D Gray Man es de Katsura Hoshino.
Capitulo Segundo.
La guía establecía que la mansión del dueño del Europa Bank era del siglo XII y al estilo morisco, estaba construida sobre una gran colina, desde la cual se podía divisar toda la ciudad. La carretera que llevaba a dicha mansión era muy empinada y Allen tuvo que cambiar a una marcha más corta, pensó que de seguir subiendo llegaría hasta las nubes. A la distancia pudo ver como las montañas se alzaban aun más y que en estas aun había nieve en la cima, pero por los caminos que andaba y al pie de las montañas todo estaba verde. Además se encontraba lloviendo; parecía que el cielo acompañaba su estado de ánimo.
Había estado lloviendo durante tres días seguidos, aunque no era muy corriente teniendo en cuenta el final de la primavera, deseaba que saliera el sol para iluminarlo y así darle un rayo de esperanza. Pero pareciera que un cambio de tiempo no sería suficiente para levantarle el ánimo. La viva imagen de su padre se le vino a la mente, el verlo demacrado y sin afeitar, desplomado en una silla, le partía el corazón. El magnífico encargado de banca se había desmoronado ante sus ojos y en su lugar solo había un hombre completamente destruido.
-No puedes hacer nada Allen- le había dicho Mana Walker intentando sonreír.
Incluso en aquellos momentos su padre, su amado padre había seguido tratando de proteger a su único hijo, lo cual había provocado que él se hubiese decidido a hacer algo.
Su padre era su héroe, el hombre más maravilloso que había conocido, pero la impresión que le había causado la malversación de fondos que había provocado al banco lo había dejado muy impresionado y completamente decepcionado de su padre, comprendía las razones por cual fue capaz de hacer aquello, desde luego que las comprendía. Todos aquellos años observando cómo su madre se deterioraba debido a su enfermedad neuronal habían sido devastadores. Su padre había tratado de buscar un remedio contra lo incurable, lo que fuese desde los remedios herbales chinos hasta los más costosos tratamientos en los Estados Unidos, había valido la pena todo para haber intentado aliviar aunque sea un poco el dolor de su adorada esposa.
Pero al final todo había sido inútil y su querida madre había fallecido hacia un año, pocas semanas antes de su vigesimoprimer cumpleaños. El no sabía hasta hace poco un par de semanas que su padre había financiado los tratamientos de su madre jugando con dinero, ni que aquella adicción le había llevado a tomar "prestado" dinero del Europa Bank, ¡por dios!, a la filial británica del Banco Kanda´s unos de los bancos más importantes de Japón e Inglaterra, para haber pagado todas sus deudas que quedaron a causa de su adicción a los juegos.
-Siempre trate de devolverlo, lo juro- le había dicho su padre Mana Walker ante el espanto y asombro de su hijo- Un golpe de suerte eso era todo lo que necesitaba, hubiese podido devolver todo ese dinero, cerrar todas esas cuentas falsas y así nadie se habría enterado.
Pero por una mala suerte del destino lo habían hecho, un auditor había visto irregularidades en las cuentas y no había parado hasta llegar al fondo del asunto. Y así el solo pudo ver el cómo su mundo se iba por el escusado y más importante aún, como su padre se desmoronada frente a él, por eso se juro así mismo que ayudaría a su padre a salir de ese problema a toda costa no importaba qué precio tendría que pagar, el estaba dispuesto a todo.
Murmurando angustiado volvió a fijarse en la carretera tratando de enfocarse en el camino el cual aun seguía muy empinado, se aferro fuertemente al volante ya que más adelante pudo ver como un despeñadero estaba en el camino y si hacía un movimiento en falso con su coche se iría hacia el barranco, solo eso le faltaba que terminara cayéndose por uno, ya que su vida, su mundo como él lo conocía se había desparramado en uno y no veía forma alguna de sacarlo de ahí. Se estaba comenzando a plantear en darse la vuelta y salir de allí los más rápido posible, pero no podía el camino era muy estrecho. Además tenía un trabajo que hacer, tenía que salvar a su padre pese a todo, él no se rajaría a última hora. Se enfrentaría al dueño de banco pasara lo que pasara.
La mansión Lotto era la casa de la Familia Kanda en esa ciudad desde hacia muchas generaciones y solo tenía un deseo el cual era que el dueño estuviese en casa, pues había oído rumores que el joven heredero había llegado a la cuidad el día de ayer a lo cual confirmo en la mañana al leer el periódico anunciando su supuesta llegada. Recordaba los detalles de dicha nota; Yu Kanda Actual heredero del imperio Kandas´s Bank, llego el día de ayer alrededor de las siete con cuarenta y cinco minutos pasado meridiano, sobre el aeropuerto internacional de Gatwick. Siendo un vuelo directo desde su pais natal en el aeropuerto Narita. Tal vez su arribo a nuestro continente se debe a las recientes anomalías encontradas en su filial en la capital. Obvio.
Para Allen no era una novedad, pues sabía que tarde o temprano se presentaría, para llevar a cargo el caso de su padre. Pero el no iba a permitir que encerrasen a su padre, algo tenía que poder hacer. Estaba dispuesto a cualquier sacrificio, no le importaría trabajar de por vida sin recibir un solo euro. Lo último que querría ver es él como su padre acabara con su vida metido en una celda destruido, no sería lo suficientemente fuerte para soportar verle así.
Había querido contactar con él desde antes, por eso decidió enviarle cartas a cada una de las sucursales, pero nada, no había obtenido respuesta alguna de dichas cartas, optó contactar con el por teléfono pero tampoco había podido hacerlo, pues su eficiente equipo personal lo había evitado exitosamente. Estando desesperado ante las negativas escucho el rumor en los diarios de su arribo y lo confirmo gracias a una fuente, la cual le informo que se hospedaba en su residencia a las afueras de la ciudad y no en su departamento en la City of London cerca del Europa Bank la filial inglesa de Kanda´s Bank.
Para suerte pudo ver que por fin la maldita carretera ya no estaba tan empinada y al fin podía divisar una curva en la cual se podía ver la residencia Lotto perteneciente al heredero bancario. Sé paro para poder ver donde estacionar el coche y así ponerlo donde estorbara lo menos posible de la entrada. Cerró los ojos delicadamente para poner en orden sus pensamientos respecto a lo que tenía que decir al joven Kanda, respiro y exhalo profundamente soltando por ultimo un gran suspiro. Su cuerpo temblaba, cuando al fin se bajo del coche sintió como su corazón latía a mil. Sus nervios sumamente alterados tanto por conducir un camino horroroso y como que por fin estaría cara a cara con Yu Kanda.
ºoºoºo-Y&A-oºoºoº
¿Esta era la mansión Lotto? Parecía el castillo de un marroquí, era el claro ejemplo arquitectónico del estilo morisco, pero Allen no dejaba de mirar la entrada de la residencia. Estaba flanqueada por dos grandes leones de piedra. Se estremeció ante la muestra de arquitectura y pensó que no le gustaría estar ahí mismo en plena oscuridad, la realidad era que no le gustaba estar allí, parado frente a esa enorme puerta. Pero lo tenía que hacer por su padre, tenía que pedirle al joven Kanda no tomar medidas legales en su contra. Él estaba dispuesto a lo que sea con tal que no lo hiciera, así que cuanto antes lo viera mejor.
Al estar parado como idiota viendo las malditas estatuas, se estaba empapando bajo la lluvia, se acerco de nuevo a su coche para sacar un paraguas de color rosa que en la punta tenía una calabaza que destellaba de los ojos luces parpadeantes en color rojo y por si fuera poco cada vez que lo abría decía ¡Lero!, por dios a quien en su sano juicio se le ocurrió inventar una cosa como esa y lo peor de todo alguien quien la comprara, solo no se deshacía del dichoso paraguas porque era regalo de su amigo Lavi. Como era muy educado no se lo había tirado a la cara, prefería no haber recibido nada el día de San Valentín. Se dirigió hasta la entrada de la residencia para llamar a la puerta justo cuando iba hacerlo esta se abrió repentinamente dejando ver dos figuras, sacándole un buen susto.
-He venido a ver al señor Yu Kanda- dijo con la voz entrecortada.
-Si tiene aprecio por su vida, jovencito no se lo recomiendo- le contesto uno de los guardias- El joven Kanda no está de buen humor.
-Así es jovencito será mejor que se retire- dijo de pronto un anciano que al parecer era el mayordomo o sirviente de la casa.
Pero Allen esperanzado, ahora sabía que el joven Kanda estaba allí, solo tenía que convencer al mayordomo que le dejara verlo.
ºoºoºo-Y&A-oºoºoº
Varios minutos después…
-Por favor déjeme pasar estoy seguro que si le dice que yo estoy aquí me dejaría pasar- dijo desesperadamente.
-Lo siento pero eso es imposible el joven Kanda no recibe visitas imprevistas- le contesto el mayordomo impaciente.
-Solo robare unos pocos minutos- siguió rogando.
-No- le contesto el mayordomo al estilo victoriano cerrándole la puerta en la cara.
Ante esto en un tonto y desesperado impulso infantil pateo la puerta mientras maldecía su suerte.
Parecía que no tenía otra alternativa que conducir hacia su casa, pero no podía soportar pensar que había fallado. No se podía dar por vencido; El joven Kanda estaba ahí al otro lado de aquellas paredes y debía de encontrar una manera de poder verlo. Tenía que encontrar la manera de acercarse a él y hacer que lo escuchara. Recordó nuevamente a su padre, al que la muerte de su madre le había afectado tanto y estaba sumido en una profunda depresión. Tan solo si él pudiera quitarle el miedo de ir a prisión; había una posibilidad muy grande de ir a esta. Se lo había dicho el señor Bookman que era el abogado de la familia, tal vez así su padre pudiera recuperarse de esa depresión y salir adelante.
Había parado de llover por lo tanto había cerrado ese ridículo paraguas, miro al cielo aunque este todavía estaba relativamente nublado y tenues rayos de luz se asomaban a través de las densas nubes, poso una vez más su vista hacia esa casa y vio una verja que daba al patio. Se acerco cautelosamente mirando hacia los lados, se dijo así mismo que quizá estuviera cerrada pero para su sorpresa al empujarla esta se abrió dándole el paso, así que sin dudarlo un instante entro al patio.
Camino durante unos instantes hasta toparse con un jardín precioso. Era tan hermoso que calmo sus nervios. Había una gran fuente en color blanco y azul muy bonita, sin mencionar lo grande que era. En un impulso tomo una de las flores y la empezó a observar, durante unos preciados minutos pudo sentir como el peso de sus preocupaciones lo abandonaba, podía quedarse ahí unas horas más admirando esa fuente. Pero cuando estaba embelesado admirando la fuente tuvo la sensación que alguien le estaba observando, se dio la vuelta quedándose sin aliento ya que un hombre estaba en el extremo opuesto de aquel precioso jardín mirándole fijamente.
Pudo darse cuenta que aquel hombre tenía una altura notable e incluso desde la distancia podía sentir la fuerza y el poder que emanaba, pero sin duda lo que más le llamo la atención era el Doberman que tenía a su lado. El miedo se apodero de él, aquella no era una mascota amigable sin duda alguna, era un perro guardián y de seguro que aquel hombre debía ser de seguridad de la casa. Fue que en ese momento, se dio cuenta que había entrado a una propiedad privada y sin autorización. Lo más sensato sería acercarse al hombre y disculparse por el allanamiento de morada, pero la cara de ese hombre tenía una expresión un tanto aterradora que le hizo no ignorar su instinto y salir corriendo lo mas a prisa, al hacerlo miro hacia atrás y vio como aquel hombre había soltado al perro que ahora iba tras de él.
Aterrorizado trato de encontrar una salida pero no halló ninguna, si tan solo recordara el camino por el cual había entrado pero su pésimo sentido de orientación lo hacía imposible. Pudo ver que el jardín estaba bardeado por cuatro paredes; cada una mas chica que la otra. No dejando de ser altas, no vio opción alguna más que trepar la ultima. El can ya estaba casi encima de él y pudo imaginarse como el perro se daba un banquete mordiéndolo, hundiendo sus afilados colmillos en su carne.
Desesperado comenzó a subir por la pared, utilizando toda su fuerza logro treparse hasta arriba. Se tranquilizo pensando que ya estaba seguro. Decidió entonces que saltaría para poder pasar al otro lado pero al dirigirse a bajar se dio cuenta que estaba a una altura considerable. Sin mencionar que no había piso recto, si no que este era un ¡despeñadero! Si se aventaba seguro se rompería los huesos y quizá moriría, lo único que quedaba era bajarse del lado del jardín. Pero ahí lo esperaba un perro furioso. Se paralizo por el miedo, entonces vio como aquel sujeto se acercaba hacia él.
Notas del Autor: Este capítulo quedo más corto de lo normal u.ú Pero resulto ser agradable a mi parecer :D
Ya saben en el siguiente será el encuentro peculiar de este par.
-Lamento haberme metido así y también por haber mentido- con la mirada gacha.
-No es suficiente excusa, además te pregunte ¿Quién demonios eres?
- Soy Allen Walker- siendo analizado.
-"Así que este enano es el hijo de Mana"- sin dejar de escudriñarlo- Vaya es de familia- exclamo de pronto.
-¿El qué?- se intereso saber confundido.
-La estupidez- dijo con simpleza- Me lo has demostrado al tener el descaro de venir a buscarme sabiendo todo lo que hizo tu padre.
Se sintió sumamente ofendido ante las palabras de Kanda, no podía contestarle. Acertaba en lo dicho de saber respecto a su padre.
Hasta el siguiente capítulo :)
