Espero que el primer cap les haya gustado, el segundo viene a redoblar la apuesta y para el tercero ya no lo van a poder creer muchas gracias a a quienes se tomaron el trabajo de leerlo y comentarlo!

Se viene el 2do disfrutenlo, no se imaginan todo los que les espera!


II.

Cuatro barrotes gélidos de un gris oxidado eran su única ventana al mundo. Una acritud infecciosa flotaba en el ambiente, triste, olvidado. Macizas paredes de piedra lo aprisionaban, robándole todo impulso de subsistir, masacrando su espíritu.

Quizás diseñadas para tal fin, pensó, mientras intentaba aferrarse con todas sus fuerzas a sus últimas gotas de cordura. Un suspiro escapo de su pecho combinando su sonido con la trémula respiración florecida desde sus pulmones.

Sólo dos cosas en su universo lo protegían de la demencia: un persistente goteo helado que quemaba al caer sobre su hombre izquierdo; y un profundo y punzante sentimiento, el odio.

Los castigos en Durmstrang eran casi un boleto al purgatorio, un vistazo a las puertas del infierno. Y nadie había aprendido a coquetear mejor con el infierno, que Ares.

Ares Ailesdfue, llevaba cuatro días consumido por el viento polar que azotaba las mazmorras del castillo. En un páramo congelado en el norte de Escandinavia, privado de vida pueril los aguerridos hijos de Durmstrang demostraban fortaleza. Castigados por insubordinación, cuatro de ellos, entre los cuales se encontraba el príncipe desterrado, sufrían las consecuencias de haber infligido la ley.

Cuando Basilius Karkarov, emitía una orden, no acostumbraba a repetirla dos veces y por lo tanto las desobediencias eran castigadas con todo el peso de su severidad. El colegio del norte era temido por su brutalidad, un lugar preconcebido para fortalecer el carácter, la disciplina y la determinación, bajo la insensibilidad de exigencias físicas inhumanas.

El príncipe desterrado aún se permitía retomar este tipo de lecciones, después de todo, el odio se había convertido en el motor de su cruzada. No podía concederse dudar, no podía concederse llorar y no podía concederse perdonar. No por lo que le habían hecho, no por las humillaciones que le habían provocado.

Odiaba ser castigado, odiaba Durmstrang, se odiaba a sí mismo, pero por sobre todas las cosas, odiaba a su padre.

Armado con tan solo harapos, encadenado y resistiendo la tortura persistente de una ventisca glacial, por aquellos cuatro barrotes observaba el fulgor de los témpanos que podían percibirse desde la torre de su calabozo. El frío rasgaba su piel como una puñada, penetrando a hasta electrizar sus huesos.

Giró con pesar su cabeza para observar a los otros tres compañeros que cumplían castigo junto a él y sintió pena por ellos. En aquel horroroso cilindro de piedra, cuatro personas convalecían, pero solo una sabía que no iba a morir esa noche. Solo una tenía un destino que perpetuar, y eso lo mantendría vivo.

En ese momento uno de los dos guardias envueltos en negras pieles de oso, con antorcha en mano se acercó a las puertas del calabozo.

Su rostro era de facciones toscas, vikingas, su cuerpo era monumental y curtido por una piel áspera como el acero. Murmurando con su compañero que le entregaba un pergamino, aclaró su ancha garganta y al desenrollar el escrito leyó;

-¡Soldados Atención!- Espetó el guardia con una voz carrasposa- Soldado Alekxei Orloievsky, quinto año; soldado Gregory Saltikov, quinto año; soldado Friederich Hohenbaum, quinto año; soldado Ares Ailesdfue, quinto año. Su castigo de noventa y seis horas ha finalizado, el Director Basilius Karkarov ordenó su liberación-.

Al terminar la lectura del documento, el otro guardia ingresó al calabozo con un pesado manojo de llaves en sus manos y se dispuso a quitar los grilletes de la magullada carne de los pies de los alumnos.

Con dificultad y ayudados por quien poseía las llaves de la represalia, uno a uno se fueron levantando entre lamentos de dolor e incordio.

-De inmediato se les ordena redirigirse a enfermería- sentenció el corpulento guardia.-Vamos a ver si esta vez aprenden como son las cosas aquí-.

En una caminata lastimosa abandonaron la oscura y helada celda y los cuatro se dirigieron en busca de ayuda médica. Cuatro días en condiciones tan hostiles habían destrozado el carácter y la salud de los castigados; sin embargo, pese a la rudeza, las cosas en Durmstrang se manejaban así.

Esforzándose por respirar, con el cuerpo lacerado y los huesos hechos polvo, consciente del rugir del mar contra las paredes del castillo y el crujir estruendoso de los témpanos al ser agitados por las olas, Ares se desvaneció.

III.

Un chirrido lacónico irrumpió el profundo descanso en el que se encontraba inmerso. Sus ojos de a poco recibieron el impacto de un sol al que se había desacostumbrado invadiendo de luz su vista. En cuestión de segundos las borrosas imágenes tomaron forma, hasta distinguir parado al lado de su camilla un rostro familiar.

-Llevas dos días durmiendo Ares, no seas holgazán- Comentó una voz conocida.

Con el cuerpo adolorido como si hubiese caído por un barranco de montañas, intentó reconstituirse pese a que cada movimiento de su cuerpo le recordara el calvario de cuatro días que había sufrido.

-¿Qué haces con Jeger?-preguntó el internado, frunciendo su cara de dolor al levantar su mano para señalar el águila que reposaba en el brazo de su amigo.-Ese maldito pajarraco me ha despertado- comentó.

-Recién te despiertas y ya comienzas a quejarte Ares, no puede negarse que eres un francés consentido-Dijo entre risas Friederich. A pesar de la luz de su sonrisa, era fácil darse cuenta lo rasgado que había sido el corazón del muchacho en los últimos días, algo en él había muerto para siempre.

-Cállate strudel, ¿Cómo es que te recuperaste tan rápido? Es decir, me alegro por ti, pero… tu entiendes ¿Y dónde se encuentran los demás?- Preguntó consternado, de repente un miedo puntiagudo brotó de su voz- ¿Alekxei…lo… logró?-. Su mirada se clavó en los ojos del muchacho alemán, sedienta de una respuesta que no estaba preparado para escuchar.

-Orloievsky está bien, no te preocupes. Todos están bien. Gregory fue dado de alta ayer junto a mí, Karkarov recibió una carta de su padre, ya sabes insultándolo, recordándole el pasado de su hermano Igor-. Comentó el vendado Friederich mientras acariciaba el lomo del águila que sostenía en su brazo.- Alekxei se retiró hace menos de una hora de la enfermería, y sólo quedas tú…-.

Cambiando casi el rumbo de la conversación, el último que quedaba internado se interesó por el enojo del padre de Gregory, interrumpiendo a su amigo;

-Espera espera, ¿Su hermano el mortífago?- Indagó Ares. Todos en Durmstrang conocían al antiguo director Igor Karkarov y sus dos facetas, el héroe y el villano, hoy le tocaba a su hermano menor Basilius, ocupar el cargo de director, y pese a que nadie dudaba de la moral del nuevo jefe al mando, cargaba a sus espaldas los reproches del pasado de su difunto familiar.

Los pasillos y torres de Durmstrang, también tenían sus leyendas y controversias, y si bien para muchos Igor Karkarov era un héroe para otros no dejaba de ser un villano. Aunque las discusiones eran continúas entre los alumnos y profesores del colegio, en algo si coincidían, la disciplina de los Karkarov, era sanguinaria.

-Si así es, el padre de Saltikov insultó a Karkarov por la crudeza de sus métodos disciplinarios, lo comparo con su hermano Igor, el mortífago arrepentido-Bromeó. La capacidad de comentar temas que requerían seriedad con cinismo e ironía de Friederich, reflejaba el hecho de porque ambos castigados, tanto Ares Ailesdfue como Alekxei Orloievsky, Gregory Saltikov y él eran amigos; la autoridad y solemnidad de algunos temas les era por completo repulsiva.

-Basilius o Igor son lo mismo para mí- Dijo el postrado con desinterés mientras se quitaba las vendas de su torso. -Durmstrang es una guerra declarada para mí este quien esté a cargo-. Sentenció.

El sol que se había fundido durante un momento en la habitación, comenzó a darse por vencido ante las sombras de la nebulosa tormenta que amenazaba nuevamente el cielo de Durmstrang. Sigilosamente la oscuridad tomó posesión nuevamente del castillo y las ráfagas abordaron una batalla feroz de sonidos. El horizonte se disputó entre un rojizo intento solar y un azulado estruendoso de las nubes heladas.

-Odio este clima- expresó con aversión Ailesdfue en tanto pasaba la mano por su espalda lívida.

-Deja de quejarte que Alekxei las tuvo peor, y ya fue dado de alta. Además te tengo excelentes noticias, al menos podrás sacar el clima de tu lista de odios sin sentido- Comentó el Durmstrang alemán luego de haberle dado un ratón vivo al águila de su brazo.

-¡Saca ese pajarraco de aquí Friederich, eso es repugnante!- El ave descendió del antebrazo de su amo y aprisionó contra el empedrado suelo a su presa indefensa. Descuartizándolo con sus afiladas garras el rapaz animal salpicó de sangre por donde pasaba. El ratón herido intentó escurrirse de entre las garras del depredador, pero con su pico lo mutiló en un agudo segundo.

-¡No seas llorón esto es Durmstang! Aquí no jugamos polo alado o sabemos de artes y música- Agregó con una divertida expresión hombruna inflando su pecho y cerrando sus puños. -Jeger, termina tu cena, nos vamos a Francia- Respondió burlonamente a su enfadado amigo.

-¡¿Qué!?- Saltó Ares desde su camilla.

-Así es, querido amigo, mientras nosotros estábamos muriéndonos en el calabozo, pasaron muchas cosas. El colegio fue seleccionado para participar del Torneo de los Tres Magos, en Beauxbatons, estoy seguro que conoces el nombre- sonrió una vez más con cinismo.

-Agradece que no tengo mi varita a mano, sino en este momento estarías bailando ballet frente a Karkarov, cara de strudel- Amenazó con una mirada irritada. Se quitó las frazadas de su camilla y de un salto comenzó a vestirse.-Vamos en busca de "Los castigados", hay mucho por hacer-. Ordenó el Durmstrang francés.

Continuará...