A/N: Aquí traigo el capítulo dos. ¡Espero que les guste!


(LEVI)

Mi alarma vuelve a sonar, estoy seguro de haberla atrasado ya unas cinco veces. Es la peor manía que tengo, pero al no descansar bien por las noches me cuesta madrugar al día siguiente. Por ese motivo tengo varias alarmas a distintas horas, porque suelo desconectarlas y después darme la vuelta para seguir durmiendo.

Hange decidió utilizar tapones para los oídos cuando vio que era imposible quitarme esta costumbre.

Los ojos me escuecen debido a la falta de sueño, pero si no me levanto ya, no llegaré a tiempo para abrir la tienda. No es que tenga demasiada clientela, pero sí la suficiente para poder pagar el alquiler y la comida a fin de mes. No me haré rico en la vida, eso ya lo sé, tampoco es algo que me llame la atención.

Me preparo un té negro y unas tostadas, siempre desayuno lo mismo. Me da la energía que no recibo durante la noche, por lo que soy un fan incondicional de todos los tipos de té que existen. Hange a menudo se ríe de mi diciendo que debo tener té en lugar de sangre en mis venas, yo le contesto que las suyas deben estar tupidas a base de red bull y bebidas energéticas de mierda que la vuelven aún más desquiciada de lo que es.

Decido revisar mi teléfono antes de salir por la puerta de casa, ya que en el trabajo no le presto demasiada atención. A veces lo apago, ya he dicho que no soy muy sociable. No me esperan cien notificaciones una vez que lo enciendo, ni mensajes desesperados de amigos insistentes. Hange es la que suele escribirme más y siempre con temas relacionados con el piso o la comida.

Veo que tengo un mensaje nuevo en Tinder y abro la aplicación, donde se despliega el chat que se habilitó anoche con el chico guapo. En lugar del típico, hola, veo que ha enviado un gif de un oso pardo que parece que saluda al agitar sus patas delanteras.

Sonrío sin poder evitarlo, algo que rara vez hago.

Quizás por eso no tengo arrugas de expresión, aunque acabarán saliéndome en la frente porque siempre voy con el ceño fruncido.

Me pongo tenso al intentar responder algo a este extraño. Llevo diez minutos escribiendo y borrando porque no quiero parecer un idiota saludando, pero tampoco quiero quedar como un soso.

—Joder, Levi, que solo es un saludo —me digo a mi mismo. Esto se me da fatal.

Al final opto por ser jodidamente simple y responder el típico Hola. Eso sí, con dos exclamaciones, hoy me siento especialmente simpático.

Al levantar la vista hacia el espejo donde tenemos colgadas las llaves me doy cuenta de que tengo una sonrisa estúpida en la cara, decido borrarla. ¿Qué coño me pasa?. Ni que esto fuera la gran cosa, ni yo un adolescente de nuevo. Joder, ni siquiera sonreía en aquel entonces. Vuelvo a colocar mi máscara habitual de impasibilidad, mucho mejor ahora.

Reviso el chat de la chica rubia que me escribió anoche, pero si con el gif de Eren ya me había bloqueado, con ella es aún peor.

Sophie: ¡Hola guapo!, ¿Exploramos la ciudad juntos?.

Mi mente realiza una traducción instantánea: ¡Hola guapo!, ¿follamos en algún callejón?. Sí, soy jodidamente desconfiado, pero no puedo evitarlo, me ha sonado fatal. Suspiro y decido cerrar la aplicación, ya le contestaré más tarde, cuando se me ocurra algo.


La mañana transcurre con bastante normalidad. Realizo varias ventas y en los ratos libres me dedico a limpiar bien los estantes y comprobar que el pedido ha llegado en perfectas condiciones. Mi tienda está como mi piso, sin una mota de polvo, salvo que aquí huele mejor.

Cuando el reloj marca las dos de la tarde, me levanto para echar el cerrojo a la puerta y girar el cartel que indica que está cerrado. Tengo dos horas para comer antes de volver a abrir la tienda a las cuatro.

Estoy saliendo por la puerta cuando noto una mano sobre mi hombro, odio que me toquen.

Me giro con cara de pocos amigos hasta que descubro la cara sonriente de Farlan.

—He traído Sushi —anuncia animadamente —. ¿Comemos aquí?.

Abro de nuevo la tienda y ambos nos acomodamos para comer.

Farlan se sienta a mi lado, no es la primera vez que aparece con una bandeja de Sushi, su trabajo queda cerca. Decido preguntarle por su novio, por mera cortesía, ni siquiera me cae bien. Él se encoge de hombros y me cambia de tema rápidamente. Llevan unos meses muy malos y sospecho que Farlan tiene alguna aventura, porque al contrario que yo, él no aguanta veinte días sin acostarse con nadie.

—A veces creo que piensas que soy más promiscuo de lo que en realidad soy, Levi —no es que lo piense. Es que él mismo lo insinúa, aunque creo que algunas veces exagera demasiado sus conquistas. En realidad jamás le pregunto, no me interesa su vida privada, pero él me la cuenta igualmente.

—Al menos tienes algo que contar —respondo, mientras me meto una pieza de sushi en la boca. Farlan me lanza una mirada intensa, odio que haga eso mientras estoy comiendo, es tremendamente incómodo.

—Levi, ¿cuánto llevas sin meterla? —casi me atraganto con su pregunta directa. Tenemos peor lengua que un grupo de adolescentes salidos, es la crisis de los treinta, estoy seguro.

—Ya sabes cuanto —respondo encogiéndome de hombros.

El suspira sin apartar de mi sus ojos claros. Dependiendo de la luz, a veces se ven más azulados y otras veces más grises. Me ponen nervioso, pero aún me tensa más notar como su mano se desliza a lo largo de mi muslo de forma sutil. Hoy está especialmente atrevido.

—Sabes que cuando quieras podemos terminar ese baile… —su voz baja unas octavas, con la intención de sonar sensual. El muy cabrón lo consigue.

Ése baile fue una cagada mía, lo reconozco.

Nunca salgo de fiesta, al menos no desde que cumplí veinticinco. Siempre he tenido una resistencia envidiable con el alcohol, pero las últimas veces había comenzado a perder el control con mayor facilidad y las resacas eran muchísimo peores. Eso también se va ganando con la edad, todo ventajas, (sarcasmo).

En fin, que Farlan e Isabel consiguieron arrastrarme a una fiesta hace un par de meses, en carnavales, donde puedes ir disfrazado y hacer el imbécil porque nadie te va a reconocer. Por ese motivo accedí, aunque no estaba dispuesto a dejarme una pasta en un disfraz.

Isabel es una artista y se encargó de hacerme un buen maquillaje.

En algún momento pensé que podría conocer a alguien, pero no vi nadie que me llamara especialmente la atención. Además, Farlan insistió en salir a un local de ambiente, por lo que mis posibilidades de ligar se redujeron considerablemente.

A Isabel le encantan ese tipo de bares, dice que allí los chicos no le meten mano como en las discotecas que frecuentan sus amigas. Alguna de las veces que salimos juntos acabé reventándole a algún depravado la nariz por sobrepasarse con ella. Es mi niña, intocable.

Tenemos nuestro propio código, si ella me manda una señal de que está cómoda entonces no intervengo.

El caso es que, aquella noche Isabel decidió retirarse más temprano que de costumbre porque los tacones que llevaba le estaban destrozando los pies. En el fondo, sospecho que quería pasar tiempo con un chico que estaba conociendo y que es su actual pareja. De modo que Farlan y yo nos quedamos unas horas más bebiendo y bailando, (no me gusta bailar, pero cuando estoy eufórico después de unas copas me transformo).

Recuerdo los detalles, porque lo preocupante es que no estaba demasiado borracho.

Una canción con una letra atrevida comenzó a sonar en aquel momento, de esas que te invitan a sacar toda la chulería que llevas dentro. Y yo tengo mucha, guardada, pero mucha.

Incluso el propio Farlan, quien es conocido por su descaro, llegó a ponerse nervioso conmigo. Sin embargo, no tardó en seguirme el ritmo y guiñarme un ojo de vez en cuando, coqueteando mientras repetía la letra de la canción.

De esas canciones que no te gustan, pero te las sabes igualmente.

Recuerdo que me dejé llevar por esa maldita comodidad que siento con él y pegué mi cuerpo contra el suyo haciendo que nuestras frentes quedaran unidas. Lo miré con ojos de depredador, según lo describe él mismo cuando lo cuenta, y empujé mi cara juntando mi nariz con la suya, retándolo.

Sentí el impulso de besarle, él ya estaba inclinando la cabeza, pero una neurona decidió dar la voz de alarma.

¡Levi, no!. ¡¿Qué haces?!. ¡Es tu amigo!, ¡es un chico!, ¡tiene novio!. Un gruñido de impotencia escapó de mis labios, y me avergüenza reconocer que tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para separarme de él y evitar dejarme llevar en ese momento.

Aún lo pienso y me desconcierta, esas ganas que le tenía.

Desesperación, estoy seguro. O exceso de curiosidad.

Afortunadamente para mí, el hecho de que tuviera novio fue más que suficiente para impedir que aquella noche cometiera una locura. Es una especie de norma que me he auto-impuesto, nunca doy el primer paso si la otra persona tiene pareja, menos aún si la conozco. Entiendo que no es mi responsabilidad, pero aún así no me gusta.

Además, no quiero arriesgar la amistad que tengo con él por un calentón estúpido.

Desde aquel día, Farlan ha sido más descarado conmigo de lo habitual. Incluso llegando a ser excesivamente específico con algún comentario sexual. Yo intento ignorarlo como de costumbre, pretendiendo que solo bromea. Aunque algo me dice que realmente desea hacerme esas cosas.

—Deberías sacar ese Levi más a menudo —aquello también lo había repetido varias veces—. No sabía que tenías esa faceta tan sensual.

A veces creen que por ser antisocial, borde y tener mirada de constante aburrimiento, soy una estrella de mar en la cama. Joder, con la mala lengua que tengo puedo ser bastante obsceno si me lo propongo y me encanta provocar. Hasta ahora ninguna de mis amantes se ha quejado por el sexo.

La diferencia es que solo saco esa faceta en lo más íntimo. Y al parecer, borracho con Farlan.

En ese momento, ya hemos terminado de comer y a mi amigo le entran ganas de sincerarse.

—Creo que voy a romper con él —refiriéndose a su actual y cornudo novio—, estoy cómodo, pero no enamorado.

—Debiste romper con él hace tiempo, Farlan, está viviendo una mentira —yo soy así de brusco, no regalo oídos. Menos aún con estos asuntos.

—Ya, es complicado —es su forma de dejarlo correr y disimular su cobardía.

Decido cambiar de tema antes de que se deprima.

—La desquiciada de Hange me activó el Tinder anoche —al escuchar mis palabras su rostro se anima de nuevo y me mira con ojos brillantes.

—¿Y bien? —hace un gesto sugerente con sus cejas—. ¿Algún bombón que aguantará más de veinticuatro horas?.

También él me reprocha lo poco que aguanté la aplicación la última vez.

—Quizás —respondo con voz monótona.

De repente, Farlan se abalanza sobre mi e intenta sacar el móvil de mi bolsillo. Trato de impedirlo, pero él no juega limpio y me lame una mejilla llenándome de su asquerosa saliva. Sabe que odio esas cosas y que voy a levantar las manos para limpiarme de inmediato. Al final, le lanzo el móvil cabreado mientras corro al baño a enjuagarme la piel.

Cuando regreso, veo que mira con excesivo interés el perfil de Eren.

—¡Eh!, ¡devuélvemelo! —Sé que llego tarde.

Farlan echa la cabeza hacia atrás estallando en una sonora carcajada.

—¡Lo sabía! —grita triunfante— serás maricón…

—¿No dices nada de la rubia? —debí dejar que me babeara la cara.

—Bueno, he de decir que tienes buen gusto. El chico está de infarto —no puedo evitar fruncir el ceño al escuchar su comentario.

—Farlan… —por mi tono de voz, sabe que mi paciencia se está agotando.

Me tiende el teléfono de vuelta, pero la sonrisa burlona no abandona sus labios.

—Tranquilo Levi, tú lo viste primero —me guiña un ojo y vuelve a reírse.

—Es solo… —empiezo a decir, pero me interrumpe antes de que dé más explicaciones.

—¿Aún crees que es curiosidad? —Su sonrisa se hace más ancha—. Levi, guapo, sigues teniendo miedo.

Meneo la cabeza y pongo los ojos en blanco. Él no comprende. Ellos no comprenden lo mucho que me aburro.

—Sabes que me cansaré de esto. Probablemente deje de hablarle en cuanto quede con alguna chica —guardo de nuevo el móvil en mi bolsillo y me dirijo a la puerta de la tienda, ya casi ha terminado el descanso de la comida.

—Por supuesto, Levi —escucho como Farlan recoge los envases vacíos y los mete de nuevo en la bolsa para llevárselos. No me pasa inadvertido el tono irónico con el que me ha respondido—. Si eso sucede, avísame. Tomaré el relevo.

En ese momento se despide de mi con una sonrisa y me deja solo de nuevo. No sé cómo interpretar su último comentario, ¿relevar a Eren?, ¿relevarme a mi?.

Vuelvo a fruncir el ceño, ni de coña.

Escucho el sonido de una notificación y me apresuro a mirar el mensaje. Ya me he aprendido el sonido del Tinder.

Eren: ¿Qué tal el día?, ¿trabajas?.

Bien, al parecer no soy el único curioso de los dos. Agradezco que la conversación no se haya limitado a un hola, que tal, bien.

Rivaille: Sí, tengo un pequeño negocio. Acabo de echar a un cliente muy pesado. ¿Y tú?.

Espero unos minutos y escucho las campanitas que resuenan cuando alguien entra en el pequeño establecimiento. Decido dejar el teléfono apartado de mi y atender a una de mis clientas más frecuentes, casi siempre vienen los mismos.

—Buenas tardes, Levi —la madre de Erwin me saluda con una sonrisa, es altísima—. ¿Ya ha llegado mi pedido?.

Rebusco entre las cajas que han llegado aquella misma mañana. De vez en cuando tengo que hacer pedidos especiales para algunos clientes que buscan una marca muy específica de té o infusiones.

Encuentro lo que estoy buscando y realizo la venta, acompañando a mi cliente hasta su coche para evitar que tenga que cargar ella con todo el peso. Soy más servicial con aquellos clientes que son familiares de mis amigos.

—¿Qué tal Erwin? —apenas tiene tiempo libre en el trabajo.

—Bien, aunque me visita poco —se queja la mujer.

La despido con la mano y regreso a la tienda antes de que alguien se dé cuenta de que el mostrador está vacío.

Eren: ¿Qué acabas de echar a un cliente? xD. Buenas dotes de vendedor ;D Yo estoy terminando la carrera de veterinaria. Los sábados trabajo en una cafetería para pagar parte de los gastos. Tendré que pedirte que me enseñes ese talento tuyo para deshacerte de los clientes pesados :P

Por un momento estoy tentado de contestarle que tengo otros talentos que enseñarle, pero no dejaré que el aura pervertida que ha dejado Farlan tras de sí hable por mí. Joder, con lo que me ha costado escribirle hola, ¿cómo estoy pensando estas cosas?.

Rivaille: Eso es porque soy un encanto.

Eren: Ya se ve xD

Encima me sigue el royo, siento que estoy sonriendo a mi pantalla como un imbécil hasta que un carraspeo me hace volver a la realidad. ¿Cuándo sonaron las campanitas?.


Cuando llego al piso descubro que Hange ha dejado una nota indicando que va a llegar muy tarde por un proyecto que tiene que terminar. Siempre acompaña sus notas con un dibujito ridículo, ella es así, qué le vamos a hacer.

Abro la nevera y encuentro la segunda parte del dibujo pegada a un tupper con la cena que ha dejado preparada para mí. Me río porque sé que no está y no puede escucharme, delante suya suelo poner los ojos en blanco con sus dibujos.

Cuando termino de cenar, limpio a fondo la cocina y los utensilios que ha utilizado.

A continuación, dejo caer mi cuerpo sobre el sofá y enciendo la tele, aunque no la estoy observando.

Rivaille: Entonces, ¿veterinario?. Genial, ya tengo médico para mi compañera de piso.

No entiendo como un chico que estudia, trabaja y encima es guapo se ve obligado a recurrir a este tipo de aplicaciones. Eso me hace desconfiar bastante. Empiezo a dudar de que no sea un tipo viejo, feo y pervertido con unas fotos falsas.

Eren: ¿Hablas de tu amor platónico? xD

Había olvidado borrar la descripción que había puesto Hange en mi perfil. Me cubro la cara con una mano al mismo tiempo que dejo escapar un gruñido.

Rivaille: Mierda.

Eren: (muchos emoticonos riendo).

Rivaille: ¡Eh! (emoticono mano con el dedo corazón levantado).

Eren: :O Vaya, sí que eres un encanto.

Rivaille: Ya te lo dije.

Pasan los minutos y Eren no vuelve a escribirme. ¿Se habría ofendido?. Hasta ese momento me había parecido que el chico le seguía el ritmo a mi forma de expresarme, pero si se trataba de alguien tan susceptible entonces no merecía la pena perder el tiempo con él. Yo no voy a cambiar.

No me doy cuenta de lo pendiente que estoy del teléfono hasta que escucho una nueva notificación y no tardo ni un segundo en mirar de nuevo la pantalla.

Eren: Si me dices que el resto de la descripción también es mentira, me voy a llevar una gran decepción (emoticono corazón roto).

Rivaille: Es mentira. En realidad mido 2 m. Y juego al baloncesto, las fotos no me hacen justicia.

Eren: (muchos emoticonos riendo) ¡Qué carácter!. Pues yo espero que las fotos sí te hagan justicia ;)

Joder, me he puesto tan nervioso que mis dedos torpes han tirado el móvil al suelo al intentar responder. Esto es a lo que me refería. Las chicas suelen expresarse de otra manera, pero Eren contesta a todos mis comentarios, por muy cortantes que sean. Me está gustando hablar con él y ni siquiera soy gay, tal vez debería decírselo, no me gusta jugar con la gente.

Me muerdo el labio, quizás más adelante. Después de todo, ¿no dijo Hange que probara una semana?.


A/N: He de reconocer que el momento de la neurona gritando desesperada me lo imagino tal cual xD Me saca de quicio que Eren utilice tantos emoticonos, no sabía como expresarlo.

¡Muchas gracias por los Favs y Follows! Las reviews me ayudan mucho a continuar escribiendo, así que respondo:

Sancheli96: ¡Me alegra que te haya gustado!, me divertí escribiendo esa parte. ¡Muchas gracias por comentar!.

belle coquelicot: Yo tampoco soy muy amiga de la redes sociales, ¡pero no llego al extremo que dices tú! xD Lo que suelo tener el teléfono apagado o lo olvido en alguna parte. Entiendo a lo que te refieres con que te sientes más libre, yo también pienso que es así. Alguna vez he estado más pendiente por algún motivo y es agobiante. ¡No te creo con eso de que eres de las feas! Levi rechaza a la mayoría porque es así de encantador. Lo del gatito me lo dijeron a mí una vez y me quedé con cara de WTF?! no pude evitar ponerlo xD Intentaré tardar menos en actualizar ambas historias, este mes tengo mucho trabajo. ¡Muchas gracias por tus reviews!

yesenianapolescabrera: ¡Me alegra que te haya gustado!, gracias por comentar.

Gihei: Ojalá las descripciones en Tinder fueran así xD después de escribirlo me dieron ganas de trollear a algún amigo con eso. Me alegra que te haya gustado, ¡gracias por dejar review!.