El asesino
Capitulo 2: un animal
En una bella vereda, dentro de un reino esplendoroso y de gran tamaño, corría apresurado un muchacho, se dirigía al castillo, no precisamente a ver al rey sino, a su descendiente, el niño sonreía mientras corría apresurado para llegar a aquel lugar, ya se le había hecho tarde, siempre iba a ese lugar al medio día, y ya pasaba de este, aun así sonreía con ilusión, levaba en la mano unas flores que acababa de arrancar de los jardines de las personas que vivían hay.
Ya se encontraba frente al castillo, rodeo la gran muralla que delimitaba a este y se puso a buscar por entre una de las grandes paredes de piedra una abertura por la que entraba al castillo
-Mira esto un pequeño ladrón, quieres entrar al castillo para atacar al rey-escucho la vos de una persona detrás de el, se dio la vuelta y se encontró con dos hombres altos que no distinguir bien pues el sol lo encandilaba
-Mira eso, lleva consigo unas flores, de seguro se trata de algún enamorado de la pequeña princesa-dijo el otro sujeto-¿este nos sirve?-pregunto y el hombre a su lado asintió
-Que quieren-les pregunto el niño con temor a lo que le pudiera pasar
-Solo llevarte con nosotros, ven, nosotros nos encargaremos de cuidarte-le dijo uno y se agacho hasta quedar a su altura y lo miro con una sonrisa en su rostro
-Gracias, pero…no, tengo algo que hacer-les contesto el niño y se dio la vuelta
-Pobre ingenuo, cree que tiene opción-dijo el sujeto que estaba de pie y lo golpeo en la espalda con un bastón, el niño callo en el suelo y volteo a verlos-tranquilo, ya verás cómo es mejor esto-y el niño vio al hombre levantar su bastón y golpear con el su cabeza
Yoh abrió de golpe sus ojos poniendo fin a su sueño, estaba recostado en su cama en la pequeña celda a la que entraba muy poca luz. Dentro de aquella mansión de madera, la noche no difería mucho del día, en el lugar tenía poca iluminación, los hombres que allí se encontraban encerrados, pasaban el tiempo ejercitándose, hablando entre ellos y buscando cualquier cosa con la cual entretenerse para no volverse locos por culpada de ese encierro. Para el castaño, esa vida no era tan mala, en realidad, era la única que conocía, así que, no estaba mal para él, su tiempo libre, lo ocupaba leyendo tantos libros como le era posible, era uno de los privilegios de ser la perfecta maquina asesina, la cantidad de libros que quisiera leer y una vela que iluminaba su habitación lo suficiente para hacerlo, el muchacho encendió la vela y tomo uno de sus libros, escucho un sonido, la gran puerta principal se había abierto, los pasos se escuchaban cada vez más cerca y el joven castaño supo que era hora de interrumpir su lectura, la puerta de su celda se abrió y le dio paso a un hombre alto, rubio y con la cara pálida y triste expresión, no era Marco, era alguien que mostraba una personalidad por demás diferente
-Buenos días Yoh, como estas hoy-le dijo con vos suave
-bi…bi, bien-se esforzó para poder hablar
-Me alegro-saco de un maletín unas llaves y lo liberó de sus cadenas-muéstrame tu brazo-le dijo y tomo su brazo izquierdo que estaba ventado, lo descubrió y reviso una herida, era grande pero no de peligro-tu cicatrización es buena, ya no corres el riesgo de que esto se infecte-le dijo y lo envolvió con una nueva venda
-Fausto, que es paraíso-le dijo y lo volteo a ver con curiosidad, Fausto lo miro algo intrigado
-Donde escuchaste eso
El muchacho levanto con su brazo libre el libro que estaba leyendo-Aquí, aquí dice, repite una palabra que no entiendo, paraíso es la palabra
Fausto observo el libro, sonrió y dejo el brazo vendado del chico y lo volteo a ver-El paraíso es…am…como te explico, es un lugar en el que te sientes en paz y armonía, un lugar en el que no existen ni los tormentos ni el dolor, el muchacho lo miro confundido, y Fausto lo miro, pensó que ahora había más dudas en su mente
-Ya veo, y que es un ángel
Fausto sonrió de nuevo, esperaba más preguntas pero no se imaginaba que esa fuera la siguiente-Un ángel, es la más hermosa criatura que puede existir en el universo, son de corazón puro y buscan auxiliar a quienes lo necesitan-Fausto volteo haber a Yoh, el chico meditaba las palabras de Fausto, y luego izo una pregunta mas
-Que es un demonio
Fausto lo miro intrigado, no era común que el muchacho hiciera tantas preguntas-Mira, un demonio es un monstruo, cruel y sin sentimientos que busca hacerles el mal a las personas y que se esfuerza por causar pena y dolor-observo en el rostro del chico que tenía una mirada perdida en recuerdos y meditaciones
-¿Soy un demonio Fausto?, ¿eso?, ¿eso es lo que soy?
Fausto lo miro confundido-por…por qué dices eso-el muchacho lo miro, luego se sumergió entre sus recuerdos
El chico caminaba con paso muy lento alejándose del cuerpo de su última victima
-Papi-escucho una vos débil detrás de él-Que le hiciste a mi papá-El castaño se dio la vuelta encontrándose con la mirada llena de lagrimas de un pequeño niño, y la mirada con rabia de una jovencita que sostenía la mano del pequeño
-Yo…era…era mi misión-fue lo único que se le ocurrió decirles, jamás alguien lo había cuestionado por sus acciones, o bien, no había vivido para hacerlo.
-Tú, tu eres…que es lo que eres- el chico no comprendió la pregunta, ni entendió el sentimiento de los dos niños que lloraban, en su vida solo había experimentado la ira, nunca otra cosa, y por lo que comprendía, creía saber lo que era el miedo, pero eso, eso que los niños sentían era algo raro para el
-Que, que hacen-les pregunto
Los dos lo miraron-Lloramos, lloramos de tristeza porque mataste a nuestro padre-le respondió la niña con furia
-Tristeza, que es tristeza-ambos lo miraron
-Tristeza, es lo que sientes cuando pierdes a alguien que quieres, es una sensación de dolor, aquí-dijo señalando su pecho-en el corazón, es lo que sentimos por tu culpa por qué mataste a nuestro padre, porque nos quitaste a alguien que nos quería y queríamos
¿Tristeza?, ¿cariño?, que eran esas cosas que el joven no recordaba a ver experimentado antes, era algo que simplemente no podía comprender, se dio la vuelta y se alejo escuchando los desgarradores llantos de los niños.
Reacciono y vio la preocupada cara de Fausto-le e provocado dolor a alguien, soy un demonio por eso-le dijo y se volteo mirando por entre las maderas el exterior
-No, no eres un demonio
-pues tampoco un ángel-le dijo con su tono serio y frio-los ángeles les ayudan a las personas, yo les causo dolor, los ángeles viven en el paraíso, y eso es algo que nunca voy a ver, ¿o sí?,
-No lo sé, el paraíso se izo para que la gente descanse del sufrimiento que sintió en vida
-¿Tristeza?, ¿dolor?, ¿Cariño?, ¿sufrimiento?, porque yo no puedo sentir eso-le dijo el chico, en su rostro tenía una mirada de confusión
-Quien dice que no puedes, son sentimientos humanos, y tú eres un humano, eso es lo que eres
-no, las personas me han dicho que no tengo sentimientos, ¿por qué lo hacen?, también me dicen que soy inhumano, que soy…una bestia, un animal-el chico sintió que sus ojos emitían un liquido cálido, pocas veces recordaba a verlo visto en su cara
-estas triste, lo ves-le dijo limpiando las lagrimas del joven-esto es prueba de que eres humano
-Y…el cariño, no sé que es-lo miro aun confundido
-El cariño, amm, como describirlo, no sé, es como el amor pero no tan fuerte-fueron las primeras palabras que se le ocurrieron
-¿amor? Y que es eso
-Amm, bueno, es…una rara sensación, hace que tu corazón lata con un ritmo más rápido que de costumbre, como con la adrenalina, no sé cómo explicártelo, pero, si se que algún día lo sentirás, y cuando lo sientas, lo sabrás reconocer al instante. Fausto lo seguía mirando, su rostro mostraba aun desconcierto, pero luego lo volteo a ver
-Puedo llegar a conocer todas esas emociones que los demás sienten
Fausto le sonrió-si estoy seguro, dime una cosa Yoh-le dijo y el joven lo miro con intriga-Te gustaría salir y ver como es el mundo de día- el muchacho asintió, eso era algo que le daba curiosidad, ver con sus ojos lo que sus libros describían con tanta fantasía, un día soleado
El muchacho caminaba sintiendo adrenalina, por primera vez vería la luz del sol sobre la tierra, los arboles y demás cosas, se encontró frente a la puerta principal y Fausto dio la orden de que fuera abierta, los, guardias se sorprendieron, nunca habían visto al chico salir con la luz del día, otros de los hombres sí, pero el…él nunca debía salir, era la orden del señor Marco. La puerta finalmente fue abierta y el muchacho, con ambas manos atadas se emocionó y salió corriendo del lugar tropezando al salir pero seguía emocionado, era algo increíble, todo estaba iluminado, como si una gran casa se incendiara, solo que en lugar de horribles gritos el trinar de aves era el sonido que se escuchaba. Marco se encontraba afuera, observando atónico al chico.
-Que es lo que el ase aquí-pregunto con furia el rubio
-necesitaba aire fresco, no es bueno que este siempre encerrado-le contesto Fausto y sus miradas se cruzaron, no era un secreto que en cuanto el bien de Yoh, ellos dos diferían mucho
-pues si ese es el punto puede salir durante la noche
-Que de malo tiene que su piel reciba algunos rayos de sol
-Ese no es el problema, el problema es…olvídalo
-Cual, que en el día existe la posibilidad de que haya gente en el bosque y de que Yoh los mate, acaso no crees que Yoh puede estar bajo control
-Tu bien sabes la respuesta, Yoh no es muy estable-El hombre alzo su brazo izquierdo, al cual le faltaba la mano.
-Sí, lo sé, pero de quién crees que es la culpa
-A que te refieres
-Que a que me refiero, lo sabes bien, tu eres el culpable de su 'inestabilidad'
-yo, no he hecho más que cuidarlo desde que llego a mi
-Jaja, a quien crees que engañas, desde que llego ese niño lo has tratado como si fuera alguna especie de animal
Marco rio un poco y mostro una mirada sínica-Bueno, eso es más o menos correcto, pero, gracias a eso el niñito se convirtió en una perfecta maquina asesina, que nos ha servido bien todo este tiempo
-El no es una maquina, es una persona con sentimientos
-Con sentimientos, ja, tu sabes que el no conoce otra cosa que no sea la furia, es un despiadado asesino
Fausto lo miro con rabia, el siempre había visto a Yoh como un hijo, y nunca soporto ver el maltrato del que era víctima-Yo también pensaba eso, que al final avías logrado quitarle sus emociones, pero me alegro de haberme equivocado, el sigue siendo una persona aunque no lo creas, y si fuera tu sentiría temor, temor de que en algún momento el no resistirá mas y te tratara de matar, y estoy seguro que ese día llegara pronto
-ja, piensa lo que quieras, Yoh es un animal, lo creas o no, es un mi animal, supongo que ya habrá respirado bastante no, que vuelva a su celda de una ves- Fausto lo miro con más rabia que antes mientras que Marco seguía con su sonrisa sínica y confiada
-se…señor-se escucho la débil vos de un hombre detrás de ellos, era de un hombre que se arrastraba por el suelo, sin poder mover sus piernas y con sangre en la boca-Escapo, el…el joven, escapo…
Ambos se miraron con pánico, Yoh, la perfecta maquina de asesinar, ese animal, había escapado…
Continuara…
