Alice me alegra que sea de tu agrado subire los siguientes 3 capitulos en partes

Los personajes no me pertenecen solo los uso por diversion espero que este capitulo lo disfruten.

No estaria mal un review =p

Me encontraba en la biblioteca buscando un libro.

En un instante giré porque sentí una mirada seguirme.

Nuevamente me tomó por sorpresa, esta vez era un Robín casual como el que vimos en Tokio. Pero con unos jeans obscuros, una playera blanca combinada con una chamarra de cuero negra, y tenis vans del mismo color.

Me quedé con la boca abierta.

Al verlo lucia como un joven normal.

Tenía que admitirlo se veía jodidamente bien!

Pero será que nunca me dirá de qué color son sus ojos?

O por qué siempre los cubre?

Se recargo en uno de los estantes. Me veía de forma arrogante y juguetona.

Quise salir de aquella sección, pero era un lugar sin salida.

Maldición como llegué a esa parte de la biblioteca?

Se incorporó y se fue acercando poco a poco a donde me encontraba. Me acorralo nuevamente como en mi visión de la ducha. Me sujeto de mi nuca y mi cintura, y me acerco a él. Al verme sonrío y poso sus labios sobre los míos. Paso del suave y dulce contacto hasta la necesidad de devorar mis labios en un instante. Su lengua se encontraba luchando con la mía, la temperatura comenzaba a subir y necesitaba con urgencia salir de aquel lugar.

Desperté exaltada bañada en sudor.

Todo había sido un sueño.

Un maldito sueño!

Mi ropa interior se encontraba un poco húmeda.

Mire el reloj. Eran las 4:30 de la mañana.

Tome una ducha rápida, otra vez.

Me puse mi leotardo y mi capa. Me dirigí a la cocina a tomar un té, para luego meditar un poco. Todo se encontraba tranquilo hasta la hora del desayuno, cuando a Robín se le ocurrió la maravillosa idea de entrenar por la tarde. No me desagrado la idea. Si me tocaba entrenar con él le haría pagar cada momento incomodo que sufrí por su culpa y de sus hormonas. Starfire interrumpió mis pensamientos.

-Oh chicos que tal si vamos al centro comercial? Quiero ir a comprar algo de ropa y accesorios para mi hermoso y bello sedita.

-Esa idea suena genial viejo, tenemos que comprar el nuevo video juego que vi en internet.- le decía Cyborg a un Chico Bestia extasiado con la idea- Qué dices tú hermanita vamos?

-No lo sé.

Lo último que quería, era ir al maldito centro comercial!

-Y tu Rob, iras con nosotros?

-Me temo que no Cy. Tengo que revisar algunos archivos y pendientes. Vayan ustedes y diviértanse. Raven, si no tienes deseos de ir puedes ayudarme.- dijo dándole un sorbo a su café, escondiendo algo tras esta noble acción.

-Creo que iré con ellos al centro comercial, necesito un nuevo libro- lo último que quería era estar sola con él. Lo haría pagar por estos tres terribles meses. Tal vez cuando regresaran encontrarían un cadáver en la sala

-¡Iras a la librería!- pregunto sarcásticamente como si supiera lo que había soñado

-Sí, y haber que otras cosas me pueden servir para decorar mi habitación.

-No creo que vendan cráneos o sarcófagos, o esas cosas raras que te gustan Rae.

-Bestita no te refieras así a mi hermanita. Quieres morir joven y sin haber amado?-dijo entre dientes- No le hagas caso, ya sabes que su ardilla no le gira muy bien que digamos.- traté de no matar a Chico bestia. Respire hondo y fingí no haber escuchado lo que dijo

-Su ardilla no le gira, esa fue buena- decía mientras se daba cuenta que se había burlado de él- Oye viejo eso no es gracioso!

Trate de no mandar a todos a otra dimensión, o simplemente desmembrarlos lentamente. Hasta que se me bajara mi enojo.

Ya en el lugar vestidos de civil para pasar un poco desapercibidos, cada quien tomo su rumbo. Los chicos se adentraron en el área de video juegos. Star trato de llevarme con ella pero simplemente me negué, dejándola ir sola a sus compras.

Caminé sin rumbo por varios minutos, cuando me tope un gran letrero de neón con luces rojas que decía: the jungle. Unas chicas salieron de ahí muy sonrientes. Me entró la curiosidad y entre al local. Cuando lo hice me arrepentí mil veces, estaba por irme, pero una joven vendedora me intercepto.

-Buenos días señorita ¿Puedo ayudarle a buscar algo en especial?

-Mmmm… no, creo que me equivoque de lugar.- miraba en todas direcciones, tratando de que no viera mi cara de frustración.

-Vamos, no sea tímida señorita! Le prometo no juzgar sus gustos. Seré discreta, se lo aseguro.

-Es que ¿no sé que es este lugar? – le dije en un susurro esperando a que se riera de mi, pero fue todo lo contrario.

-No se preocupe señorita.- decía con tranquilidad- Este es un lugar donde vendemos productos eróticos.- los colores subieron en mi rostro mostrando la vergüenza, quería huir pero mis pies no respondían-Tenemos diferentes productos para el auto placer; si me sigue le mostrare algunos. Ya sabe, ahora con la película de las 50 sombras de Grey esto está muy de moda.

Me mostro un sinfín de cosas.

Juguetes, disfraces, ropa interior comestible, etc. Era como si supiera los momentos incómodos que vivía en la torre T. Compré un consolador, porque lo hice no lo sé. Tal vez curiosidad de explorar mi cuerpo, o simplemente ya no quería esa sensación de tener que salir a buscarlo afuera. Para que me den ese placer.

Me dirigí a la librería para comprar el dichoso libro que menciono la empleada. Todo ese tiempo que me atendió me trato muy bien, nunca me vio como una pervertida cada que preguntaba para que servía cada cosa. Así que le di una muy buena propina.

De regreso en la torre lleve mis compras a mi habitación y las arroje sobre mi cama. Me coloque el leotardo y fui para el dichoso entrenamiento. Star se encontraba peleando con Chico Bestia, cuando este la arrojo hacía una piscina que teníamos. Esta salió molesta del agua porque había arruinado su manicura y su pelo. Chico bestia se convirtió en pulpo tratando de evitar que Star lo atacara, esto era demasiado entretenido. Pero los pensamientos nada apropiados de Robín me incomodaron. Cuando vi bien a la alienígena tenía su traje húmedo y pegado al cuerpo, mostrando que no usaba sostén y traía una tanga.

Me maldije por ver lo que era tan obvio. Luego sus pensamientos se perturbaron cuando Cy dio por terminado esa batalla, lo cual me alegro pero no lo suficiente porque los siguientes éramos el líder y yo. Era momento de hacerlo pagar por las incomodidades que me ha hecho pasar. Estaba algo pareja la lucha, no supe en qué momento y cómo se arrojo sobre mí y fuimos a dar a la piscina también. Se acerco a mí tratando de ayudarme pero sabia cual eran sus segundas intenciones, los demás titanes se lanzaron al agua pensando que era el comienzo de una guerra en la piscina. Aproveché el caos y me fui a mi habitación dejando a un Robín algo agobiado. Me saque el leotardo y la capa mojados por unos secos. Después, Star se encontraba en mi habitación revisando las bolsas que traje del centro comercial. Me arrojé sobre ella para quitárselas pero en el forcejeo se rompió la bolsa y todo salió volando. Quise recoger el consolador antes de que lo viera y comenzara atacarme con mil preguntas pero fue demasiado tarde. Ya lo tenía en sus manos.

-Amiga Raven, este objeto de rara forma para qué sirve?

-Mmmm… este…- trágame tierra y escúpeme en otro lado del mundo- Pues es un consolador y sirve para darse auto placer erótico- solté de a golpe.

-Ahhh, entonces esto va?– divago un momento, hasta que entendió lo que trataba de decirle después de diez minutos.

-Sí, ahí Star. Pero preferiría que no le comentes de esto a nadie!

-Ohh si amiga Raven, no le diré a nadie ¿cómo dices que se llama?

-Terry! Llamémosle de ese modo de acuerdo- ella asentía con la cabeza- Es mi amigo Terry.

-De acuerdo Raven. Por cierto se me olvidaba, los chicos quieren que vayamos por algo de pizza.- decía sonriendo con la felicidad que la caracteriza.

-Me agrada la idea, vamos.- aventé todo sobre mi cama. La despedí lo más rápido que podía de mi habitación, no quería otra escena como esta con los chicos.

Lo que no esperaba.

Era que Star les dijera que yo tenía a Terry.

Obvio no dijo más porque me abordaron con mil preguntas. Robín se puso de mal humor y les advirtió que no debían entrometerse en mis asuntos personales, dando por concluida la impertinente boca de la pelirroja.

Al llegar a la torre, Robín comenzó nuevamente a perseguir a Starfire y cuando por fin la atrapaba este le daba algunos besos subidos de tono. Los chicos estaban absortos de todo como siempre, pudriéndose el cerebro en los videojuegos. Opté por irme a mi habitación antes de sufrir una nueva oleada de incomodidad.

Fuí por una taza de té y me retire a descansar.