Disclaimers: Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Este fic participa en el "Reto: ¡Elige a tu personaje!". Del foro "Hasta el Final de la Pradera". Dedicado a Gae Queen.


"FUEGO Y HIELO"


PREFACIO


Me encuentro con Madge en la entrada de la escuela, ella me saluda con una sonrisa. Ambas somos amigas desde los cinco años.

-¿Estas preparada para hoy? –Me pregunta y yo no consigo recordar a que se refiere.

-¿De qué hablas?

-¿No lo recuerdas? –Madge parece sorprendida por mi respuesta. –Las competiciones.

-Oh, eso. –Le respondo. –Me había olvidado por completo.

-Papá dice que han invitado a algunos de los Vencedores de los Juegos del Poder. Van enseñarnos algunas cosas antes, para perfeccionar nuestros talentos, aclararnos dudas, contarnos sobre sus experiencias en los juegos y como ganaron.

-Que emocionante. –Espero que se pueda notar el sarcasmo en mi voz.

-Bueno, Katniss, ya sabes no es algo que podamos evitar.

-Lo sé. –Suspiro. -¿Vamos adentro?

Madge me dedica una pequeña sonrisa y se encamina hacia dentro, yo le sigo los pasos.

Al llegar al aula, veo que no haya nadie excepto él. Peeta Mellark el chico que un año atrás, me lanzó los dos panes que salvaron la vida de mí y mi familia. Jamás le agradecí lo que hizo por mí. No soy sociable. La única chica con la que hablo es Madge. Él nunca se ha acercado a mí, aunque desde pequeño siempre que lo encuentro mirándome el desvía la mirada. No entiendo el motivo. Madge dice que gusta de mí, pero lo creo imposible. Ningún comerciante se enamora de alguien de la Veta, creo que la historia de mis padres es una excepción. Porque en la mayoría de los casos no se mezclan. De hecho, la madre del chico me odia. Esa bruja jamás dejaría que alguien de su sangre se uniera a alguien de La Veta, menos si es de mi familia. No sé qué historia hay detrás de ese odio, y la verdad no me interesa saberlo.

Madge y yo pasamos por su lado para sentarnos en nuestro lugar habitual, me llama la atención verlo tan concentrado en una hoja. El recién parece habernos notado, porque levanta la vista y nos ve sorprendido, cuando se da cuenta que estoy yo, creo que se ruboriza. Nos dedica una pequeña sonrisa y baja la mirada. Siempre sucede lo mismo.

Rápidamente Peeta cierra el cuaderno y lo único que alcanzo a distinguir es el paisaje del bosque. Me llama la atención, ¿Por qué estaría dibujando el bosque con tanto detalle? Yo y mi padre éramos las únicas personas que salíamos del distrito ilegalmente para sobrevivir. Siento el impulso de preguntarle pero me arrepiento. No es el lugar, ni momento, tampoco me parece bien hablarle cuando solemos ignorarnos.

Para cuando el aula se llena y el profesor ingresa junto, a otro hombre vestido de blanco. Mi corazón se acelera. Estas son las personas raras que vienen a vernos.

Cada cierto tiempo se hacen competencias especiales.

El Capitolio periódicamente necesita tener un control de nuestras habilidades, porque en base a eso, somos elegidos para ir a los Juegos del Poder.

Claro se realiza un sorteo, pero al Capitolio no le parece interesante tener diez tributos con la misma habilidad en una misma arena. Jamás se sabe en que se basa esa pre selección, pero si quedas pre seleccionado y sin que tú lo sepas, hay grandes posibilidades de que tu papeleta vaya a parar en manos de los escoltas de los distritos. Pueden presentarse voluntario de todos modos, algo que el Doce no se hace desde hace décadas.

Cada dos años, se llevan a cabo estas competencias, participan alumnos de diez a dieciocho años. Los menores de diez están excluidos, porque no los consideran con la experiencia suficiente como para controlar sus poderes o habilidades. Y una vez que participas quedas inscripto para que a los doce años te conviertas en un posible participante de los Juegos del Poder.

Yo manipulo el fuego, en la primera competencia no destaqué mucho, pero era normal, era mi primer año. Madge manipula el agua. Al principio le costó pero luego se fue acostumbrando, practicando y desarrollando su habilidad. Y ahora realmente se destaca entre los demás.

El hombre se presenta como Plutarch Heavensbee. Miro a Madge de reojo y ella niega con la cabeza. No lo conoce. Él nos cuenta que es uno de los tantos Vigilantes que vino al distrito para observar el entrenamiento y las competencias de todos los alumnos. Luego nos dice que nos separará en parejas de dos o tres personas.

Para mi mala suerte, empareja a mi mejor amiga con otra compañera comerciante, de la cual no sé el nombre. Cuando me nombra, me pongo nerviosa y espero a que digan con quien me tocará estar estos días, espero que sea alguien de La Veta, porque jamás hablo con los demás.

-Katniss Everdeen… y Peeta Mellark.

No sé si eso es bueno o malo. Nunca he hablado con él a pesar de lo que hizo por mí. Siento que mi corazón se acelera de los nervios. Mientras pienso que por varios días estaré obligada a convivir con él y hablar.

Giro a mirarlo y lo encuentro con su vista puesta en mí. Parece sorprendido, pero hay algo en su mirada, en sus ojos azules claros, que me hace pensar que la idea de pasar tiempo conmigo no le desagrada. De hecho me sonríe amablemente, de una manera muy dulce, que me produce una sensación extraña en mi cuerpo a la que no le encuentro explicación, pero que me hace sentir segura y algo más a lo que no le encuentro palabras.

Me ruborizo inconscientemente, mientras sonrío y aparto la mirada para volverla al frente, pensando que no será tan malo pasar tiempo con él, o eso creo.