Disclaimer: Naruto le pertenece únicamente a Masashi Kishimoto.
Resumen: Hacer cosas, por más insignificantes, pequeñas o grandes que sean por las personas que amamos. Eso es un Sacrificio. -.:SasuSaku:.-
Autora: -Sakura-Star-
Sacrifice
Importance
Quizás, te parezcan cosas pequeñas, tontas, irrelevantes y sin mucho valor… pero son hechas de corazón. Y esas…son las que más valor tienen.
Miró hacia arriba, y observó el gran edificio en el que se había matado trabajando lo últimos 7 años.
Se quedó mirándolo un rato, recordando ciertas cosas…
Suspiró y se dio media vuelta.
No importaba. Después de todo, en ese entonces no podría haber adivinado que se casaría con un hombre que la amaba inmensamente, ni que tendría gemelos tan hermosos como los suyos.
Las oportunidades vienen y van, pero sólo depende de nosotros escoger la correcta.
Seguiría trabajando unos años más en el puesto en el que estaba.
Caminó hacia el parque para aclarar su mente unos momentos. Bueno, en realidad fue hasta allá para despejarse un poco y así, al llegar a su casa no llenarse de tristeza.
Compró un café y se sentó en una banca, acurrucándose ella misma entre su abrigo, bufanda y guantes.
¿Por qué tal oportunidad había llegado tan tarde?...
Unas horas antes...
–Sakura, cariño, ¿me podrías pasar las llamadas en espera?– preguntó una mujer unos poco años mayor que ella, que trabajada en el mismo lugar.
–Ya voy– respondió con una sonrisa. Eso le ahorraría un buen rato más de trabajo –Gracias, Meg– le agradeció. La chica le devolvió la sonrisa, y siguió atendiendo las llamadas.
"Ya tengo los papeles, los contratos, ya hice las llamadas… Meg se encargará de lo demás" pensó con alivio, al verse desocupada un poco más temprano de lo normal.
Recogió su chaqueta, su bolso y unas cuantas carpetas y papeles.
Se despidió de todas las que pudo, dando un saludo general antes de darse la vuelta dispuesta a irse.
–Sakura– oyó que la llamaron antes de que pudiera irse. Se volteó y se encontró con la secretaria de su jefe –Te llama el señor Koshiro–
–Ah…enseguida voy– logró pronunciar. Dejó todas sus cosas a un lado, donde no estorbaran y se encaminó a la oficina de su jefe.
Estaba un poco nerviosa, debía admitir… él casi nunca lo llamaba a la oficina, iba directamente hacia ellos.
Tocó la puerta, y a los pocos segundos escuchó un "Adelante"… Entró un poco cohibida, pero hacía su mejor esfuerzo por que su nerviosismo no se notara.
–¿Cómo has estado Sakura?– preguntó el señor Koshiro con una sonrisa de oreja a oreja, marcando más sus arrugas, que se formaron al pasar de los años.
Un punto a favor… no estaba de mal humor.
–Muy bien, ¿y usted?– respondió y preguntó amablemente, imitando la sonrisa.
–Trabajando como siempre…– agregó encogiéndose de hombros.
Sakura sonrió, al no saber que más decir, esperando que él le dijera lo que le iba a decir.
El señor se puso de pie con sólo un poco de dificultad, y se acercó a uno de los estantes de madera que se encontraban en las paredes. Deslizó su dedo por el lomo de varios libros alineados ordenadamente y se detuvo en uno específico. Lo sacó y pasó varias páginas sin mucho miramiento; pareció satisfecho al llegar a la deseada.
Se acercó y le extendió el libro. Ella lo tomó con cuidado y pude leer claramente "Milán". Si... las fotos allí mostradas eran hermosas, pero ¿qué tenía que ver?...
–Lindo lugar… ¿eh?– preguntó con una sonrisa aún más grande que la anterior.
Ay… algo se traía entre manos.
–Pues, sí, Hermoso– contestó, no muy segura de lo que él quería escuchar.
–No me lo creerás… pero envíe tu currículo hace unos meses, y ayer me llegó la respuesta… – comenzó a decir, no queriendo ser tan directo. Contándolo desde el principio.
"Que había hecho qué?" se preguntó internamente Sakura, sorprendida.
–Aceptaron que trabajaras con Dolce&Gabbana Sakura– dijo con una enorme felicidad casi tangible, sumando la sonrisa que iluminaba su cara. Parecía muy orgulloso.
La chica no pudo evitar dar un salto en el asiento, y empezó a sentir como las energías fluían por todo su cuerpo; no podía dejar de sonreír.
–Pero, tendrás que partir en una semana a Milán, así que empiez… – agregó, adelantando los hechos.
–¡¿Milán?!– preguntó sorpresivamente, con un tono de sorpresa; en el cual su voz sonó cortada y un poco chillona.
–Sí… necesitan que vayas hasta allá para ser entrevistada– le informó, como si fuera lo más obvio.
Milán…
Eso estaba bastante lejos…
Muy lejos.
De pronto, toda la energía que había llegado a su cuerpo se esfumó.
–Lo siento, pero.. – balbuceó, no muy segura de que su suave voz hubiera sido escuchada
–No te apresures. Piénsatelo un poco, es Dolce&Gabbana– la interrumpió, esperanzado –Ten, llámame cuando lo hayas pensado mejor– le aconsejó, entregándole su número en un pequeño pedazo de cartulina.
–Si… con permiso– murmuró, desanimada y un poco nerviosa.
No sabía si temblaba de nervios, de la emoción recientemente experimentada…
O si temblaba porque quería llorar…
Entró a la casa, y se extrañó de encontrar todo casi a oscuras…
¿Tan tarde era?.
Guindó el abrigo y colocó las llaves en la mesita de la entrada. Dejó unas cosas sobre la mesa del comer y subió a verificar a su familia.
Subió lentamente, despacio, tratando lo más posible de que sus tacones no se escucharan. Abrió la puerta con suavidad, y entró con cuidado.
Se acercó a la cama, y lo que vio la dejó enternecida.
Sus tres tesoros estaban durmiendo allí todos abrazados. Sasuke estaba en la punta, y pasaba un brazo posesivo y cariñoso por encima de los pequeños cuerpos de sus hijos; abrazándolos.
Encima de su almohada había una nota. Y pudo reconocer instantáneamente la escritura no muy trabajada de sus dos hijos… un "Te queremos" decía, junto a unas caritas y unas flores. Estaba casi totalmente segura de que la habían escrito entre los dos… las caras graciosas de Kei: el toque masculino. Y las flores coloridas de Ayame: el toque femenino.
Y… no podía faltar un "Te amo" mal disimulado a una esquina de la hoja… tal parece que Sasuke lo había escrito sin que los dos pequeños se dieran cuenta.
Suspiró, se cambió rápidamente de ropa y se metió bajo las sábanas, acurrucándose con lo más preciado que tenía en esa vida. Comparado con esto, aquel trabajo era una pequeñez, una cosa tan irrelevante…
Porque aquí, donde estaba, es donde quería estar.
Con Sasuke, con Ayame, con Kei… con su familia.
Y… trabajos mejores vendrían, pronto. Pero no iba a abandonar a su familia por eso. Así, tal cual como estaban, estaba bien.
Ese pequeño Sacrificio valía mucho la pena… mucho. Mucho más de lo que se imaginaba.
"Puede ser que con mi sueldo no pueda construir una mansión, o que no pueda comprar los vestidos de seis o más ceros. Que no pueda trabajar en el lugar en el que tanto soñé, y no poder diseñar y usar la ropa que tanto me gusta… Pero nada, nada en este mundo, es más valioso que esas tres personas que están allí dormidas. Son mi mundo, mi razón de levantarme cada día, mis sonrisas, mi alegría, mi fuerza, mi apoyo… Me siento sola de no tenerlos a mi lado. Me sería imposible abandonarlos…
Los amo demasiado. Son mi razón de existir.
Jamás, jamás los cambiaría por nada.
Ellos son lo más importante para mí."
Valeria: Espero les haya gustado. La verdad, a mi me gustó :). Estuvo lindo, admítanlo xD. Espero le haya gustado, porque lo he revisado mil veces para que quedara bien, y que fuera de su gusto. Sé que me estoy tardando más en actualizar, pero sucede que cada vez me convencen menos mis capis, así como a ustedes. Entonces, me tomaré mi tiempo para escribir, pero mejoraré mi escritura, se los prometo.
So…
¿Un Review?
