Bella


Los arreglos previos al viaje se concretaron a una velocidad increíble y cuando menos lo esperaba el día oficial de la mudanza había llegado. Tenía que ser fuerte, tenía que. Pero cómo se puede ser fuerte cuando se tiene que dejar atrás tantas cosas, no es que no estuviera feliz, pero parte de mi se negaba a dejar a parte de mi cuento de hadas, Charlie y Renee eran una parte muy importante en ese cuento y yo ya me había hecho a la idea de que no era necesario apartarlos por completo de mi vida, así que al ver ahora lo inminente sentía un doloroso nudo en mi garganta.

Deje a todos parados en la sala y caminé directo al jardín, no que hubiese mucha diferencia, en una casa llena de vampiros no se puede estar "solo", lo que quiere decir cero privacidad. Me quedé inmóvil, era una estatua total, y hubiera sido la decoración perfecta para una plaza de no haber sido por la sensación de los satinados dedos de Edward deslizarse lentamente por la parte de atrás de mi cuello

– ¿Pensando mi amor? – dijo apoyando su mentón sobre mi hombro

– No… - había mejorado considerablemente en mi habilidad para mentir desde mi conversión, pero Edward se encontraba en otro nivel, aunque fuera la excepción para su increíble don, la manera en la que el me leía era únicamente similar a la manera en que yo lo leía él, nuestra conexión iba más allá de lo obvio

– Hay algo que no me estas diciendo y estoy empezando a preocuparme amor, no has discutido con Jacob acerca de Ness… Reneesme desde hace ya…. 3 días… tiempo record… eh? – dijo sonriendo de medio lado, mi sonrisa, le respondí con una risita suave, parte por lo del nombre y parte por lo de Jacob, en eso sí tenía razón, solía discutir con el muy a menudo acerca de mi Renesmee, no porque así lo quisiera, sino que mi temperamento de neófita sumado con la concepción de "protección infantil" de Jacob no hacían en lo absoluto una buena combinación, no que el no la cuidara, pero muchas veces me hacía sentir inútil y sin autoridad, no que fuese su intención, podía comprender y ver lo mucho que él quería a mi hija.

– y bueno… - dijo Edward despertándome de mis ensoñaciones y tomando mi mentón entre su dedos, acercando mi rostro hasta casi rozar sus labios con los míos, me era imposible oponer resistencia, tomé su rostro entre mis manos y lo besé intensamente, la respuesta fue de la misma intensidad, pero luego fue disminuyendo, apartó mi rostro suavemente y me miro a los ojos – creo que no te dejé contestar – reímos un poco y luego pude sentir que la misma sensación de hacía un rato volvía a mí, miré a Edward y apoyé mi mejilla contra la palma de su mano – Yo… es que… creo que… - nunca se me había hecho fácil expresar mis sentimientos de un manera elocuente, pero Edward siempre me facilitaba las cosas

– Mmm… ¿tratas de decirme que extrañarás Forks? – dijo mirándome y jugando con un mechón de mi cabello, yo asentí levemente con la cabeza – Me encanta tu elocuencia… - dijo mientras reía de una manera despreocupada, acompañé su risa y de pronto hubo silencio, me miro directo a los ojos y acarició mi mejilla – Es normal que sientas eso, no es fácil separarse de las cosas que nos son queridas, pero te prometo que esto no será para siempre, podemos venir y visitar a tu padre de vez en cuando, y estoy seguro de que Jacob también querrá venir para ver a sus amigos y a su padre, y… estaremos juntos – lo miré y una repentina sensación de paz llenó mi corazón, en ese momento supe que todo estaría bien, siempre que estuviera a su lado todo estaría bien – Todo lo que quiero en esta vida es estar contigo… para siempre – nos quedamos ahí abrazados por un largo rato observando el horizonte hasta que "alguien" entro

– ¡Hola chicos! … ¡Yiuc!… interrumpí un momento empalagoso o algo así verdad… disculpen, pero…. ¡Se dieron cuenta de que ya es hora de irnos! – era Jake por supuesto, Edwrad y yo nos dirigimos a la puerta era cierto que a veces, mejor dicho siempre perdíamos la noción del tiempo, y en sí de todo cuando estábamos juntos, era algo inevitable – Jake tu siempre tan… oportuno – dije acentuando la última palabra – See… es una de mis tantas cualidades – dijo moviendo las cejas, Edward y yo reímos y en unos minutos ya estábamos en camino hacia lo… desconocido, es decir, Laponia prepárate… los Cullen estábamos en camino.