CAPÍTULO 2
Pasó más una semana desde su encuentro en el ascensor y Kate no sabía si él la estaba evitando, pero no lo había vuelto a ver, aunque si lo había escuchado varias veces durante toda la semana, con música a un alto volumen y recitando palabras en francés para las amigas que se paseaban por su puerta cada noche y que ella había visto por la mirilla, no lo soportaba, le quitaba la paz que había tenido los últimos meses sin un vecino ruidoso y fiestero que no era considerado con sus horas de estudio, había tenido que mudarse a su cuarto a estudiar porque sus voces se escuchaban en el salón, y por más que le molestara todavía se sentía avergonzada y no quería ir a verle.
Eso fue hasta esta esa mañana en la que otra vez se había quedado dormida por estar hasta tarde estudiando, era su primer examen del semestre y necesitaba una buena nota, solo así podría relajarse para no estar sufriendo al final. Pero tenía que cumplir para el almuerzo del fin de semana con su madre.
- ¡Espera! - le gritó al ascensor.
Era Rick, sí, otra vez el detuvo la puerta para ella y Dios, se veía tan bien, llevaba unos vaqueros desteñidos y una camisa azul remangada hasta los codos que le quedaba perfecta con el color de sus ojos.
-Hola, Kate. – Le saludó.
Genial, pensó ella. Todavía no se olvida de mi nombre.
- Hola. Gracias por detener el ascensor. – le dijo tímidamente
- Cualquier cosa por poder escuchar otra conversación telefónica tuya. – Le guiñó el ojo
Y ahí estaba, divirtiéndose a costa de ella. Rodó los ojos
-Tenías que decirlo, ¿verdad? – Preguntó refiriéndose a la burla que le estaba dando.
- Sip. Llevo toda la semana esperando encontrarte en el ascensor de nuevo, tú sabes el viaje no es tan divertido con otros inquilinos del edificio. – y era verdad, para él había sido muy divertido, en el momento que Kate comenzó a hablar de él con su amiga Lanie sonrió y en algún momento hasta se excitó, por eso había se volteado hacia otro lado tratando de no mirarla hasta que ella terminó con su llamada, si el ascensor no se hubiese movido capaz la besaba allí mismo y cumpliría sus fantasías.
Después de eso no había dejado de pensar en ella y todas las mañanas a la misma hora tomaba el ascensor esperando verla pero al parecer no coincidían, ella era una chica intrigante que desprendía sensualidad, lo supo desde el momento que abrió su puerta para verla entregándole su correspondencia y le miró a los ojos que no sabía si eran verdes o marrones pero no podía dejar de mirarla, entendió vagamente que se estaba disculpando por algo a lo que no le prestó atención, ella le sonrió y se sintió irremediablemente atraído por esa sonrisa, era guapa unos centímetros más baja que él, aunque ahora como iba a su lado con un vestido amarillo con flores negras que dejaban al descubierto su largas y exuberantes piernas y botas de tacón marrón, no pudo evitar lo fácil que sería maniobrar en su boca besándola ya que estaba a su mismo nivel de estatura.
Ella se moría de vergüenza recordando la situación de su último encuentro en el ascensor, Dios. ¿Cada vez que se encontraran sería así? Tal vez era mejor empezar a tomar las escaleras.
- Supongo que hoy es tu día de suerte. Diversión en el ascensor ¡YAY! – dijo sarcásticamente. Ignorando por completo todo lo demás que había dicho, que estuvo una semana esperando para encontrarse con ella. – Aunque seguro no soy taaan divertida como tus amigas nocturnas – hizo hincapié en las últimas palabras.
- ¿Me has estado espiando, Kate Beckett? – dijo su nombre completo, sonriéndole.
- ¿Yo? – Le dio una mirada mordaz. – No es necesario cuando tu voz y tu música se escucha por todo el edificio, tienes vecinos, ¿sabes? Debería ser más considerado. –
– Creo que alguien está celosa – la miro alzando la cejas – puedes unirte cuando quieres, ya sabes, tampoco es que tienes que ir muy lejos, solo cruzar el pasillo –
- En tus sueños – rodó los ojos
El dejó de reírse y se acercó lentamente, pasó un brazo por encima de su cabeza y lo recostó de la pared trasera del ascensor, ella lo estaba mirando de reojo y sintió su respiración en su oído.
- Oh. Kate, no tienes idea, en mi vida, mis sueños se cumplen – le dijo al oído roncamente.
Ella cerró los ojos ante la mención de su nombre y ese comentario deseando que no se le notara la excitación por sus palabras y entonces el ascensor se detuvo.
No, no otra vez, pensó Kate que miró a Rick y él alzó las manos mirando hacia arriba, tampoco sabía lo que sucedía. Luego se dio cuenta mientras miraba a un aviso en la pared del ascensor.
Por favor, no utilice el ascensor entre 11 a.m.-01 p.m. el sábado 2 de noviembre. Se realizará mantenimiento.
Recordó vagamente la reunión de vecinos que tuvieron hace unos días planeando hacerle mantenimiento al ascensor por las fallas que estaba teniendo y que ella misma había sufrido. Pero alguien debería haberles recordado que era ese día, la verdad. ¿Y por qué no comprobaron que no había nadie en el ascensor antes de haber comenzado esto del mantenimiento?
Ella dio un largo suspiro, tenía que permanecer atrapada con Rick otra vez en el ascensor ahora por más de una hora.
Apenas tuvo tiempo de darse cuenta de lo que estaba pasando cuando notó que él la presionaba contra la pared, cerrando su boca sobre la suya. Su lengua rozó sus labios, antes de introducirse en su boca mientras sus brazos la atrajeron más cerca de él. Ella lo agarró con fuerza, besándolo de nuevo sin dudarlo. Casi no podía creer que estaba sucediendo realmente. Un gemido llenó la habitación y eso le dio a Kate un segundo para darse cuenta que era él y no ella gimiendo, y se preguntó si era posible que la quería tanto como ella lo deseaba.
Podía sentir el calor que subía entre sus piernas mientras él la besaba, y su mano comenzó a vagar entre sus piernas por encima de su vestido, por lo que poco a poco creyó que iba a morir con anticipación. Pero entonces tuvo un horrible pensamiento y sus ojos se abrieron de golpe.
- ¡Espera, espera! – Lo detuvo.
- ¿Qué pasa? - Rick preguntó con preocupación, alejándose. No era que ella quería que se detuviera, tenía muchas ganas de seguir... era sólo que...
- Yo... no creo que estoy usando ropa interior agradable - murmuró ella, su rostro parecía un tomate, pero era verdad, ella no se había preparado para una situación así. Se vistió con lo primero que encontró en su cómoda cuando salió de la ducha corriendo porque ya se le hacía tarde para llegar al almuerzo en casa de su madre. Pero Rick sólo levantó las cejas con diversión.
- ¿Realmente importa? Además, eso lo tengo que decidir yo cuando las vea - sonrió. Kate frunció los labios.
-Dios, eres molesto – dijo cerrando los ojos.
- ¿Kate? - Rick prácticamente susurró, su actitud presumida se evaporó de repente. Ella abrió los ojos de nuevo. - Tengo una confesión – continuó él y ella lo miró con interés. - Me gusta cómo te queda este vestido - admitió. - Y no he dejado de pensar en lo mucho que me gustaría hablar francés entre tus piernas desde nuestro encuentro – sonrió, haciendo referencia a las palabras que ella misma dijo a su amiga.
-Oh, bueno - Kate dijo débilmente. Sintiéndose menos cohibida.
-Entonces – Rick habló con voz ronca, cerrando la distancia entre ellos de nuevo. Él la miraba con tanta intensidad que Kate prácticamente podía ahogarse en sus ojos. Él jugó con la parte inferior de su vestido, sus dedos rozando sus piernas muy ligeramente. Ella se estremeció, esperando a que hiciera algo. - ¿Podemos continuar? – él le estaba pidiendo permiso.
-Dios, cállate ya - Kate gimió, agarrando su cara y tirando de sus labios a los de ella. Las manos de Rick inmediatamente encontraron su camino hasta la parte de arriba y hacia sus caderas sintiéndolas desnudas mientras sus labios chupaban su cuello y, al mismo tiempo Kate se aferró a su espalda, sus venas latiendo de deseo. Podía sentir la humedad que había entre sus piernas y sabía que si él no la tocaba allí pronto iba a tener que hacerlo por sí misma.
Rick dejó que sus manos viajaran por su espalda para agarrar su culo mientras sus dientes rozaron su pecho endurecido a través de su vestido apretado, enviando ondas de choque directamente a su ya palpitante coño. Ella enganchó sus brazos alrededor del cuello de su cuello y envolvió su pierna derecha alrededor de su cintura, lo que le hizo tambalearse ligeramente y la empujó contra la pared del ascensor, pero se las arregló para mantener sus manos en su culo y su boca sobre su pecho. Kate podía sentir su polla dura presionando contra ella, justo donde ella lo quería. Ella se retorció contra él, tratando de obtener finalmente una cierta fricción mientras jadeaba pesadamente.
- Dios mío, Kate - Rick gimió en su cuello - Sé paciente - susurró, chocando sus frentes y rozando sus narices antes de darle un pequeño beso en los labios. - Ahora, ¿qué preferirías experimentar primero, mi lengua o mis expertos dedos? - sonrió. Kate no podía creer que estaba burlándose de ella por las cosas que había dicho y pensó que tal vez era mejor olvidarse de todo lo que estaban haciendo excepto por el hecho de que ella estaba atrapada en un ascensor con él y totalmente excitada.
- Dedos - respondió ella, en su lugar, y su voz sonaba un poco estrangulada.
él parecía satisfecho con esta decisión, su mano vagó por su muslo, levantando su vestido y bajando poco a poco sus bragas de algodón purpura ya empapadas, apenas logró deslizarlas cuando el ascensor comenzó a moverse de nuevo. Rick suspiró.
Ella rápidamente logró enderezarse cuando el ascensor se movió, su corazón latía rápidamente y por Dios, ¿en qué estaba pensando cuando decidió hacerlo en un ascensor? Sentía el temor en su pecho que sus vecinos la pillarán.
- ¿Qué tal si no usas estas? - él sonrió con malicia, todavía con sus bragas en la mano metiéndoselas en el bolsillo. Su mano se deslizó hacia arriba del vestido y rozó su húmedo coño. - Ven a mi casa esta noche - le susurró al oído.
En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y Rick apresuradamente se apartó de ella.
- ¿Qué hacen ustedes dos aquí? – el hombre de mantenimiento preguntó. - ¿Han estado aquí todo el tiempo? - Ambos asintieron.
- Bueno, yo me tengo que ir – dijo Rick -Tengo que ocuparme de algunas cosas- y se apresuró a salir del ascensor.
Mientras ella recogía su bolso olvidado en una esquina marcando nuevamente el número de su planta, tenía que ir a cambiarse no podía llegar al almuerzo de su madre sin ropa interior bajo su vestido y totalmente mojada.
Como alguien comentó, sí, esto definitivamente pasó a ser Rated M.
¿Qué les pareció el segundo encuentro?
