Hace un año.

Una gran cantidad de documentos, aparentemente importantes, se apilaban sobre el gran escritorio dejando apenas a la vista a quien se sentaba a estudiar todo aquello.

No hay que negar que fuera un venerable anciano de pequeña estatura, por lo que en realidad ante el imponente escritorio él no sobresalía mucho por más de que este estuviera libre de objetos.

-Señor Fujiwara, la pitonisa desea hablar con usted. –pronunció uno de los asistentes del susodicho interrumpiendo el silencio reinante.

Mientras tomaba en sus manos un antiguo pergamino, el aludido respondió.

-Me reuniré con ella el salón dorado, iré en un momento.

-Como ordene señor, ella lo estará esperando allí. –tras una leve inclinación, el joven asistente se retiró a cumplir con sus obligaciones, dejando a un muy pensativo Kimuri Fujiwara.

El anciano examinó con lentitud el antiguo pergamino por enésima vez, mientras intentaba comprender el sentido de las palabras allí escritas. De lo único que estaba seguro, era que lo que allí decía afectaba a sus amigos. Pues ahora el anciano los consideraba así.

Se levantó con lentitud y se dirigió al tan aclamado salón dorado, al encuentro de la pitonisa. Pitonisa que por cierto aún no le inspiraba la más mínima confianza, pues no ignoraba su pasado como miembro del "clan" integrado por los practicantes de la Magia del Caos.

Aún sumido en sus pensamientos de desconfianza ante la pitonisa, ingresó al gran salón.

Realmente su nombre le hacía honor, pues el lugar poseía grandes ornamentaciones de oro macizo que lo decoraban haciendo juego con pesadas cortinas de terciopelo de color rojo sangre. En el centro del salón un gran trono dorado descansaba y la escultura de un dragón en oro macizo lo rodeaba de manera sobreprotectora. Una amplia mesa de roble con dos altas sillas se encontraban en el centro.

-Me sorprende que me hayas citado en el salón más importante del Consejo, ¿no crees que intentaré robar algo?

-No preguntes cosas que ya sabes, Daki. Como también sabes que si intentas llevarte una sola cosa de aquí, serías arrestada en el acto y de seguro también ejecutada.

-No le temo a la muerte, si quieres también puedes matarme ahora. Un poco más de sangre en tus manos no será gran cosa, ¿verdad?

-¿Para qué querías verme? –le cortó el anciano.

-¿Acaso no eras tú quien quería verme en realidad? No creo que traigas ese antiguo pergamino en la mano por ninguna razón.

-Entonces lo adivinaste y simplemente te anticipaste a mí…

-Así es, dime en que puedo "ayudarte"

-¿Sabes de lo que trata el pergamino?

-No exactamente, por favor explícame.

-Es una profecía, y habla sobre el despertar de una nueva magia que traerá caos y destrucción al mundo, o al menos eso creo. –aclaró Fujiwara mientras le entregaba a la pitonisa el pergamino y esta lo leía.

-Puedes estar seguro de que no habla de la Magia del Caos. Tú amado Consejo se encargó de destruir cualquier vestigio existente de nuestra magia, y además si se tratara de esa clase de poder yo misma lo hubiera detectado y tú habrías notado mis reacciones.

-En pocas palabras, habrías escapado y no estarías aquí mismo dándome esta charla.

-Exacto, lo único que parece claro es que alguien con cierto poder que tu bien conoces luchará.

-Así es, por eso deseo saber si esa persona morirá o alguien más sufrirá una pérdida. -

La mujer estalló en carcajadas.

-Por favor mi "estimado" Fujiwara, si esta profecía se cumple todos morirán. Y en cuanto a lo de una batalla y quiénes son los involucrados…bueno no sé por qué te preocupas tanto después de todo no hay un camino que de felicidad a todos por igual. Se avecina una batalla, Fujiwara y en las batallas SIEMPRE hay sacrificios.

A pesar de que el futuro de las personas parece ser incierto y cambiar constantemente, sólo es uno.

Existió hace tiempo alguien con dos futuros y tú sabes bien a qué me refiero, pero a pesar de eso el destino es uno y a aquellos que están predestinados sólo les queda afrontar lo que se avecine. Creía que conocías bien el arte de la adivinación, Kimuri. –sonrió Samira Daki, mejor conocida como la pitonisa.

-Lo conozco bien y es por eso que tenía mis dudas respecto a consultarte o no sobre este tema. Por un momento tuve la vaga esperanza de que puedas ayudarme con esto pero ahora me doy cuenta de que es inútil.

-Bien, bien…sin embargo lo único que puedo decirte es que el clan Li está involucrado aquí. Y creo…que tú sabes muy bien quién es el jefe de turno en ese clan, ¿no es así? –sonrió, ahora de forma venenosa.

Ignorando el veneno que destilaba la mujer, Fujiwara murmuró para si mismo: Temo que sí, mi buen amigo Shaoran estará involucrado de nuevo en un asunto poco satisfactorio. Pero no le diré nada hasta haber descifrado por completo lo que este pergamino quiere decir.

Presente.

-¡Bien, está todo listo para ustedes! Cuídense mucho niños, pórtense bien y no peleen, ¿está bien?

-Si mami, pero… ¿qué haremos si aparece una carta? –dijeron al unísono los niños. Y su madre sonrió al recordar los problemas que le traía siendo niña el hecho de que las cartas Clow aparecieran en mitad de sus excursiones.

-Casi lo olvido, es la primera vez que salen de excursión siendo cardcaptors. Bien, lo positivo es que tienen la carta Sueño, así que si sienten la presencia de una carta usen a Sueño para dormir a todos y que nadie los vea usar magia.

-¡Está bien mami! Si hacemos lo que dices, ¡todo estará bien! –exclamó con alegría la pequeña Nadeshiko.

-Está bien, cuídense mucho niños. –dijo la antigua cardcaptor mientras besaba suavemente las cabezas de los pequeños Nadeshiko y Ren.

-Disfruten su salida, pequeños. –intervino de pronto Shaoran Li mientras guardaba en su bolsillo su teléfono móvil, señal de que acababa de terminar una llamada.

Y dicho esto, ambos niños se encaminaron a la primaria Tomoeda emocionados por la excursión que tendrían, pues visitarían el museo de la ciudad tal como hace varios años hiciera su madre.

-¿Crees que tengan problemas?

-Quizás la carta Silencio esté de nuevo allí. –rió el joven chino mientras rodeaba la fina cintura de su esposa. – ¿Kerberos fue con ellos?

-Sí, desde que abrieron el libro no se separa en ningún instante de ellos.

-¿Y ya dispusiste las cosas con Yue? –preguntó ahora, besando suavemente el cuello de Sakura.

-¡Shaoran! –exclamó ella sin poder contener una risita. –Ya basta, alguien podría vernos. ¿Qué tal si viene Wei y no encuentra así?

-Tienes razón. –respondió el aludido poniéndose rojo repentinamente, como si acabara de recordar que se encontraba en el recibidor de su casa y no en la privacidad de su habitación matrimonial. –Bueno, ¿pero ya has dispuesto todo con Yue y Kerberos?

-Sí, no habrá un Juicio Final. Los niños son más pequeños aún de lo que yo era cuando encontré las cartas, sería muy duro para ellos convertirse ahora en Maestros de Cartas. Sin embargo Kero y Yue serán sus guardianes y aunque me "obedezcan" a mí, los cuidarán a ellos.

-Es una sabia decisión, tienes toda la razón al decir que son muy pequeños para afrontar el Juicio Final. Además no sé por cuánto tiempo dependerán del poder de las cartas, Sakura. Hace unos días vi a Ren haciendo surgir una pequeña llama de fuego de uno de sus dedos

-¡Shaoran! Eso puede ser grave, mira si ocasiona un incendio mientras intenta descubrir sus poderes. –exclamó la joven seriamente preocupada.

-Tranquila, eso no pasará además que todos en la residencia pudieron sentir su poder así que eso prevendría cualquier "accidente". Espero que la próxima vez que manifieste su poder lo haga cuando estés aquí, así tú también lo notas.

-No lo sé, me preocupan los niños. Han despertado su magia a muy corta edad y temo que no sepan controlarla y… -

Un beso llenó de pasión selló sus labios. Beso que correspondió de inmediato con una gran sonrisa sobre su delicado rostro.

-Sabes que si algo malo pudiera llegar a ocurrirles, te dejaría preocuparte tanto como tú quisieras e incluso yo me uniría a ti en esa preocupación. Pero estoy seguro de que ellos están bien, lo puedo sentir. Además ya no hay nada de qué preocuparnos, no por ahora Sakura.

-No por… ¿ahora? Shaoran, ¿acaso sucede algo malo?

-No, no sucede nada malo. No tienes por qué preocuparte.

-Es que últimamente me siento extraña, como si algo malo nos rodeara a todos pero no sé lo que es.

Ahora sí que el rostro del joven chino se había ensombrecido con la preocupación reflejada en sus profundos ojos canela.

-Sakura, me preocupas…

-No, no me hagas caso creo que sólo son imaginaciones mías. Mejor vayamos a trabajar o se nos hará tarde. –Y tras darle un beso fugaz a su esposo, la joven de ojos verdes fue a buscar sus cosas para dirigirse a su trabajo.

Sin embargo, el ceño del joven chino no había desaparecido. Él también tenía extraños presentimientos desde el último mes, y aunque no tenía el don de la adivinación o no poseía la sagrada Magia de la Vida. Sabía que algo no estaba bien, y ahora que Sakura le había transmitido también sus sospechas estaba seguro de que algo estaba sucediendo. Lo mejor será investigar en el Consejo, me guste o no tendré que pedirle ayuda a Kinomoto. Pensó mientras subía a su lujoso sedán negro acompañado de su bella esposa.

-Señor Kinomoto, necesito su ayuda un momento. Por favor. –intervino abruptamente un joven de gruesos anteojos ingresando a una modesta pero muy formal oficina.

-Señor Lang, ¿acaso no conoce lo que una puerta cerrada significa? Deberías llamar antes de ingresar en una oficina, sobre todo si esta pertenece a tu superior. –espetó el investigador, haciendo temblar a su joven asistente.

Por supuesto, Lang era un asistente ejemplar y se destacaba por su gran inteligencia a la hora de investigar sin embargo usualmente era un chico muy atropellado y algo distraído. Y con su usual distracción, había olvidado que hoy el señor Kinomoto había llegado con un humor terrible a las oficinas del área investigativa del Consejo.

-Yo…yo, yo lo siento mucho señor. Pero…prometo que no volverá a suceder. –balbuceó el joven chino, mientras acomodaba sus gruesos anteojos. –Es que necesito su ayuda con ése caso.

-¿Qué sucedió ahora?

-Se identificó un nuevo hallazgo, la persona falleció en las mismas circunstancias en las que fallecieron todas las víctimas relacionadas al caso.

-¿Quiénes realizaron el hallazgo?

-Una mujer de unos 30 años aproximadamente, dio aviso a la policía local y uno de nuestros agentes infiltrados se percató de la gran cantidad de magia que rodeaba el cuerpo de la víctima.

-¿Dónde fue encontrada la víctima?

-En las cercanías de la ciudad de Tomoeda, señor.

-¿¡TOMOEDA!? –dijo alarmado el galeno mientras se ponía de pie rápidamente.

-Así es, eso es lo que nos extrañó señor. Hasta ahora el asesino o los asesinos únicamente actuaban dentro de la ciudad de Tokyo. Es decir, Tomoeda es muy cercana a Tokyo sin embargo nos extraña que después de 20 asesinatos, el sujeto decida desplazarse.

-Estás en lo cierto Lang, es muy tarde para desplazarse de ciudad en un intento de no llamar la atención de las autoridades. Así que descartaremos ése móvil. ¿Qué tipo de magia se utilizó esta vez?

-Magia oscura, como en todos los casos anteriores. Enfocada en el elemento tierra.

-Bien, ya podemos afirmar con seguridad que nuestro o nuestros asesino/s actúan con magia oscura siempre regida en los elementos tierra y aire. Ahora se puede añadir que el sujeto comenzó a ampliar su radio de crímenes y se está acercando a la ciudad de Tomoeda; al igual que descartamos el móvil de la discreción ya que a estas alturas no tiene sentido. ¿Cómo van las investigaciones a los clanes de tierra y el aire?

-Aún no hemos dado con ningún individuo que pueda ser considerado sospechoso en la causa, igualmente seguimos investigando aún faltan muchos nombres por comprobar en nuestra base de datos. –

Antes de que Kinomoto pudiera añadir algo más, el teléfono de la oficina comenzó a sonar y no tuvo más remedio que contestar.

-Señor Kinomoto, el señor Li desea verlo. –anunció la voz de una joven asistente al otro lado de la línea.

-Dile que iré a su oficina en un momento.

-Es que señor, él está aquí y quiere dirigirse inmediatamente a su oficina.

-Dile que pase y se anuncie antes de entrar. –espetó el galeno mientras cortaba la comunicación. –Lang, retírate y ante cualquier novedad me informe lo que sea necesario.

-S…si señor Kinomoto, con permiso.

-No es un buen momento, Li. –gritó Kinomoto al momento en que su asistente desapareció de la oficina, seguido por el ingreso del joven chino a la misma.

-No me interesa si es o no un buen momento, debemos hablar y punto.

-¿Es sobre lo de Tomoeda? Créeme que acabo de tratar ese tema con mi asistente y estoy con el mismo carácter que tú te traes ahora.

-¿Tomoeda? ¿Qué sucede con la ciudad?

-¿Acaso no vienes por eso? –preguntó algo vacilante el investigador.

-No, sólo quiero hablar contigo sobre un tema en particular. Pero ahora quiero saber qué es lo que sucede en Tomoeda, por favor.

¡Maldición, yo y mi estúpida bocota! Lo único que me falta ahora es que el chino preocupe a mi hermana o algo por el estilo. Aunque era algo obvio que en algún momento se enteraría de esto. Pensó con amargura Kinomoto.

-Creí que ya habían llegado los "chismes" a tu oficina. El caso de los asesinos de aire y tierra se está volviendo más grave.

-¿Ya afirmas que son dos sujetos?

-O quizás más, pero según TÚ me explicaste hace 9 años, la magia es selectiva. Quien tiene el poder sobre el aire se limita a eso, al igual que quien tiene el poder de la tierra. Sólo quedan dos personas que pueden controlar todos los tipos de magia y esos son Sakura y Hiragizawa, el último como reencarnación de ese tal brujo Clow. Y bueno…tú tienes poder sobre todos los elementos pero no eres precisamente un sujeto sospechoso.

-Concuerdo contigo en ese punto. –respondió dudoso. -Pero… ¿qué es lo que ocurrió ahora en el caso?

-Además de que ya son alrededor de 20 las víctimas de estos tipos, ahora…ahora se acercan a la ciudad de Tomoeda. Ayer se encontró un cadáver a la orilla del camino, demasiado cerca de la ciudad para mi gusto, y se confirmó que el cadáver presenta rastros de magia.

-¿Se reconoció a la víctima?

-Creo que el cuerpo está carbonizado.

El jefe del clan Li no pudo reprimir una mueca ante tal revelación, sin embargo luego palideció mortalmente al imaginar que eso le sucediera a su familia o amigos.

Los niños. Sakura.

-La razón por la que vine aquí en un principio…fue porque Sakura me comentó que se sentía muy inquieta, como si algo malo nos rodeara a todos; incluso yo mismo me he sentido así en estos últimos días. Ahora entiendo la razón. Trataré de contactarme con Fujiwara, tengo entendido que está de viaje en Hong Kong pero le consultaré sobre esto, por si hay algo que él sepa y no nos haya dicho hasta ahora.

-Ese sujeto no fue de gran ayuda cuando ocurrió lo de Doyle.

-Pero esta vez lo será, yo me aseguraré de ello. –añadió el joven chino dispuesto a salir de la oficina. Sin embargo, antes de que cruzara por la puerta fue Kinomoto quien habló, algo tenso.

-Li, cuida a tu familia.

-Lo haré, y tú también cuida a la tuya. Ya me encargaré de poner en advertencia a Eriol.

-Eriol no sabe nada, no quiero preocuparlo con esto. De seguro ha sido un golpe que yo misma no he sentido.

-Pero Tomoyo, si ha sido sólo eso entonces no deberías tener el moretón que dices tener. En la tarde pasaré por tu oficina, ¿si? –contestaba en ese momento Sakura Li, desde el teléfono de su oficina en Sweet Dreams

-Oh no, no te molestes. Yo misma pasaré por allí a la hora del almuerzo, se me apetecen unos de tus deliciosos postres, quizás un mont blanc.

-Está bien. –rió la maestra de cartas. –Tendré todo listo para la hora y nos reuniremos en mi oficina, ¿o prefieres que nos reunamos en el sector de los clientes?

-Mmm…creo que lo mejor será que nos reunamos en tu oficina.

Y dos horas más tarde las dos jóvenes se reunían en la modesta y adorable oficina de la señora Li. Mientras Tomoyo desabotonaba su camisa y dejaba a la luz su amoratado hombro.

-¡Oh Tomoyo, no es un simple moretón! ¡Casi es de color negro! ¿Eriol lo ha visto?

-Esto…sí lo ha visto. –murmuró sonrojándose de inmediato y provocando confusión en Sakura. Pues la joven de ojos verdes no entendía por qué su amiga se había sonrojado tanto sin motivo. –Pero ya le dije que no tiene por qué preocuparse, y tu tampoco Sakura. Ya te dije, es sólo un golpe que me he dado contra algo y que en el momento de seguro no sentí y sólo ahora que tengo este moretón me doy cuenta de ello.

-Está bien, Tomoyo es sólo que…causa un poco de impresión. Disculpa que te lo diga pero en lo blanco de tu piel resalta aún más.

-Y que lo digas, Eriol opinó lo mismo. –rió la joven. –Por cierto, ¡tengo algo que contarte Sakura y espero que te alegres tanto como yo!

-Recuerdo que cuando pedías que me alegre por ti era cuando me mostrabas unos de los trajes que diseñabas para mí cuando era cardcaptor. –contestó Sakura mientras una gotita de sudor surgía en su frente ante los recuerdos.

-Bueno, ¡ahora también se relaciona con eso!

-¡¿QUÉEE?!

-¡Oh Sakura cálmate! –rió de nuevo la joven. –¡No te haré usar trajes como los que hacía antes!

-Entonces… ¿qué es?

-Bien, ¡ya está todo preparado para lanzar mi línea de ropa para niños! –confesó con gran entusiasmo la señora Hiragizawa. -Se llamará Piffle Princess, y también Piffle Prince.

-¿Serán…dos?

-Oh no, la línea será sólo una. Pero Piffle Princess será para niñas y Piffle Prince será para niños.

-¡Tomoyo eso es fantástico! ¿Cuándo será el gran lanzamiento? –preguntó muy emocionada la dueña del café.

-La próxima semana, Eriol me ha ayudado mucho en esto y ya está todo casi listo.

-Pero… ¿no es muy pronto? –murmuró confundida Sakura

-Oh no, desde hace tiempo que trabajamos en este proyecto, sólo que Eriol y yo lo hemos mantenido en secreto hasta ahora. Queríamos que fuera una especie de sorpresa y… -No pudo terminar. Pues el sonido del teléfono de la oficina inundó la habitación dejando sorprendida incluso a Sakura, ya que no esperaba a nadie para hoy.

-¿Qué sucede Hikari? –preguntó la joven Li

-Sakura. –contestó la aludida, pues la misma joven de ojos verdes le había pedido a todos sus empleados que se sintieran en confianza de llamarla por su nombre. –Hay dos hombres aquí que quieren entrevistarse contigo. Dicen que no tienen una cita programada y que entenderían si te negaras a recibirlos, aunque les gustaría concretar una próxima fecha de encuentro. O algo así.

-¿Unos hombres? Es cierto que no tenía planeado recibir a nadie hoy, más que a Tomoyo. ¿Te han dicho sus nombres?

-Oh sí, lo dijeron disculpa por no mencionarlo antes. Uno se llama Kimiru Fugoshi y el otro Arthur… espera que no recuerdo su apellido. –fue sólo medio minuto de espera en el que Hikari consultó de nuevo aquel apellido, pero que bastó para que Sakura tuviera un extraño presentimiento. Lanzó una mirada a Tomoyo, quien con delicadeza terminaba su bocadillo, y estuvo a punto de decir algo cuando la voz de su asistente al otro lado de la línea la detuvo. -Disculpa Sakura, ya le pregunté. Se llama Arthur Doyle.


Notas:

Bueno, al fin la historia está lista para ser publicada! :3 En fin, no hay muchas cosas que decir por ahora. Sólo mencionar que Piffle Princess en realidad es el nombre de la tienda que aparece en numerosas obras de CLAMP aunque sobre todo en Angelic Layer, por eso decidí adaptarla para que sea el nombre de la nueva línea de ropa de Tomoyo Y aclaro que Piffle Prince es de mi propia invención

En fin. No molesto más con mis notas y dentro de poco estará listo el próximo capítulo! Aviso que será un capítulo complicado y con un importante crossover :3