Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Nota: Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Advertencia: Slash. Relación homosexual. Como quieran decirle. OoC (Out of Character/ Fuera del personaje). Semi-AU (Semi Alternative Universe/Semi Universo Alterno). Falta de lógica, incoherencias. Y un montón muchas otras cosa. Si no te gustan este tipo de fics estas a tiempo de marcharte. Yo a avise.~

Aclaraciones: Lucius y Remus cursan Hogwarts al mismo tiempo, teniendo ambos la misma edad. Este fic está relacionado con mi otro fic Camino de Aromas, de forma leve, por lo tanto no es necesario leer CdA.

Nota: Y gracias a Hime-chan Natsumi por los arreglos. ¡Gracias, amiga! Sabes que te quiero, cariño~


Mi Amortentia Eres Tú.

Segundo Aroma: Cuero.

Desde que era pequeño – mucho antes de ser transformado en un hombre lobo – el aroma del cuero era su favorito por alguna razón desconocida, y desde siempre había conectado aquello con la antigüedad. Y era mucho mejor cuando las tapas de los libros estaban forradas de cuero, porque el aroma característico de un libro, de sus páginas – sin importar que tan nuevo o viejo era el libro en cuestión – se entremezclaba con el del cuero, dejando una esencia tranquilizante, y mínimamente adictiva.

Sí, en los últimos años su gusto por aquel aroma en particular solamente había aumentado.

Remus soltó un suspiro, caminando distraídamente por los pasillos del castillo, según James y Sirius el que estuviera tan distraído se debía que últimamente se la pasaba metido en su mundo, pensativo, y ciertamente, era así.

Como si de momentos se aislara en sus pensamientos.

Pero, en realidad, tenía varias cosas que desde hacía un tiempo le llamaban la atención como por ejemplo el hecho que ahora esa antigüedad que siempre vinculaba con el aroma del cuero hacía que eventualmente pensara en la verbena junto con todo lo que provocaba en él y, por mucho que no quisiera, inevitablemente la imagen de ese mago rubio e inexpresivo aparecía en su cabeza, provocando que tuviera más dudas que respuestas.

¿Por qué dos de los aromas que le gustaban tanto hacían que pensara en Malfoy? ¿Qué significaba?

Torciendo el gesto, el castaño primer año dobló en un pasillo, y como era de esperarse que pasara en algún momento, chocó con alguien, tirando un libro que esa persona traía, el cual hizo un ruido seco al caer en el piso de piedra gris.

—P…Perdón. —dijo con una sonrisa nerviosa.

En cuanto notó quién era la persona con la que se había estrellado simplemente pudo parpadear.

—Siempre te la pasas chocando contra mí, Lupin. —dijo burlón la serpiente, aunque el hombre lobo no supo si se quejaba o simplemente lo comentaba.

—¡Malfoy! —exclamó, aún incrédulo, dándole la razón al otro muy pero muy indirectamente.

El nombrado rodó los ojos, bufando exasperado. Nervioso y sin saber exactamente qué hacer o cómo actuar, el Gryffindor pasó su suave mirada verde por el lugar, terminando por observar con atención el libro del contrario.

¡Y por Merlín, ¿Por qué diablos no había nadie cerca?!

Inesperadamente, hasta para él, Remus se agachó, cogiendo con una mano el libro mediano, levemente relleno y de tapas de cuero de un marrón rojizo, acercando inconscientemente el libro a su nariz, cerrando los ojos y aspirando el aroma del cuero. Cuando volvió a abrir los ojos, tuvo la decencia de sonrojarse – tal cual tomate maduro – al notar que el sangre pura le observaba con una ceja enarcada.

—Er…Tengo una mala manía. —dijo con una sonrisa tímida. —El aroma del cuero me hace pensar en la antigüedad y esas cosas. —añadió, devolviendo el libro ajeno.

Y he allí una nueva duda, ¿Por qué intentaba sacar conversación con Lucius Malfoy?

Sin cambiar su gesto inexpresivo, Lucius tomó su libro, rozando accidentalmente sus dedos con los del león, quién se sobresaltó levemente.

—El cuero también me hace pensar en antigüedades. —dijo de repente el blanquecino, mirando desinteresadamente la portada del libro entre sus dedos.

Sorprendido y agarrado con la guardia baja, Lupin sonrió con timidez, jugueteando con su corbata.

—¿En serio? Que bien. —fue lo primero que se le ocurrió. —Bueno…este…yo…—balbuceó indeciso, dudoso de cómo mantener esa platica.

Aunque en primer lugar, ¿Por qué quería seguir hablando con el rubio? Al fin de cuentas, a lo mucho que habían llegado a lo de ese año habían sido mucho "Lo siento" de su parte e intercalados "Ten más cuidado", "Fíjate por donde vas" y cosas por ese estilo por parte del Slytherin.

Nunca habían tenido una conversación decente.

—Adiós. —cortó el alto mago, siguiendo con su camino.

Pero utilizar una de sus aromas preferidos como pretexto había sido un buen intento.

—Adiós, Malfoy. —dijo el castaño, por mucho que el otro no le escuchara.

Y con sus mejillas aún sonrosadas, todavía nervioso y con esa calidez que tanto le agradaba, Remus se fue caminando en dirección contraria a la del otro. Por su parte, ya bastante alejado, Lucius acarició la tapa de su libro, con una sensación extraña recorriéndole de la cabeza a los pies junto con un brillo en sus ojos.

Las comisuras de sus labios se curvaron imperceptiblemente hacia arriba.

Con que el aroma del cuero. —pensó distraídamente.

Bueno, siempre era así cuando se trataba de Remus Lupin.


Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~

¡Hasta luego!~