Disclaimer: TDI no me pertenece, sino a Jennifer Pertsch y Tom McGillis.

Comienza La Institución del Terror, con un capitulo donde comenzarán a llegar todos los "estudiantes" de la institución.

Será un especial de Halloween, sé qué hace más de un mes que paso, pero en ese mundo recién será hoy xD.

Agradecimientos a Nia (NekoNight), por ayudarme en la escena con sus mellizos.

Ya no hay más nada para aclarar.


La LLegada de Inscriptos

La noche iba tomando un aspecto tenebroso, la niebla ya rondaba el lugar desde hacía unos cuantos minutos atrás y había luna llena iluminando todo el lugar, por su intensa luz blanca, como si todo fuese una ayuda, todo sumaba para pasar una noche aterradora. La mansión de director McLean estaba totalmente decorada por todo tipo de adorno que represente al 31 de Octubre, la noche de Halloween, la noche de brujas o la misma noche de los muertos, calaveras, esqueletos, calabazas con un rostro marcado en ellas y una luz anaranjada iluminándolo, telas blancas cortadas exactamente como interpretando a fantasmas y algún que otro murciélago real rondando el lugar, y más, todo dando un aspecto de terror, a lo cual él quería lograr. Eso quería darles a sus estudiantes en cuanto llegaran, y por todo el tiempo que pasarán allí dentro.

—Aquí están todas las que han llegado por ahora —Dijo el amigo del director entregándole las inscripciones en la mesa del mismo, poco después dando un suspiro de cansancio.

—Por fin, comenzaremos a recibirlos —Respondió McLean con un tono aterrador, refiriéndose a sus estudiantes, mientras jugaba con sus dedos, dando una impresión de que algo estaba tramando, pero no lo expresaba en voz alta, simplemente tenía en su mente para mantener el misterio en ello.

—Han llegado once chicas y once chicos, por lo que nos da que hemos tenido éxito en el trabajo —Le comunicó su amigo luego de haber revisado las inscripciones, poco después exhibiendo una leve sonrisa pícara.

—Genial, nada podría salir mejor —Contestó el director levantándose de su asiento, tomando las inscripciones y cargándolas debajo de su brazo derecho, el mismo comenzó a caminar por el aterrador pasillo de su mansión, dejando a su amigo metros atrás; en la oficina, las luces parpadeaban por todas las habitaciones y algún que otro murciélago se pasaba de un extremo del pasillo al otro emitiendo su sonido particular, el eco colocación que consiste en emitir sonidos de altísima frecuencia que rebota en los objetos y al volver le dan idea de que hay a su alrededor; ya sea para encontrar a su presa o para no chocarse con objetos; ya que los mismos no tienen visión. McLean vestía un traje-disfraz de drácula que había comprado especialmente por la celebración, y la llegada de los estudiantes, una capa roja con unos cortes en sus extremos, la misma se arrastraba por el piso mientras caminaba, unos dientes blancos con unos colmillos filosos, una camisa blanca con bordado en su cuello y mangas, la misma tenía unas manchas color carmesí, dando la impresión de sangre y, con una faja roja, un pantalón negro de vestir bien arreglado y unos zapatos del mismo color que sonaban en cada paso que daba sobre el lujoso y brillante piso de madera.

—Chris, no quiero presionarte para que bajes pero, ha llegado una de las limusinas que has mandado para recibir a los inscriptos, eso quiere decir que ya han llegado cuatros de los veintidós estudiantes que recibiremos —Le comunicó su amigo mientras venia al paso del director, poco después abriendo lentamente las cortinas, observando por detrás de los enormes ventanales como venían llegando a lo lejos.

—Genial, comenzaremos a hacer que se sientan como en su casa —Contestó McLean con un tono de superioridad y a la vez con voz aterradora mientras dejaba las inscripciones sobre una mesa de esa habitación, después se dirigió hacia las escaleras, las bajó, pasó por su sala de estar, salió hacia el exterior del lugar y comenzó a caminar por el largo camino que atravesaba desde la puerta hacia las rejas que protegían la mansión, sacó las llaves del bolsillo de su pantalón de vestir y comenzó a buscar la correcta.

—¿Esta es la "Institución"? —Preguntó Yumiko observando el lugar, una chica que bajaba de la limusina en mal estado, con unas cuantas calaveras por todas partes, las luces de la misma parpadeaban y el conductor no mostraba su rostro, vestía un traje color negro, siempre manteniendo la vista adelante, la chica bajaba con una valija en su mano derecha, la misma tenía una melena rojiza y lacia, unas pocas pecas en su rostro, era de tez pálida y ojos verdes, que vestía una blusa de manga larga y ancha en color amarillo, lentes de sol en la cabeza, short de mezclilla corto, unas plataformas rojas, y un collar con forma de Y.

—Eso creo, al menos que el chofer se haya equivocado de dirección —Respondió Mireya bajando después de la anterior chica con una mochila en su espalda, la misma era de tez blanca, su cabello era castaño oscuro, tenía ojos cafés, una altura promedio y muy delgada, vistiendo una blusa rojo vino escotada, un pantalón de mezclilla negra, unos botines del mismo color y unos guantes —, aunque no creo positiva esa opción —Agregó negando.

—Creí que sería algo mejor —Comentó Yumiko contemplando el lugar, poco después dejando la valija en el suelo, mientras un hombre se acercaba a las mismas.

—Bienvenidas… —Decía el mismo del otro lado de las rejas, pero fue interrumpido.

—…y bienvenidos —Terminó la frase un chico que salía de la limusina, de la misma por la cual habían llegados las anteriores dos, el mismo tenía el cabello estilo rastas, tez morena, una cicatriz en la frente, y ojos café, vistiendo ropa totalmente negra, con una chaqueta del mismo color.

—¿Eres Harry Potter o qué?, digo, por tu cicatriz en la frente —Cuestionó McLean mirando lo nombrado, el mismo habló en tono burlón, pocas veces se le ve hablando de esa manera.

—No in-humano, además me llamo Kevin —Respondió cortamente, algo molesto, desviando la mirada.

—Eso lo dices ahora, veremos cuanto tiempo durarás aquí dentro y de que manera —Agregó el director fastidiado, al parecer al mismo no le dio buena espina aquel chico, ¿Acaso, ya tendría uno en su contra? —¿No falta nadie más? —Cuestionó intentando mirar hacia dentro de la limusina, olvidando el tema anterior.

—Acá estoy —Habló Riaya sin ánimo que se asomaba desde el interior de la misma, una chica de tez blanca pero no en exceso, ojos verdes de forma gatuna, cabello negro hasta los tobillos y suelto, increíblemente lo tiene muy dócil, contextura fuerte pero aun delicada y se notaba que no tenía un gramo de grasa por lo que se suponía que hacía ejercicios, la misma vestía una camisa de estampado militar verde, pantalones de combate marrones, botas militares negras, guantes sin dedos, llevando oculta una navaja para defensa personal.

—Y tú que, ¿Te viniste de la guerra? —Preguntó McLean en tono burlón, ¿Otra vez ese tono de voz?, el mismo logró abrir la reja y salió, pero al salir de la misma la volvió a cerrar para que nadie entrase, el daría el permiso para eso.

—¿Te importa? —Enarcó una ceja, cargó su bolso a su espalda, trepó la reja y entró en la institución rápidamente.

—¿Eso no se llama atrevimiento? —Cuestionó Mireya rodando los ojos al ver como la otra chica saltaba de un lado de la reja al otro, la bipolar intentaba ganarse la confianza del director, eso la ayudaría para más adelante, la joven guerrera logro pasar de un lado a otro sin llevarse un rasguño a cambio.

—Eso fue algo increíble —Dijo Kevin asombrado ignorando el comentario de la chica, el mismo se acercó a la reja para felicitarla.

—Gracias —Sonrió fregando su puño sobre su pecho y sonriendo levemente poco después —, si quieres puedo enseñarte, de seguro te saldrá en cuanto menos te imagines —Agregó estrechando su mano, por lo que Kevin le respondió de inmediato.

—Y tu Chris, ¿Qué dices de eso? —Hablo inocente Yumiko al ver que el director del lugar no decía una palabra sobre dicha escena de la guerrera, Riaya.

—Nunca dije que estaba prohibido —Respondió el director de la institución encogiéndose de hombros —, pero no se pasen demasiado —Agregó sin animo, mientras los miraba de reojo —, no querrán terminar en la sala de cast… digo, no querrán tener una observación en conducta por una simple broma —Intento arreglar para no causarles miedo a sus estudiantes, al menos por el momento.

McLean volvió a buscar entre sus llaves la correcta para introducirla en el candado de la misma y abrirlo, los cuatro pasaron hacia el otro lado de las rejas para apartarse de los que llegarán. Pero en ningún momento entraron en la institución, no atravesaron esas enormes puertas que parecían tan antiguas, el permiso del director les faltaba para eso, lo cual no se los dio en ningún momento ya sea por su misma personalidad que no ayuda a tener amistades y confianza fácilmente, por eso debieron quedarse en el patio central del lugar junto a sus valijas, y murciélagos. Todos se preguntaban y comentaban sobre sus vidas, como un mecanismo para conocerse mejor, a lo cual McLean no respondía a ninguna pregunta, y si lo hacía, mentía o era de forma cortante.

—Esa es otra limusina, ¿No creen? —Preguntó Mireya señalando a lo lejos del camino que los conducía a la institución.

—¿Todas serán iguales? —Cuestionó la segunda chica, Yumiko, al ver que llegaba otra idéntica a las que los había llevado hacia el lugar, tan incomodos.

—¿Algún problema? —Contestó McLean cortamente, sin mirarla, el mismo volvió a abrir las rejas y salió, para recibir a los próximos cuatro estudiantes.

Los jóvenes comenzaron a bajar de una nueva limusina, pero similar a la anterior, podría ser que cambie el chofer pero, no se podría confirmar porque no mostraban su rostro al público. Todos bajaron uno por uno, uno detrás de otro, sin empujarse ni apurarse, los integrantes; dos chicas y dos chicos, parecían haber tenido un viaje cansador, el rostro de los mismos lo mostraba en cuanto descendían.

—Primero las damas —Habló Ángelo, un chico de ojos azules, cabello marrón oscuro, tez color mate y de estatura alta, desde el interior de la limosina, vistiendo una musculosa color verde, unos jeans desgatados y unos converses negros, dándole paso a las que estaban en el interior.

—Oh, muchas gracias, que gentil que eres —Contestó Elizabeth, una joven de ojos verdes, tez blanca, cabello negro largo rizado, bien desarrollada, vistiendo una playera rosa con la leyenda Aeropostale, unos jeans y unos converse rosas, la misma se había sonrojado por el caballerismo del joven Ángelo, tomó su mochila y bajó de inmediato.

—Gracias —Respondió cortamente Yukhimira que asomaba su cuerpo desde el medio de transporte por el cual habían llegado a la institución, la misma es una chica de estatura de 1.75cm más exactamente, tez blanca, ojos azules, cabello negro azabache ondulado hasta la cintura, presentando un cuerpo atlético en cuanto salió.

—Pasa si quieres —Volvió hablar Ángelo todavía desde de la limosina, dirigiéndose al chico que aún quedaba dentro con él, como dándole permiso para que se adelantara, ya que el mismo nose todavía no se movía ni más mínimo para salir de ahí.

—¿Intentas llamarme mujer? —Cuestionó Richard algo molesto mientras lo miraba con fastidio, para él eso era una indirecta a lo que creía, o más bien pensaba, el mismo tiene el cabello negro, ojos azules, tez morena, presentando un cuerpo musculoso, vistiendo una playera roja con capucha con la leyenda Hollister, unos jeans oscuros y unos converse rojos.

—No para nada —Le contestó Ángelo de inmediato de buena manera, intentando frenarlos con sus manos para que no se le lance, no quería crear más drama al tema, por lo tanto optó por tomar su valija y bajar primeramente para que el otro chico se sienta cómodo.

Una nueva limosina se acercaba hacia la institución, la misma parecía estar más presentable que las otras, al menos por la decoración que sus integrantes le habían hecho o habían mandado hacer, muchas luces salían de allí dentro, todo parecía una fiesta, el camino no les había hecho tan aburrido como a otros, hasta se escuchaba unas voces que entonaban algunas notas; venían cantando más exactamente. Poco a poco se acercó más y los que ya estaban en la institución varados estaban muy asombrados y sorprendidos por lo que veían, todos deseaban por haber gozado de un viaje de ese tipo, ¿Serán privilegiados?, se preguntaban todos en sus cabezas.

—¿Qué es Eso...? —Inquirió uno de los chicos que se bajaba con aire de soberbia y asombro, señalando la institución con algo de asco quizás.

—Supongo que debemos "soportar" quedarnos ahí —Habló alguien muy similar al primero mientras señalaba y miraba de reojo y superioridad aquel lugar con gente, ambos tienen en común los mismos rasgos delicados y "perfectamente simétricos", tienen ojos grises-celestes, cabello rubio platinado, lacio, despeinado por la nuca y con un flequillo de lado, ambos son muy difíciles de diferenciar, salvo por los que los conocen bien, contextura pequeña, delgados, vistiendo, ambos igual, una musculosa ajustada, él azul, ella bordo, por encima usan una campera muy holgada, del mismo talle exactamente para confundir quien es quien a pesar de "lo de Sarah", leavi's oscuros, converse negros y siempre en la cabeza un par de gafas de Dior a modo más de vincha que otra cosa.

—Ustedes decidieron entrar aquí, ahora no se quejen —Murmuró Mireya desviando la mirada sin prestarles mucha atención a aquellos dos que ya comenzaba a caerles de mal gusto desde que arribaron.

—Equivocada, querida —Habló el que parecía tener la voz un poco más grave.

-—Nos inscribió nuestra hermana a modo de venganza —Agregó "el" otro distraídamente y criticando mentalmente la ropa de la chica.

—¿Saben?, no responderé a sus palabras, además, ¿No puede hablar uno solo que tiene que meterse el otro para defenderlo? —Agregó a modo de defensa, fue lo primero en ocurrirse y único.

—¿No que no responderías? —Preguntaron a coro, arrogantes y pícaros.

—Em... silencio —Terminó la chica, algo nerviosa y tímida, al instante se retiró distraídamente a revolver su valija, para disimular que debía hacer algo.

—Cielos, ¿Quién decoró esto?, ¿Un indigente sin estilo? —Le comentó Sean a su hermana mientras miraba el lugar, olvidando el tema anterior.

—Un indigente sin estilo hubiera elegido mejor los colores —Respondió la chica acomodándose los lentes Dior en su cabeza.

—Bien, ¿Ya comenzaran a sacar desventajas del lugar? —Habló Elizabeth inocentemente, defendiendo la institución; metiéndose en la escena que protagonizaban esos mellizos.

—Y sí que las hay —Agregó Riaya asintiendo mientras observaba el panorama, no tan agradable; para muchos.

—Vamos a decir la verdad, esto es para divertirnos, ¿Quién viene a estudiar acá? —Comentó Richard de forma directa, dejando al director boquiabierto.

—Creí que estudiaríamos de verdad —Participó Yumiko después de todo, tomando sus manos como una niña pequeña; la misma respondió algo nerviosa.

—¿Esto era para estudiar? —Preguntó Sarah sorprendida.

—Y así lo pensé —Agregó la chica, Yumiko, confundida.

—Tú, viejo —Sean llamaba a McLean con las manos en los bolsillos de su jeans, y con aire despreocupado—, ¿Para qué estamos aquí?—.

—Primero, no me digas viejo, y segundo están aquí para estudiar —Respondió el director cortamente —, ¿Acaso no leíste los afiches que se dejaron por toda la ciudad?—.

—Osea, no —respondió el chico, mientras su hermana hacía un gesto con la mano que prácticamente decía "¿No es obvio?".

—Bueno, su llegada se ha hecho demasiado larga, comiencen a bajar sus valijas o mochilas, en fin, lo que hayan traído con ropa o cosas de su pertenencia dentro, y hagan paso para recibir a más estudiantes, no tendremos toda la noche para estar platicando junto a ustedes —Comentó McLean intentando ver a lo lejos, como una nueva limosina se acercaba hacia ahí por el extenso camino.

—Esto, el botones que tenga cuidado con nuestro equipaje —dijo seria Sarah mientras se iba con Sean hacia la multitud.

—Si claro, el botones, aquí no existe, ustedes deberán bajar su equipaje —Sonrió el director McLean con un poco de soberbia, pero no todo salía como él lo pensaba, uno de los botones contratado, salía como arte de magia desde la limosina, pronto para recibir la orden de los mellizos.

—¿Decías...? —Volvió a preguntar con arrogancia Sean al ver la cara del director.

—Olvídalo —Bufó, desviando la mirada.

—¿Y bien?, ¿Ahora llegará alguien decente o igual a estos? —Preguntó Sarah cruzada de brazos al ver la nueva limusina.

—¿Que dices? —Hablaron todos a coro, sin importarles que uno ya estuviese peleado con el otro, sin importar las diferencias que tengan, pero todos se mantuvieron para responder a tal comentario.

—¿Acaso mentí? —Preguntó manteniéndose indiferente, pero al notar que le ganaban en número se acercó y abrazó a su hermano "triste y llorando" —¡Disculpen! no sabía cómo pensaban los ignorantes e infelices...! —Agregó "inocente" mientras le decía cosas al oído al chico y armaban una escena.

—Por dios, traerán muchos problemas estos dos —Murmuró al caso.

—¿No dijiste acaso que no nos pasáramos? —Le preguntó Mireya a Chris, algo curiosa desde sus espaldas, la bipolar quería tomarle confianza, eso le ayudaría para más adelante allí dentro.

McLean olvidó el comentario, se acercó a la otra limusina, dejando a los demás detrás; a sus espaldas. Intentó mirar hacia el interior de la misma pero los vidrios blindados se lo impidieron. Pero sí logró distinguir que el viaje no se les había hecho tan divertido; ya que no veía mucho movimiento allí dentro que refleje la diversión.

—Pero que aburridos que son —Dijo Jessica molesta, mientras baja cargando con una mochila en su espalda, refiriéndose a sus compañeros de limusina, la misma de altura de 1.60, tez blanca, cabello negro intenso y lacio, hasta el hombro, labios rojos naturales, ojos muy oscuros casi negros, pestañas largas, bien desarrollada, contextura delgada, vistiendo pantalón entubado azul marino, playera negro con morado y converse.

—No estoy para soportarte —Respondió Alexa, una chica de cabello Castaño claro hasta la cintura en capas, con un flequillo rizado y la pollina de lado, ojos verdes aqua-azulados, estatura media, buenas proporciones y piel mate, bajando con su valija muy elegante, tomada por su mano derecha y, comiendo chocolate en barra con su mano izquierda, la misma vestía una camisa manga larga sin cuello verde turquesa oscura, un jean ajustado, y unos botines negros con bajo tacón, un collar con una luna y una tobillera con un dije de A.

—Mier… —Murmuró Watanuki, ya que al bajar de la limusina, tropezó con una piedra pequeña y calló al suelo, de inmediato se levantó y comenzó a recoger sus cosas; ya que se les habían desparramado por todas partes, el chico, de cabello lacio en color negro, alto, flacuchento, pálido, ojos violetas, vistiendo un uniforme negro al total, saco de manga larga con muchos botones a lo largo, pantalón de vestir negro, y zapatos del mismo color.

—Torpe e idiota —Rió un nuevo chico que salía de la limusina poco después, señalando al joven que recogía sus cosas, Jason era su nombre, cabello negro con cresta azul; pero peinado normal, ojos celestes, tez bronceada, alto, su apariencia y, remera gris de manga larga, y con un dragón en negro en el pecho-hombro, jeans desgastados, y converse negros comunes; su vestimenta.

—No me llames así —Murmuró Watanuki serio, ya levantándose del suelo.

—¿Quieres volver al suelo nuevamente?, ¿Pero esta vez de una piña? —Le preguntó mientras se acercaba lentamente al chico.

—Violencia no —Hablo McLean fingiendo ser un buen director pero, su mente no manifestaba lo mismo, el mismo se arrimó hacia los dos jóvenes y se interpuso entre ellos, poco después, ambos se fueron hacia lados diferentes.

—¿Cuántas más de esas llegaran? —Inquirió Richard señalando a lo lejos del extenso camino como se acercaba otra limusina exactamente igual.

—Según mi cuenta, esta es la última —Le respondió McLean y comenzó a ver como comenzaban a bajar nuevos inscriptos, habían más integrantes que las anteriores, en total, seis, cuatro chicos y dos chicas.

—Buen viaje compañeros —Comentó Miroslava sonriendo, uno de las chicas que arribaban allí, tomó su valija y se acercó al director, la misma vestía una camiseta strapless morada con detalles negros, un short mezclilla con un gran cinturón negro con detalles de pedrería, en la mano derecha lleva unos guantes sin dedos negros, lleva unos converse morados y en el pelo lleva un moñito morado y el pelo suelto.

—Sí, si, como digas —Murmuró Lola sin animo y rodando los ojos, la chica cargó con su mochila en la espalda y siguió a Miroslava, su vestimenta; jeans negros ajustados, converse del mismo color, playera negra y una chamarra de cuero.

—A mí me gusto, fue increíble conocerlos —Agregó Maximiliano sonriendo mientras bajabacon su mochila en mano, el mismo, de tez clara y leve bronceado, cabello castaño largo hasta poco arriba de los hombros y generalmente desarreglado, ojos oscuros, estatura intermedia y buena forma física, vistiendo una camisa de base blanca con rayas verticales, horizontales y diagonales de diferentes colores, bermuda de mezclilla, una gorra azul-celeste hacia atrás y tenis blancos.

—Si esto apenas fue el viaje, no me imagino que será dos días permaneciendo en esta institución —Habló Thomas en cuanto descendía de la limusina, es, rubio, con el cabello hasta la mitad de la nuca y algo rebelde paro a la vez con estilo, ojos azules, tez clara sin llegar a pálido y de buena forma física, vestía una camiseta blanca de manga larga, jeans y zapatillas negras.

—Por fin hemos arribado, esto será genial —Comentó Brent un chico que al bajar de la limusina dejó a la mayoría de las chicas enamoradas y asombradas por la belleza del mismo, su apariencia; tez morena, ojos verdes claros, cabello castaño obscuro, musculoso, vistiendo una playera azul fuerte con pantalón negro y unos Vans azules fuerte con cuadros negros.

—Esperen, aun falto yo —Agregó Dylan, el ultimo integrante de ese grupo de jóvenes que llegaba a la institución, tiene cabello negro con toques rubios, hasta la oreja con unos pocos risos, tez blanca y labios rosas, ojos verdes, su vos; aterciopelada, altura de 1.78, muy torneado del cuerpo pero no exageradamente, vistiendo una playera negra algo ajustada y pegada al pecho, jeans negros entubados, Vans de cuadritos negros y grises.

—Por fin estamos todos reunidos, para darle paso al inicio de una nueva institución, donde aprenderemos y estudiaremos lo que ustedes deseen, en el tiempo que deseen y cuando lo deseen, todos quedaran impresionados por los avanzados métodos de enseñanza que hay aquí dentro —Habló el director McLean dirigiéndose a todo su multitud de estudiantes, el mismo se dirigió hacia el candado de la enorme reja, insertó la llave correcta y las abrió, dándole paso a todos, los mismos contemplaban el lugar con asombro, otros con miedo, algunos con asco y unos pocos presentaban un rostro o muecas de aburrimiento, volvió a tomar la cabecera de esa multitud y se dirigió ahora hacia las puertas de la institución, poso la llave correcta, giró y abrió la cerradura, tomó el picaporte, le dio una vuelta y mostro su lujosa mansión —Bienvenidas y bienvenidos a La Institución del Terror —Finalizo diciendo esa famosa frase que hacia bastante tiempo quería decir.


Por fin termine el primer capítulo de este Fic.

Unas ocho hojas me llevo esto.

Puede resultar mucho para algunos o poco para otros.

Espero que lo disfruten, al menos a mí me gustó.

ThiagoDaanuu-18