Muchas gracias por sus rewievs, de verdad que es muyrico recibirlos. Por lo que en agradecimiento a ustedes les subo el capitulo numero dos, para que puedan leerlo y dejar nuevamente sus criticas y opiniones personales. (De paso las opiniones son muy interesantes, sirven como argumentos para continuar las historias)
Otra cosa…recuerden que esto es una adaptación, por lo que perdonen mi atrevimiento si de repente me alejo un poco de la historia original. jejeje
Besos y ojala le guste!
Una atractiva morena de unos diecisiete años esperaba cerca del retrato de la señora gorda la llegada de alguien, tenía una fría y maliciosa expresión en su rostro y en su mente un diabólico plan. Plan, que por supuesto, contemplaba el hacerle daño a alguien, oportunidad que jamás se perdería.
- Buena Noches James.
James quien iba de entrada a la sala común de Gryffindor sintió aquella voz que tanto le excitaba, la voz de la única mujer como él que jamás podría tener.
- Buenas Noches, Bellatrix - respondió seductoramente - ¿qué haces tan sola por el castillo? A caso… - le dedico una sugerente mirada y acorto la distancia entre sus bocas a unos escasos centímetros - ¿Necesitas algo? Compañía por ejemplo…
- Seré breve – puntualizó y aprovechando la pausa recorrió sugerentemente ,con sus largos dedos, el torso de James quien sonrió complacido – De casualidad, en el baño de chicas escuche que una desesperada muchacha lloraba y la verdad es que me irritó la idea de ver alguien así, es por eso que de inmediato le ofrecí mis servicios de buena oyente a Haven.- su voz que trataba de sonar tierna era tan brutal, que James se estremeció.
Me va a joder esta perra…
- ¿Me vas a delatar? – preguntó de inmediato.
- No…-respondió Bellatrix con seguridad – Tengo otro plan en mente y como he hecho mis averiguaciones y se que planean tu y Sirius, he decidido entrometerme en su juego, pero…-su mano se deslizo peligrosamente al entre pierna de James y este tuvo que hacer esfuerzos sobre humanos para mantenerse firme y seguir mirándola fijamente a los ojos- Tengo mis propias restricciones.
- ¿Cómo cuales? – a James esto ya se le estaba volviendo algo desesperantemente divertido y la idea de que Bellatrix se incluyera en todo, lo hacía aún mejor.
- Jugare solo contigo James, no quiero que mi primo se entrometa…- El chico la miró desconfiado, pero aún así aceptaría el juego de la morena.
- Pon las condiciones que quieras…
- De acuerdo…-sonrío Bellatrix y comenzó a mover suavemente su mano, de donde no la había quitado – Si yo gano y tú no te coges a Evans, la motocicleta de mi primo y tu capa caen en mis manos…
- ¿Y si yo ganó, que premio recibo? – preguntó con una expresión de ligera satisfacción ante las sonrisas de Bellatrix.
- Yo…- contestó con seguridad.
- ¿Y que te hace creer que apostaría todo eso por ti?- La interrogó mientras la acorralaba con su cuerpo en la pared.
- Porque yo soy lo única que jamás podrás tener y esa idea te desespera ¿O no? soy la prima de tu mejor amigo y él me odia, por lo que acercarse a mi sería un ofensa a su amistad ¿O me equivoco?
James la observó un buen rato tratando de decidirse, Bellatrix tenía razón, desde hace mucho buscaba lo mismo con ella, pero no había conseguido nada, aprovechar esta instancia no sería una mala idea. De todas formas no pensaba perder.
- Bien, entonces acepto.-respondió.
- De acuerdo, pero también tendrás que coger con alguien más para llegar a Evans, alguien cercano a ella, de su club de admiradoras que se ha entrometido entre Rodolphus y yo – impuso- Ginebra Catwell.
- Jamás, eso arruinaría mi reputación, Catwell es un perdedora – Sentenció.
- ¿Seguirías pensando lo mismo si te digo que Nicolas Catwell, el hermano de la susodicha le ha estado hablando a Evans de ti?
El muchacho sacudió su cabeza de un lado a otro y miró con profundo odio a Bellatrix, de seguro ella lo había dispuesto todo. Sin embargo aceptaría tal disposición, pues sería una venganza personal contra a Nicolas Catwell, (aunque derivara la tarea a Peter).
- De acuerdo, como tú digas.- aceptó y se dispuso a besarla, pero Bellatrix hábilmente se deshizo de su boca.
- Entonces James, tenemos un trato…- caminó alejándose de él – ¡Ah! una última cosa...- recordó – Dile a tu amiguito… – le indico el bulto entre sus piernas – Que se controle.
Finalmente desapareció entre medio de la oscuridad de los pasillos dejando a James sumido en sus pensamientos. Tenía un gran problema por delante y necesitaba encontrar alguna salida posible, así que medito bastante rato hasta hallar dentro de su imaginación un procedimiento estratégico:
Por la tarde en el hospital, tendría que tantear terreno con Lily Evans para ver cuanto de él sabía y negárselo hasta la muerte, luego si sus planes corrían peligro recurrir nuevamente a Alice Haven, quien le hablaría a la pelirroja como si él, James Potter, fuera un maldito héroe.
Después de una contundente cena una muchacha de rostro pálido por el cansancio y pelo ligeramente desordenado por el ajetreo, se deslizó mecánicamente por la enmaraña de pasillos de Hogwarts hasta llegar a una reluciente habitación de aspecto pulcro y muy aseado en donde se encontraba una mujer de mediana edad, rechoncha y bonachona que dirigió una gran sonrisa hacia la puerta que se hallaba totalmente abierta, ahí se encontraba la muchacha de pie esperando el habitual saludo de la señora Pomfrey.
- ¡Buenos Tardes, Lily! – Exclamó la mujer animosamente – Pensé que hoy no vendrías…
Lily la observó con un deje de molestia ¿Quién era ella para criticarla, si después de todo le estaba haciendo una favor al venir voluntariamente a ayudarla?
- Los Medimagos son muy puntuales…-agregó – Pero no importa querida, yo sé que con esto de ser prefecta, premio anual y todo eso debes estar muy cansada.
- Lo siento de verdad Señora Pomfrey, pero he llegado tarde a cenar y…
- No te disculpes querida…- la interrumpió con ternura – no tomes en cuenta las reprimendas de una mujer egoísta que se ha encariñado con tu compañía.
Ambas se sonrieron alegremente y Lily se sintió culpable por haber pensado tan mal de la señora Pomfrey.
- ¿Y qué haremos hoy? Tenía pensado…- sugirió, pero la muchacha no pudo terminar, pues una voz la interrumpió.
- ¡Muy Buenas Tardes Señora Pomfrey! – La voz de James era excesivamente agradable, casi falsa pensó Lily. En todo caso ¿Qué hacia el acá? – Buenas tardes Evans.- saludo a la muchacha cálidamente como si se conocieran desde siempre.
¿Qué pasa, acaso me van a decir que este adefesio de Potter se sabe mi nombre¡Falso! de seguro ni notabas mi existencia y lo haces todo para agradar a La señora Pomfrey, Catwell me ha dicho todo sobre ti y hoy mismo te he visto jugar tus bromitas, a mi no me vienes con cuentos James Potter.
- ¡Qué gusto verlo Señor Potter!- expresó la mujer con una voz chillona y afectuosa – Lastima que sea en estas tristes circunstancias en la que usted esta cumpliendo un castigo, la profesora McGonadall me ha dicho todo – Lo reprocho con cariño y una extraña mirada que a Lily la hizo temblar dejando caer uno frasquillo vacío, gracias a esto la señora Pomfrey posó nuevamente su atención en ella.- ¡Ah! Lily Evans, a quien ya conoces, es la jovencita que viene ayudarme todas las tardes…
Es a la única gilipollas que le interesan estas cosas. (Pensó James)
- Entonces…-prosiguió maliciosamente, ante la mirada de desconcierto de la muchacha que pareció comprender todo- Ella puede indicarme lo que tengo que hacer. Lo digo para que usted no tenga que perder el tiempo conmigo – se disculpó falsamente.
La señora Pomfrey quien evaluó la situación por unos segundos y asintió con una sonrisa boba. Lo que la pelirroja no supo como interpretar ¿Le estaban pidiendo trabajar con Potter?
- ¡Que amable señor Potter, gracias por preocuparse por mí - agradeció con énfasis – Y no creo que a Lily le moleste ayudarte a reorganizar el armario de pociones, es una muchacha tan hacendosa…- peñisco la mejilla de Lily, quien la miró desesperada y trato de enviarle con la mente un mensaje de socorro, pero lamentablemente no podía hacer nada para salvarse, ella misma había cavado su hoyo.
- Entonces Señora Pomfrey, usted vaya a su salita y descansé que yo con Evans nos encargaremos de ese armario – dicho esto tomó la mano de Lily quien atónita lo siguió. La señora Pomfrey con una gran sonrisa de satisfacción se dirigió a su salita, feliz por la ayuda de hoy, y por el chocolate que podría disfrutar mientras descansaba.
Y yo que pensé que el castigo era para Potter, pero me ha salido el tiro por la culata.(pensó Lily)
- Tenemos que empezar por separar las pociones y clasificarlas según el uso que se le halla designado en la etiqueta, juntar todas las que tengan una función determinada y agruparlas…- Lily comenzó un monologo acerca de las instrucciones y no le dirigió la mirada en ningún momento a James, quien la observaba a atento. La muchacha realmente era bonita y mucho más cuando lo ignoraba deliberadamente. Continuo paseando sus ojos por todo el contorno del cuerpo de Lily, quien se hallaba encaramada en una silla sacando los frasquillos del armario, y sonrió embobado rememorando aquel espectáculo en el baño de lo prefectos.
- ¿Has entendido algo de lo que he dicho? – preguntó Lily algo molesta por la falta de atención del muchacho.
- ¡Si general! – bramó el chico enérgicamente, y Lily no pudo evitar que una sonrisa se le escapara, de verdad estaba siendo desagradable con Potter y tal vez no se lo mereciera. James quien notó esta nueva actitud en la pelirroja, abandono sus antiguos pensamientos y se lanzó al ataque agarrando desprevenida a Lily – A si que quieres ser medimaga…- afirmó – no veo otra explicación para que vengas todas las tardes acá.
James sabía aquel detalle perfectamente, la misma Alice lo había recalcado dentro de su informe, por lo que empezar a tantear el terreno conocido para luego embarcarse en tierras más peligrosas era un buen comienzo, pensó. Sin embargo Lily le dirigió una mirada desconfiada…
- Si, puede ser que quiera ser medimaga, pero eso no es lo que importa ahora ¿No, tenemos un trabajo que hacer… le espetó Lily.
Esta no me la ganas Evans, aunque te conviertas en un capullo te llevo a la cama como sea.
- En realidad no sé que te he hecho Evans, no entiendo el porque me tratas así, solo he tratado de entablar conversación contigo y me respondes mal…- El muchacho habló con un tono tan resentido que a Lily le sonó como otra patraña más, pero guardando la compostura le respondió de inmediato como si hubiese analizado hace mil años las palabras que utilizaría…
- Me han advertido sobre ti Potter y se perfectamente que todas esas "dulces actitudes" que has fingido desde tu llegado no son más que mentiras, me has saludado como si nos conociéramos de toda una vida en frente a la señora Pomfrey, pero apuesto mi varita… - enfatizó- Que apenas hoy te has dado cuenta de mi existencia. No me interesa saber lo que quieras, ni de tu vida, ni menos que tu sepas de la mía,-James la escuchaba sorprendido no sabía como defenderse ante sus acusaciones, sin embargo él sabia todo sobre ella, por lo que se sintió un poco más aliviado- esta conversación es absurda y me gustaría que trabajáramos en total silencio…
- Pensé que eras una persona más sensata, o lo parecía… –la detuvo sin saber lo que hacia –Solo pensé que personas con tus "valores" se preocupaban de conocer a la gente antes de emitir juicios tan injustos – Lily se quedo helada – Pero por lo visto me he equivocado, como tu lo has hecho conmigo, pues no me conoces, solo has oído cosas de mi- se defendió, sintiéndose orgulloso por su labia- Y por si te preocupa no pretendo nada, solo quería tener una conversación agradable mientras hacíamos este trabajo, pero como no te interesa, no insistiré.
A ver como te queda la conciencia "Lilita", por tu cara de santurrona afligida puedo ver que mi discurso te ha afectado.
Lily vio como James tomaba los frascos y los reorganizaba tranquilamente, sin si quiera dirigirle la mirada. La muchacha, por segunda vez en aquella tarde, se sintió culpable por su descortesía, pero no sabia que decir para enmendar lo anterior así que siguió trabajando, hasta que un tempestuoso torrente de frases salió de su boca.
- Lo siento, la verdad no era mi intención ser tan...tan…
- ¿Desagradable?- Sonrío James. Había ganado. – No te preocupes, estoy acostumbrado a que la gente piense mal de mí, he cometido errores…
Lily lanzo un suspiro de alivio y sonrío. Al menos no eres un completo idiota
Aquella tarde James salió del hospital extrañamente feliz, después de todo Evans, aunque se mostraba recelosa había cedido a sus encantos, lo que era un gran avance, ya que lo acercaba a la victoria y su preciada venganza. Venganza que al recordar, hizo renacer ese malicioso sentimiento en él, la muchacha no se merecía su lastima, así que olvido esa hermosa sonrisa (como la había calificado) y volvió a imaginarse a Lily como el objeto que siempre había sido.
continuara...
En el proximo capitulo, las jugarretas de Sirius para conseguir sus objetivos, pero aparte de Enid hay unachica a la cual el ¿Ama? no...eso no puede ser para un merodeador...
más encuentros entre Lily y James ¿Un regalo?...¿Bellatrix involucrada?...
Remus ayuda a James...
