mismo recordándome que aquel apodo cariñoso no debo usarlo ni por casualidad. Me corrijo mentalmente— Akashi-kun?
Pude atisbar una expresión de enfado o dolor en el rostro del otro.
Debe de ser mi imaginación; Akashi-kun no es tan débil como yo.
"—Algunas veces, debido a mi actitud, todos olvidan de lo sensible que en realidad soy —me sorprendo en demasía al escuchar esas palabras saliendo de un niño de once años, al igual que yo. Somos iguales. Somos similares.
—¡Entonces eres como yo! —exclamo emocionado, apretando mi mano entre las suyas con cariño, y le regalo una de mis tantas sonrisas que no es común de ver en mí."
Subestimándolo a él emocionalmente... Es un crimen.
Quizás es verdad que nunca es posible conocer a una persona completamente.
—Bien —esa seca contestación hace que en mi pecho un dolor agudo traspase completamente. Trato de ignorarlo, y tratándolo, formo una curva en mis labios y le digo que me alegro por eso.
Menudas mentiras tengo que decirle.
—Entonces...
—¿Entonces? —pregunta él impaciente, nunca tuvo un buen temperamento respecto a ello ahora que lo recuerdo.
—No es nada Akashi-kun. Nos vemos luego.
Ya ha pasado tanto tiempo sin conversar detenidamente que siento que realmente parecemos dos extraños a dos mejores amigos de la infancia; es el precio con el que debo contar. Después de todo el que lo conocerá más es Furihata-kun, y resignación ante ello albergo en mi pecho. En mi mente.
La misma que ahora está llorando por dentro; la misma que llora desde el acontecimiento... Desde que he descubierto su verdadera relación con el castaño.
Hasta ahora se me hace difícil aceptarlo, incluso el cerebro se niega.
Pero cuando adelantaron a Akashi-kun varios cursos, tres para ser exactos, y que se quedase en la universidad de la escuela con Furihata-kun, el destino de ambos ya estuvo escrito. Están destinados a amarse, y por supuesto, no estoy incluido.
Inclusive si no deseo hacerlo, ya es así. Nada puede detenerlo.
Ni siquiera un te amo de mi parte.
—«Mejor tarde que nunca...» —cito alejándome del lugar con el que hablé anteriormente con Akashi-kun y rio imperceptiblemente de forma amarga— Hasta a mí se me hace gracioso.
¿Quién escribió aquella estupidez?
Remarcándome aquello las lágrimas comienzan a nacer en mis ojos, y dolido, finjo no saber que están allí, queriendo dejar todo salir y gritarle sobre mis sentimientos.
Sin embargo, ya no puedo.
Ya no quiero arriesgarme a sentir más dolor del que ya me carcome.
Porque debo guardarme todo en mi ser y alejarme de quien sea un peligro para mí y mis sentimientos, en resumen, alejarme de Akashi-kun y colocarme una máscara es lo mejor.
Por más que una lágrima invisible caiga de mis ojos en cada segundo que pase, es mi deber hacerlo.
Aunque el dolor ya no soporto...
―Todo por Sei-kun ―me susurro a mí mismo dejando que, como rara vez sucede, una sonrisa se apodere de mi cara.
Cinco años más tarde.
―¡Kurokocchi!
Frunzo el entrecejo al escuchar ese insistente chillido que acompaña a mi nombre. Indudablemente es Kise-kun.
―¿Qué quieres, Kise-kun? ―sin embargo me mantengo en calma, sentándome en el pasto del campus de la universidad.
―¡Todos te estaban buscando! ―inquiere con terrorífica felicidad―. Quieren celebrar porque nos hemos graduado; especialmente Akashicchi quiere darte un regalo.
Cuando menciona su apellido me es imposible no respingar de sorpresa y que un brillo especial adopte mis ojos.
Me doy cuenta que empieza a mirarme pícaro y curva sus labios.
―Kurokocchi es especial para Akashicchi, así que no tienes que preocuparte de nada ―habla insinuante durante toda la oración sujetándome entre los hombros para llevarme dentro de la Universidad. Es prácticamente nulo mi esfuerzo de deshacer su agarre, ya que si Kise-kun está así, es utópico intentar detenerlo.
Tan utópico como alcanzar a Akashi-kun.
Ya llegando a nuestro destino, justamente como me dijo insoportablemente Kise-kun, el pelirrojo me dio un presente de felicitación. Siendo más directo, un libro que deseaba con todas mis ganas más no pude comprarlo por falta de dinero.
Aun así, durante toda la reunión me mantuve distante en mis pensamientos, pero de alguna manera logrando mantenerme al margen de sus conversaciones. De ésta forma pude cumplir el hecho de que nadie se dé cuenta, excepto Akashi-kun.
«―No puedes escaparte de mí. Es inútil.»
Recuerdo sus palabras como si fuera que me lo susurro hace tan sólo segundos. Pero ya es de noche y han transcurrido más de 5 horas.
El efecto que tiene Akashi-kun en mí, eh...
Una pequeña esperanza de que mis sentimientos sean correspondidos nace dentro mío, pero al igual que siempre, es destrozado por una mínima sorpresa, por un mínimo regalo.
Estoy seguro que algo pasará para romper todas las ilusiones nuevamente, y con eso en mente, me desánimo solo.
El timbre del correo retumba por todo el apartamento y me dirijo a la puerta para recogerlo.
Es una pequeña caja. ―Un regalo ―me murmuro.
Lo abro impaciente y rebosante de la emoción por el misterio de qué será, pero al ver el contenido, me arrepiento una vez más de mis acciones.
«―Kurokocchi es especial para Akashicchi», guardo esas palabras y no puedo auto convencerme. Eso está mal, Kise-kun. No es de buena educación mentir a las personas y esperanzarlas; a Akashi-kun le importa otra persona.
Akashi-kun está lleno de Furihata-kun, de recuerdos, emociones y sentimientos.
Pero si yo he sido el que siempre estuvo a su lado, el que lo vio llorar y le hizo aguantar todos los sufrimientos, sanándole todas las cicatrices producidas por su familia y por él mismo. El que le abrazó durante las noches en vela por las pesadillas y que le cantó para tranquilizarle... Con el único que hizo la promesa de estar siempre juntos... Entonces... ¿Por qué yo no?
¿Por qué eliges a Furihata-kun?
Tal vez es porque me alejo de ti a pesar de todo, miedoso sobre mis sentimientos y un estúpido que se retiene a sí mismo. Porque no sabes lo que en realidad siente mi corazón.
Quiero detener estos pensamientos y marcharme en un lugar obscuro, negro y profundo como un abismo. Caer ante él y que el dolor del amor que siento por Akashi-kun se esfume, como yo, como la sombra indeseable que soy.
Releo nuevamente la carta y mis ojos pican por ello.
Deseo verlo por última vez, aunque sea. Que me dé una oportunidad de hablarle sobre mi sentir y su opinión respecto a ello, porque el dolor que tengo ya no soporto.
El te amo que está en mis labios paralizados, aquel que no adviertes.
El llanto desgarrador que está en mis ojos y que sale sin quererlo.
Y también, sin querer aceptarlo, queriendo negarlo; repaso una oración en especial.
«Voy a casarme con Kouki,»
¿Es porque soy un estúpido y no pude confesarme?
¿Por esperar a que vengas a mí y quedarme parado viendo cómo te vas?
Hey, Akashi-kun... mi corazón se entristece por tus palabras escritas.
Me hundo en la pena y desplomo en el piso. Con fuerza me muerdo el labio inferior, tratando de que la cicatriz de mis sentimientos cese y se cure. Pero, aún no puede. Aún se mantiene abierta esperando a que el dueño de mis sentimientos se acerque a sanarla.
―Porque, Akashi-kun, yo sólo te amo a ti. Y producto de ello; he sido un estúpido. Alguien que se ha dejado mancillar por otra persona y que, débilmente, se dejó llevar por la marea tortuosa de la angustia por no saber tu juicio.
A consecuencia de eso, ya no puedo abrazarte.
Ya no puedo pedir tu amor, porque lo has entregado a alguien.
Ya no puedo decirte te quiero... Porque el miedo me fluye por las venas.
Porque no quiero ser lastimado de vuelta.
¡Gracias por todos los reviews! ;w; Les juro que me alegro el día, fsahjfksda. Escuchen la canción hijos de perra:'c[?]. Ah.
Para todos los que odiaron al pequeño chihuahua, no lo hagan. –sigh.- Es una pequeña victima[?] bueno no tanto así. :'v Pero todo fue decisión de Sei, ósea...
Bai. ~
