DISCLAIMER: Los personajes de Mentes Criminales y el hilo conductor de esta historia no me pertenecen, son propiedad de CBS.


Capítulo 2 : Living in Las Vegas

Tras una agradable y divertida cena entre amigos, el equipo decidió volver al hotel. Todos estaban de acuerdo en que había una persona en especial que debía descansar.

- Os digo que no pasa nada porque me quede un rato más. ¡Ni siquiera son las once!

- ¡Vamos JJ! – Insistía Morgan empujándola suavemente. – Ese pequeñajo no debería escuchar los ruidos de la ciudad del pecado.

- Sin que sirva de precedente, coincido con Morgan. Yo misma te acompaño a tu habitación.

- Os lo agradezco, pero creo que estáis siendo sobreprotectores.

- Todo es poco para nuestra rubita de Pensilvania.

- Morgan… Como vuelvas a llamarme así, créeme que desearás conocer a los amigos rusos de Emily. – Le amenazó con cara de pocos amigos.

- Si hay algo más peligroso que un mercenario ruso, eso son las hormonas de una mujer embarazada. – Comentó Rossi atónito ante la amenaza de la rubia.

- JJ, ha sido un día largo y en tu estado necesitas descansar. – Esta vez fue Hotch el que intercedió con voz amable. Si había alguien capaz de calmar a una mujer embarazada a punto de estallar por una revolución de hormonas, ese era él. Además, Hotch tenía un efecto apaciguador en JJ. Si él le instaba amablemente a que fuera a descansar, ella no podía negarse.

- Está bien. Supongo que tienes razón. – Admitió finalmente.

- ¿Cómo que él tiene razón? – Preguntó Morgan como si acabara de recibir un tartazo en la cara. – Llevo diciéndotelo diez minutos.

- Sí. Pero no ha sido él quien me ha llamado "rubita de Pensilvania".

- Touché. – Finalizó Prentiss mientras le daba una palmadita de consuelo a su compañero.

Todos fueron hacia el vehículo. Esta vez fue Hotch quien condujo, ya que consideraba que los demás habían bebido demasiado.

- Te digo que puedo conducir yo. –Insistió JJ. – No hay contraindicaciones que indiquen que no puedo conducir a los 8 meses.

- Dime una cosa. ¿Te dejaría conducir Will? – Ante el gesto impasivo de JJ. Hotch sonrió. –Pues como técnicamente estás a mi cargo, conduciré yo para tu comodidad. Además, tendría que regular el asiento y no creo que a Morgan le guste esperar tanto con todos los planes que tiene pendientes. –Añadió mientras oía como el susodicho le contaba a Rossi lo cariñosas que eran las chicas cuando se acercaba a una mesa de Black Jack.

- Podrías haber dicho simplemente que porque eres un caballero y hubiera accedido. –Sonrió la rubia mientras se ponía el cinturón.

El trayecto fue corto. Morgan seguía contándole anécdotas a Dave mientras Emily hacía comentarios y rodaba los ojos. A veces Morgan parecía un mujeriego. Todos sabían que le gustaban las mujeres y que era un ligón empedernido, pero era mucho más dulce de lo que pretendía a simple vista. Solo los que le conocían sabían que detrás de esa fachada de rompecorazones había un hombre tierno y sensible. Emily se preguntó sobre lo que habría sufrido en sus relaciones pasadas como para hacerle construir esa coraza de chulería en la que a veces se escudaba.

- ¿Qué me dices Prentiss? – Preguntó Morgan a su lado.

- Perdona. Estaba distraída. – Dijo volviendo de sus pensamientos.

- Que si después de dejar a JJ en el hotel buscamos un sitio para bailar y tomar algo. – Dijo mirándola extrañado.

- Pues la verdad es que no me parece muy conveniente dejar a JJ sola en el hotel e irme de fiesta...

- ¡Eso sí que no! – Dijo JJ de mal humor –Una cosa es que me llevéis a descansar e incluso que no me dejéis conducir y otra que os convirtáis en mis niñeras. Todavía quedan tres semanas para que salga de cuentas y voy a estar perfectamente. No hace falta que me tratéis como…

- ¡Está bien! ¡Está bien! – Le cortó Prentiss. –Perdona si te he ofendido. Solo pensaba que era de mal gusto estar por ahí de juerga mientras una de mis mejores amigas tiene gustos raros, las piernas hinchadas y las hormonas revueltas.

- El helado de nata con mantequilla de cacahuete no es un gusto raro. –Soltó JJ molesta.

- Pero las palomitas con guacamole y mostaza sí. –Añadió la morena provocando caras de asco en los demás.

- Bueno, voy a estar en una habitación propia y en una cama enorme para mí sola, así que no tenéis por qué preocuparos. Además tengo provisiones de embarazada y es probable que sea más cuidadosa que todos vosotros juntos.

Una vez en el hotel, Prentiss acompañó a JJ a su habitación. La suya estaba justo al lado. En un último intento, Emily le propuso quedarse con ella viendo una película pero desistió cuando vio que si seguía por ese camino podría ser su última noche en el mundo de los vivos. Así que se despidió amistosamente y bajó al hall con sus compañeros, que por lo visto acababan de convencer a Hotch de tomar una copa por el Strip.

A Hotch no le gustaba la ciudad de Las Vegas. Era demasiado ruidosa. Las chicas por lo general iban de punta en blanco, cogidas del brazo de hombres guapos o adinerados. Para pasar a los locales las mujeres pagaban la mitad que los hombres o si eran lo suficientemente atractivas y llevaban vestidos lo suficientemente cortos pasaban gratis. Hotch se preguntaba si en realidad ellas se daban cuenta de lo machista de la situación o simplemente miraban a otro lado con tal de no pagar. Hacía tiempo que no salía de copas, pero salir en Washington no era nada parecido a salir en Las Vegas. Se sentía realmente incómodo en ese ambiente. En cambio, Morgan parecía estar disfrutando. Cada poco rato se le acercaba alguna chica y coqueteaba, él las seguía el juego pero poco después se despedía de ellas. Eso sí, con un número de teléfono más en su agenda. Estaba claro que no quería prestarlas demasiada atención para no incomodar a los demás. De hecho, parecía empezar a cansarle tanta atención femenina. A Prentiss parecía divertirle la situación y cada vez que se acercaba una mujer ponía alguna mueca y compartía una mirada cómplice o alguna broma con Dave. Se sentía extraño. Prácticamente ajeno a la situación.

Una exuberante pelirroja se acercó a Morgan y empezó a hablar con él. Rossi fue a por una segunda ronda de bebidas. Mientras Hotch miraba como Morgan le decía algo en el oído sintió una mano en su brazo derecho. Prentiss parecía haberse percatado de sus pensamientos.

- ¿Todo bien? – Preguntó con cierto aire de preocupación.

- Sí. –Evidentemente no le creyó. Se vio obligado a continuar por cortesía y se inclinó para escucharla mejor – Es solo que la música está demasiado alta. – Emily pareció comprender y se acercó más para que le oyera.

- No me parece un sitio recomendable para alguien que ha sufrido una afección grave en el tímpano. Y tampoco me parece muy conveniente que te tenga que decir esto gritándote en el oído. – Sonrió ante el comentario, pero tenía razón. Habían pasado 5 meses del atentado y aunque estaba mucho mejor de su dolencia y tenía permiso para volar, de vez en cuando tenía molestias y no le parecía lo más sensato estar en un sitio con tanto ruido. – Ha sido un buen gesto venir aquí por Derek. –Añadió con una sonrisa comprensiva. Morgan le insistió y a Dave le pareció buena idea, pero lo cierto era que Emily había sido la única en darse cuenta de que el ruido le molestaba y la única que no había insistido. – Aunque creo que no has sido bien correspondido. –Dijo mientras la pelirroja le daba su número de teléfono a Morgan. Hotch le dedicó una sonrisa cómplice a Emily.

- Es Derek Morgan en Las Vegas. No esperaba menos. – Dijo riendo. –Además, el hecho de que tú te hayas dado cuenta le quita toda importancia. Agradezco tu preocupación. –Emily no pareció esperarse esas palabras y simplemente asintió con una sonrisa. Por su izquierda llegó Rossi con las bebidas a punto de caérsele. Por suerte, las pudo apoyar a tiempo en la mesa alta donde estaban.

- ¡Por qué poco! – Dijo sudando. – ¿Tan buena era vuestra conversación como para no ayudarme?

- Lo siento. – Emily parecía avergonzada.

- No pasa nada, dulzura. –Le respondió coqueto mientras le daba su copa. Hotch pensó en lo bien que había congeniado Rossi con Prentiss. De hecho, era con la que antes había conectado. Se entendían muy bien y bromeaban a menudo. No era raro ver a Dave cerca del escritorio de Prentiss bromeando o hablando de temas triviales en los descansos. Empezaba a sentir que Emily se estaba convirtiendo en un importante soporte emocional para su viejo amigo.

- Bueno, espero que las mujeres me dejen tranquilo un rato. –La pelirroja se había ido y Morgan se había acercado de nuevo al grupo. – Me parece que es hora de sacarte a bailar, encanto. –Le dijo a Prentiss con una deslumbrante sonrisa.

- Y yo creo que es hora de que me vaya. –Le contestó Prentiss levantando las cejas. Una rubia de unos treinta se acercó a Morgan.

- Hola… - La chica era muy atractiva. Llevaba puesto un vestido blanco bastante menos descarado que el de la pelirroja y el pelo recogido con algunos rizos sueltos. Morgan puso gesto de cansancio y sonrió pícaramente.

- Lo siento cielo. – Agarró a Prentiss de la cintura y la atrajo hacia sí. – Ya estoy con alguien. – Dijo mientras le pasaba el brazo por el hombro y le tocaba la barbilla a Emily. La cara de sorpresa de ésta era indescriptible aunque no tanto como la que se le quedó a Morgan cuando la rubia siguió hablando…

- Ya… Me alegro por ti, pero en realidad yo estaba interesada en tu amigo. –Dijo mientras le dirigía una seductora mirada a Hotch, quien parecía no reaccionar. – ¿Te apetece bailar? – Hotch no estaba seguro de qué hacer. Morgan todavía estaba descolocado y Prentiss le sonreía.

- Claro que sí le apetece, ¿Verdad Aaron? –Intercedió Rossi. – Perdónale, es que no está acostumbrado a beber. – Dijo dirigiéndose a la rubia y dándole un empujón a su amigo que se vio prácticamente obligado a bailar con ella.

- No eres el único que atrae miradas ¿eh, Derek? – Emily se zafó del moreno con gracia y le amenazó por si se le ocurría volver a hacerle eso por sorpresa.

Hotch no parecía estar pasándoselo mal con la rubia y Morgan había encontrado una chica en la que estaba bastante interesado. En cambio, Rossi parecía aburrido y Emily empezaba a tener ganas de irse, aunque todavía no fuera ni la una. Hotch se acercó al rato pero sin la rubia.

- ¡Pues sí que la has espantado rápido! – Le dijo Rossi enfurruñado.

- Solo era un baile, Dave. Además me duele un poco la cabeza. – Añadió mirando a Prentiss para ver si captaba su intención. Cosa que en efecto hizo.

- Creo que Morgan y su amiga van a estar ocupados un buen rato. –Dijo la morena mientras dirigía su mirada a la pareja. -¿Qué os parece si nos acabamos esto y volvemos al hotel? – Rossi la miró dubitativo.

- Me parece… Lo más sensato que has dicho esta noche. –Declaró Dave solemne.

- Eso me ofende. – Dijo riéndose para hacerle un gesto a Morgan indicándole que se iban. – Vamos.

Los tres caminaron hasta el hotel, mientras Prentiss comentaba lo incómodo que era salir de noche por Las Vegas vestida con un traje de pantalón y chaqueta mientras todas iban con vestidos carísimos o cortísimos.

- Si te sirve de consuelo, eres la mujer que mejor lleva un traje de pantalón y chaqueta que he conocido. – Emily agradeció el cumplido de Rossi. – Además, esos vestidos tan cortos no te pegan. Dejan muy poco para la imaginación. –Añadió sin quitarle el ojo a una mujer que pasaba cerca ante la divertida mirada de Emily y Hotch. - ¿Qué? – Preguntó ante el codazo de Hotch.

- Si yo te contara lo que me he llegado a poner en el pasado creo que no te lo creerías…

- Después de haberte visto con aquel look gótico dudo que algo me sorprenda…

- ¿Tú has…? – Miró a Hotch con cautela que parecía no entender nada. -¿Quién te…?

- García. – Contestó riendo. Emily lanzó una maldición en un tono prácticamente inaudible.

- ¿De qué estáis…? -Empezó Hotch con curiosidad.

- Créeme. Es mejor que no lo sepas. – Sentenció Rossi.

Una vez llegaron al hotel cada uno se dispuso a ir a su habitación. Mientras Rossi le preguntaba a Hotch si creía que era buena idea hacerse unos "arreglillos" para rejuvenecer, un hombre alto y atractivo se cruzó con ellos y le dirigió una seductora mirada a Emily, quien la respondió con una sonrisa. Al llamar al ascensor, Emily no respondió.

- ¿No subes? – Preguntó Hotch al ver que Emily no se movía. Ella parecía estar considerándolo.

- Creo que me quedaré un rato más. - Los dos hombres se miraron.

- ¿Seguro? – Preguntó Rossi extrañado. Emily asintió.

- ¿Estarás bien? – Preguntó Hotch con cierto deje preocupación. Emily miró hacia atrás con interés para comprobar que el hombre se había parado y no le quitaba ojo.

- Eso creo. – Dijo dirigiéndoles una sonrisa y dándoles las buenas noches. La puerta del ascensor se cerró mientras ellos seguían mirando el punto donde segundos antes había estado Prentiss.

- ¿Sabes, Aaron? – Éste giró la cabeza para mirar a su amigo. – Nos estamos haciendo viejos. – Y ambos se dirigieron a sus habitaciones para descansar.


N/A: Continuación del capítulo anterior. Por cierto, los nombres de los capítulos hacen referencia a distintas películas. Este es un giño a "Leaving las Vegas" aunque con alguna modificación. El capítulo anterior era un leve homenaje a "Miedo y Asco en las Vegas".

Guest: Me alegro de que te guste el fic, creía que era la única que había visto esa complicidad entre Hotch y Emily durante ese capítulo y los posteriores. Sinceramente, creo que los escritores se tuvieron que plantear que hacer con esta pareja, porque la química es innegable. Lo que pasa es que en este tipo de series liar a los personajes no beneficia a la serie... Siempre funciona mejor el quiero y no puedo o la tensión sexual no resuelta. Pero para eso está fanfiction. Espero por lo menos que para el final de la serie haya un reencuentro y lo dejen en el aire o haya tema xD

Y como siempre, se agradecen -y mucho- los reviews.

Saludos!