Capítulo dos: Confesión
Era primera hora de la mañana, pocos estudiantes paseaban por los pasillos esperando, sin ganas, el comienzo de clases. Dejo sus cosas en el aula y salió disparado a la azotea, confirmando el reloj a cada paso que daba. Iba retrasado por unos minutos. Casi resbala en los últimos escalones, apoyándose en el pasa manos. Abrió la puerta y una brisa mañanera le azoto el rostro, desordenando los cabellos castaños. Soltó unas palabrotas en italiano antes de ver la figura de Antonio esperándole recostado en la maya.
Antonio, que llego media hora antes, le miro al escuchar la puerta cerrarse con fuerza. Una sonrisa se dibujo en sus sensuales labios al ver como el menor caminaba así él con la cabeza gacha.
-Hola Lovi. - saludo. - Tu carta sonaba importante, ¿qué pasa? ¿alguien te esta molestando y quieres que el jefe se encargue por ti?
-¡Na… nada de eso bastardo! Es que yo… - levanto el rostro, bajándolo segundos después al no poder con aquella mirada verde tan intensa. - yo… quería decirte que… - suspiro, recordando las veces que practico frente al espejo.
-¿Lovi? Me estas preocupando. ¿Lovino? - la sonrisa desapareció al instante.
Frunció el cejo. ¿Es que Antonio no le dejaría hablar?
-Mira bastardo, estoy intentado decir algo importante y no me estas dejando. - dijo levantando el rostro con decisión. Con esfuerzo le miro directo a los ojos, sorprendiendo al hispano. - Cierra la maldita boca por unos minutos a ver si lo que voy a decir te entra en la cabeza. Te cite en esta puta azotea para que sepas que desgraciadamente me enamore de ti, ¿lo comprendes? estoy jodida y perdidamente enamorado de tu estúpida y lenta persona. Y quita esa cara de retrasado mental que no e dicho nada fuera de este maldito mundo, ¿capire? Te amo Antonio.
Antonio abrió los ojos ante aquellas nada romántica confesión por parte de su Lovi, quien con el rostro encendido intentaba no bajar la mirada o salir corriendo sin antes obtener una respuesta. Soltó una carcajada de felicidad ante la mirada atónita del contrario.
-También te amo Lovi-love. - susurro con atrevimiento en el oído del menor, logrando que se estremeciera y el leve enojo que deseaba apoderarse de su cuerpo desapareció.
Con manos temblorosas rodeo el cuerpo del más alto, escondiendo el rostro rojo. Había logrado confesarse y ser correspondido de la manera más extraña.
Estaré subiendo pequeñas historias de su progreso como pareja y antes de. La idea la tuvo Ijusalfheim, espero que te guste lo hice lo mejor que pude.
