Realidad
Capitulo 2: Compromiso roto
Por: Mazii-chan
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Sentada en el escritorio observando las pequeñas gotas caer por la venta, aunque su mirada estaba en fija en una sola gota que demoraba más en caer que sus compañeras, sus pensamientos estaban perdidos en aquel chico que conoció en el parque. Aun podía ver el rostro del él: sus cabellos negros y ojos de igual color, que parecieran que se sumergiera en un lugar oscuro y profundo, su tez blanca comparable con la espesa nieve, le daba un aire de misterio y peligro a la vez, haciéndolo irresistible.
El sonido del despertador la hizo sacar de sus ensoñaciones, era lunes y por aquello conllevaba a que tenía que ir a la preparatoria, sacó la vestimenta del colegio y arregló sus útiles (cuadernos, lápices, etcétera) los dejó en la silla agarró una toalla y se fue directo al baño donde su cuerpo se relajo con el agua tibia, una vez lista se prepara para tomar su desayuno.
Algo andaba mal y lo sentía en el ambiente, era tenso. Giró a su costado izquierdo, Kasumi sirviendo comida, sí, eso era normal, miro hacia el frente Nadoka regañaba a Genma por quitarle la comida a Ranma, Nabiki comía tranquilamente igual que su padre ignorando los gritos del hombre panda y a su lado derecho estaba Ranma que no le pegaba a su padre por quitarle su comida, eso era raro. No tuvo tiempo de pensar mucho ya que se les hacia tarde para irse a la preparatoria.
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Ambos corriendo para no llegar nuevamente tarde cada uno en sus pensamientos.
—Disculpa— su tono no era frio, ni alegre, ni de desprecio. No tenia sentimiento alguno sólo hablo —. No debí haber dicho eso—
Akane sin entender aun de que se trataba guardo silencio. Nuevamente cada uno sumergido en su mundo.
—¿Qué es más importante para ti? La cura o yo—
—La cura—
Esa era la cruda realidad, ella no significaba nada para él.
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Su respiración se corto, los latidos del corazón comenzaron aumentar, las convulsiones era cada vez más fuerte. Sonó un pito que rápidamente trajo a dos enfermeras.
—Tienen que salir de aquí— habló una de la ella.
—¡Sálvela!— suplicó él.
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Ni siquiera recordó en que momento llegó a la sala de clases, que ahora estaban en matemática, cerró el tema con el que estaba tan sumida en sus pensamientos que quizás no se dio cuenta cuando había llegado al colegio.
El timbre del receso se hizo presente haciendo que muchos de sus compañeros salieran casi volando a comprar un bocadillo.
—Akane, ¿Estás bien?— preguntó unas de las amigas de Akane
—Sí ¿por qué?— respondió guardando sus cosas en la maleta y sacando otras
—Porque cuando el maestro te preguntaba no le respondías…— ignoró lo que le decía para que su mirada se fijara en un punto de sala, en el pupitre de Ranma que todavía estaba ahí.
Algo raro sucedía ese día y lo descubriría; primero en el desayuno no peleaba con el panda como era de costumbre, simplemente lo ignoraba, ahora miraba el cuaderno en vez de salir como un troglodita por un bocadillo al casino.
Tal vez había sido lo de ayer pero ella le había perdonado camino al colegio ¿lo había hecho? No recordó en que momento lo había exonerado de su error, ¿pero si no había hecho? Entonces ella le tendría que decir que lo perdonaba.
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En ningún momento del día pudo decirle que lo perdonaba siempre había alguien que los interrumpía por cualquier motivo.
Como fue en la hora de educación física, sus amigas le pidieron que jugara voleibol, en la hora de ciencias no podía despegar la vista de los experimentos, según la profesora, en el almuerzo había un caos porque era lunes de pizza y en el último bloque era imposible porque estaban en prueba, así que tendría que ser a la salida
Pasaron los minutos y la prueba llegó a su término junto con las horas de clase, todos los estudiantes guardaban sus cosas pasa salir lo más rápido de aquel "tormento" que lo obligan a estar cinco días a la semana.
Akane corrió para alcanzar a Ranma que ya iba unos cuantos metros más adelante… cuando estaba por gritarle que la esperara alguien la detuvo.
—Hola Akane— Se habia olvidado completamente de Raito, cuando vio aquellos ojos negros no pudo resistirse a quedar prendada, había algo que necesitaba buscar y encontrar en aquellos posos y poder sacarlo.
Pasaron los segundos, que para ella fueron minutos, mirándose.
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Odiaba que la miraran con lastima, siempre hacían eso cuando le ocurría una desgracia; como ahora… Ranma canceló el compromiso.
Ahora entendía todo, lo distante, la disculpa, la pelea, todo. Era una ecuación fácil y sencilla la respuesta: él no quería sentir culpa por romper el compromiso y ella intentando perdonarlo bien estúpida que fue.
–apretó los puños hasta el punto que sus nudillos quedaran blancos– Ella no se dejaría ver débil, si él se quería ir, bien, que se fuera las puertas eran bien anchas.
—Bien. Yo no te detengo te puedes largar cuando quieras. Permiso
No espero respuestas y tampoco esperó que las hubiera, caminó a su habitación con paso seguro y firme como nunca lo había hecho.
No iba a llorar, el día de ayer ya había derramado lágrimas por él y no lo haría nuevamente. Esta vez no.
Las horas pasaron lentamente y la noche se profundizaba más, hasta que llegó la hora de dormir.
Todas las luces permanecían apagadas excepto el del cuarto de Akane.
Un golpeteo en la ventana rompió el silencio lo que hizo que la chica se desconcentrara en los estudios.
—¿Puedo?
Apuntó dentro del cuarto para que ella se moviera y le dejara entrar.
—¿Qué quieres? — respondió sin ánimo alguno
—Quiero explicarte porque quise romper el compromiso
Tomó una seriedad que jamás se presentaba en él, se sentó en el piso y la miro fijamente con aquellos pares de océanos que le clamaban que nadara allí aunque se ahogara en ellos, porque sabía que la rescataría.
No pudo evitar compararlo con Raito, eran tan distintos pero a la vez tan iguales, uno mostraba la oscuridad y mientras el otro mostraba la claridad en sus ojos.
—Rompí el compromiso contigo porque me iré a buscar la cura, ya no puedo vivir siendo un fenómeno que se convierte en una chica en un dos por tres. Akane discúlpame por lo que te dije ayer, se que te hice daño y no me lo perdonare pero te pido que me entiendas, para mí en estos momentos la cura es más importante, necesito, quiero y debo sentirme como un hombre completo.
Escucho cada letra, cada palabra, cada silencio que hacia entre palabra y palabra, por fin lo comprendió, ella no era parte de sus planes a futuro, sólo era una prometida más que lo habían ligado sus padres.
—Te entiendo y no tienes que disculparte por nada, se porque lo haces. Lo de ayer también lo comprendo estuviste estresado porque Happosai se tragó tu cura y yo te oculte, me merecía esas palabras.
Tuvo que mentir, tenía que mentir, por el bien de ambos.
—No…
—Ranma respóndeme: ¿Cuándo te vas? — estaba al borde de las lagrimas pero se habia prometido no llorar y eso lo iba a cumplir
—Cuando termine el año escolar, así no lo perderé
Le hubiera gustado tanto que le respondiera: "Nunca, así no te perderé" pero era la realidad y él y su orgullo nunca le dirían eso y tampoco ella.
—Dos meses y te vas… no sabes cuándo volverás ¿verdad? — él negó. Ella se levantó de la cama, se estiró y continúo hablando —. Desde ahora en adelante no somos más prometidos y podemos salir con las personas que queramos… me alegra eso. ¿A ti no?— y le dio una sonrisa tan verdadera que para el mejor detector de mentira la hubiera pasado por alto.
—Sí, es bueno. Que duermas bien Akane…
Se fue por donde vino, y a ella no le quedó de otra más que terminar la tarea.
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Había dormido tranquilamente, mejor que otras noches, más relajada y tenía ganas de correr.
Como todas las mañanas, se puso sus pantalones cortos (short) y una sudadera y salió a trotar. No olvidó la conversación de anoche con Ranma y ahora se sentía más liberada.
Luego de varias vueltas, que estuvieron bastante tranquilas no se encontró ni con Shampoo, Ukyo, Kodachi o alguna otra loca.
La última vuelta y me voy a preparar para el colegio –pensó dando la vuelta en la esquina
Las gotas de sudor corrían por la cara de la chica, sólo le faltaba unos cuantos metros y llegaría a su casa, una vez allí subió a su habitación tomó su uniforme y se lo llevó al baño. La misma rutina de todos los días, pero presentía que algo malo iba a pasar.
El desayuno estuvo tranquilo, fue como si lo de ayer no hubiera pasado nunca. Cada uno en sus pensamientos aunque Ranma y Genma peleaban por quedarse con un pedazo de carne pero todo lo demás era normal.
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Camino al colegio ninguno se dirigía la palabra, aunque estuviera todo arreglado se sentían incómodos no era como decir perdonados y amigos nuevamente bueno tal vez sí, pero esta no era la ocasión. Él se iría y ella se quedaría. Ambos con caminos diferentes, con personas diferentes, sueños diferentes, todo sería tan diferente cuando él se fuera.
Ya no abrían maniáticos, prometidas locas o criaturas extrañas pidiendo una pelea con Ranma. No… definitivamente todo sería diferente.
Él tendría otras aventuras y ella tendría una vida normal como siempre la quiso desde que lo conoció.
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Nuevamente le había pasado lo mismo, no se acordaba como llegó a la clase de la profesora Hinako, sin darle mucha importancia pasó su vista por toda la clase pero había un puesto desocupado. Ukyo no estaba.
Si lo pensaba bien desde que fue la funesta boda ninguna de las prometidas no daban acto de presencia por el dojo o en el colegio, lo cual era más extraño.
Sus pensamientos se volvieron en un torbellino en donde ninguno se entrelazaba con otro pero quiso dejar ese tema zanjado, no había caso seguir con lo mismo.
Sin hacer mucho en la clase, ya que la profesora se durmió nuevamente, se acercó a sus mejores amigas y le metió platicas para despejarse un poco, aunque de vez en cuando se fijaba en Ranma.
Las horas pasaron sin mayor importancia y sin rastro de ninguna prometida loco lo que el día estuvo bastante tranquilo, lo que no le daba buena espina Akane con este pensamiento se fue a su casa junto con sus compañeras.
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—Es improbable que su hija despierte, se ha sabido de personas que logran despertar del coma pero ahora realmente dudo que despierte no hay más que un tres o cinco por ciento a que lo haga. Tienen dos posibilidades. La primera es esperar hasta que lo haga y si no lo hace morirá en el sueño.
La segunda es que la tengan que desconecta y morirá inmediatamente sin dolor alguno. Señor y familia tienen que elegir cuál de las dos prefieren. Los dejo, permiso.
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Avance del próximo capítulo: Ranma ya decidió que se iba, pero Akane intentando buscar la manera de pasar el poco tiempo que queda de la mejor forma descubre algo que la destruye y toma una nueva decisión. ¿Cómo reaccionara él? Despida. —Nos veremos algún día Ranma— le susurró al oído.
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Luego de tanta demora! Eh aquí el segundo capítulo.
Quiero advertirles que el tercer capítulo será más corto y, espero, que tenga mucha emoción.
También quería agradecerle a las personas que me dejaron Review y a las personas que no y lo están siguiendo y espero que lo continúen hasta el final.
¡Verdad! Las respuestas de los review anónimos están en mi perfil y a los que tienen cuenta le respondo con un PM. Gracias.
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Este fic es sin fines de lucro, pero un review tuyo es como un pago para mí. Gracias por cooperar.
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Besito de vaca!
