Capitulo con contenido para adultos o personas responsables, es otro fic adaptado asi que mi responsabilidad solo recae en la publicación y no en lo que se escribe.

Capitulo II

SIN RESTRICCIONES

Damon le había pedido que se reunieran ese mismo día en el piso del centro, después de lo de ayer le sorprendió ver su nombre en su identificador de llamadas. Era jueves y se supone que no lo vería hasta el lunes siguiente. Había notado algo diferente en su tono de voz y no sabía identificarlo, tal vez le diría que no puede seguir ayudándola y la idea hacía que se le encogiera el corazón. Él le gustaba mucho. Si, es cierto que el nunca se fijaría en ella y que la trataba peor que a un perro pero emanaba tanta fuerza, tanta seguridad que ella sentía ganas de abrazarlo y fundirse en él hasta obtener algo de su ser. Además era el hombre más guapo que había conocido, era normal que le gustara tanto!

"Tengo que decirte algo importante" dijo Damon después de sentarse en el sofá a su lado, para sorpresa de Elena.

"Ah" dejo salir un suspiro. "No te preocupes que yo entiendo. De todas formas gracias por todo lo que me has enseñado hasta ahora."

"¿Qué?" el la miró sorprendido y después sonrió. "No se trata de eso niña" dijo tomando la mano derecha de ella entre las suyas. "Mira, yo no me he portado bien contigo. Sé que no tengo excusa pero las últimas dos semanas he estado muy estresado y me duele admitir que lo había estado pagando contigo cuando tú no tienes nada que ver con mis problemas, al contrario, encerrarme aquí contigo me distrae y eso es justo lo que necesito. ¿Me perdonas?"

¿Qué? ¿Cómo se le ocurría clavarle esos ojos verdes así? ¿Qué no sabe que la esta derritiendo? Damon contuvo su sonrisa de satisfacción. Ninguna mujer se resistía a su mirada.

"Yo… este…" vamos Elena solo responde. "Claro" sonrió nerviosa. "Pensé que ibas a dejarme."

"Yo nunca te dejaría mi niña" se puso de pie antes de guiñarle un ojo.

El corazón de Elena se aceleró con esas palabras ¿Qué quería decir con eso? ¿Por qué había agregado un "mí" a lo de niña?

"Creo que sería de mucha ayuda para ti si nos viéramos más a menudo. Con un par de cositas más que aprendas podremos empezar a trabajar en tu portafolio de admisión, te parece?"

"Me encantaría" respondió con una amplia sonrisa. Él observo disimuladamente su expresión.

Pasaron la tarde del jueves juntos, al igual que la del viernes y todo el día del sábado. El plan de Damon estaba funcionando a la perfección según parecía. Estaba actuado lo más natural posible y Elena no se daba cuenta de que cuando le tomaba la mano, cuando le colocaba un mechón detrás de la oreja, cuando le decía que tenía una sonrisa muy linda o elogiaba algo en ella era todo parte de un plan para envolverla. El domingo la invitó a comer a un restaurante muy de moda con el fin de hacerla sentir que no le importaban que lo vieran con ella. Elena que casi nunca iba a esos sitios tan "chic" se sentía incomoda por las miradas que obtenía de la gente.

"Todo el mundo parece sacado de una revista" le dijo a Damon mientras tomaba de su té frío. "Menos yo claro." Él dijo algo sobre la belleza interior y ser uno mismo que se inventó en ese momento que la dejo sonriente y feliz, ya no le importaban más miradas que recibían su top de "Ángel", sus jeans gastados y sus cómodos zapatos sin tacón. Solo le importaba Damon, su amor platónico y perfecto que le sonreía de vez en cuando.

Para las próximas clases Damon había planeado dar el segundo paso. Elena intentaba tomar fotografías de una flor en un florero cerca de la ventana pero no lograba el ángulo perfecto ni el sentido de la foto.

"Tienes que ver algo más Elena" dijo parándose a su lado. "No solo la flor y la luz, eso lo puedo ver yo, tienes que darle tu enfoque. Ver el jardín de donde la arrancaron, ver que se marchitara pronto, ver que alguien la puede destruir… lo que quieras pero ve algo más". Ella se mordió el labio. Él pensó en que tenía que besarla hoy y esa mordida lo inspiró. Elena tenía los labios carnosos y lucían muy suaves, listos para besar.

Mientras ella se concentraba en la flor él se puso detrás de ella y tomándola por la cintura la arrastró un poco hacía su derecha pero no se movió cuando ella llegó al sitio.

"Tal vez si intentas desde aquí" le dijo a modo de explicación pero no se movió. Al contrario, dejo sus manos posadas en sus caderas y antes de que Elena pudiera darse cuenta la estaba acariciando. La foto se hacía cada vez más difícil pero le gustaba lo que él hacía y siguió tomando fotos y solo paro cuando Damon levantó un poco su blusa para deslizar sus manos y acariciar su piel desnuda.

"Qué haces?" preguntó sin aliento.

"Nada" le respondió contra la oreja, el aliento acariciándole la piel haciéndola temblar. Ya sus manos estaban en su estomago y en sus costados, rozando su piel como brisa.

El plan era sostenerla y darle la vuelta para un beso. Pero su piel era tan suave, tan calida... su pulgar rozaba la curva perfecta de sus pechos y no tardó en subir para comprobar si eran tan firmes y perfectos como acababa de imaginar.

"Eres tan suave niña" le dijo dejándole pequeños mordiscos en la oreja.

"¿Por qué me dices niña?" preguntó sintiéndose un poco tonta después.

Este hombre la estaba tocando. Ella estaba recostada contra su pecho y las manos de él le habían sacado los senos del sostén y los acariciaba con una mezcla de rudeza y suavidad que la atormentaban y ella preguntaba por qué le decía niña.

"¿No lo eres?"

"No."

"Para mi si" le respondió con una voz ronca nueva para ella. Debía estar muy excitado porque la presión y el calor de su miembro llegaban hasta ella y ese pensamiento le gustaba.

"Eres mi niña y siempre lo serás".

Ella gimió. Por las palabras. Por sus manos que ahora le deshacían el pantalón y se metían en su ropa interior.

"Para por favor" rogó pero en vez de hacer algo en contra su cuerpo se movió más contra él, buscando más de su calor.

"No" le respondió él. No porque aunque no era parte de su plan su cuerpo era tan suave y se ofrecía tan dulcemente que no podría parar.

"No me pidas eso. No voy a dejarte así. Tienes que terminar para mi". Ella solo abrió más las piernas y dejo que sus dedos la acariciaran de la manera más intima.

"Ni siquiera me has besado" dijo con la respiración entre cortada.

"Te besare" le prometió buscando el centro de su cuerpo para hundir sus dedos en ella. "Te besare hasta que se te corte el aliento" empezó a mordisquear su cuello mientras sus dedos se movían dentro de ella.

"Te gusta?"

"Duele" dijo cerrando los ojos. Le daba placer pero era incomodo. Él tiró de sus pantalones para hacerlos caer y la dejo solo con sus bragas de colores.

"Ábrete amor" dijo suavemente "así será menos incomodo, te gustara."

"Me gusta" dijo abriendo un poco más las piernas. Él la sostenía contra su cuerpo con una mano estratégicamente colocada sobre su seno. "Pero dolía."

"Ya no?" preguntó mordiendo su oreja.

"Ya no" gimió ante la necesidad de mover sus caderas contra su mano, de arquearse para él "Damon."

"Estas cerca?"

"Siiiiii" aunque no sabía de qué estaba cerca. Sentía que el cuerpo subía, bajaba y volvía a subir buscando llegar algún lugar desesperadamente pero no sabía que hacer o como ir más rápido más que los movimientos que su cuerpo hacía sin su permiso.

"Aaaaaaaah" gimió llegando por fin al lugar desconocido donde explotó deliciosamente.

"¿Por qué hiciste eso?" le preguntó tímidamente mirando el piso.

Ojala él pudiera explicarlo. Se había propuesto empezar a seducirla con un beso. Con un beso maldición, no de la manera en que lo había hecho y para colmo sin poder explicarlo. ¿O tal vez si? Tal vez fue por lo dulce que le resultó el sabor de su piel, la manera inexperta en la que se retorcía contra su pecho, su voz sofocada, el calor de su cintura. Maldita sea se estaba excitando otra vez.

"Elena" se acercó a ella rogando que no saliera corriendo. "Me gustas." dijo sin darle muchas vueltas al asunto ya que habían empezado al revés lo mejor era seguir así.

"Me gustas mucho y no fui capaz de controlarme. Lo siento" bajó la cabeza haciendo su acto de culpabilidad aun más creíble para después acercarse.

"Será mejor que alguien más te de las clases o te supervise mejor dicho porque ya has aprendido todo lo básico solo necesitas empezar tu proyecto."

"Pero... tú también me gustas".

Esa respuesta no se la esperaba, la miro morderse los labios muerta de la vergüenza, solo imaginarse lo que le había costado decir eso lo ponía a mil. Dio un paso hacia delante y en cuestión de segundos sus bocas estaban unidas reclamando besos al igual que sus manos reclamaban caricias. Podría vestirse con ropa más grande de la que necesitaba, también podía estar en guerra con el maquillaje pero sus labios, algo perdidos al principio y exigentes después, eran los más sensuales que él había probado jamás y además tenían un extraño y delicioso sabor debido a esas pastillas con sabor a mora de Halls a las que era adicta.

Minutos después estaban en el sofá, Elena recostada en su pecho, sonriendo como la tonta más feliz del mundo y él sonriendo complacido. El plan no podía estar yendo mejor. En unas semanas la llevaría a la cama y buscaría la forma de que papá Gilbert se entere, mientras tanto tenía que asegurarse de que Elena se enamorara tanto de él que no pudiera pensar en otra cosa.

"Ahora que va a pasar?" preguntó hundida en su pecho.

"No lo sé, creo que tu papá me mataría si se entera."

"Pues si…" suspiró. "Si quieres yo hablo con él y…"

"Mi niña" la interrumpió acariciando su mejilla. "¿Hablar con él sobre qué? ¿Le vas a decir que te besé? ¿Qué te dije que me gustas? Eso no es razón para decirle nada a tu padre."

"Ah. Si… lo siento" intentó en vano disimular lo incomoda y ridícula que se sentía. ¿Qué pensó? ¿Que por un par de besos ella pasaría a ser su novia? Pues no!

El pecho en el que había estado apoyada le pertenecía a Damon Salvatore, el "soltero incorregible" como le llamaba la prensa amarillista. Siempre se le veía rodeado por las mujeres más guapas del país y de otros también y ella, una niña estúpida de dieciocho años creía que un par de besos significaban algo para él, seguro ni le gustaba de verdad.

"Tengo que volver a casa" dijo poniéndose de pie sin mirarlo.

"No he terminado" haló su brazo y ella calló sentada en sus piernas.

"Tal vez" le susurró al oído "Si aceptaras salir a cenar conmigo mañana" Elena se tensó al Damon mordisquear su oreja dejando las palabras en el aire "Tal vez podría pedirte que seamos novios" fue un esfuerzo físico y mental muy duro para él el no estallar en carcajadas.

Novios! Hasta triste sonaba, hacía cuanto tiempo no le hablaba de noviazgo a una mujer y ahora se veía en la necesidad de cortejar a una niñata. Elena lo miraba muy sorprendida.

"¿Me estas hablando en serio?"

"¿Por qué crees que no lo hago?" era consciente de que ella estaba diciendo algo pero su mano izquierda lo desconcentraba enormemente al acariciar la dulce curva

de su trasero.

"Porque… eres tú."

"¿Yo?"

"Todos saben que eres un mujeriego, que sales con la modelo de moda, que rompes

muchos corazones y esas cosas… hace años no tienes una novia."

" Elena, ¿te he dicho que buen trasero tienes?" la miro a la cara como si en verdad hubiera hecho una pregunta importante.

"No me cambies el tema" le reprochó ella cruzando los brazos.

"No estoy cambiando el tema" se lanzó con su boca a su cuello y con sus manos separo los brazos cruzados de ella.

"Si hubiera encontrado a alguien con este trasero" lo apretó haciéndola girar y quedar frente a frente, con las piernas de ella a cada lado de él "o con esta boca tan tentadora y deliciosa que tienes" dejo su cuello para llegar a sus labios y acariciarlos lentamente con su lengua antes de besarla. Elena no entendía porque pero él le daba mucho calor, sentía que se le quemaba el pecho y la entrepierna se le envolvía en un calor húmedo que no conocía. "O con este pecho tan divino" metió su mano debajo de su blusa y la levantó para inclinar su cabeza y poder morder su pezón a través del sostén "Te juro que podría mimarte todo el día" movió su sostén a un lado para morder y lamer los encantadores y voluptuosos pechos de Elena.

Esa era otra de las cosas que tenía que admitir, debajo de esa ropa ancha había un cuerpo muy provocador.

"¿Vas a salir conmigo?" preguntó besándola sensualmente sin dejar de acariciar sus pechos.

"Si" gimió entre besos. "Si".

"Bien, te recojo aquí mañana a las 8 te parece?"

"Ujum" no capaz de articular palabra mientras él la estuviese tocando así.

"Perfecto" le sonrió y le beso la nariz, un gesto de cariño que lo sorprendió hasta él mismo. "Me encantaría quedarme aquí contigo pero tengo un sueldo que justificar."

Elena no se atrevía a pedirle con palabras que se quedara pero volvió a besarlo encantada con el sabor de sus labios y el roce de su lengua contra la suya.

"Me estas tentando niña…".

Ella captó el mensaje y se puso de pie "Yo nunca…"

"No te preocupes, sino quieres no pasa, puedo entenderlo" le guiñó un ojo y se puso de pie a su lado. "Quiero hacer las cosas bien mi niña, no te preocupes por esas cosas" le dio un beso cortó y se fue. Que no se preocupe su abuela, por supuesto que se la llevaría a la cama….. y rápido.

¿Qué tal como hace Damon que la pobre Elena babee por el? Agradezco a todas por la aceptación de este fic y de nuevo mil gracias a todas por los reviews…Nos leemos el Domingo : D xoxo Cupcakes