Capítulo 2: Anhelado reencuentro.
Lincoln:
No se escuchaba ni un sonido, en ese desolado lugar solo lo acompañaba el seco calor de Nevada. Normalmente las barracas están llenas de un zumbido de actividad, algunos soldados escuchan música, unos ven televisión, otros juegan a las cartas y muchos otros se reúnen a contar sus anécdotas románticas a viva voz. Pero ese día no había nada de eso, solo se encontraba Lincoln encima de su litera atacando una bolsa de patatas fritas que saco del comedor de la compañía. Al mirar a su alrededor y ver las muchas literas vacías reconoció por primera vez sentir una inmensa culpa. ¿Por qué había sobrevivido casi sin ningún rasguño y la mayoría de ellos no? Era una pregunta que parecía perseguirlo.
Miro las paredes de su litera que compartía con su compañero ahora fallecido, y reconoció que todo el lugar había perdido su esencia. Recordaba como él había llenado las paredes con posters de comics y superhéroes, incluso tenía un estante lleno de figuras de una serie de televisión llamada Ace Savvy o algo por el estilo. Ahora no quedaba nada, tal vez por consideración de la capitana, tal vez porque las posiciones de un muerto son solo un estorbo. Solo sabía que Leo era un gran sujeto y se merecía mucho más que eso.
La capitana tardaba en llegar, ella había salido buscar los implementos necesarios para cumplir con su nueva misión. Mientras la culpaba por la tardanza, ella atraviesa las grandes puertas de la entrada a las barracas. Lleva puesto unos tejanos gastados y una polera morada muy ceñida al talle que decía "Bad girl", estuvo a segundos de soltar una sonora carcajada, pero sabía que eso sería firmar su sentencia de muerte por adelantado. Noto que cargaba con un montón de bolsas de tienda comercial, las puso junto a su litera.
-Qué onda chico ¿Cómo me veo, me queda cierto? – dijo la capitana mostrándole su figura.
-Sí, claro capitana.
-Oye ya no soy tu capitana, desde ahora llámame Fey.
Era verdad, se lo había dicho hace tres días en el hospital. Como la unidad se había desintegrado, el gobierno ya no requería de sus servicios, por eso los habían despedido del servicio activo. Pero aun así solo podrían continuar sus vidas cuando cumplan esa última misión.
-Claro cap…digo señorita Fey.
-*suspiro* Recuerda que desde ahora vivirás en una casa llena de chicas de tu edad. No puedes andar tratando a todo el mundo de señorita o señor.
-Si señora.
-...Bueno, tal vez con el tiempo te acostumbras.
La cap...Fey comenzó a revolver la serie de bolsas que había dejado en la litera, y de ellas saco un manojo de ropas.
-Toma esta es la ropa que usaras en la infiltración.
- ¿Jeans y una polo naranja? Se ve algo pasado de moda.
-Se nota que no tienes clase chimuelo-dijo Fey algo enojada – Mira, también te traje una mochila, espero que no tengas quejas de esto.
Era una mochila roja con un estampado de Ace Savvy el héroe infantil de León. En ese momento sintió un nudo en su garganta, miro en dirección contraria tratando de contener las lágrimas que comenzaban a formarse y escocían sus ojos. ¿Por qué yo? Se preguntó por milésima vez.
-Sé que ustedes eran unidos, es por eso que quería dejarte partir con una parte de él, aunque sea solo una pequeñísima parte.
-Gracias.
Fey espero pacientemente mientras su antiguo subordinado se tranquilizaba, pasaron unos minutos así, en silencio recordando un tiempo que ya no existía más que en los recuerdos de ellos dos. Cuando se dio cuenta que era suficiente dio un respiro y comenzó de nuevo.
-Entonces repasemos la misión. Tu primera directiva es proteger a la doctora Lisa Loud.
La primera vez que leyó el reporte de la misión se sintió sorprendió al saber que su hermana de cuatro años era una reconocida doctora en el campo de la física, pero no solo eso, sino que tenía conocimientos avanzados en ingeniería, química, biología y matemáticas. Él pensaba que eso solo ocurría en las caricaturas, pero era la realidad y debía saber llevarla.
-Tu segunda directiva es proteger la investigación. Eso quiere decir no permitir que ninguna fuente ajena al proyecto gane acceso a documentos o materiales relacionados con la esta.
- ¿Puedo saber cuál es el proyecto?
-Como te lo dije anteriormente, es altamente secreto, obviamente el gobierno no nos confiara esa información. Tampoco tienes permitido preguntar a la doctora acerca de esta o investigar por tu cuenta.
-Entendido.
Tampoco se lo dijo la primera vez que pregunto, ¿cómo era posible proteger algo que ni siquiera el conocía? Era demasiado secreto, eso lo ponía nervioso. No tenía más remedio que cumplir su trabajo a ciegas.
-Tu tercera directiva es proteger a todos los civiles en contacto con la doctora Loud, eso incluye obviamente tu familia.
-*suspiro*
-Ya sé que tienes quejas respecto al orden de prioridades, pero estamos aquí para ser profesionales y no dejarnos llevar por las emociones. ¿Entendido?
La verdad es que habían tenido una seria discusión respecto a este punto. ¿Por qué el proyecto era más importante para el gobierno que el bienestar de su familia? No podía entenderlo. Pero aun así tenía la firme convicción de que, si llegara el momento de elegir, los protegería a toda costa sin importar nada.
-Este es tu pasaporte y tu pasaje de avión. Te iras de aquí a las 11:00 llegaras a las 12:15 al aeropuerto de Detroit, donde tu familia te estará esperando ¿Cómo te sientes?
-Es algo nuevo para mí, sabe. El tener de pronto una familia a veces pienso que...en realidad no merezco nada de esto.
-Te mereces mucho más que esto Lincoln Loud, has hecho un gran servicio a tu nación y has cumplido todo lo que esperaba de ti.
Ambos se quedaron de nuevo en silencio, cada uno luchando una batalla personal con su conciencia. Después de un buen rato Lincoln la miro de nuevo, esta vez con unos ojos que ella conocía bien, ojos sedientos de muerte.
- ¿Cree que seré un buen hermano? Después de todo lo que he hecho, y de todas las personas que he mandado al infierno. –dijo Lincoln mirándola directamente a los ojos.
Ella no respondió esa última pregunta, solo lo abrazo con todas sus fuerzas, reprimiendo sus propias lágrimas y deseos de no dejarlo partir a ese gran e injusto mundo. Lincoln lo entendió y respondió a su abrazo.
Lisa:
Odiaba las manualidades, era lo único que le hacían hacer en el preescolar; crear una tasa de greda para el día del padre, crear una carta con macarrones y cola para el día de la madre, no entendía como esas actividades le ayudaban en a expandir su conocimiento del mundo. Y aun así allí se encontraba, ayudando a Leni a decorar la habitación del nuevo inquilino de la casa Loud, específicamente cortando papeles de colores en forma de ángeles.
-Lisa debes ponerle más empeño, con esos ángeles asustaras a Linky.
"Linki" al parecer Leni ya le había dado un apodo y ni siquiera se habían conocido. Típico de su hermana mayor, poseía un gran corazón para compartir con todos incluso con seres extraños a ellos mismos.
-Yo no los veo incorrectos ¿Podrías decirme expresamente que características debo actualizar?
-Bueno, que tal si usas un color distinto. esos ángeles de color negro se ven algo tétricos, no creo que Link sea como Lucy.
-Ni siquiera tenemos una idea detallada acerca de las preferencias del nuevo inquilino ¿Cómo esperas que mi trabajo tenga una correlación exacta con sus supuestas expectativas?
-Mmmm no entiendo lo que quieres decir, pero tratemos de hacer algo mas alegre esta vez. -dijo Leni dándole un fajo de papeles color rosa.
Alegría ciertamente no era lo que sentía en ese momento, bueno, de cierta forma se alegraba al ver a Leni y mama tan contentas con los nuevos acontecimientos. Pero ella no se hacía ilusiones con respecto al nuevo inquilino. Sabia con exactitud quien era y que había hecho,
en medio de sus tribulaciones llego Lori con la molestia dibujada en el rostro
-Lisa dile a Leni que mama dijo que baje a elegir un cobertor para la cama del chico nuevo.
-¿No puedes decírselo tú? De hecho, está a exactamente dos metros de tu actual posición.
-Descuida Lisa, sé que a veces Lori puede ser una grosera.
-¿!Que me dijiste, retíralo¡?
-! Tu discúlpate por haber dudado de Linky¡
Leni y Lori se hallaban peleadas desde esa llamada que cambio todo. Al parecer Leni no apreciaba las dudas que albergaba Lori acerca de la procedencia e identidad de Lincoln, además la negativa de Lori de ayudar a decorar la nueva habitación había agravado la ruptura de relaciones aún más. Todo esto le parecía mas bien molesto, dadas las circunstancias en que se encontraba su familia en ese momento, circunstancias que solo ella conocía.
Después de ayudar en las decoraciones, se reunió con sus demás hermanas en una reunión familiar inédita, inédita porque incluía a su madre y su padre.
-Chicas como sabrán Lincoln llega mañana. Debemos hacerlo sentir en casa, el pobrecito ha estado lejos de su familia por tanto tiempo que...-dijo Rita casi sollozando al final.
-Está bien, cariño. -dijo el señor Loud abrasándola.
-Al parecer todos están olvidando algo. -dijo Lola
- ¿Que cielo?
-! Mañana es mi ensayo de valet ¡
-Y a quién le importa eso. -dijo Lana
- ¿! Que has dicho¡?
-Chicas chicas cálmense por favor. Lola ya sé que es muy importante para ti, pero mañana llega tu hermano desde muy lejos. -dijo el señor Loud
-Pero papa. -dijo Lola haciendo pucheros.
-Hija sé que es realmente importante para ti...está bien, puedes ir. -dijo la señora Loud
-Yo acompañare a Lola mañana, ya que "alguien" me dijo que no era bienvenida.
-Tu negaste a nuestro Linky ¿Porque tienes que ser tan cruel?
-¿Linky?
-! Chicas¡!chicas¡!por favor basta ¡-dijo el señor Lynn tratando de imponer algo de orden a la situación.
-Yo también tengo que ir a practicar mañana, tenemos un juego contra la preparatoria de al lado en dos semanas más. - dijo Lynn.
-Sí, yo acompañare a Lynn, necesita toda la ayuda disponible para ganarle a esos bobos. -dijo Luna.
- ¿Qué les pasa? Desde cuando les importan las actividades de los demás. Nadie fue a mi presentación del club de mimos la semana pasada. - dijo Luan.
- ¿Y cómo estuvo? – pregunto Lynn
-Se mataron de la risa, jajajaja. -dijo Luan
-Se supone que los mimos no son graciosos Luan.
-Está bien chicos, no los detendré si tienen cosas importantes que hacer. Pero sepan que tendrán que conocer a su hermano tarde o temprano, y no le hará gracia que solo algunos de ustedes estuvieron aquí para darle la bienvenida. -sentencio la señora Loud algo molesta.
Después de ese intercambio de palabras sin sentido, se dirigió a su habitación. Al abrir la puerta vio que Lily ya se encontraba ya en su cuna disfrutando de una merecida siesta con su fiel mantita. Se acercó a la cuna y la tapo bien.
-Si todos fueran tan simples como tu Lily. –dijo Lisa.
Se quedó mirándola un momento y luego se dirigió a su escritorio, hacia ese mundo complejo. Allí había innumerables papeles los cuales formaban pequeñas partes de una gran maquina llamada Proyecto Aurora. Debía esconder cada rastro antes de que esa persona llegara. De pronto su estómago se contrajo y sintió un súbito dolor, ¿Acaso era miedo lo que sentía, de su propia creación? No, ella sería capaz de controlarlo, todo saldría bien. Después de todo ella era Lisa Loud.
Lincoln:
El aeropuerto internacional de Detroit era una enorme mole de acero y concreto. Aviones de todo el mundo se orillaban en sus pistas para entregar y recoger a los miles de visitantes temporales que albergaba la estructura. En medio de esa gran multitud de visitantes se encontraba un solitario chico de cabello blanco, dirigiéndose hacia la entrada del recinto. Sabía que debía dar la impresión de ser un niño como cualquier otro, es por debió desprenderse de todo elemento que perteneciera a su pasado, en su mochila solo llevaba los implementos necesarios para cumplir con su misión y un manojo de ropas que nunca había usado.
Llego a la entrada y un sentimiento extraño lo asalto en ese momento, bueno toda la situación era extraña incluso para sus estándares. Al ver aquel hombre que nunca había visto levantando una pancarta con el nombre "Lincoln", sintió que talvez toda la situación era un terrible error. Tomo un largo respiro para tranquilizarse y solo pensó en cumplir con su deber, eso siempre funcionaba.
-Buenos días señor. -dijo Lincoln haciendo un saludo militar.
"Maldición ya empecé con el pie izquierdo", pensó Lincoln. Debía recordar que ya no pertenecía al ejercito oficialmente, pero bueno los viejos hábitos eran difíciles de olvidar.
-Lincoln, ¿eres tú?
-Sí señor, soy Lincoln Loud.
El hombre se quedó allí congelado ante sus palabras. Extendió su mano y estrecho la suya. Miro su rostro, pequeñas lagrimas corrían por sus mejillas. Después de ese pequeño momento de padre e hijo, ambos salieron por la gran puerta de salida. Se dirigieron al estacionamiento donde se encontraba la van más fea que había visto en su vida.
- ¿Es segura esa van señor?
-Por supuesto que es segura, la herede de mi padre y nunca me ha fallado…este mes.
-Aja. –dijo Lincoln preocupado.
-Hijo, ya sé que es algo nuevo para ti, pero ¿podrías llamarme papa? Claro si te opones no tengo problema.
No es que le molestara llamar a ese hombre su padre, ya que técnicamente lo era. Era solo una formalidad inofensiva.
-Por supuesto que no, papa.
-Gracias hijo.
Ambos subieron a la van y después de muchos intentos esta partió. Salieron del aeropuerto y entraron en la gran carretera estatal. El paisaje que veía Lincoln a través de los sucios vidrios de la van eran algo que nunca había visto. Estaba acostumbrado al árido desierto de Nevada, millas y millas de nada en absoluto. Michigan era algo sublime, nieve, bosques, naturaleza por millas y millas. En medio del silencio del viaje, el señor Loud comenzó a hablar.
-Debió haberte sorprendido saber que tenías diez hermanas.
Si, le pareció una locura la primera vez que lo escucho decir de la boca de la capitana, incluso creyó que le estaba tomando el pelo. Pero la verdad es que la idea de convivir con tantas personas a la vez no era una situación nueva para él, ya tenía la experiencia de convivir en un pelotón de doce.
-Sí, me sorprendió un poco papa. Espero llevarme bien con todas ellas.
-! Oh si por su puesto hijo ¡ La verdad es que pueden ser algo entrometidas pero sé que te querrán mucho.
-Querer… -dijo Lincoln.
En ese momento no supo por qué, pero esa palabra le causó cierta incomodidad. Luego de ese intercambio la conversación murió de pronto, Lincoln se hallaba en su propio mundo tratando de repasar en detalles los distintos planes que había preparado para los distintos escenarios de su nueva misión, mientras que , talvez sintiendo el desinterés de Lincoln, se concentró en el camino. Al poco rato llegaron a la ciudad de Detroit y después de unos minutos al condominio de Royal Woods. Se desabrocho el cinturón y bajo de la van.
-Este será tu nuevo hogar hijo.
Era una gran casa, algo arruinada por las continuas modificaciones, pero de todas formas tenía algo acogedor. Iba a ser la primera vez que tendría un hogar (y no las continuas barracas), así que eso lo alegro un poco.
Sin que se diera cuenta una mujer salió de la casa y corrió hacia ellos. No sabía cómo, pero supo que era su madre aquella que venía a abrazarlo con fuerza. Lo levanto del suelo y comenzó a sollozar. No supo cómo reaccionar, nada lo había preparado para ese momento. Pero poco a poco un extraño y cálido sentimiento comenzó a florecer en su frio corazón. Fue así como el también la abrazo y pudo sentir como, al menos por unos segundos, todo lo malo quedaba atrás. Mientras una solitaria lagrima escapaba de su ojo.
-Yo lo sabía. -dijo Rita entre sollozos – sabía que este día llegaría.
-Gracias por esperarme, mama.
Ese momento de amor fraternal duro un rato, Rita parecía incapaz de soltar a su retoño. Los vecinos salieron de sus casas a ver que escandalo estaba protagonizando los Loud, fue en ese instante que el señor Loud intervino y calmo a su señora. Luego de una nueva ronda de abrazos y besos, entro en la casa junto a sus nuevos padres y allí en la sala, vio a una fila de chicas alineadas de mayor a menor. Eran cinco de ellas todas de distintas edades, la mayor tenía el mismo cabello de su madre pero más largo, y era bastante bien parecida, cargaba un simpático bebe que entrego a la señora Loud.
La segunda tenía el pelo castaño de su padre y unos grandes aparatos dentales, parecía estar riendo de una broma que nadie conto. Se veía simpática.
La tercera era la más peculiar, pelo negro y ropa negra le daba un aspecto espectral como salida de uno de esos libros de Edgar Allan Poe que leyó en las barracas.
La cuarta era una pequeña niña rubia con un sombrero rojo, llevaba mono de mecánico y tenía grasa en el rostro tal vez producto de haber estado trabajando en un coche, ya que tenía una llave de tuercas en la mano.
La quinta, bueno a ella la conocía por las fotos del reporte, era la doctora Lisa Loud. De nuevo se sorprendió de su corta edad, llevaba un sweater verde y pantalones color café, también llevaba una tablilla con papeles en la mano derecha.
-Ellas son tus hermanas, desde la izquierda ella es Leni.
-Hola Linky. -dijo Leni que se salió de la fila para darle un gran abrazo.
-Espere mucho por conocerte. - dijo Leni entre lágrimas.
No esperaba una reacción tan emocional de su hermana mayor, pero al igual que su madre. Se sintió reconfortado con el abrazo, y algo asfixiado.
-Está bien cielo, déjalo respirar un poco. - dijo la señora Loud.
-! Oh lo siento¡- dijo Leni volviendo a tomar su lugar en la fila.
-Ella es Luan. – dijo la señora Loud señalando a la chica próxima a Leni.
-Hola Mini pop-pop un gusto de conocerte.
La niña de los frenillos se acercó a él con una gran sonrisa en sus labios, y le extendió la mano en buena fe. Lincoln estiro su mano para estrecharla, pero algo en él se lo impidió. Llámenlo como quieran, pero él podía oler de esas crueles bromas desde lejos, tal vez porque se crio entre las personas más bromistas y ociosas que uno pueda conocer.
-Te estrechare la mano cuando te saques el anillo de broma. –dijo Lincoln.
-¡Wow¡ debes ser un profesional de las bromas. Me agradas chico nuevo. – dijo Luan sacándose el anillo y extendiendo la mano nuevamente - ¿Ahora si?
-Mmmm – dijo Lincoln examinando la mano – ¿No son esas uñas electrificantes?
- ¡Doble Wow! Eres bueno.
- ¡Luan¡ deja de hacerle bromas a tu hermano y vuelve a la fila. – dijo el señor Loud.
-Si papa – dijo Luan volviendo a su lugar.
-Las pequeñas son Lucy, Lana y Lisa, o mi bebe hermoso es Lily. Di hola Lily.
-¡Poo Poo¡ -dijo Lily.
De las pequeñas la única que se acercó, aunque de manera tímida, fue la niña de mono de mecánico, Lana.
-Hola chico nuevo, soy Lana.
-Hola niña nueva soy Lincoln. – replico Lincoln.
- ¡Oye¡ Yo no soy la nueva.
-Jajajaja Me caes bien chico nuevo. –dijo Luan.
- ¿Cierto? Linky es lo maximo. – dijo Leni.
Después de esas breves presentaciones la familia se dirigió a almorzar. La comida estaba deliciosa, comparado con lo que comía en la base, esto era un manjar. Las chicas conversaron acerca de lo que pasaba en sus respectivas escuelas, a veces preguntándole su opinión. Pero en medio de la comida se dio cuenta de algo curioso, ninguno de ellos preguntaba nada acerca de él. Él se había preparado para responder una serie de preguntas respecto a su procedencia y su infancia en el orfanato, pero nadie hizo esas preguntas. Tal vez habían acordado no estresarlo de más con preguntas inoportunas, tal vez sabían que la vida en orfanatos no era de color de rosa. Solo estaban siendo consideradas. De todas formas, el almuerzo termino sin problemas y las chicas se separaron a sus respectivos cuartos.
Había sido un día agotador y eso que todavía debía conocer a las demás chicas Loud. La verdad es que solo tenía deseos de descansar por primera vez en mucho tiempo en una cama propia. Pero antes de eso tenía una tarea importante que cumplir. Subió las escaleras y camino por ese pasillo lleno de habitaciones, en la tercera puerta a su derecha toco la puerta.
-Entre. - dijo una voz.
-Hola Lisa, esperaba que ambos tuviéramos una conversación.
-Cierra la puerta.
Lincoln cerró la puerta tras de sí, claro necesitaban privacidad para tratar el delicado asunto. Sus ojos observaron la habitación en la que se encontraba, en una esquina estaban las cosas de Lili, su cama y sus juguetes, el otro extremo era algo sorprendente; filas y filas de libros de los más variados tópicos cubrían las paredes. Un libro llamo su atención, introducción a la física volumen I, lo tomo de la repisa y comenzó a hojear las páginas con un dejo de nostalgia.
-Durante el entrenamiento tuve que memorizar varias fórmulas físicas, recuerdo que estudiaba de este libro, me ayudó mucho. Espero que te haya servido también.
-Por favor deja de hacer eso.
- ¿Disculpa?
-Deja de actuar como el hermano perdido en mi presencia, es repulsivo. Tampoco quiero que me llames Lisa cuando estemos solos, doctora Loud es suficiente para alguien como tú.
El intercambio lo dejo sin palabras, pero una parte sabía que era de esperarse. Él era una entidad extraña a la familia, no se necesitaba alguien tan inteligente como Lisa para darse cuenta de la desconfianza que su presencia generaba. Pero aun así se sintió algo triste.
-Está bien, si eso es lo que quieres...Tan solo vine a explicarte el propósito de mi misión.
-Ambos sabemos, exactamente porque estás aquí.
Claro, las autoridades pertinentes ya debían haberle explicado la naturaleza de mi misión.
-Veo que ya fuiste informada. -dijo Lincoln poniendo el libro en su lugar.
-Claro, hace tres días a las 7:03 AM solo minutos antes de que tu gente hiciera llorar a mama por teléfono.
-Lo lamento, estas no eran las circunstancias en las que quería conocerlos.
- ¿Realmente esperas que crea eso? No me tomes por una tonta por favor, puede que tenga cuatro años, pero si subestimas mi inteligencia una vez más lo lamentaras.
-Oye yo no quise…
-Estas aquí para servirme de guardaespaldas, o al menos eso es lo que tu gobierno te ordeno. La verdad es que no eres más que un simple carcelero, tu misión es mantenerme aquí y asegurarte de que me mantenga aquí.
"Carcelero" Obviamente la pequeña no entendía la naturaleza del asunto ¿Por qué llegaría a una conclusión tan fatalista? Se preguntó Lincoln.
-Eso es falso Lisa...quiero decir doctora Loud...
-Pensar que usarían mi propia familia como rehén, y te usaran a ti como captor.
Eso era lo que ella pensaba de el en ese momento, no podía hacer nada por cambiar esa percepción por lo menos en ese momento. Debía cumplir con su misión, debía protegerlos a todos.
-Debo aumentar las medidas de seguridad alrededor de su hogar, doctora. También necesito mantener un seguimiento constante de sus movimientos.
-Absolutamente no.
- ¿Que? ¿Pero por qué?
-Ya me he hecho cargo de mi propia seguridad, no tengo por qué darte los detalles, no confió en ti. Y como no confió en ti tampoco deseo informarte de mis movimientos.
-Entonces como se supone que haga mi trabajo, ¿cómo se supone que los proteja?
- ¿Acaso crees que te necesito a ti para proteger a mi propia familia? No te necesito, mi familia tampoco te necesita, aunque por motivos emocionales crean que sí. Si no te gustan mis condiciones siempre puedes volver con el rabo entre las piernas al agujero de donde viniste.
-No volveré, he venido para quedarme. - sentencio Lincoln con firmeza.
-Tan solo lárgate, por favor.
-Como gustes.
Salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí, en ese momento se dio cuenta que la misión no sería tan sencilla como lo había planeado, ya que no es posible proteger a alguien que no se fie de ti. Para lograr superar esa brecha debía ganarse la confianza de la doctora Loud, pero eso le tomaría tiempo, tiempo que tal vez no tenia en ese momento. La naturaleza de la amenaza era todavía incierta, el solo estaba allí como una precaución, pero todo el asunto le ponía los pelos de punta.
Tan solo pensarlo lo dejo cansado, se dirigió a su habitación y se recostó en la cama. Sabía que debía esperar a sus demás hermanas, pero el sueño y la desesperanza lo vencieron esa tarde.
