Disclaimer: Bleach no me pertenece


El Club de Viudos

Capítulo II: la danza de año nuevo

La pequeña mujer parpadeó unas cuantas veces ante los hombres que estaban frente de ella.: — ¿P-podría repetir lo que dijo? —preguntó un poco nerviosa.

Ginrei exhaló por la nariz levemente. A su lado derecho estaba su nieto, esponsal de la pelinegra que estaba en su presencia, y del otro extremo algunos ancianos del Clan.

—Preformará la danza anual del año nuevo que se festejará dentro de la Mansión Kuchiki. Es tradición que cada Lady de las cuatro Casas Nobles presente su baile ante toda la Sociedad de Almas. —observó que Hisana palideció un poco. —Nuestro Clan ha sido glorificada superlativamente por tales presentaciones. Tenga a su consideración ese dato y no nos avergüence.

Hisana tragó saliva rápidamente. A penas se estaba acostumbrando de usar esos pesados y finos kimonos que la solían vestir en vez de sus harapos; ¿ahora quieren que realice un baile? ¡Por qué le dicen hasta ahorita! ¡Sí año nuevo es dentro de dos meses!

Un poco asustada, Hisana asiente y da una reverencia.: —Sí, Kuchiki-sama.

Byakuya observó a su pequeña esposa con pensar. Ella, desde hace casi un año después que se casaron, ha tenido que aprender el estilo de vida de las mujeres nobles: como hablar, como vestirse, comer, moverse e incluso poseer conocimientos sobre las ciencias. Hisana no tenía nada de eso. A penas sabía leer y escribir cuando la conoció y su único fin en la vida era sobrevivir. Lo que le preocupaba no era eso, en realidad ella ha avanzado considerablemente en tan poco tiempo, sino que las danzas toma meses e incluso años en para que se realicen a la perfección. Por eso las mujeres practican con anticipación sus rutinas. No obstante, Hisana tiene poco tiempo, para su gusto.

—Muy bien. —contestó Ginrei. —Contrataré a la mejor instructora para que te enseñe todo lo que necesita saber porque no me equivoco que usted es ignorante del tema.

—Sí. —dijo suavemente Hisana.

El anciano cerró sus ojos.: —Puede retirarse.

La chica salió con paso vacilante hacia su habitación. Su mente estaba totalmente en blanco e incluso estaba caminando por inercia. Ella ya había visto como era ese tipo de bailes en años anteriores cuando Byakuya la cortejaba las primeras veces. Eran pasos llenos de gracia y movimientos sutiles y suaves. Ella se mentalizó que no podría hacer todo eso en tan poco tiempo. Ella misma se conocía: era muy torpe y tiesa.

Cuando entró a la habitación lo primero que fue es tirarse al futón y suspirar fuertemente. De lejos se ve que las mujeres nobles no hacen absolutamente nada pero ahora ella se desmiente sola. Que equivocada estaba.

— ¿Hisana? —se abrió la puerta shoji.

La aludida levantó la cabeza rápidamente.: —Byakuya-sama…

Percibió cómo él se sentó a un costado del futón.: — ¿Estás conforme a lo que notificaron hace un momento?

— ¿Eh…?—dijo confundida.

La expresión estoica de Byakuya cambió a una más gentil.: —Es limitado el tiempo que te han dado para prepararte. —comentó. —Puedo convencerles que preformaras la danza el año que viene. Asimismo lo practicaras con anticipo.

Hisana abrió un poco sus ojos.: —Byakuya-sama…—dijo sorprendida. —Yo…— ¿Cómo podría rechazar esa tentativa oferta? Así se ahorraría estrés y preocupación para no ponerse en ridículo. Si hubiese sido la Hisana de antes aceptaría de inmediato, pero…—…gracias por inquietud mas no puedo aceptarlo. —…su esposo le enseñó a nunca darse por vencido ante cualquier situación.

—Hisana. —espetó aturdido. Su rostro se veía preocupado. — ¿Estás segura?

La pelinegra sonrió y cerró sus ojos. Realmente no estaba segura si lo estaba haciendo era lo ideal. Lo que sí estaba seguro es que no podía arrepentirse al emitir el primer "sí" a Ginrei Kuchiki. Ya no había salida fácil.

—Sí. —colocó suavemente su mano sobre la de su esposo. Se apoyó sobre su hombro mientras sintió que él la rodeaba con su largo y fuerte brazo en su cintura.

Además… no podía avergonzar a Byakuya.

Las siguientes semanas para Hisana fueron tortuosas. La instructora que contrató Ginrei era muy severa y estricta. Cada día podía escucharse los gritos y las quejas de la señora hacia la pobre muchacha cada vez que ella daba un paso.

— ¡Más delicado el movimiento de esa pierna! —ordenó la instructora.

Hisana estaba en una posición incómoda. Su pierna derecha estaba cruzada en su extremo izquierdo y su otra pierna mantenía todo su peso. Sus brazos temblaban un poco por estar levantados tanto tiempo con el abanico. Y lo peor, era que su kimono, como lo esperaba, era molesto.

— ¡Deja de temblar esos brazos!

— ¡S-sí!

— ¡Que tu rostro no muestre dolor! ¡No seas tan tiesa en tus movimientos!

Hisana cerró sus ojos fuertemente.: — ¡Sí!

Solamente fue cuestión de tiempo para que Byakuya se diera cuenta del desgaste físico de su mujer. Los rumores de los sirvientes de que la instructora era severa con ella no le agradaron para nada. Trató a que Hisana le contará todo lo que estaba sucediendo pero eso nunca pasó. La fecha del día del evento estaba a unos cuantos días y Byakuya ya no lo podía soportar más. A Hisana la veía entrenar todo el día con un descanso mínimo que no compensaba la energía desgastada.

Fue entonces que una noche Byakuya confrontó a su esposa cuando estaban a punto de dormirse.

—He pensado en cancelar tu participación de la danza de año nuevo.

Hisana jadeó asustada.: — ¿Por qué? —reflexionó. — ¿Acaso no confías en mí?

Byakuya suspiró.: —Solamente mírate, te ves cansada. Esto peligrará tu salud y…

Ella negó con la cabeza. —No, no lo puedo dejar. Prometí que lo haría…no puedo parar ahora a tan pocos días…

—Hisana…si la razón que eres terca es por el bien del Clan entonces…

—No, no es eso. —lo interrumpió. Byakuya se confundió un poco al escuchar esas palabras. —Quiero demostrarme que sí puedo hacer algo bien…—bajó la mirada. —Que esta decisión no haya sido un error…—pensó en aquella hermana perdida que abandonó hace muchos años. —…y que pueda honrar a Byakuya-sama por darme todo lo que tengo ahora…

Él enterneció la mirada. Realmente no podía ser frío ante tal declaración.: —Simplemente te pido que no se sobreesfuerces.

El gran día llegó y Byakuya no pudo ver a su mujer todo el día. Él debía estar presente con los preparativos para la danza y recibir a los invitados. No pudo darle el apoyo necesario cuando era debido, así que el trató de estar en primera fila cuando ella apareciera.

Notó que ella iba ser la última en preformar su parte y, debía reconocerlo, estaba algo nervioso y más cuando observaba al resto de su Clan con ansias de verla, como si esperaban que la danza de Hisana será una total y evidente desastre. Una por una fue pasando las mujeres que mostraban con mucha gracia los bailes y sus rostros brillaban con orgullo y ego.

En un abrir y cerrar de ojos tocó el torno de la pelinegra. Los sentidos de Byakuya se agudizaron cuando la mencionaron y sus ojos se ensancharon cuando la observó cruzar por el escenario: estaba preciosa con aquel kimono rojizo estampado de flores. Realzaba más su belleza.

Hisana ubicó rápidamente a su esposo y respiró hondo antes de que la música empezara a sonar.

Fue ahí que hubo un tremendo silencio. Todo el público se maravilló de los pasos delicados de la pequeña muchacha y como su expresión facial era muy tranquilizadora. Era como si ella fuera la inspiración misma para que la música de fondo sonara.

Incluso, si no fuera por su autocontrol, Byakuya estuviera boquiabierto.

—Le exigí al máximo porque vi que tenía potencial. —habló una mujer a la par del noble. —Esa determinación en sus ojos hizo que cambiará la opinión que tenía sobre ella. —sonrió. —Y lo está haciendo con el resto del público.

Byakuya no podía apartar la mirada en Hisana.: —Ella no se rindió.

—No. —dijo la instructora. —Ha sido una de mis mejores alumnas. Se perfeccionó a sí misma durante poco tiempo. Se casó con una mujer terca, Kuchiki-sama. —sonrió levemente. —Me alegro por eso.

Cuando Hisana dio el último paso su mirada se la dirigió a un solo hombre. No escuchó los aplausos del público e ignoraba el ardor en su cuerpo por su desgaste. Necesitaba su aprobación urgentemente.

Byakuya al entender la mirada fija de su esposa, simplemente sonrió y le aplaudió. Realmente estaba muy orgulloso. Por otro lado, al ver esa sonrisa leve del noble, Hisana no pudo evitar ruborizarse y devolverle la sonrisa.


Una de mis parejas favoritas en todo el anime :D (a pesar que no se sabe casi nada de ellos! a ese Tite Kubo no le da vergüenza dejarnos en la incertidumbre D: ) este capítulo está basado en el episodio del anime de año nuevo donde se menciona a Hisana, y por palabras de Byakuya, su danza fue impecable ;D

Espero que les haya gustado, y gracias a azulaill, sunev.31, Kuchiki's y nessie black 10 Frany H.Q por comentar este pequeño fic y a todos lo que dieron favoritos y follows!

Próximo y último capítulo: fumar del bueno.