¡Hola a todos! Estoy de vuelta con el 2do capítulo de este fic que últimamente me ha tenido muy ocupada -.-. Hay veces en las que mi mente se bloquea severamente y se queda en blanco, por toda la presión de la papelería para la preparatoria, la graduación y mis Xv años, pero ya todo se ha podido calmar un poco, y la inspiración ha vuelto a mí xD.
Espero que este capítulo tambien sea de su agrado, y les advierto a las personas que opinaron que hacía sufrir mucho a Lucy, que la historia apenas comienza, si va a derramar casi el Golfo de México en lágrimas, pero no todo será tristeza, lo prometo.
Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Hiro Mashima.
Disfruten el capítulo.
Capítulo No. 02: "Lo que ella siente por ti…"
8:00 pm. Lucy salía de su apartamento muy bien vestida, con una blusa negra de tirantes que tenía moños y holanes rosas, una minifalda rosa y sus botas negras. El cabello lo traía con una media cola de caballo. Cerró la puerta, y emprendió camino a Fairy Tail. Mientras caminando iba, no pudo evitar sonrojarse al preguntarse que opinaría Natsu de su aspecto esa noche…
-"¿Me creera bonita?"- fue su pregunta a ella misma, mientras con unas chapitas rosas caminaba por la orilla del río. La brisa de la noche hizo volar su cabello un poco…
Se detuvo justo frente a las puertas del gremio, y luego de retocarse rápidamente, abrió las enormes puertas. Adentro, el ambiente no podía ser mas agradable, música se escuchaba por todo el lugar, las luces iluminaban cada rincón, y toda la gente estaba disfrutando, en especial la festejada Cana, a quién de regalo le dejarían tomar toda la cerveza que quisiera. Entró, y de inmediato fue recibida por MyraJane.
-¡Lucy, te ves hermosa!- le dijo, viéndola de pies a cabeza.
-Gracias Myra-san, tu también te ves hermosa…- le agradeció, con un saludo afectuoso. La albina la llevó a sentarse con los chicos de la barra. Ahí estaban Gray, Loki y Natsu. La chica no dejó de sonrojarse mientras iba para con ellos.
-Estás muy bella, Lucy- le declaró Loki, tomando su mano y dándole un delicado beso. Eso hizo sonrojar más a la rubia.
-A-Ah, gracias Loki…
Luego miró al Ice maker, quién volteó el rostro un poco rojo.
-Te ves bien- fue lo único que le dijo, pero para ella fue suficiente para sonreír. Fue entonces que se acercó a quién de verdad le importaba lo que diría de ella, y se notaba, ya que no cabía de felicidad. Natsu la miró fijamente, y eso la hizo sonreír, para luego bajar la vista, lo que sorprendió a la chica.
-Hola Natsu…-lo saludó amablemente, sonriente.
-Hola- le respondió, sin mucho interés. La rubia se estaba empezando a desesperar.
-¿Qué opinas tú?- le dijo dándose una vuelta- ¿Me veo bien?- le preguntó, con una sonrisa bastante ancha. El chico la volteó a ver serio.
-Sí, te ves bien- fue lo único que le respondió, y la hizo desanimarse. En ese momento, se acercó Erza a donde ellos estaban.
-Hola chicos…- los saludó, con su típica sonrisa madura. Ambos la voltearon a ver.
-Hola…- dijo la rubia, queriendo ser amable. Erza se quedó un rato en silencio, como que pensando en algo, y luego tragó aire para hablar…
-Natsu…- su voz lo hizo voltear.
-¿Sí?- preguntó, curioso.
-Te ves aburrido, ¿no quieres bailar?- lo dijo un poco rápido, delatando que en eso venía pensando hacer durante un rato. La rubia simplemente se quedó callada.
-¿Bailar?¿Contigo?- preguntó, mas extrañado aún que Lucy. La pelirroja solo pudo dejar escapar una risita…
-Sí, bailar conmigo. ¿Tiene algo de raro?- le dijo, riendo aún.
-Sí, que precisamente tú me lo pidas…- le comentó, fijando sus ojos sobre ella.
-Ahh bien. Bueno, ¿Qué dices?¿Bailas o no?- de nuevo, como apresurada se notaba.
-Pues, se ve que no hay mucho que hacer para bailar, así que lo intentaré- le confirmó, con una amplia sonrisa. Ambos se fueron al centro de la pista de baile, dejando de lado a una Lucy extrañada, confundida y desanimada. Siguiéndolos con los ojos así se quedó, sentada en una banquita al borde la de barra, sola, solo con Myra-san de sombra.
-Es raro que Erza invite a alguien a bailar, ¿verdad?- le comentó, sacando adrede el tema. Ella sólo la volteó a ver con tristeza…
-Sí…
Se quedaron calladas después de esa respuesta. MyraJane ya tenía sospechas de lo que le ocurría a Erza, pero quería estar segura antes de sacar cualquier conclusión que no sea apresurada.
-.-
Luego de unos largos minutos de bailar, Natsu le comentó a Erza que ya se había aburrido de bailar, que quería ir a pasar el rato con sus compañeros. La chica se vió desanimada, ya que su plan se había estropeado, pero no le quedó de otra más que parar. Ya cuando el pelirosa se marchó con los muchachos, ésta se fue a sentar a la barra junto con Myra y Lucy, sonriendo de alegría.
-¡Uff, baile bastante!- exclamó, sin pensarlo mucho siquiera. La rubia le miró de reojo.
-Se nota que lo disfrutaste- le comentó la albina, con su sonrisa amable de siempre. Erza enrojeció.
-¿E-En serio?- la interrogó, un poco insegura por qué respondería Myra-san.
-¿Creías que nunca me enteraría o qué? Si ya son varios días que te noto extraña, como que no eras tú…- le declaró, con mirada acusadora. Algo hizo que Lucy se alertara a lo que diría Erza después…
-¡Ay Myra! Es que es algo tan placentero. Jamás me había sentido tan repleta de esto antes…- le expresó con una sonrisa ancha de felicidad. Lucy solo pudo contener la respiración. Estaba a punto de escuchar la verdad…
-Y, ¿Desde cuándo que te enamoraste de Natsu?- fue directa, sí, pero eso solo empeoró las cosas para Lucy. Aquélla pregunta, le había llamado más la atención a ella que a Erza, quién roja solo pudo reírse de pena.
-No tengo idea. Pero, créeme, es algo extraordinario- le dijo finalmente, con sus ojos llenos de brillo, y sus labios curvados en una sonrisa. La rubia se dignó a no decir nada, y esperar a qué esa conversación ajena a ella terminara.
-Me doy cuenta que aún no le dices nada, ¿verdad?- continuó, mirando de reojo a la rubia. A pesar de que sus intenciones no eran malas, no podía ponerse del lado de Lucy, aunque la apreciase mucho y considerara lo linda que era, sabía que tenía todas las de perder con Erza, ya que ésta tenía un poco mas terreno ganado que ella. Ella sabía que sí Erza se lo proponía, podía llegar a conquistar el corazón de Natsu más rápido que Lucy, ya que ella tenía la gran ventaja de conocerlo de hace tiempo. Y conociendo a Erza, seguramente lo conseguiría.
-No, aún no. Pero quiero buscar el momento para hacerlo. No puedo dejar que otras resbalosas se me adelanten. Natsu será mío, y de nadie más- le definió, sin otra intención más que darse por convencida ella misma en que lo lograría.
Lucy, ya no supo que continuó de esa conversación, ya que se había ido de ahí lo más pronto que le dieron sus piernas. No quería seguir escuchándola, no quería seguir escuchando esa voz, que solo le demostraban lo tan poca cosa que era al lado de ella. Después de escucharlo, ahora estaba segura de que Erza estaba enamorada de Natsu, y no solo enamorada, sino que estaba dispuesta a luchar por él con todas sus fuerzas, y se notaba que no dejaría que nadie le ganara el lugar, que desde antes estaba predicho que le pertenecería.
Además, Lucy ya se había enterado por boca de Elfman y Myra-san de lo que sucedió entre Natsu y Lisanna años atrás. Al principio, le dio ternura esa historia llena de inocencia y amor puro, pero ahora le quitaban las fuerzas para seguir adelante. La mente de Natsu la ocupaba Lisanna, al igual que su corazón. Conociéndolo, el jamás pudo superar eso, y si fuera al contrario, ese lugar lo estaría ocupando Erza. Ella sola contra Lisanna y Erza…era una guerra despiadada y todo estaba en su contra. Corría y corría sin detenerse ni a tomar aire, a pesar de que su pecho y sus piernas le pedían un descanso, ella simplemente las dejaba a un lado, y seguía y seguía sin importarle nada. Lo único que deseaba en esos momentos, era huir de la cruel verdad, de esa que le gritaba que Natsu jamás podría pertenecerle. Escuchar eso dentro de su cabeza, hicieron a sus ojos humedecerse, y soltar lágrimas como cuál río desbocado. Llegó hasta un balcón a la luz de la luna, y ahí se detuvo. Miró la ciudad de Magnolia más pacífica que nunca, y el cielo mas limpio que nunca, mostrando esa luna llena y sus estrellas tan brillantes como si fueran diamantes. Un puchero se escapó de su pecho, y de nuevo sus ojos no contuvieron tantas lágrimas, y las dejaron caer sin detenerse. Seguían y seguían, y no paraban, y aunque las limpiara, otras nuevas nacían, y caían sin ningún remordimiento. En ese momento, se arrepintió tanto de haber escapado de su casa, ya que pensó que ella no estaría así si no hubiera huido de ahí. Ahora seguramente estaría en sus aburridas clases de ballet, oyendo las órdenes de su padre acerca de que o no hacer, o sino, estaría leyendo sin parar todos aquéllos libros que su abuelo le había regalado. En ese momento, prefirió eso, a seguir sintiendo esa honda tristeza que dudaba mucho que se fuera. Como una tonta había creído que lo de Erza eran puras suposiciones de ella, pero ahora que las había comprobado, sabía que no tenía oportunidad ante alguien como ella. Sus lamentos salieron altos, y sus piernas no soportaron más el peso de su débil cuerpo, que tuvo que arrodillarse ahí, y sostenerse con los barrotes del barandal.
-"Es inútil todo lo que haga, jamás podré contra los encantos de Erza. Soy demasiado insignificante para quitárselos…"- pensó, a su vez, mientras seguía pegada a uno de los barrotes, y limpiándose las lágrimas. Ella siempre se pensó bonita, sexy y provocativa, y había quiénes se fijaban en eso y se lo hacían saber, subiéndole el ánimo, y haciéndola que se creyera que era la más bonita de la ciudad, pero ahora que había conocido a Erza, y se había dado cuenta de sus atributos como mujer, se dio cuenta de lo simple que ella era, de lo poco que era a su lado, y comparándolas, era obvio que cualquier hombre se inclinaría por Erza. Y a pesar de que ella apreciaba a Erza, y la respetaba, no podía evitar sentir que la odiaba. Era su primera vez enamorada, y ya sentía que jamás lograría hacer que él también se enamorara de ella. Sí, puede sonar demasiado negativo, e inclusive dramático y depresivo, pero ¿Qué mas puedes hacer cuando sientes que eres tan poca cosa para alguien, y que aquella otra persona que desea su amor tiene todo lo que te falta a ti? Lucy por su parte, no pudo hacer nada. Jamás antes se había sentido tan miserable, tan perdedora, tan nada.
El ambiente simplemente no era para él. Prefirió irse a aquél lugar del gremio en donde le gustaba estar, y en donde se sentía en paz. No le tomó mucho tiempo llegar, pero cuando lo hizo, le sorprendió la imagen que estaba justo frente a él: una chica rubia llorando como magdalena, y no era cualquier rubia, era Lucy. Dejando un suspiro en el aire, se acercó en silencio, y trató de no interrumpir su llanto, pero fue inútil no sentir pena por ella de la manera en la que estaba sufriendo, y no tenía idea de porque. A pesar de que lo que hacía ella le iba y le venía, esa vez, la vió tan desamparada, tan angustiada que sintió que debía ofrecerle su ayuda.
-¿Lucy?- preguntó, a pesar de saber que de ella se trataba. Ella luego de limpiarse un poco sus ojos, levantó la vista.
-Ahh Gray…- exclamó, aparentando que le daba igual quién fuera. El chico frunció un poco sus labios, y se arrodilló a la altura de la chica.
-¿Qué te pasa, por qué lloras así?- no pudo evitar su tono de preocupación en su voz, lo que le dio un poco de confianza a ella.
-Bueno, yo…no se si deba decirte…- le declaró, tratando de aparentar indiferencia. El solo bufó con una sonrisa.
-Soy todo menos chismoso, te lo juro- le dijo, haciendo que ese comentario le robara una sonrisa. Ella se acomodó justo frente a él, recargando su rostro sobre el barandal.
-Tal vez te burles de esto, pero te juro que es la verdad.
-Bien.
-Yo…bueno, a mí…me gusta Natsu.
El se quedó en silencio. Ella lo miró extrañada…
-¿Qué, no me piensas decir nada?- le preguntó, con desconfianza.
-¿Y por qué debería decirte algo?
-Bueno no se, pensé que te burlarías o algo por el estilo…
-Lucy, eso yo ya lo sospechaba desde hace algunos días, así que no tengo porque decirte nada…- le dijo, sorprendiéndola de más.
-Ahmm, ok…
De nuevo silencio.
-¿Y entonces, que hay con eso?
-Bueno, el caso es, que a Erza también le interesa Natsu…
-¡Naa, ¿en serio?¿Erza enamorada de el ojos puntiagudos?- le interrogó, sin creerlo del todo.
-Sí, ella misma lo confirmó enfrente de mí.
-Ok, eso es raro. ¿Y bien, que hay de malo con eso?
-¿No es obvio? Erza es hermosa, inteligente, fuerte, comprensiva, madura, sexy, y conoce a Natsu hace bastante tiempo…y yo, bueno yo…- se quedó muda al último minuto. El solo se le quedó viendo, expectante. Sus ojos se volvieron a poner opacos.
-Yo solo soy una simple chica, que se enamoró del chico equivocado, y se metió con la rival equivocada. ¿Me crees capaz de competir con ella, siendo que carezco de todo lo que ella sí tiene?- le preguntó, con cierta desesperación en su voz, haciendo que de nuevo las lágrimas salieran de sus ojos. Ella odiaba que la mirasen así, como en realidad era, frágil, sentimental y débil. Pero al contrario de lo que ella se esperaba, el solo resopló, y acarició su mejilla con ternura.
-Lucy…tú tienes más de lo que piensas, y de todo lo que tienes, créeme que en cantidades, el valor, la dulzura y el esmero de tu corazón por querer ganarte su amor, se llevan el peso más grande- le declaró, sorprendiendo de más a la pobre chica.
-¿En serio lo crees?- no pudo evitar querer saberlo. Gray suspiró…
-Claro; ¿por qué habría de decirte mentiras?- le preguntó, mirándola.
-Tal vez sólo para animarme y llenarme de falsas esperanzas…- le dijo, retadora. El solo aflojó el ceño, y sonrió.
-Mira, Natsu es un completo idiota, ya que no se ha dado cuenta de que tú lo amas, y tu, te la pasas menospreciándote y convenciéndote de que eres tan poca cosa como para competir contra Erza por el corazón de Natsu. Vaya parejita más rarita, ¿ no crees?- le dijo, de nuevo sacándole una sonrisa.
-Pero, eso no quiere decir que lo de ustedes no vaya a funcionar. Para eso, tú tienes que luchar. Yo te ayudaré…- le dijo, animándola.
-¡¿En serio lo harás!- preguntó, emocionada.
-Claro.
-¡Gracias Gray! Ahora ya no creo que eres un amargado y antisocial…
-Gracias por el apoyo.
Y ella dejó salir una carcajada sonora. No era lo que se esperaba, pero estaba mejor que enfrentarse a eso tan grande ella sola. El se puso de pié, y le estiró una mano.
-Vamos, levántate- le sugirió, con una franca sonrisa. Eso le sacó una mueca…
-Claro.
Y se puso de pie. Dejaron a sus ojos entrelazarse, y un ambiente de amistad reinó entre los dos.
Decidieron volver a la fiesta. Ya eran las 11:00 pm y se notaba que el festejo duraría para rato. Gray pensó en ir con Natsu y los otros, pero Lucy lo tomó de la muñeca.
-Por favor, no me dejes sola. Ahora, tú eres mi único apoyo…- le confesó, haciendo que las mejillas del chico se encendieran ligeramente. Sin decir más, se quedó a su lado, y la acompañó a sentarse en la barra. MyraJane se había unido a las risas de la bolita que se encontraba en el centro, en donde Natsu y Erza se encontraban. El Salamander se la pasaba riendo abiertamente, y Erza no le despegaba los ojos de encima. Al verlo reír así, inescrutablemente la hizo reír a ella, sin siquiera pensarlo. Solo ellos dos se encontraban aislados de los demás, y eso a Gray como que le empezó a agradar, ya que no sabía porque, pero ahora tenía una promesa que cumplir. Suspiró aburrido, e intentó buscar algo con que distraerse.
-Oye…- la llamó, a lo que ella volteó.
-¿Sí?
-¿Por qué Natsu?¿Qué tuvo de especial para que tú…? Bueno ya sabes- le dijo, sin saber explicarse mejor. Ella bajó la vista, y una sonrisa se mostró en su cara.
-No lo se, simplemente…así tuvo que suceder. Es el destino- le comentó, con su mirada llena de ternura, que para Gray, la hicieron ver aún más hermosa de lo que ya era antes. Se sonrojó un poco…
-Sí que las personas cambian cuando se enamoran…- le dijo, volteando hacía otro lado. Ella lo volteó a ver extrañada.
-¿Ah sí?¿Por qué lo dices?
-Bueno pues…te ves…aún más linda que antes, tus ojos, tu sonrisa…en fin…-susurraba, pero ella lo podía escuchar perfectamente. Aquéllas palabras, la hicieron sonreír…
-Gracias por eso…
Silencio, solo se escuchaba la música de fondo. Despistadamente, Gray miró el reloj que se hallaba detrás de él, encima del estante lleno de vinos. Ya era tarde, y pensó que lo mejor sería irse a dormir ahora, para evitar que Lucy se volviera a sentir mal.
-Ehmm ya es tarde, ¿Por qué mejor no te marchas a casa? Ya ha sido suficiente por hoy, ¿no crees?- le recomendó, sin mirarla siquiera. Ella reflexionó un poco las cosas…
-Creo que tienes razón. No sería bueno que otra cosa como esa sucediera- comentó, mirando a Erza quién platicaba embobada con Natsu. Sonrió de tristeza…
-Bueno, nos vemos mañana, ¿sí?- le susurró con dulzura.
-¿No quieres que te lleve a tu casa? Ya es muy noche, y pues la ciudad es peligrosa de noche- le dijo. Ella sonrió…
-Oye, soy una maga ¿recuerdas? Se defenderme sola…
-Ah bueno sí…
Y fue entonces que se despidieron. La rubia solo quiso despedirse de MyraJane, y decidió no molestar a Erza, quién estaba muy cómodamente charlando con Natsu, quién se veía algo aburrido por eso. Al final, le dio un último vistazo al chico de pelo rosa, y con una sonrisa ausente, se dio media vuelta para irse al fin. Gray clavó sus ojos sobre la puerta, llenos de preocupación.
Natsu se recargó sobre la barrita. Erza fue y se sentó a su lado, mirándolo con una sonrisa ancha. Se dieron cuenta que ya era algo tarde, y que la fiesta terminaría pronto. En eso, el Salamander empieza a voltear para todos lados, como buscando algo…y eso la pelirroja lo notó.
-¿Buscas a alguien?- le preguntó, siguiendo sus ojos.
-Lucy, ¿ya se fue?- le comentó, sin mirarla aún.
-Ehmm yo creo que sí, desde hace rato que no la veo…- le dijo, sin despegarle los ojos de encima.
-Uhmm. Oye, ¿tú sabes qué tiene? Es que lo que me dijo en su casa no me dejó del todo convencido- le volvió a comentar. Erza como que se le hizo extraño que se preocupara tanto por ella, ya que antes no había sido así.
-No. Probablemente Myra sepa algo, ya sabes, con eso de que se llevan tan bien- le comentó, con ironía. El frunció los labios. En eso, llega Gray y se sienta al lado de Natsu.
-Oye Gray, ¿sabes si Lucy ya se fue?
-Sí. Hace rato que dijo que no se sentía bien, así que decidió irse.
-Uhmm. Pobre Lucy, pero no entiendo que le sucede.
Ese comentario hizo que el Ice Maker lo volteara a ver.
-"Si supieras que tan mal se siente, y todo por tu culpa idiota…"- exclamó para sí mismo, sin quitarle sus ojos serios de encima.
Luego, se quedaron en silencio. Myra llegó de nuevo a la barra y Erza y ella se pusieron a charlar, mientras que los chicos simplemente se quedaban serios sin hablarse.
No muy lejos del gremio, se encontraba Lucy sentada al borde del río. Se dio cuenta que no tenía ganas de llegar a su casa aún, así que decidió quedarse ahí y admirar la luz de las estrellas.
-Qué noche tan mas linda…- susurró, levantando la vista, y divisando varios puntillos brillantes en el oscuro cielo. La luna estaba llena, y no había absolutamente nada de nubes, así que se podía admirar el cielo más claramente. Pero su sonrisa no duró mucho, ya que de nuevo pensamientos relacionados con Natsu le llegaron a la mente. De nuevo, la certeza de saber a qué tanto se enfrentaba si quería arriesgarse a luchar por él, la hizo temblar. Si bien, cuando conoció a Erza, le pareció una persona bastante fría y que solo se la pasaba dándole órdenes a todo el mundo, ahora no sabía que pensar de ella. Después de todo, ellas dos tenían algo en común, y no era algo lo cuál ella haya pedido, pero a fin de cuentas tuvo que suceder. Fue entonces que le llegó una fugaz pregunta: Habiendo TANTOS hombres en la ciudad, ¿por qué se fue a enamorar de uno que era difícil que la mirase más allá de su compañera de equipo?...y no solo eso, que ya tenía a alguien quién velara por él, y le brindara todo aquello que ella deseaba darle. No supo responder, ya que la respuesta no aparecía dentro de su cabeza…ella misma trataba de hacerse a la idea de que no estaba enamorada de él, pero con cada momento que pasaba, se daba cuenta que lo amaba más con cada segundo que transcurría. Suspiró…
Ella sabía lo que valía, ya que sus padres nunca se cansaron de repetírselo. Que ella era una princesa, que se merecía lo mejor del mundo por tener sangre noble, que ella debía comprometerse con un hombre que estuviera a su altura y de su misma condición social. Ella ya lo sabía bien, que era alguien bastante importante, y por lo tanto debería tener lo mejor ¿no?...pero, después de todo lo que había pasado, se dio cuenta que cualquier joya, cualquier moneda, o cualquier bolsa, por mas llena de dinero que estuviera, no se comparaban a estar al lado de ese muchacho, que ahora se había vuelto su mundo. Ella sabía juzgar bien a las personas, y cuando lo conoció a él, se dio cuenta del inmenso valor que sus sentimientos tenían, de lo mucho que él valía. Pero, por el contrario, el se comportaba sencillo, nunca se dejó guiar por cuanto tenía o quien era la persona, si a el le caía bien, si le parecía confiable, y sincera, entonces para él sería su amigo. Y fue eso, lo que logró conquistarla a ella, quién siempre sumida en un mundo lleno de avaricia y falsedad, conocer a una persona así, la flechó profundamente. Pero fuera de todo eso, ahora como se habían dado vuelta las cosas, se sentía insignificante a pesar de que siempre todo el mundo le repetía lo importante que era, ya que llegó alguien que tenía lo que a ella le faltaba para conquistarlo, además de que tenía mas ventajas que ella. Otra vez, las ganas de llorar no se hicieron esperar, y gotas empezaron a caer de sus ojos. Fue en ese justo momento, en que el Salamander se apareció frente a ella…
-¿Lucy?- preguntó, aún sabiendo que era ella. Al escuchar su voz, sus ojos se expandieron…
-N-Natsu…¿q-qué haces aquí?- le cuestionó, secando rápidamente las lágrimas.
-¿Estás bien?- le preguntó, sentándose a su lado, poniéndola más nerviosa.
-S-Sí claro.
-Estabas llorando, ¿verdad?- de nuevo otra pregunta.
-N-No, es solo que algo me cayó al ojo no te preocupes.
-Lucy, no intentes disimular, yo se muy bien que no has estado del todo bien últimamente…lo único que si me preocupa, es que no quieras contármelo a mí, ¿es algo malo?- aquellas palabras la hicieron retroceder su rostro, y verlo a los ojos.
-P-Pues, no…son problemas con mi familia, ya sabes, con los Heartphilia…- le mintió, secando sus lágrimas de nuevo. El la miró con compasión, y tomó sus manos entre las de él, lo que la hizo sonrojarse ligeramente.
-Cualquier cosa que necesites, sabes que puedes contar conmigo. Somos amigos, y los amigos siempre están ahí para todo…- le declaró, con una sonrisa amigable. Aquellas palabras la hicieron querer llorar de nuevo, pero el momento fue cortado por la presencia de Erza.
-¿Natsu?- cuestionó, sin creer lo que veía. Ambos voltearon a verla. Natsu soltó las manos de Lucy, lo que la sorprendió.
-Ahh Erza…¿qué sucede?- le preguntó, cansado se pudo notar.
-Nada, es solo que ya no te ví en el gremio, así que pensé que te fuiste a tu casa…aunque, nunca esperé encontrarte aquí, y con Lucy…- sus palabras se notaba que tenían celos, pero como conocemos a Natsu, el no se dio cuenta…pero Lucy sí.
-Ahh bueno, es que ya estoy algo cansado, y quise irme a mi casa, pero en el camino me encontré con Lucy que estaba aquí sentada- le dijo, volteando a verla. Ella solo lo miró también en silencio. Ninguno de los 3 volvió a hablar, solo se veía a Erza mirando fijamente a Natsu, y este viendo hacía ninguna parte, mientras Lucy tenía la vista en el suelo. Estaba pensando que hacía mal tercio junto a ellos, así que con los ojos llorosos se puso de pie en silencio…
-¿Lucy?- exclamó Natsu. Erza solo la miró con seriedad…
-Es que…es tarde, y yo…ya debería irme a dormir. Nos vemos mañana…- les dijo, saliendo corriendo, dejando a Natsu con el brazo estirado, intentando detenerla.
-¡Lucy, espera!
Pero fue inútil, de nuevo ya había escapado. El Salamander bajó el brazo resignado.
-¿Por qué se fue?- preguntó Erza, haciéndose la que no sabía nada.
-No lo se; últimamente se ha comportado de una manera rara, ¿no crees?
-Sí, tienes razón…- le contestó, sin mucho interés.
Natsu se quedó viendo el camino por donde se había marchado Lucy, tratando de comprender que era lo que estaba pasando, pero no tenía idea. Y así, pasó la noche.
Bueno, hasta aquí ha quedado el 2do capítulo. Me esmeré bastante en él también, y espero que haya cumplido con sus expectativas.
Les agradecería enormemente que me dejaran su comentario en un review para saber si les gustó o no.
¡Sayounara~, nos veremos en el próximo cap!
Abby-san*
