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Ultimate catch
"El arte deriva de un deseo de la persona para comunicarse con otro".
Edvard Munch
Michiru Kaioh no era la clase de persona que se dejaba envolver por las modas, en especial las vinculadas a internet, para eso tenía a una persona que se encargaba de las redes sociales y la publicidad, pero un día, movida por la curiosidad decidió entrar a una de sus cuentas, la designada personal, en ella no encontró nada que la impulsara a relacionarse con otros hasta que vio el perfil de una de sus conocidas, su amiga más famosa, la actriz y cantante: Mina Aino, quién sí se veía involucrada en eso ya que su perfil se actualizaba al menos cada 5 minutos, pero lo que despertó su interés fue la fotografía de perfil de uno de los personajes a los que Mina seguía, un chico rubio, campeón de las carreras de autos, el número 27, Tenoh Haruka, pero, "¿chico?" Michiru estaba segura de que no se trataba de un hombre pero tan sólo mirando sus fotos no tenía modo de verificarlo, tal vez si le preguntaba a su amiga… No, eso sería evidenciar su inclinación por él, no, era definitivo, no acudiría a su amiga más comunicativa, decir cualquier cosa la haría aparecer en la página 6 de los diarios, no. ¿Qué haría entonces? ¿Sólo lo agregaría a su cuenta y nada más? ¿Hablaría con él? ¿De qué hablarían? ¿Qué le diría? "Vi tu foto y me gustaste, ¿quieres salir conmigo?" No, claro que no, eso sería superficial e infantil, digno de su amiga, pero no de ella. ¿Y qué tal si a él no le gustaba? ¿Qué tal si tenía pareja? No, su información no dice nada de eso, decidida a salir de dudas realizó una búsqueda en internet, nada de parejas formales pero muchas citas, o al menos se le veía en muchas fotos del brazo de otras mujeres. Michiru sonrió y se preguntó si esas otras sabrían que en realidad no se trata de un hombre, pero espera, ¿no lo es? De nuevo estaba afirmando algo de lo que no estaba segura. Agitó la cabeza. Bien, ¿cómo lo probaría? Podría empezar a seguirlo tal como Mina. Dirigió el cursor hacia el botón: Seguir. "No, espera, eso sería igual de peligroso que contárselo a Mina, no, de esto no tiene que enterarse nadie". Tamborileó los dedos en el teclado. Tendría que crear otra cuenta, sí, eso haría. "Pero… ¿y ser igual de tonta que los que se esconden tras un perfil falso? Hmm… Él no se oculta pero supongo que nadie le ha preguntado su género, ¿por qué cuestionarlo?" ¿Y quién iba a saber? Sería tonta en privado, de todas formas no sería la primera ni la última figura pública que se oculta tras un pseudónimo. Habiendo creado un nuevo perfil lo añadió, y para no ser muy obvia agregó también a Mina, que al fin y al cabo no sabría de quién se trata y seguro pensaría que es una más entre sus millones de fans. Bien, ¿ahora qué? ¿Cómo atraería su atención? Espera, ¿quería llamar su atención o sólo quería constatar que no es hombre? Y… ¿por qué comprobarlo? Michiru enarcó la ceja. Suspiró profundo y empezó a pensar que todo eso era una pérdida de tiempo. Desanimada miró sus publicaciones, sus pocos likes y todo cuanto estaba disponible, entonces notó un detalle, parece ser seguidor de una tendencia: #MartesTopless. Michiru sonrió. "Hombre tenía que ser". Se asombró. "¿Hombre? ¡Bah! Y si…" Con un pícaro gesto se mordió la uña del pulgar, una idea alocada cruzó su mente. "Y… ¿quién lo va a saber?" Reiteró. Con la emoción en el rostro se levantó del escritorio, buscó la cámara fotográfica, la colocó sobre un mueble y con un pequeño acercamiento a su desnudez, presionó el botón del mando a distancia, sólo su pecho y parte del cuello aparecieron en la foto. No, nadie tendría que saberlo, ¿cómo iban a saberlo? Nadie la había visto desnuda. Se apresuró a subir la imagen a su cuenta. Momento, ¿la iba a hacer pública? No, tampoco era la intención, ¿y cuál era el propósito entonces? Sólo quería que él la viera, pero al mismo tiempo no quería que supiera que dicha fotografía era sólo para él aunque así fuera. Levantó el mentón y meditó. "¿Quién lo va a saber? Él no sabe quién soy y es probable que crea que es otra de sus tontas seguidoras, ¿qué más da? Kaioh, estás pensando demasiado". Sin darle más vueltas lo publicó como privado, o más específico para él. Con una sonrisa se sentó a mirar la pantalla esperando el like pero nada. —Hoy es martes, ¿cuánto va a demorar esto?— Al ver que la respuesta tardaba más de lo planeado decidió dejarlo y dedicarse a terminar su obra más significativa, aunque de vez en cuando se tomaba unos segundos para echar un vistazo mientras daba vueltas por el apartamento. Al caer la noche terminó recostada frente al monitor, miró la hora en la esquina de la pantalla, 11:52 p.m. el martes casi acababa, iba a dejarlo así cuando se le ocurrió una idea: refrescar la página. "Ay Michiru, pero que lista…" Cuando lo hizo el like apareció y se palmeó la frente, pudo haber estado allí desde hace horas y la página no se había actualizado. Pero, ¿sólo un like?, ¿ningún comentario?, ¿sólo un triste y solitario corazón rojo? ¿Qué significaba eso? Pudo haber dicho algo sobre su cuerpo, o de su lindo tono de piel, de la perfecta forma de sus senos o de sus turgentes, rosados y voluptuosos pezones… —Calma Michiru, te estás excitando con tus propios senos—. Se removió en su asiento y mordiéndose el labio llevó sus manos a cada uno. —Pero sí están buenos… bueno, bueno, basta—. Se disponía a cerrar la computadora cuando otra idea le vino a la mente. —Ok, sólo una más—. Se levantó y corrió de puntillas. A la mañana siguiente la nueva foto tuvo un nuevo like. Con la misma sonrisa y la mirada pícara del día anterior Michiru se sintió deseada, le alegró saberse admirada, no sabía mucho de su seguidor pero no importó, hacía tiempo que no se sentía así, después de eso cada martes se dedicaría a publicar una nueva fotografía, misma que siempre obtenía un corazón rojo.
Una mañana frente a la computadora un pensamiento deprimente anidó en su cabeza. ¿De verdad había llamado su atención? ¿O sólo era otro par de pechos cualquiera en un martes cualquiera? Después de todo no son los únicos pechos que suele mirar. Michiru arrugó los labios, tenía que saber si era algo más que un par de senos, pensativa bajó la mirada y una notificación apareció en la pantalla, tenía un correo electrónico, le informaban que ya estaba todo listo para la exposición del próximo martes. "Martes, ¿eh?" Entrecerrando los ojos maquinó algo, su sonrisa conspiradora lo confirmó. —Veamos si me mira "señor" Tenoh…— Ingresó a la cuenta de la galería desde el falso perfil y reenvió la invitación-anuncio de la exposición a su único seguidor. —Bien, esto lo resolverá—.
El martes en la galería Michiru se mordía el labio con ansiedad, después de haber reflexionado sobre su insensato impulso se dio cuenta de que las locuras que había estado haciendo, en especial la última, ¿qué haría si iba? ¿Y qué si no? De todas maneras no sabría que ella le envió la invitación a menos que viera sus pechos cosa que no iba a suceder. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Aún faltaba una hora para la apertura cuando alguien entró, en la puerta aún estaba el cartel de cerrado.
—¡Disculpe! —Exclamó Charlotte la encargada de la galería que correteó tras el intruso, la falda de tubo y los tacones altos no le permitieron ir muy lejos.
—Charlotte —dijo Michiru parándose frente a ella—, déjalo.
—Pero aún falta una hora señorita Kaioh.
Con la confianza renovada Michiru negó.
—Está bien, déjalo. Es mi invitado.
Charlotte dudó y quiso replicar pero se contuvo, debió acallar su sentido del orden y acceder a la petición de la artista.
—Muy bien —dijo acomodándose los lentes y el alto tocado como si el correr la hubiera desaliñado.
Michiru siguió a Haruka Tenoh a través de la galería, lo barrió con la mirada una y otra vez sin que él se percatase, agazapándose tras los muros pudo ratificar sus sospechas, ese cuerpo bajo el ancho traje masculino no podía ser más que el de una mujer, eso la entusiasmó aún más, el "señor" Tenoh tenía muchos secretos, tal vez no más que ella pero anhelaba descubrirlos. Haruka Tenoh lucía aún mejor en persona y se regocijó sabiéndose algo más que un par de senos, sonrió para sí. Cuando lo vio detenerse frente al cuadro del centro supo que tenía que acercarse, era su oportunidad de presentarse, ya lo había llevado hasta allí para conocerlo, el resto sería sencillo y si no funcionaba, al menos le haría comprar un cuadro.
Michiru se paró a su lado unos minutos, olía tan bien, él estaba tan inmerso en su contemplación que pasó inadvertida y tuvo que reclamar su atención:
—Parece que tiene especial interés por esta pieza —dijo.
Durante la conversación Michiru en vano intentó seducirlo, no sabía si era que él estaba distraído o si era su propia falta de práctica pero lo que fuese la llevó a recurrir a su mejor carta, una que esperaba no tener que emplear, se había propuesto no develar el secreto de la última pintura y dejarlo a la imaginación, pero claro, así como ella no era sólo un par de senos, él no sólo era un espectador.
Tras entregarle el espejo lo dejó a solas, con una sonrisa se alejó fingiendo no darle importancia, había lanzado la carnada, había atraído su atención e incluso podría decirse que había mordido el anzuelo, ahora le daría línea para infundir seguridad, el pez era suyo sólo debía esperar a que tirara para constatarlo. Cuando lo vio hablando con Charlotte, Michiru casi pudo escuchar el carrete girar, era hora de recoger la línea, pronto obtendría su premio, un hermoso pez de 1.80 de estatura. Michiru sonrió divertida imaginándose sobre un bote tirando de la caña de pescar, quién diría que sin querer había aplicado las enseñanzas de su padre. Tal parece que el jigging también podía extenderse a otras áreas. De pronto cayó en cuenta de algo, ahora había alguien que había visto su desnudez y él…, él ni siquiera lo sabía. Rió fascinada.
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El teléfono repicó en el apartamento de Michiru, un número desconocido apareció en la pantalla.
—¿Hola?
"Con la señorita Kaioh por favor…"
—Sí, diga.
"Habla Tenoh, Haruka".
—¡Señor Tenoh, qué sorpresa!
"Te tengo". Pensó Michiru con una sonrisa. Con una red, envolvió a su presa.
*Ultimate catch: Pintura de Guy Harvey.
NOTA DE AUTOR:
Primero que nada, gracias por sus lecturas que son muchas, pero más gracias a los que me siguieron y a aquellos que se tomaron el tiempo de dejar un review, para un autor siempre es importante la retroalimentación, saber si nuestro trabajo es digno de leerse o si debemos mejorar, esos comentarios en verdad se agradecen. Ahora, noto que con la mayoría de mis historias a ustedes como lectores siempre les queda la duda de si es una historia larga o no, para eso he incluido en la página de perfil (bio) una lista de los textos publicados así como el tipo de historia que es para que si gustan, verifiquen si es un breve drabble, un one-shot o si es por entregas (capítulos), en este último tipo también agrego la fecha de cuándo será la próxima publicación, para aquellos lectores anónimos a los que no les llegan notificaciones y quieren seguir al tanto.
Sin más por el momento, espero que el capítulo haya sido de su agrado y los leo en el siguiente.
Saludos.
A.S.
