Inspirado en la canción skyfall de Adele
Clasificación: T-M
(Don't) Let the sky fall
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No más mafia
Sawada Tsunayoshi era alguien frágil. Desde niño se vio obligado a vivir bajo las burlas y palabras hirientes hacia su persona: de alguien torpe, bueno para nada e inútil en todo lo que haga; y por si fuera poco también vivió con las intimidaciones físicas. Realmente nadie esperaba algo de él, ni siquiera su propia madre le veía futuro. Si tan solo lo hubieran alentado y ayudado a salir adelante, hubiera superado las expectativas de todos e incluso la suya, y nada de esto hubiera pasado. Pero conforme el tiempo fue corriendo los insultos y las burlas fueron aumentando a tal grado que él también se lo vino creyendo, y llegó a un punto en que todo dejó de importarle, incluso su propio futuro. Dame-Tsuna es su apodo desde que tiene memoria, porque es tan tonto que no puede dar dos pasos sin tropezar, literalmente, con nada.
Cada día era la misma tortuosa rutina: levantarse, llegar tarde a la escuela, ser humillado por no saber alguna respuesta, ser golpeado por mera diversión, llegar a casa, comer, bañarse, distraerse en el mundo del ocio, dormir y llorar porque mañana el día iba a ser exactamente igual. ¿Y por qué no ha terminado con su vida? se preguntarán. Porque es un cobarde. Una vez lo intentó, agarró un cuchillo de la cocina y estuvo como por media hora con el frente a su cuello, pero no pudo. A pesar de odiar su vida le tenía un profundo miedo a la muerte, así que continuaría respirando simplemente porque no le queda otra opción.
Y entonces, sumido en su mundo lleno de oscuridad y perdición, una vela se encendió cuando un bebé apareció frente a él, diciendo que va a ser el próximo jefe de una familia mafiosa. A Tsuna no le importaba en lo absoluto por dos razones: en primer lugar, porque era imposible que un infante supiera algo sobre la mafia; y en segundo lugar, su torpeza era para poner a cualquier persona amargada y darse por vencido con él de inmediato. Y estaba seguro que con el niño sería igual. Pero no fue así. Su sorpresa fue que entre más cosas arruinaba más se empeñaba Reborn en sacarlo adelante, incluso si eso significaba usar armas de fuego o algún otro método tirano. Era la primera vez que alguien esperaba que tuviera éxito que, aunque no lo demostraba, realmente estaba poniendo todo su esfuerzo. No era que ser el jefe mafioso sea algo de lo que deba enorgullecerse, pero no creía que otra oportunidad como esa se le iba a presentar, de que valía la pena poner su empeño en sentir orgulloso a alguien.
Más y más velas comenzaron a iluminarlo su mundo de tal manera que todo y todos se veían mucho más agradables. Había hecho buenos amigos y otros no tanto, se ganó enemigos y algunos golpes en el camino, pero nada grave; todo sea por verse rodeado por las sonrisas de todos ellos. Le sonreían tan vívidamente que él también sonrió de una forma hermosa que ganó sonrojos en algunas caras. Su risa, casi nunca había reído a lo largo de su vida que las primeras veces que lo hizo hasta su estómago le dolió. Nunca había deseado que el día no terminase o que empezara rápido el próximo, porque estar con sus amigos (¡Qué hermoso se siente decir eso!) era una aventura.
Dentro de la mafia podría haber cosas sobrenaturales que desafiaran totalmente las leyes de la física y los principios del mundo, además de haber bebés con conocimiento y habla de un adulto; pero sinceramente ¿a quién le importaba?. A él no. Todo eso pasaba a segundo plano y no le interesaba poseer ciertas habilidades (o poderes, como quieran llamarlos), porque lo más importante eran sus amistades y, por supuesto, el bienestar de los mismos.
Pero como mencioné al principio, Tsuna es alguien frágil. Y no hablo en el aspecto físico, claro que no. Porque después de haber luchado y salir victorioso contra gente realmente terrorífica, más grande que él y mucho más fuerte e inteligente, ya nada podía superarlo. En este caso, nos referimos a algo más delicado: de él mismo.
Su estado emocional era muy inestable. Después de haber vivido todos esos años de esa forma tan lastimosa y triste, le dejaron cicatrices tanto en su corazón como en su mente; cicatrices que tal vez ni siquiera el tiempo podía sanar por completo. Se tomaba muy enserio las palabras afectivas y perjudiciales a su persona o hacia sus amigos, y ni hablar de la agresión física que lo ponía mucho peor. Todavía no sabía cómo reaccionar ente ciertas situaciones y hasta el momento no había sucedido nada malo porque Reborn siempre estuvo a su lado. Pero luego de vivir catorce años así, podía ocultarlo muy bien. Tan bien que ni siquiera Reborn se dio cuenta de ello. Porque de haberlo sabido, le hubiera dicho a Nono que todavía no estaba listo para aquel ejercicio. Al no saberlo, al no poder notar nada de ese estado de Tsuna, le dijo que estaba listo.
Un muy grave error.
Y esta triste historia comenzó así.
Nono los citó a él y a sus Guardianes a una sencilla reunión en Italia, diciendo que como será el próximo capo Vongola debía estar empezando a relacionarse con las demás famiglias. Todo iba muy bien hasta ahí. Una de las cinco famiglias reunidas era la Cavallone y ver a Dino ahí, tranquilizó a Tsuna. La reunión marchó bien, todos se mostraron muy amables y pacientes con el joven castaño, que de vez en cuando se trababa por los nervios.
Al finalizar la reunión, todos se levantaron y estrecharon sus manos como despedida. Pero al estrechar la mano del capo de famiglia Franchessi, todo se tornó mal. El capo intentó asesinarle de un disparo, por fortuna Gokudera nunca se apartó de su lado y logró apartar a Tsuna, aunque la bala le alcanzó a rosar la mejilla izquierda, dejando caer un hilo de sangre.
Quedó completamente aturdido.
No fue hasta que Yamamoto lo tomó con un movimiento brusco del brazo para sacarlo de ahí que reaccionó. El resto de los capos se había marchado de inmediato y solamente Dino se ofreció a ayudarlos. Cuando salieron del edificio los esperaba una emboscada. Perdió la noción del tiempo entre tanto caos y escándalo, y lo peor de todo era que no solo eso estaba perdiendo. Llegó un momento en que se separó de todos y lograron arrinconarlo.
Hasta ese momento su mente no había reaccionado completamente de qué debía defenderse. Y ya sea gracias a la voluntad de Vongola Primo o a su suerte, logró entrar en modo hyper y atacó a los sicarios; pero al mismo tiempo el pánico se apoderaba de cada rincón de su mente que ya no sabía a ciencia cierta si caían porque los aturdía o porque ya no respiraban.
Recorrió el lugar hasta que entró nuevamente al salón donde se había celebrado la junta. Y sentado cómodamente en la elegante silla estaba el capo Franchessi: fumando un puro y con las piernas cruzadas que realzaban más su barriga.
―Tardó en dar conmigo, Décimo.
―¿Por qué está haciendo esto? ―preguntó Tsuna nervioso.
Aunque por fuera se mostraba un poco nervioso en realidad se estaba muriendo por dentro. Su mente estaba en un estado paranoico de tal forma que ni él estaría consciente de sus próximos actos.
―Mi querido Décimo, usted no está capacitado para ser el próximo a cargo de Vongola
―¿Cómo?
"Tac tac"
El latido de su corazón se estaba acelerando a niveles peligrosos. Odiaba... No, detestaba profundamente que le dijeran que no podía hacer algo, incluso si era verdad.
―Usted es alguien muy torpe, ¡mire que trabarse en plena reunión es un total insulto! Me sorprende que nadie se haya burlado de usted, este es un mundo muy despiadado y no cualquier mocoso puede ser parte de él.
Terminó su puro y se levantó tranquilamente de la silla. Lo que no sabía Franchessi, era que entre más palabras decía, más alteraba internamente a Tsuna.
―Si usted llega a Vongola, no me quiero ni imaginar el desastre que causará...
―Cálmate, respira.
―...y lo peor es que no solo ustedes se vendrían a bajo, también un montonal de famiglias y entre ellas está la mía.
―No lo escuches, solo está jugando contigo.
― Y debe entender que no puedo permitir que eso pase, así que ¿por qué no renuncia y deja a Vongola en manos de alguien más?
―¡No! ―exclamó Tsuna―¡No puedo hacer eso! Lo que más deseaba Primo que proteger a las personas y por nueve generaciones se ha ensuciado su memoria. Lo siento, pero me temo que no puedo cumplir con su petición.
Sonaba tan coherente que incluso podía decirse que sabía lo que decía, pero no era así. Con una cosa más era más que suficiente para hacerlo perder el control. Todos sus sentidos estaban en alerta para esperar lo que sea.
El capo sonrió quedamente y metió la mano en su saco.
Clic
Todo pasó tan rápido, inconscientemente se abalanzó sobre él y para cuando volvió en sí, ya tenía tomado del cuello a Franchessi sin vida.
―¡Ju-juudaime!
―¡Capo Franchessi!
El castaño se volteó. Sus amigos se veían intactos e iban acompañados por el personal de Franchessi.
―¡Qué es lo que has hecho, Tsuna! ―le gritó Dino
―¡É-él iba a a-atacarme! ¡M-mi cuerpo re-reaccionó antes que mi cabeza!
Lentamente Tsuna lo soltó y el capo cayó al suelo. Fue entonces que, ya estando en el suelo, se fijó que lo que el capo iba a sacar era otro puro. No podía expresar el horror y el asco que sentía. ¿Así de fácil lo había matado? ¿Y por qué iba a sacar otro puro?
Alzaba y bajaba su mirada una y otra vez, era como si esperara que reviviera o algún milagro que demostrara que seguía con vida, pero nada ocurría. Entonces miró a sus Guardianes, ellos estaban igual de sorprendidos que él.
―Tsuna... ―Dino lo tomó por los hombros obligando a mirarlo―Esto era una prueba... Franchessi era uno de los más íntimos amigos de Nono y se había ofrecido a actuar para ver si realmente tenías lo necesario para ser el Décimo.
―¿Qué?
Amplió sus ojos caramelo con terror. No resistió el asco y se llevó una mano a su boca, empujó a Dino y vomitó sobre el cuerpo inerte. Oh por Dios, no solo acababa de matar a alguien sino que lo había hecho sin razón.
―¡Tsunayoshi!
Nono entró desesperadamente al salón y miró a su amigo en el suelo: con sus ojos desorientados, su rostro de sorpresa y vómito sobre él. El castaño lo miró con ojos llorosos. ¿Cómo iba a tomarlo?
―¡Qué significa esto, Nono! ―replicó uno de la gente de Franchessi. ―¡Dijo que no iba a suceder nada de esto!
―¡Capo Franchessi! ¡Capo Franchessi! ―chillaba otro más.
―¡Traición! ¡Nuestro capo confiaba en usted!
Tsuna cubrió sus orejas con sus manos en un vano intento de no escuchar nada y cerró sus ojos. No podía levantarse, su cuerpo entero temblaba como gelatina. Alguien lo cargó y lo alejó del lugar, aún así podía oír las réplicas y los sollozos de la famiglia de Franchessi.
Se volvió a enfrascar en su mundo que no supo que ya habían llegado a la mansión Vongola. Tsuna seguía negándose a abrir sus ojos y su cuerpo estaba aferrado a no reaccionar, así que lo volvieron a cargar.
―¡¿Qué ocurrió?! ―escuchó exclamar a Coyote alterado.
―Por favor―respondió Dino y gracias a la cercanía de su voz, supo que él era el que lo cargaba―Ahora no. Tsuna necesita descansar.
Siguió caminando hasta que se oyó el chillido de una puerta abrirse. Una vez que lo depositaron en la cama, se hizo bolita.
―Tsuna―le habló Dino tranquilamente
―Déjame―susurró con un hilo de voz.
Cavallone suspiró. Nuevamente cerraron la habitación dejándolo solo. Lloró y gritó hasta donde su garganta se lo permitió.
Dijo todo aquello de Primo, pero él acababa de hacer exactamente lo mismo que todos sus antecesores.
Comentarios: Buen día, aquí está el segundo capítulo de esta historia. Me tardé un poco en lograr escribirla como me lo había imaginado y todo parece indicar que salió muy bien. Para aquellos que siguen Un cielo opaco, debo decir que tal vez demore un poco más de lo previsto, creo que hice realmente un nudo ciego y también porque al día le faltan horas... bueno, en algunas ocasiones. En fin, espero que les haya gustado y debo añadir que tal vez tenga que cambiar la clasificación, pero todo dependerá de los capítulos que vengan. Un abrazo y les deseo una buena semana.
Saludos~!
