Hola a todos. ¡Seis comentarios! O.O

Muchas gracias a todos por comentar, espero les guste este capítulo. Les explico un poco: En los fanmade de la Evil Saga, los tres hombres que salen (Kaito, Len y Gakupo), se enamoran de Miku 77… (Para mí es un poco molesto que todos se fijen y se enamoren de Miku en la mayoría de las sagas, pero bueno), entonces me basaré un poco en esto. (Un poco XD)

También en la saga, Gakupo es el padre de Rin, pero se fija en Miku y deja su reino y sus hijos de lado para poder conquistarla, pero ella lo rechaza y enloquece.

Kaito todavía no sale, y le voy a cambiar un poco aquí.

Len, igual que en mi fic de podría ser diferente la historia, no se fija en Miku.

Vocaloid no me pertenece.

Capítulo II: Una princesa caprichuda

Rin y Len ya tenían 14 años. El sirviente había caído en cuenta de que se había enamorado de la princesa que estaba a su lado, pero no podía estar con ella por miedo a Gakupo, un padre que hacía como que cuidaba de su hija pero en realidad no lo hacía.

La princesa estaba sentada en un sofá de la biblioteca leyendo un libro mientras su sirviente le servía el té.

Llegó una sirvienta del castillo.

-Princesa Rin.

-¿Qué sucede?

-Ha venido la princesa Miku del reino vecino.

-¿Ya llegó? Pensé que llegaría más tarde. Bueno, ya voy.

-Gracias.

La sirvienta dio una reverencia y se retiró. Rin se dirigió a Len.

-Acompáñame a recibirla.

-Sí, princesa.

Len iba detrás de la princesa caminando. La princesa Miku había llegado para quedarse unos días por una fiesta que harían en el castillo por la independencia del país, y habían invitado a varias personas de la nobleza al castillo, Rin no conocía a Miku pero había oído rumores de que ella era una princesa hermosa.

Al llegar a la puerta del castillo ahí estaba la peliverde esperando a que la princesa anfitriona llegara.

-Buenos días.

Dijo Miku tímida.

-Buenos días.

Dijo Rin algo seca. Tuvo la impresión de que Miku era tan "diva" como hermosa.

-Soy la princesa Miku Hatsune del Reino Verde.

-Yo soy la princesa Rin Kamui, y él es mi sirviente.

Rin se hizo a un lado para que Len, quien estaba detrás de ella, se presentara.

-Un gusto princesa Miku, mi nombre es Len Kagamine.

Dijo Len muy formal haciendo una pequeña reverencia desde su lugar a Miku, haciendo que la princesa extranjera se sonrojara.

-El gusto es mío…

Respondió ella, aún con las mejillas rojas, el sirviente no notó esto, pero la princesa de Amarillo sí, lo cual hizo que se enfadara un poco.

-En un momento vendrá un sirviente para que la escolte a su habitación.

Rin se iba a dar la vuelta pero Miku la detuvo.

-Etto… ¿No podría escoltarme el joven Kagamine?

-Len es mi sirviente, lo siento.

La voz de Rin era seca e incluso un poco a la defensiva, dejando un poco intimidada a la princesa verde.

-Lo siento, no lo sabía.

-Len, llama a Piko para que escolte a Miku, luego quiero que sigas arreglando mi vestido para la fiesta.

-Sí, princesa.

Len dio una pequeña reverencia y se fue.

-Ya vendrá Piko en un momento.

-E-está bien.

Rin se retiró. El vestido de ella estaba casi terminado, pero sólo fue una excusa para que Len no estuviera de nuevo con esa princesa, lo admitía, le molestaba la presencia de Miku en el castillo.

Al caer la noche, Rin se cambió su vestido por su pijama y estaba a punto de dormir, pero aún estaba presente la costumbre de su sirviente de leerle un cuento antes de descansar. A pesar de ser ya grandes, a Rin le encantaba que Len le leyera algo.

-¿Cuál libro desea que le lea hoy?

-El de Romeo y Julieta.

-De acuerdo.

Len tomó el libro en sus manos y se sentó en la silla que desde que era pequeño, aún estaba ahí.

"Súbditos rebeldes, enemigos de la paz, profanadores de ese acero

que mancháis de sangre conciudadana -¿No quieren oír? ¡Eh, basta!

hombres, bestias feroces que saciáis la sed de vuestra perniciosa rabia

en rojos manantiales que brotan de vuestras venas, bajo pena de tortura,

arrojad de las ensangrentadas manos esas inadecuadas"

Pasada una hora, Rin se quedó dormida. A pesar de que Rin podía despertar, Len se acercó y le dio un pequeño beso en la frente, le deseo buenas noches y se fue.

Al día siguiente, el sirviente iba al cuarto de Rin para despertarla, pero alguien se interpuso en su camino.

-Buenos días.

-Buenos días…

La joven se sonrojó y bajó la cabeza.

-¿Se le ofrece algo, princesa Miku?

-Esto… Kagamine, escuché que usted cocina muy bien y yo me preguntaba si…

-Princesa Miku, le pido una disculpa, pero soy el sirviente personal de la princesa Rin, y mi deber es velar por ella antes que por otra persona. Pero le puedo decir a Piko que cocine algo, él es buen cocinero también.

-Pero…

-Lo siento, iré a buscar a Piko.

-No es necesario.

-Pero usted no se puede quedar con hambre.

Len se alejó y para su suerte encontró a Piko rápidamente, le dio la orden de prepararle a Miku algo de comer y se retiró a la habitación de Rin, mientras caminaba miró su reloj de bolsillo.

-Espero la princesa no se moleste, ya me atrasé.

Len llegó al cuarto y abrió la puerta despacio, encontrando a Rin sentada con un semblante serio.

-¿Ya viste la hora, Len?

-Lo siento, princesa. Hubo un imprevisto.

Len empezó a abrir la cortina.

-¿Qué imprevisto?

-La princesa Miku deseaba algo de desayuno y tuve que buscar a Piko para que le preparara algo.

Rin puso mala cara, esa princesa la hacía enojar.

-¿Qué vestido desea usar hoy?

-El que sea, al final tendré que cambiarme.

-Es verdad, hoy es la fiesta.

Susurró Len pero Rin pudo oírlo.

-¿Lo olvidaste?

-Lo siento, es que me distraje princesa.

Len sacó del armario un vestido amarillo con detalles en blanco.

-¿Este vestido está bien?

-Sí.

Dijo Rin con cansancio. Se levantó de la cama y tomó el vestido para después entrar al baño y cambiarse.

Mientras, Len estaba tendiendo la cama. Cuando salió Rin, se sentó en el tocador y Len comenzó a cepillar su cabello, luego le puso su típico moño blanco y bajaron la escalera, Len atrás de Rin.

-¿Qué desea desayunar?

-Quisiera un omelette y jugo de naranja.

-Como ordene.

Rin se sentó en el comedor y esperó a que Len trajera su desayuno, cuando la princesa terminó, su padre llegó.

-Princesa, ha llegado su padre.

Dijo Piko entrando.

-Ya voy.

Respondió Rin algo molesta. Len la siguió.

El rey bajó del carruaje encontrándose con su hija.

-Buenos días.

-Buenos días.

-¿Cómo has estado?

-Bien.

-¿Está todo preparado para la fiesta de esta noche?

-Creo que sí.

Rin era muy cortante, luego salió la princesa Miku del castillo.

-Buenos días.

Dijo sonriente. Gakupo la miró sorprendido.

-Buenos días.

Miku le sonrió.