No somos cenizas.
No somos cenizas.
Repito una vez más en mi cabeza, cuando la ansiedad me atrapa de nuevo. Él ha estado todo tiempo a mi lado mostrando preocupación. Pero por las noches es cuando peor lo paso. Las pesadillas y la ansiedad se apoderan de mí. Como ahora mismo.
Inspirar.
Espirar.
Inspirar.
Espirar.
Pero no es suficiente. Dejo caer mis pies descalzos en el suelo frío. Me dirijo a la puerta y salgo de mi habitación. Todo está oscuro, pero consigo ubicarme en la casa. Camino entre medio de la oscuridad hacia la puerta de su habitación. Lentamente, la abro. Me adentro en ella.
Allí esta él, dormido medio tapado dejando al descubierto su torso desnudo. A diferencia de la mía, su cama es pequeña. No puedo meterme en la cama como quería. Solo quiero que me abrace. Abatida, me dejo caer contra la pared. Tapo mi rostro contra mis brazos y empezó a llorar. No pienso. Solo lloro. Mi ansiedad aumenta por momentos.
Unos brazos me rodean obligándome a levantarme y me llevan a la cama. Él no dice nada. No se queja por ser despertados a esas horas. Me acuna entre sus brazos desnudos, me abraza susurrándome palabras tranquilizadoras en mi oreja. Ni siquiera le escucho. Mi estado de ansiedad me impide prestar atención a lo que dice. Solo quiero quedarme asi. Que me abrace fuerte acariciando con sus manos para tranquilizarme.
Poco a poco mi mundo se diluye hasta caer en un sueño profundo.
La luz de la claridad hace que mis ojos se abran levemente. Siendo su aliento contra mi nuca, aun me abraza fuertemente. Contra él. Como si temiera que fuera a perderme. Pero no voy a ir a ningún lado.
Siempre ha estado a mi lado, durante esa semana ha permanecido a mi lado todo el tiempo. No es la primera vez que compartimos cama. Sin embargo, es la primera vez que yo he ido a buscarle en medio de un ataque de ansiedad. A pesar de mis llantos, estoy mejorando. Lo sé. Ya no reprimo mis sentimientos delante de él. Sus abrazos, sus palabras me hacen sentirme mejor. No quiero sentirme débil. Pero sé que es parte de mi proceso. Necesito afrontar mi situación.
No somos cenizas.
Desde la posición de la cama veo el amanecer. No quiero moverme. Su cuerpo y sus me hacen sentirme bien. Cierro mis ojos e inspiré. Un sentimiento me invade. Felicidad. Los abro sorprendida. Es fugaz. Pero me siento feliz por este instante. Él conmigo. Abrazándome.
Ligeramente lo siento moverse. El dedo pulgar de su mano que reposa en mi panza se mueve en una caricia. Y después, hace un leve movimiento de cabeza. Pequeñas mariposas aparecen en mi estómago.
- ¿Estas despierta? - el susurro ronco retumba contra mi nuca – aún es temprano.
Giro el rostro lo suficiente para ver sus cabellos tapándole levemente sus ojos pequeños por el sueño. Apenas ha dormido. Lo sé. Ha estado pendiente de mí. Asiento a su pregunta. Me giro para tenerlo en frente. Él se acomoda mejor, dándome espacio en esa cama pequeña.
- Lo siento por presentarme ayer por la noche, Daryl. Gracias por todo– las palabras salen solas. Son pura necesidad. Necesitaba agradecerle todo esto lo que está haciendo por mí. Él me dirige una pequeña sonrisa. Como si no fuera nada.
Silencio. Sus ojos se centran en mi boca. Vuelven a mis ojos. Y se quedan allí observándome. Más silencio. La respiración de él parece que se vuelve frenética.
Una extraña sensación me invade. Deseo. Siento que la conexión con él aumenta. Unos cabellos resbalan de su frente, tapando parcialmente su rostro. Levantó la mano para apartarlos. Quiero ver sus hermosos ojos azulados. Se cierran momentáneamente cuando rozó su frente con mis dedos. Dejo que mi mano acaricie su rostro. Reposo mi mano contra su mejilla acariciándole. Mi cuerpo me pide que me acerque a él. Y eso hago. Mi cuerpo quiere besarle. Y eso hago.
Junto mis labios contra los suyos.
Él no responde de inmediato. Pero no tarda en fruncir sus labios contra los míos. Parece despistado. No sabe qué hacer. Muevo mis labios lentamente encima de los suyos. Y entonces responde.
Sus labios están húmedos. Saben a amargo, pero es adictivo. Inclina el rostro, llevando una mano a mi nuca, facilitando el ángulo del beso. Me aprieta mas a él. Encajando con él casi a la perfección. Me muevo más cerca de él. Una pierna entre las suyas, su otra mano en mi espalda. Sin darme cuenta, él nos ha hecho dar la vuelta. Se ha posicionado encima de mí. Mi instinto hace que mueva mis caderas contra las suyas. Siento su bulto de la entrepierna contra la mía. El roce le hace gemir contra mi boca. Se vuelve más exigente. Todo se convierte en una vorágine de deseo incontrolable. No quiero que pare. Gimo cuando siento sus manos en mis pechos.
De repente todo se para. Él se separa de mí con el rostro dominado por la preocupación.
-Deberíamos parar- entre jadeos consigue hablar. Pero sus palabras son suaves.
Pero éstas me dolieron. Él no quiere esto. Él no me desea. Me he dejado llevar por algo que no es real. Llena de vergüenza le aparto de encima de mí. Y él se aparta.
-lo siento...no quería...-evito mirarle a los ojos. Sé que la he fastidiado. Me he quedado sin mi mejor amigo. Mi mayor apoyo. Me siento momentáneamente al filo de la cama queriendo huir de allí. Pero entonces siento su mano agarrando mi muñeca parando mis pasos frenéticos.
-Carol- mi nombre en su boca me sorprende. Y entonces le miro. Sus labios están rojos por la actividad, sus cabellos despeinados, su mirada brillante debido a la excitación y su bulto aun sobresale de su pantalón del pijama. No quiero fijarme en ese detalle, pero no puedo evitarlo. Él parece buscar las palabras adecuadas. Sigue sin hablar durante unos instantes. - yo quiero esto... quiero que suceda…
Estoy confusa, no sé exactamente a que se refiere. Siento mi corazón martillear contra mi pecho con el nudo en la garganta.
-¿qué?-mi voz no sale tan fuerte como de costumbre. Él lee confusión en mí.
Aparto mi rostro de él. Aun con vergüenza por lo que acaba de suceder. Él lleva mi mano a mi barbilla. Me obliga a girar el rostro hacia él. Sus ojos se clavan en los míos. Para poder verme los ojos. Abre la boca un par de veces. No encuentra las palabras. Y yo tampoco puedo hablar. Estoy aturdida.
-Quiero que estés bien… antes de que tú y yo… - no se atreve a decir las palabras. Siente vergüenza- ya sabes… - mira la cama. Sé lo que quiere decir. Quiere que este bien antes de que tengamos sexo. No quiere sentir que se está aprovechando de mi situación emocional para acostarse conmigo.
- Te necesito ahora, Daryl – Consigo decir. Le necesito. Me da igual todo lo demás. Solo quiero olvidar. Solo él puede conseguirlo.
-cariño… – Su apodo cariñoso me deja sin aliento. Tan suave. Tan delicado.
Es lo que me hace decidirme. Él quiere decir algo más. Quiere hacerme entender que no es el mejor momento. Tiene razón. Pero no quiero saberlo. Le interrumpo. Me adelantó hacia él. Enmarco su rostro y le beso.
Beso sus labios suavemente. Él no protesta. Me devuelve el beso. Quiere resistirse pero no lo hace. Se deja caer hacia atrás arrastrándome con él. Acabamos tumbados en la cama. Nuestros labios se funden en uno solo suave y lento. Sus manos me acarician suavemente. Buscan el hueco entre la ropa y mi piel. Me estremezco al sentirle.
-Hazme olvidar, por favor- susurro contra sus labios.
Separa sus labios de los míos, observándome, fijamente.
-Lo haré. Te lo prometo.
Sé que va a cumplir su promesa.
Hola,
¿Que tal? Bueno, en un principio este historia iba a ser un one-short pero me quede con ganas de hacerlo más largo. Hace tiempo que escribí este capitulo, pero no llegue a publicarlo. Hoy rebuscando entre mis historias encontré la continuación. Es probable que la continué. Espero que les guste. No es un gran capitulo, pero bueno..
Nos leemos pronto.
San.
