Notas de la Autora: En esta segunda parte se aclararan algunas dudas, sobre la historia y también quiero mencionar que es una historia muy corta de aproximadament capítulos en total.

La actitud del ojiazul es normal, pues siempre cuida de Sango y desde su primera vez, comenzó a cambiar hacia los demás… Sin más que comentar, espero les guste este capítulo.

Capítulo II: El error de Miroku

-Buenos días- haciendo que los dos terminaran el abrazo.

-Miroku… te estuve buscando- decía sonriendo la chica.

El ojiazul pareció ignorar a la castaña, cosa que hizo rabiar a su amigo. Sabía que últimamente era bastante celoso en lo que se refería a ella, por lo que decidió intentar razonar con él.

-Miroku, no te hagas el tonto- rabiando- Nosotros no estábamos haciendo nada…

-Quiero que te cuides, amigo- dirigiendo una mirada a la chica- Acompáñame, es por aquí.

-Por supuesto, guapo.

Sango sintió su corazón partirse en dos, al ver los celos sin sentido de su amado, se molestaba bastante por ello y que se marchara con otra mujer… ¿Acaso esto iba a continuar?

-Inuyasha, voy a descansar en mi habitación- decía sosteniendo su vientre.

-¿Necesitas ayuda? – tono preocupado.

-Para nada… estoy bastante bien- fingiendo.

Él se retiró del sitio dirigiéndose a donde se encontraba su novia, la castaña camino con un poco de dificultad apoyándose en los barrotes del templo. Últimamente el embarazo había agotado su condición y para variar temía a la reacción que había tenido el ojiazul.

Con paso lento llego a su habitación, se recostó un momento para descansar y comenzó a recordar la primera vez que estuvo junto al houshi.

Flash Back

Miroku y Sango habían salido a pasear solos por el campo, habían decidió ayudar a la anciana Kaede para recoger algunas plantas medicinales; aunque esta era tarea de Kagome se ofrecieron, ya que la sacerdotisa estaba en su luna de miel con el hanyou.

Luego de terminar de buscar toda la tarde, entregaron la cesta de plantas a la anciana y el joven Houshi convenció a la castaña de tomar una botella de sake a su cabaña. Al llegar al lugar se sentaron y comenzaron a degustar el licor, al cabo de minutos la chica comenzó a sentirse mareada.

Se levantó para intentar ir al rio y limpiar su cara, cuando el joven monje jalo de su mano y le pidió que no se marchara. El sentó a la castaña sobre su regazo, con el rostro sonrojado tomo sus labios de manera dulce, mientras que ella correspondía al beso y luego de unos minutos

Luego de que la última prenda de la chica cayera al suelo, el continuo besando de forma dulce su cuerpo y mientras su mano exploraba sus pechos, el mantenía los ojos cerrados y sin palabras se apartó de la chica, para desnudarse a su lado.

El tomo a Sango entre sus brazos, sin palabras se introdujo dentro de la virginal vagina de la chica, ella soltó un gemido y sin aviso comenzó a embestirla con ansiedad, luego de unos minutos el dolor que sentía comenzó a cambiar por un placer que era indescriptible.

-Miroku… decía entre gemidos la chica.

-Oh, Sango me encantas...

-Tu a mí también- besándolo con dulzura.

Extasiados disfrutaron de la sensación de hacer el amor por primera vez, mientras que ella recibía de forma placentera el esperma del joven monje y sin pensar en las consecuencias que tendría para la chica esta entrega.

A la mañana siguiente despertaron abrazados recordando poco lo acontecido, él se vistió y continúo actuando de la misma forma, coqueteando con otras pese a su relación. Pero para Sango, lo acontecido era algo indiscutible, había hecho el amor junto el hombre que amaba.

Fin Flash Back

XXX

-Kagome, ¿Qué hay de comer?

-Arroz con carne- sonriéndole.

-Por cierto, hace rato vi a Miroku muy contento con una chica – molesta- Pobre de Sango, ¿no crees?

-Si pero ese monje no cambia nunca - rabiando.

-Mucho más con el estado de Sango – suspirando.

¿Estado?- haciéndose el desentendido.

-Sí, hace un par de meses, me pidió una prueba y resulto positiva- tono afligido – Sango está embarazada del hijo de Miroku.

Ambos se quedaron callados, era una alegría la idea de que su amiga esperaba un bebe. Pero muy a su pesar, la idea de que fuera madre, antes de vencer a Naraku… Les ponía a pensar, en evitar que el demonio se enterara del estado de la exterminadora.

XXX

El joven monje continuo mostrándole el templo a la chica, ella estaba bastante interesada en conocer el interior de las habitaciones y el cómo todo caballero no evitaría en mostrárselas.

Ella miraba con bastante interés la decoración mientras él le explicaba, por

-Oh, su excelencia- en tono melancólico – Puede creer que mi novio, me haya dejado por otra…

-Que lastima oír eso…

- Lo sé, más aun que- captando el interés del monje – Deseaba tener una familia junto a él.

Miroku volteo a verla, mientras la chica interesada abrió su kimono para mostrar su cuerpo desnudo y tiro la prenda en el piso. Con una mirada seductora se acercó a donde estaba el monje, él estaba asombrado ante tal belleza y aunque Sango tenía mejores atributos ella había logrado exitarlo por completo.

La chica tumbo al monje sobre el futon, para comenzar a besarlo, mientras sus experimentadas manos desataban las prendas de él, al desnudarlo, dirigió su boca hacia el miembro exitado del monje y comenzó a disfrutarlo mientras con sus dedos se preparaba para recibirlo.

Miroku no podía creer lo asombrosa que era aquella mujer, cegado por la excitación se dejó de resistir y comenzó a corresponder las caricias de la chica. Luego de unos segundos la coloco contra la pared y comenzó a embestirla de forma salvaje, mientras ella gritaba ante las penetraciones del monje.

-¿Así te gusta, verdad?- decía el cegado por el placer.

-Por supuesto excelencia- mientras gemía, disfrutando cada embestida.

Sin saber que unos ojos castaños nublados por las lágrimas, habían presenciado ese acto lleno de placer y lujuria… Destrozando aún más su amor.