Sentimientos Pendientes…

Capítulo I: "La familia Weasley"

- ¡¡Un pastel, mami un pastel!! –

Hermione sonrió liberándose del abrazo de Ron.

- ¡¡pero les traje jugo y galletas!! –

- ¡¡¡No puedes llenarlos de jugo y galletas, son mis hijos!!! – exclamó Ron como si fuera obvio - ¡¡¡como mínimo necesitan un pastel!!! – Rose y Hugo se mostraron en completo acuerdo mientras la madre de ambos revoleaba los ojos - ¡está decidido, adentro todos, yo voy a preparar un enorme y exquisito pastel!–

Los niños gritaron emocionados al tiempo que seguían a su padre e ingresaban a la casa una vez más. Hermione no pudo evitar sonreír viendo a su familia, algo que años atrás veía tan lejano.

A sus veintiséis años, Hermione Weasley era la misma joven de cabello castaño y mirada misteriosa, de igual fortaleza, inteligencia e ideales, pero con distinto apellido. Había logrado ingresar al Ministerio de Magia, donde era directora del refundado Departamento de regulación de criaturas mágicas, donde aun luchaba por los derechos de los obreros. Por su parte, Ronald Weasley, su marido, era el mismo joven con sentido del humor, leal e irresponsable, pero completamente satisfecho de su vida. Había logrado entrar al cuartel de aurores del ministerio de magia y era entrenador en la escuela para aurores. Ambos vivían en una villa mágica a las afueras de Londres juntos a sus dos pequeños hijos, Rose y Hugo.

Rose cumpliría los seis años dentro de poco y era una niña realmente inteligente para su edad, Hugo tenía poco más de cuatro años y era un niño realmente astuto y vivaz.

Hermione tomó la bandeja que rato atrás había dejado sobre la terraza del jardín iba a seguir a su familia cuando un golpe sordo en la cerca de atrás llamó su atención.

Se volteó rápidamente, todo estaba igual, aunque los arboles se movían en aquel sector. Su corazón comenzó a latir muy fuerte, asustada. Dio dos pasos al frente, otro más. Se escuchó otro golpe fuerte, los árboles se movieron con frenesí, pero no había nadie. Trató de observar mejor pero no se veía nada. Sin embargo, estaba completamente segura que momentos atrás allí había alguien observándole.

- ¡¡Mami!! –

La voz de Hugo la sobresaltó un poco y la sacó de sus pensamientos. Miró a la casa y luego a los árboles otra vez, esta vez la potente voz de Ron la llamó.

- ¡¡¡Ven amor, voy a enseñarte a cocinar tan bien como yo!!! –

- ¡v-voy en seguida…! – respondió un poco aturdida.

Se volteó una vez más hacia la cerca y el miedo la invadió. Ahí había alguien, de eso estaba segura, pero se había ido. Tomó la bandeja nuevamente, se encaminó con dirección a la casa e ingresó a la amplia cocina.

- ¡¿Qué prefieres, Hermione, fresas o frambuesas?! – preguntó Ron sonriendo y señalando los jarrones con fruta.

Hermione no contestó. Ambos se observaron unos momentos y Ron de inmediato se dio cuenta que algo extraño sucedía. Rosie alzó alegremente su brazo entre ellos.

- ¡¡Fresa!! – gritó

El pequeño Hugo abrió los ojos indignado.

- ¡¡No, Frambuesa!! – gritó

La pelirroja frunció el ceño y observó a su padre…

- ¡¡¡¡No, papi ponle Fresa!!

- ¡¡¡No… frambuesas, yo quiero frambuesas!! –

- ¡¡¡¡Las frambuesas son ácidas…!!! -

- ¡¡¡Mentira!!! –

Ron pareció volver a la realidad y sonrió al ver a los niños discutir.

- bien… - dijo aparentando normalidad – entonces será guinda… -

Ambos niños sonrieron satisfechos.

Hermione comenzó a guardar las galletas dentro de uno de los estantes, tratando de calmarse y que los niños no notaran algo extraño. Tomó un vaso de jugo. Ron la observaba desde el otro lado por el rabillo del ojo, preocupado.

- ven, Hermione… - la llamó con una sonrisa, la castaña se volteó – ¡Tú vas a ayudarme amor, sabes que eres mi ayudante preferida…! -

Hermione sonrió y se acercó a él, Ron pasó una mano por su cintura, mientras con la otra revolvía los ingredientes con la varita, se dieron un beso corto en los labios hasta que Ron se percató de la expresión ofendida y celosa de sus hijos.

- ¡¡Está bien, ustedes dos también lo son!! – se apresuró, soltando a Hermione -¡¡Los tres son mis ayudantes preferidos!! –

Rose y Hugo sonrieron más tranquilos y comenzaron a comer la fruta del pastel entre risitas culpables y traviesas, después de unos minutos se alegraron de ver al viejo Crookshanks unirse a ellos en la cocina…

- ¡¡Crookshanks también quiere ayudar papi!! – exclamó Rose

Ron bufó. Observó a los niños lanzarse sobre el somnoliento y enorme gato para jugar con él, a pesar de que a Crookshanks no le hizo gracia. Los niños armaron un jaleo y comenzaron a correr detrás del gato, la cocina se llenó de gritos y risas, entonces se volteó hacia su mujer y se agachó hasta ella.

- ¿Qué sucede Hermione? – susurró preocupado.

La mujer alzó el rostro.

- nada…- murmuró, muy cerca de él.

- ¡No mientas, te conozco, sé cuando mientes! –

- No me creerías… - Ron abrió la boca indignado, pero su mujer lo cortó antes – ¡está bien, está bien!, te lo diré… - se mordió el labio – había alguien allí afuera… en el jardín de atrás, nos observaba… a los niños cuando jugaban, se fue cuando yo estaba recogiendo la bandeja…. Alguien estaba viendo todo lo que hacíamos. -

El pelirrojo frunció el ceño y la observó serio. Volteó a ver a los niños, ambos estaban tratando de pillar al gato que se había refugiado de ellos bajo la mesa, volvió a mirar a su mujer.

- No lo creo, Hermione. – la joven resopló - ¡Debiste imaginarlo¿Quién podría hacer algo así? –

- ¡¡Ron, estoy segura, detrás de la cerca había alguien, no sé quien, no lo vi…!! – susurró apresuradamente y golpeando la mesa - ¡¡y no me preguntes quien podría ser, porque ambos sabemos que necesitaríamos años para que yo termine de darte la lista…!! –

Los pasos rápidos de Rose, Hugo y Crookshanks, se oyeron dejando la cocina. Ron la observó. Sonrió con paciencia y se agachó para besar su nariz.

- No cielo, debiste imaginarlo, es paranoia nada mas… estás muy nerviosa- la castaña le observó incrédula - ¡Olvida todo lo pasado, Hermione. Somos felices, estamos juntos, y nada ni nadie va a hacernos daño… además, debemos terminar este pastel! -

Hermione abrió la boca para replicar, pero un agudo y fuerte aullido de Crookshanks proveniente de la sala, la cortó en seco. Ron y Hermione se voltearon asustados, entonces se escucharon las risas y susurros alegres de los niños.

- ¡¡Corre Rosie, corre!! –

Hermione bufó indignada, pero aliviada. Le dio una última mirada molesta a Ron y se apartó de él para ir rumbo a la sala de la casa.

- ¡¡Hugo, Rose…!! – exclamó mientras salía de la cocina - ¡¡¡Si le han hecho algo a Crookshanks se las verán conmigo una vez más!!! –

Ron escuchó los pasos rápidos de los pequeños en la planta superior, las risitas nerviosas y luego el gemido ahogado de Hermione….

- ¡¡Por las barbas de Merlín… Crookshanks!! –

Negó con la cabeza y dejó la mezcla para el pastel, preocupado. No era tan confiado como le hacía creer a su mujer y lo que ella había dicho lo había intrigado un poco. Caminó los poco pasos que los separaban de la ventana y se asomó. Nada lucía diferente, en la cerca de atrás no había nadie, solo la brisa agitaba levemente las grandes hojas de los arboles.


- ¡¡Oh, Crookshanks¿Qué te han hecho?!! –

El grito preocupado de Ginny resonó en el salón de la casa. Harry no pudo evitar

una enorme carcajada y mucho menos Ron, quien observaba al gato casi con satisfacción.

Su risa se apagó en seco al ver la expresión de su esposa y se puso serio de inmediato.

- no te rías Harry… - regañó hipócritamente, golpeando a su mejor amigo en la espalda – ¡¡Crookshanks es la mascota de la casa…!! -

Ginny se acercó boquiabierta al gato, quien ronroneó a un lado de la chimenea y maulló suavemente para que lo alzara. Hermione aun estaba molesta.

- lo he intentado todo, y nada. Tu madre dice que en cosa de días se le pasará. Esos dos han demostrado que son muy hábiles para la magia – explicó, Ron sonrió a Harry orgulloso de sus hijos – el problema, es que son tal como su padre, no saben aprovecharla… -

Harry se contuvo de reír y se sentó al lado de su ofendido amigo. Ginny no lograba cerrar la boca, y soltó una risita incrédula.

- ¡Está rosa… Crookshanks está rosa! – se impresionó alzando al gato para verlo mejor – ¡y con rizos…! -

- esa, fue Rose… - soltó Hermione dejando pastel sobre la mesita

La pelirroja continuó, dejándose caer entre Harry y su hermano.

- ¡… no tiene pelos en la cola y…! - el gato ronroneó al sentir los finos dedos de Ginny sobre su cara, al tiempo que ella soltaba otro gemido - … ¡¡¡¡Merlín, tiene la insignia de los Chudley Cannons en la frente!!!! –

- ese, fue mi pequeño Hugo… - terminó Ron, orgulloso.

La casa se sacudió cuando los niños comenzaron a bajar la escalera, entre pasos cortos, conversaciones y risitas, todos llevando sus escobas de juguete y con dirección al jardín, uno a uno, James, Albus, Rose, Hugo y Lily.

- ¡Ustedes dos!... ¡¿Dónde creen que van?! – exclamó Hermione dando una paso al frente y poniendo las manos en su caderas.

Rose y Hugo se detuvieron en seco.

- ¡vamos… a jugar quidditch…! – explicó el pequeño.

- en el jardín… - agregó Rose.

Hermione se irguió molesta.

- ¡¡ustedes dos están castigados… y debían quedarse arriba…!! -

Ambos la miraron con cara angelical, y captó la decepción en los rostros infantiles. No pudo evitar titubear…

- ¡¡vamos, tía Hermione… - pidió Albus - déjalos salir…!! -

De un momento a otro la esposa de Ron se vio en medio de las súplicas de los cinco niños que la rodearon y se aferraron a su cintura…

- ¡mami…!-

- ¡tía! –

El hijo de Ron se adelantó…

- ¡¡si quieres llevamos a Crookshanks y puede volar conmigo, le encanta volar!! –

- ¡¡Ah no… eso no, Hugo Weasley!! – se indignó la joven con un dedo acusador- ¡¡Te conozco muy bien, y ya te dije que no montarás en la escoba al gato nunca más!!... – bufó - eres tal y como tu padre -

Ginny y Harry observaron al aludido.

- Es un cumplido – explicó Ron con autosuficiencia. Ambos sonrieron.

Los niños habían comenzado a salir apresuradamente por la puerta de atrás, Hermione les seguía asustada.

- ¡¡Con cuidado, no busquen el peligro, no vuelen muy alto… no se acerquen a la cerca…!!!- Ron revoleó los ojos – ¡¡James, por favor, cuida que no se acerquen a la cerca!!!-

- ¡¡Hermione…!! -

La mujer se volteó a su esposo distraída…

- tranquilízate y ven a sentarte a mi lado… -

Su esposa se mordió el labio, dividida. Vio a los niños montando en las pequeñas escobas, a través del ventanal.

- No puedo, Ron – dijo apurada – ¡voy a cuidarlos, no quiero que estén solos afuera nunca más…! -

Harry arrugó el ceño.

- ¡¡voy contigo…!! - se apresuró Ginny levantándose del sofá. Ambas mujeres se perdieron de vista y de inmediato Harry se dirigió a su mejor amigo.

- ¿Qué sucede? – preguntó – conozco a Hermione y sé que no está nerviosa por la magia accidental de los niños –

En ese instante, Crookshanks subió al regazo de Harry con un ronroneo y dirigiéndole miradas de odio a Ron. El pelinegro sonrió y comenzó a acariciarle las orejas tal y como lo hacía tiempo atrás…. Ron observó al gato.

- condenado bicho peludo y traidor… - refunfuñó – ¡soy yo quien te da de comer, soy yo el que paga tu comida y tus juguetitos tontos… y son Mi mujer y Mis hijos los que te consienten! -

El gato maulló enojado captando la esencia de lo dicho por el pelirrojo.

- vamos Ron, dime que le sucede a Hermione… -

El aludido suspiró.

- ¿Crees que aun hay gente que quiere hacernos daño? – Harry quedó un poco descolocado por la pregunta y observó a su mejor amigo – y no me refiero solo a nosotros… ¿alguien que quiera hacerle daño a los niños? -

- Sí, Ron – contestó el esposo de Ginny – sabes muy bien que sí… ni si quiera deberías preguntarlo, eres un auror… has visto todo lo que ha sucedido. Tú mismo ayudaste a mi hija… Lily no habría salido ilesa si tú no… –

- ni lo recuerdes Harry… - se apresuró Ron, observando a Hermione, Ginny y los niños por el ventanal que daba al jardín – no quiero pensar en eso… Lily lo olvidó, esperemos que nosotros podamos hacerlo algún día… -

Harry asintió.

- ahora dime que pasa Ron –

El aludido posó sus ojos sobre los de su amigo. Crookshanks ronroneó.

- No sé qué pensar Harry. – soltó - ¡Hermione está muy asustada! y enojada conmigo… insiste en que alguien nos ha estado observando desde hace un tiempo y asegura que hoy había alguien tras la cerca del jardín, tiene miedo por los niños y por mí, yo solo quiero llevar una vida normal y tranquila, no quiero asustarla por eso no le he tomado mayor importancia cuando me habla de ello. -

- bueno, Ron… - comentó Harry – ¡debes tener cuidado, cuidar a tu familia, han pasado años… pero siempre quedan personas que no nos olvidan, a ninguno de nosotros…ya viste lo que le sucedió a Katie y Wood hace algunos meses… y, y a Lily y Ginny…! -

Ron asintió.

- ¡¡¡Vuelves a tirar a tu hermana de la escoba y no volverás a ver la luz del día, James Potter!!! –

Hermione sonrió al ver a Ginny gritar en medio del jardín tal y como lo haría Molly Weasley, y con otra sonrisa vio como su amiga soltaba un bufido indignado y se dirigía a ella nuevamente al tiempo que la pequeña Lily ya estaba en el aire otra vez junto a Rose.

- ¡James va a matarme de un ataque cardíaco cualquier día de estos!… ¡Reúne todas las malas conductas Weasley y es tan travieso como Fred y George! – Hermione asintió sonriendo al tiempo que su cuñada se sentaba en frente de ella – Harry dice que el nombre le sienta muy bien… el primer James Potter no tenía nada que envidiarle a este… -

- sé de aquello… - comentó la castaña

Ginny suspiró mientras Crookshanks salía de la casa trotando erguidamente, al verlo los niños estallaron en carcajadas por lo que el inteligente gato subió al regazo de la señora Weasley, ofendido.

- ¡mira lo que te han hecho…! – soltó Hermione acariciando su pelaje color canela - ¡Mira lo que te han hecho ese par de traviesos!... son igual de irresponsables y despreocupados que su padre… -

- ¡eso es verdad...! – asintió Ginny divertida – Ambos son idénticos a Ron, pero Rosie es tan sabelotodo y estudiosa como tu… James, Albus y Hugo viven quejándose de eso… -

La castaña sonrió.

- ahora, Hermione… dime que es lo que tanto te preocupa… -

La aludida levantó el rostro hacia su cuñada, sorprendida. Ginny la observaba con una sonrisa.

- ¿A-a qué te refieres, Ginny? –

- ¡oh, vamos Hermione!... te conozco hace mucho años y sé que algo te preocupa. Estás más nerviosa de lo normal, no quieres dejar a los niños solos… y hablas de lo inmaduro que es Ron al menos tres veces por minuto, dime en que no te hizo caso mi hermano¿Qué te molesta? –

Hermione había contenido la respiración mientras la pelirroja hablaba y ya no pudo mas, suspiró.

- amo a Ron –

Ginny frunció el ceño un poco desconcertada.

- lo sé… - comentó – creo que eso todos lo sabemos… -

- Ginny… nuestra vida es "perfecta" ahora… -

- también lo sé… pero ahora dime que te preocupa. -

- ¡¡Eso Ginny!!... todo es perfecto, todo está demasiado bien ¡¡la casa, el trabajo, los niños, Ron, yo… Crookshanks!! – ambas miraron al gato color rosa - ¡bueno, es normal que los niños comiencen a mostrar signos de magia que nos saquen de la rutina, y es parte de nuestra vida, pero… tengo miedo. Tengo mucho miedo que este mundo perfecto en el que ahora vivimos se vuelva un infierno. -

La esposa de Harry tenía sus ojos castaños muy abiertos…

- ¡vaya, Hermione¿no estarás exagerando? –

- ¡¡No… no lo estoy!! – bufó la castaña bajando la voz para que los niños no oyeran – Ginny, mira lo que le sucedió a Katie intentaron matarla porque estuvo del lado de Harry años atrás… – Ginny parpadeó - ¡¡Mírate a ti y a Lily!!... no quiero ni pensar en lo que hubiese pasado si Ron no hubiese aparecido aquel día en tu casa. –

El rostro de Ginny se contrajo, la castaña se tapó la boca avergonzada.

- lo siento, Gin… no quise recordar… -

- Tienes razón… Hermione – la interrumpió la esposa de Harry – por suerte Ron llegó aquel día y ayudó a mi hija porque yo no fui lo bastante rápida para darme cuenta de lo que sucedía, al menos Lily es lo bastante fuerte para no darle la importancia que ameritaba – ambas observaron a la pequeña niña de cabello rojo que volaba al lado de su prima, y reía cada vez que Hugo y Albus se confabulaban contra James – …también tengo miedo, Hermione, sobre todo por ellos… porque son los hijos de Harry, y a pesar de que hemos intentado quitarles esa carga, es inevitable y por cierto ellos odian… tu sabes cómo se pone Albus cada vez que la gente se queda mirando a Harry. -

Hermione sonrió.

- lo sé… - comentó – sé que tus niños toman toda esta situación de forma diferente. A mí me preocupa que Rosie trate de buscar nuestros nombres en cada libro que llega a sus manos, o que Hugo tenga guardados todos los cromos de Ron que salen en las ranas de chocolate –

Ginny dejó escapar una carcajada. Hermione sonrió más relajada.

-¡¡vamos Hermione… no te preocupes por nada!! – la pelirroja tomó la mano de su amiga y la apretó amistosamente - ¡¡nada malo va a pasar… disfruta ese mundo perfecto que tienes, disfruta a tus niños, sus magias accidentales y sus travesuras… y disfruta a Ron, que a pesar de ser el mismo despreocupado e infantil de siempre está locamente enamorado de ti y ha construido ese mundo perfecto del que hablas contigo…!! –

Hermione asintió.

- ¡ya es tarde Ginny…! – la voz de Harry las hizo voltearse, Ron venía a su lado- ¿te parece si vamos a casa? –

La pelirroja asintió con una sonrisa. Harry se agachó hasta ella y le dio un beso corto en los labios antes de ir a buscar a los niños.

Ron se sentó al lado de su esposa y rodeó su cintura suavemente, sin embargo Hermione atrajo su rostro hacia ella y lo besó con cariño en los labios, Ron no se hizo de rogar, pero se separó de ella un poco avergonzado…

- Hermione… Ginny está aquí ¡está viéndonos…! -

Ambas mujeres soltaron una carcajada divertida… mientras Harry llegaba a la terraza rodeado de los cinco niños.

- ¡¡¡¡Mamá… no quiero irme aún!!! – exclamó Albus

- ¡¡yo tampoco mami!! – se apresuró Lily, mientras su padre le colocaba una pequeña capa rosada - ¡¡estábamos jugando quidditch!!-

El pequeño Hugo se acercó a sus padres…

- ¡diles que no se vayan papi! –

Ron se encogió de hombros y lo alzó hacia su regazo.

- ¡ya es tarde y mañana se verán en la madriguera, Hugo! – aseguró Ginny levantándose y revolviendo el cabello rojo de su sobrino – ¡jugarán todo el quidditch que quieran, y con todos los demás…! -

Hugo sonrió y asintió.

- Albus, Hugo y yo le dimos paliza a Rosie y Lily… -

- ¡¡¡Mentira!!! – gritaron ambas pequeñas pelirrojas indignadas

- ¡¡Es verdad!! – continuó James tomando su escoba - ¡¡les ganamos, ustedes son muy malas!! –

- Suficiente James… - cortó Ginny al ver que Hugo y Albus reían y Rosie se preparaba para replicar tal y como lo hacía su madre – No se preocupen chicas, mañana habrá revancha en la madriguera y de seguro Teddy y Victoire se unirán a ustedes… -

Rose y Lily sonrieron ampliamente.


Una vez que los Potter partieron, la casa se sumió en un silencio bastante poco usual, y cuando Ron ingresó nuevamente a la sala principal, encontró a Rose sentada en el sofá con un enorme libro en su regazo a un lado de la chimenea. Sonrió recordando a la madre de la pequeña en la misma posición varios años atrás en la sala común de gryffindor. Ahora, su pequeña Hermione leía con ansiedad en su rostro.

- princesa… - la pequeña pelirroja alzó el rostro – no me gusta que leas sobre dementores, solo tienes seis años… -

Los ojos azules de la niña brillaron en una expresión que reconoció idéntica a la de Hermione.

- No te preocupes papi, sé que soy capaz de enfrentar con madurez lecturas de este tipo –

Ron negó con la cabeza, sorprendido. Al parecer, Rosie sí había heredado el cerebro de su madre. Del otro lado de la sala estaba Hermione mirando pensativa el jardín de la casa, con los brazos cruzados y mordiéndose el labio, sonrió, y no tardó en acercarse sigilosamente hacia ella, abrazarla por detrás y besar su cuello suavemente aspirando su perfume. Hermione no se inmutó.

- ¿Qué pasa? – preguntó Ron sorprendido por la poca atención recibida.

La joven parecía no haberle oído.

- Ron, me gustaría cambiar la cerca… - Ron bufó soltando el abrazo, un poco frustrado, su mujer continuo – Quiero que la nueva cerca sea completamente cerrada, de concreto… que nadie pueda ver hacia la casa y considerablemente más alta… no sería malo poner algunos hechizos protectores alrededor de ella… además de los que están en la casa. -

- Hermione, nadie está tratando de hac… -

- Ahora no, Ronald… - cortó la castaña en seco - No podemos discutir eso ahora, no aquí…-

Lanzó una mirada furtiva alrededor, Rosie estaba aun en el sofá completamente perdida en el enorme libro, pero el pequeño Hugo se acercaba a ellos frotándose los ojos…

- papi, tengo mucho sueño… -

Hermione sonrió al tiempo que Ron olvidaba la cerca y alzaba a Hugo en sus brazos con alegría…

- demasiado quidditch¿eh, campeón? – Hugo asintió en los brazos de su padre, mientras Hermione revolvía el cabello del pequeño – ¡además de demasiadas travesuras y muchísimas ranas de chocolate…! -

El niño rodeó el cuello de Ron mientras dormitaba en su hombro. Hermione les observó preocupada para luego observar a la niña de cabello rizado.

- Rosie, es hora de ir a la cama… -

- ¡¡mami, déjame terminar este capítulo… por favor!! –

- nada de eso Rosie… - anunció Hermione, tomando el libro y dejándolo sobre la mesita, la hija de Ron bufó –…la verdad, a mí tampoco me gusta que leas sobre dementores… -

- ¡¡ya estás como papá, no le gusta que yo lea!! –

Hermione abrió la boca molesta y tomó la mano de su hija para guiarla escaleras arriba.

- ¡eso no es verdad, Rose…! - exclamó mientras la ayudaba a subir - adoro que te guste saber más, pero hay un límite para todo… incluso para la lectura-

La niña de ojos azules volvió a bufar indignada, mientras entraban a su habitación, todo en blanco y rosado, con unicornios, hadas y juguetes por doquier.

- yo quiero seguir leyendo aquel libro… -

Hermione no pudo negar que su hija había heredado de ella más que la afición a la lectura.

- ¡¡No puedes leer los libros de tu padre, Rose!! – explicó Hermione mientras le ponía el pijama - No son adecuados para ti, no para tu edad… ¿Has leído ya los cuentos muggles que te dio el abuelo Weasley? -

La niña asintió. Se dejó caer sobre la mullida colcha de su cama y su madre la arropó entre las sabanas al mismo tiempo que Ron entraba en la habitación con una sonrisa en el rostro.

- ¡¡creo haber escuchado a mi pequeña Hermione quejándose por alguna razón!! – exclamó

Rose bufó indignada por la comparación y abrió sus ojos azules, su padre se apresuró en explicar.

- ¡eres tan sabelotodo y obstinada como tu madre, princesa…! -

Rosie soltó una risita, el ceño de su madre se contrajo.

- voy a ver a Hugo…-

Hermione se acercó a la niña para besarla en la frente, se desearon buenas noches y pasó por el lado de Ron sin dirigirle una palabra.

- creo que mamá se enojó contigo papi…. –

El pelirrojo sonrió y se sentó en el borde de la cama.

- ¡princesa… si supieras de todas las veces que tu madre se ha enojado conmigo, no me creerías! – acarició la nariz de la niña y ella sonrió por las cosquillas - …pero ¿sabes, Rosie? a mí tampoco me gusta que leas Mis libros, hablan de cosas muy feas… ¡¡además, no es justo que tú los leas antes que yo…!! -

La hija de Hermione dejó escapar una risita.

- Los dementores son horribles… ¡¡no quiero ver uno nunca en mi vida, papi…!! -

El joven trató de regalarle una sonrisa divertida, pero no pudo. Observó la ventana que daba al jardín…

- Te prometo que no dejaré que nada te pase… y si alguna vez hay un dementor cerca de ti, se las verá conmigo antes de hacerte daño… - besó la frente de la pequeña - buenas noches, princesa… -

- te quiero papá… -

Ron apagó la luz y se dirigió a la pieza del pequeño Hugo una vez más. Todo estaba decorado en verde y celeste, en medio de juguetes, escobas, osos de felpa y varios posters de los Chudley Cannons en las paredes. El niño dormía y su madre le observaba sentada a su lado en la penumbra. Ron se mantuvo en el umbral.

- vamos a dormir, Hermione… es tarde –

Ella le lanzó una mirada gélida, dio un último beso en la frente de Hugo, se levantó y salió de la habitación. Ron soltó una risita incrédula y caminó lentamente rumbo a la habitación que compartían.

Hermione estaba de espaldas a la puerta sacando la ropa para dormir. Ron la observó unos segundos y luego se acercó hacia ella, rodeó su cintura y comenzó a besar su cuello...

- ¿ahora no soy una sabelotodo obstinada, verdad…? - comentó ácidamente la castaña.

Ron sonrió sobre el cuello de ella y con un rápido movimiento la volteó hacia él, la joven fruncía el ceño y sus ojos castaños reflejaban molestia, pero no se apartó cuando él agachó su rostro al de ella y sus narices se rozaron…

- lo eres, siempre lo has sido, y siempre lo serás, Hermione – dijo con voz ronca – por eso te amo cada día más… -

La expresión de Hermione vaciló y no pudo evitar sonreír y responder cuando su esposo atrapó sus labios apasionadamente y la alzó en sus brazos para que ella le alcanzara mejor. Hermione se aferró a su cuello soñadoramente y ambos se besaron como si fuese la última vez que lo harían, la joven gimió de placer cuando Ron la guió hasta la amplia cama y la recostó, respiró ahogada mientras su marido le dedicaba una sonrisa y se quitaba el chaleco para recostarse suavemente sobre ella. La castaña le recibió un poco arrebolada, y suspiró aferrándose a su espalda cuando el pelirrojo comenzó a besar su cuello una vez más y acariciar su cintura.

- Ron… eres… lo peor… - logró decir.

Ron rió sorprendido y levantó el rostro hacia su mujer.

- ¿Qué? –

Hermione también sonrió y le dio un beso corto en los labios.

- ¡Aun no puedo entender como me haces sentir tantas cosas a la vez! – explicó - ¡Me exasperas…odio las cosas que dices de mí!, pero segundos después… soy una completa idiota enamorada de ti… -

- ¡Qué bien!, ya somos dos –

Hermione soltó una risita y Ron la besó una vez más, con pasión y urgencia, la joven recorrió la figura de su marido con sus manos, mientras él hacia lo suyo, se besaban con entusiasmo, hasta que comenzaron a sentirse observados…

Se separaron al mismo tiempo, aun muy cerca del rostro del otro y abrazados, ambos fruncieron el ceño y lentamente voltearon el rostro hacia el lado izquierdo.

Un par de enormes ojos amarillos.

Una enorme mata rosada y rizada, con la insignia de los Chudley Cannons en la frente, les observaba. La joven castaña soltó una carcajada y Ron un bufido indignado.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿Qué-haces-TÚ-aquí???!!!!!!!!!! –

Crookshanks maulló molesto. Hermione aun reía tontamente y no demoró en quitarse a su marido de encima y sentarse en la cama. El gato no demoró en saltar elegantemente y refugiarse en su regazo, con sus penetrantes ojos amarillos clavados en Ron…

- ¡Ron… mira la que tus hijos le han hecho al pobre Crookshanks…! -

El aludido bufó frustrado. Se acercó para rodear la cintura de ella y llamar su atención una vez más, pero el gato maulló indignado, Hermione sonrió. Se agachó para besar suavemente a su marido en los labios y luego dejó al gato a un lado de la cama.

- duerme Crookshanks… - dijo dulcemente.

El gato no durmió. Se sentó a observar a la pareja sobre él, Hermione le observaba divertida y Ron con ganas de querer estrangularlo.

- Hermione, amor… no sé tú, pero no quiero que ese gato este en nuestra habitación, ahora… no "justo" ahora… -

La mujer se recostó bajo las frazadas sonriendo.

- Ron, cariño… vamos a dormir, tengo audiencia mañana por la mañana… -

El aludido bufó indignado y encaprichado, pero permitió que ella le besara por última vez.

Horas más tarde ambos dormían. A mitad de la noche, la casa se sumía en un silencio casi aterrador, solo se oía el ulular de Pig en la azotea y los arboles golpeando en las ventanas debido al viento. Hugo y Rose dormían plácidamente en sus propias habitaciones.

Un golpe sordo en el jardín. Las orejas de Crookshanks se movieron. Una sombra cubrió la ventana de la pieza matrimonial, otro ruido, y el hombre observó a la pareja que dormía profundamente. Hermione se movió un poco, aun dormida, y el hombre de cabello oscuro observó con rabia como la joven se volteaba hacia el lado derecho y apoyaba la cabeza en el hombro de su dormido marido y rodeaba su cuerpo con sus brazos, buscando el calor de él. Sin despertar, él acarició su espalda y su brazo acercándola aun más hacia él.

Más furioso que nunca, Víktor se alejó de la ventana. Entonces, se percató del par de ojos amarillos que le observaban….