Disclaimer: Los personajes de esta graciosa historia, no son de mi propiedad, sino que de la inigualable Stephanie Meyer. En cambio, la trama es totalmente mía, es más, está basada en hechos reales xD. Así que todo lo dejo a su imaginación.


Aprendiendo a Cabalgar con Edward Cullen

Capitulo 2

- Dudo que te conosca.- respondió aquella melódica voz inmediatamente después de mi totalmente estúpida pregunta; ¡Claro que no me conocía! Si yo tampoco lo había visto nunca, que él lo hiciera era casi imposible. Aunque su semblante estaba de lo más pensativo y su ceño totalmente fruncido.

- Entonces ¿Cómo sabes mi nombre?.- fue lo único coherente que pude decir para no ser una estúpida, pero ¡Genial Bella!, tienes un cero por tu vano intento de parecer más inteligente. Mi mente ahora tenía vida propia, seriamente ¿Me estaba regañando a mi misma mentalmente? Puedo decir que ya enloquecí, es que acaso ¿No podía actuar con normalidad? No, claro que no, no con esos brazos totalmente tonificados, aquél tórax completamente compuesto, esos vaqueros que le quedan de maravilla (N/A: o Bluejeanes o como quieran... solo que sea lindo y se lo imaginen :B), esos ojos y esos...

Mis pensamientos fueron interrumpidos por un pequeño samarreo que produjo que mis mejilllas se tornásen rosáceas inmediatamente.

-Bella ¿Estás bien? parece como si siguieras durmiendo.- dijo aquel extraño sonriendo de una forma tan ensordecedora, lo que interpreté como sinónimo de "Eres una estupida, tarada o ¿Qué?" Pero, esperaba que fuera un sueño, ya que era tan lindo.

-Emm... lo siento.- dije desviando mi mirada, observando detenidamente como unas aves volaban desde el borde al otro lado del río.

-Te decía que sabía tu nombre porque...- comenzó a hablarme mientras yo volteaba mi rostro lentamente para mirarlo, pero algo me sorprendió. ¡Nuestra distancia no era del todo lejana! ¿En qué minuto nos habíamos acercado tanto?.-porque... porque me mandaron a buscarte.

Su respiración estaba entrecortada cuando al fin terminó de decir la última parte de la oración, sus ojos fijos en mis labios produjeron que mis dientes por si solos y gracias a mi nerviosismo mordieran mi labio inferior lentamente, costumbre que tenía cuando me ponía nerviosa.

Brúscamente de un instante a otro volteó y comenzó su propia caminata rápida y directa por aquel sendero oscuro que iba en dirección a las cabañas donde yo estaba alojando con Charlie.

¿Charlie? ¡O por amor de Dios! lo había olvidado, estaba segura que él había mandado a aquel jóven de pelo cobrizo a buscarme, quizás que ¡qué le dijo!; en una de esas inventó que hasta me habían raptado los extraterrestres o algún suelto delincuente que se escapó de la cárcel. Es más, estoy completamente segura que lo último que pasó por su cabeza fué que me podría haber quedado dormida por ahí. ¡Por favor que sea solo mi imaginación!

Rápidamente tomé todas mis pertenencias sin olvidar ninguna, independiente de la oscuridad, estaba completamente consciente de dónde estaba una y cada una de ellas. Mis silenciosos pasos siguieron a los de aquel extraño, el cual había disminuido la velocidad al notar que yo aún seguía recogiendo mis cosas; lo único que se escuchaban eran los grillos cantar una hermosa melodía nocturna y las pisadas de nosotros sobre las pequeñas piedritas que chocaban entre sí, soportando nuestro peso.

De un momento a otro, mi concentración fue interrumpida por un completamente exagerado padre sobreprotector Charlie el cual llegó a mi corriendo y abrazándome como si no me hubiera visto en años.

(N/A: Esto lo personifique como la mamá de una amiga, el cual cuando ella no le contesta el teléfono a su madre, en vez de pensar que a lo mejor no lo escuchó, se pasa por la cabeza todas las cosas malas que pueden pasar xD)

-Bella, ¡Al fin apareces, jovencita! ¿Dónde demonios estabas? ¿Es que no podías haber avisado? ¿Estás conc...- no lo deje terminar.

-Charlie por favor, no me regañes aqui, menos al frente de personas ¿Si?.- En ese momento me di cuenta que mi padre se encontraba con un caballero de dorados cabellos, su sonrisa igual de seductora que la de aquel joven que me despertó y su tez tan blanca como la cal. Mi semblante cambió al ver que el de pelo rubio hablaba animádamente con el joven de cobrizos cabellos rebeldes.- Charlie ¿Los conoces?.- pregunté sin entender nada de lo que sucedía, mi padre no era de esas personas que habla con otras porque sí o porque tuvo algún pequeño problema con su hija.

-Bella.- dijo aquel rubio hombre, el cual caballerosamente se acercó a mi con su blanquesina mano tendida para saludarme, el cual gustosamente acepté como si lo conociera desde mi infancia.- Carlisle Cullen.- dijo presentándose.

-Bella Swan.- respondí encantada, es más, al preciso momento en que nuestras manos hicieron contacto con aquel saludo, sentí como si de verdad lo hubiera visto anteriormente, sin embargo hice caso omiso a lo que en ese momento mi cuerpo me decía.- Un placer.- una pequeña sonrisa se articuló en mis labios.

-El placer es todo mio.- dijo devolviéndome la sonrisa.- veo que ya conociste a mi hijo menor ¿Cierto?.- preguntó mirando a su hijo (el cual no sabía en absoluto que era su hijo, es más, ¡Ni siquiera sabía su nombre!) el cual produjo que su mirada el cual estaba fija en mí, se enfocara directamente al suelo por vergüenza.- Por lo que veo... no. Bueno él es...

-Edward Cullen.- interrumpió a su padre aquel Dios Griego para tenderme su mano de la misma manera que Carlisle, para saludarme cordialmente. ¿Es que me estaba perdiendo de algo? Ese nombre me era tan común, pero nunca había conocido a alguien con ese nombre, que yo recordara claramente.

Mi mano estrechó la de él, pero en el instante en que nuestras manos hicieron contacto, una corriente eléctrica poco común en mi cuerpo, recorrió por completo mi brazo, llegando a mi columna vertebral, causando un pequeño escalofrío el cual acabó cuando ambos al mismo tiempo quitamos las manos.

Ambos nos quedamos mirando como si algo no estuviera bien, sin embargo Edward le estrechó la mano también a mi padre en forma de saludo.

-¿Nos vamos, padre?.- le pregunté a un Charlie el cual me miraba con un brillo en los ojos distintos, aunque no sabía como interpretarlo.

-Emmm... por favor, vayan a cenar a mi casa, ¡A Esme le encantará saber de ti, Charlie!.- Carlisle habló mirando directamente a mi padre, el cual en respuesta negó inmediatamente con la cabeza.

-No queremos ser molestia, viejo amigo.- ¿Viejo amigo? Es que acaso ¿Se conocen desde antes o me perdí algo en mi ausencia? Y yo que creí que los dueños del camping lo habían vendido. ¿Serán ellos la familia que siempre ha estado a cargo de las cabañas?.- No te preocupes Carlisle, estaremos bien, mejor otro día.

-Vamos, Charlie, seguro que Bella querrá conocer a mi hermosa hija Alice, así tendrá a una persona de su edad y no estará encerrada todo el día cuando te invite a pescar a las montañas. Además, creo que a nuestros hijos les falta más de un saludo cordial para conocerse mejor ¿o no Edward?.- Bueno eso último no lo entendí ¿Conocerme mejor? ¿Es que acaso estaba interesado en conocerme más después de la montaña de sandeces que le pregunté? Y yo que creía que él no querría verme jamás por lo estúpido de mi comportamiento.

Mientras que mi padre pensaba en una respuesta ante la insistencia de su "viejo amigo", Edward le dió un pequeño codazo a su padre en las costillas lo que causó que el poco aire contenido en los pulmones de Carlisle, fuera expulsado rápidamente. Por lo que éste último fulminó con la mirada a su hijo pero sonrió hacia nosotros en insistió en cenar con ellos mientras se zobaba el costado derecho de su tórax. Hasta que Charlie aceptó la tentadora oferta de comer comida de verdad en vez de la sintética que comíamos cuando íbamos al restaurant favorito de mi padre ¡puaj!

-Está bien, entonces ¿Vamos?, mi casa no queda lejos.- Claramente Carlisle era el más contento, por lo que inmediatamente raptó a mi padre en una entretenida conversación sobre que había hecho en estos años, y por qué no había ido a verlo; dejándome a mi atrás con Edward, el cual no articulaba ninguna palabra.

Por un par de segundos, gracias a mi campo visual pude observar que Edward miraba los alrededores. Ya era relativamente de noche, la luna estaba casi en todo su esplendor, junto con ayuda de las estrellas, que había una que otra brillando por el oscuro cielo. Caminamos solo unos minutos, hasta que de un instante a otro detrás de una serie de arbustos ubicados estratégicamente una hermosa y grande mansión se mostró a la vista de todos.

Unos enormes ventanales adornaban las partes laterales de la gran casa, ¡Yo ya me imaginaba la vista que tenía! Y junto con esto, ante la impresión mi mandíbula casi se desencajó completamente de la articulación. Edward me miraba sonriendo un poco ante mi rostro de impresión, y por esto lentamente se acercó a mi oreja para susurrarme algo al oído, lo que produjo que al sentir su tibio aliento, mi piel se erizara completamente.

-¿Impresionada?.- su ronca voz golpeó suavemente mi audición, lo cual cerré los ojos, llegando imágenes totalmente fantasiosas de Edward sin su polera. Una sonrisa automática se dibujó en mis labios, sin embargo Edward ya estaba cerca del pomo de la puerta para abrirla para nosotros.

-¡Mamá! Llegamos con visitas.- gritó un poco fuerte Edward sonriéndome y dejándonos pasar hacia el gran hall de entrada de la casa.

Una hermosa mujer de cabellos castaños llegó arreglándose un poco el cabello, su rostro era de una madre con el amor suficiente para adoptar a todos los niños del mundo, sin embargo de un instante a otro cambió drásticamente su semblante, fulminando con su mirada a su hijo.

-Esas no son formas de hablar frente a las visitas, Edward. ¿Qué te he enseñado?.- dijo mirándolo, mientras que Edward con una de sus manos se despeinaba sus cobrizos y rebeldes cabellos, sonriendo solo un poco ante el regaño de su madre. La vista de la madre de Edward fue hacia nosotros, donde sonriendo abrazó a Charlie.- ¡Charlie! ¿Qué haces aquí? Tanto tiempo ¿Es que acaso no pudiste llamarnos algún día para saber de ti? Te perdimos el rastro.-

Charlie la abrazo como cuado uno abraza a su madre cuando la echa de menos. Él solo sonrió, y el silencio hizo que fuera un momento un poco incómodo para mi, Edward había desaparecido de la película, y Carlisle estaba perdido mirando como su esposa regañaba a mi padre. Pero esto duró poco, Esme dejo a Charlie y me abrazó a mi también por lo que obviamente se lo devolví, aunque me quedé petrificada con lo que me dijo.

-Bells, Estás tan grande.- ¿Bells? Eso solo me lo decía mi padre y ¿Ella me conocía cuando era pequeña o qué? Creo que la locura es contagiosa.- ¡Charlie! Por lo menos pudiste haberla traído a ella después, nos sabes cuánto lloró Alice cuando vi6 que su amiguita ya no venía nunca más.- En ese momento me sentí como una persona que pierde la memoria periódicamente, ¡Esta gente me conocía! y yo ni siquiera recordaba nada.

Después nos hicieron pasar a la sala de estar mientras que Esme se fue a la cocina a preparar la cena para más personas. Escuché que alguien bajaba las escaleras y creí inmediatamente que era Edward, sin embargo apareció una mujer de estatura un poco baja, completamente delgada y su cabello color negro que le llegaba hasta sobre los hombros, donde cada punta se dirigía a una dirección distinta.

-¡Papi!.- gritó como una niña infantil, Carlisle se puso de pie desde un sillón de cuero café y la abrazó, ella sonrió completamente e inmediatamente nos miró a nosotros con su ceño fruncido.- oh no, oh no.- dijo a modo de advertencia.- Padre no me digas que ella es Bella Swan.- su dedo apuntó directamente a mi, yo sonreí un poco y al mirar a su padre y ver que este asentía, corrió hacia a mi, yo me puse de pie y la abrace.

-¡Alice! ¿Cómo has estado?.- al verla entrar por esa puerta, recordé que todas mis vacaciones jugaba con ella a lo que fuera, hasta con barro. Era una niña muy simpática, siempre que teníamos hambre me compraba helados y jugábamos con su hermano mayor Emmet y lo engañábamos para que se comiera nuestras tortas de lodo.

-Bien, Bells. ¿Y tu? Es mi idea o creciste un poco.- su aguda risa bañó el cuarto de estar, lo que produjo que todos los presentes sonriéramos ante su graciosa conclusión.- Bueno como ves yo no he cambiado mucho desde entonces.- ahora fueron nuestras risas las que resonaron en la habitación, claramente ella no cambiaba su humor.

-¿De qué se están riendo? Me perdíi de algo.- un fortachón hombre entró, sus músculos estaban tonificados a no poder más, pero su rostro tierno y con un par de margaritas en las mejillas hacía que todo el miedo hacia su fornido cuerpo se fuera al carajo y te dieran ganas de abrazarlo como un pequeño oso de felpa.

-Emmet, ¿recuerdas a Charlie y su hija Bella?.- habló Carlisle esta vez, es que acaso ¿El era Emmet? Él es el niño gordito que yo conocí y ¿que engañaba para que comiera lodo? aquel tierno niño que la mayoría del día me tenia abrazada porque según él creía que era una muñeca de porcelana.

-¿Como olvidar? Obvio que recuerdo a Charlie si me enseño a pescar cuando yo era muy pequeño, y a Bella la niña que decía que era igual a la porcelana y la tenia abrazada a mi mientras ella peñiscaba mis mejillas a cada minuto que podía.- La carcajada que solté resonó en la mansión entera, habia olvidado ese detalle, me encantaban las mejillas de Emmet y me ponían nerviosa así que a cada minuto se las apretaba y como el era mayor que yo, me dejaba solamente.

-Oh, había olvidado que hacia eso.. dije sin poder evitar la carcajada, por lo que me tape la boca. El rostro de Emmet fue notable, me miro como desconociéndome y luego su ojos casi se salieron de sus cuencas al darse cuenta que yo era Bella, aquella pequeña que tenia demasiada mala suerte.

-¿Muñequita? ¡Pero qué grande estas!.- su abrazo me hizo recordar varias cosas, sin embargo a Edward no, a él no lo conocía, ni a Esme, ni a Carlisle, solo recordaba pequeñas imágenes donde estaba con Alice y Emmet pero ni rastro del pelirrojo.

Un buen rato pasamos conversando sobre lo que hacíamos y lo que no, Alice tenía mi misma edad, Emmet tenia tres años mas que yo y Edward dos. Me hablaron sobre sus pasatiempos, lo que me ayudo a recordar varias cosas. De un momento a otro apareció Esme diciendo que la cena estaba lista. La exquisita comida de Esme la disfruté al máximo, cocinaba como los dioses. En la mesa estábamos nosotros y lo pasamos muy bien hablando de temas cotidianos.

-¿Qué harás mañana, Edward?.- preguntó Alice hacia su hermano el cual estaba sentado al lado de ella mirando su plato como si fuera lo mas importante del mundo.

-mmm... no sé ¿Por que?.- su mirada le elevó hasta llegar a mis ojos, sonrió un poco, miró a Charlie y este asintió con la cabeza, Edward cerró un ojo y miro a su hermana.- lo siento, Alice. Día ocupado, así que no te llevaré al centro comercial.

Los ojos de Alice pasaron de la alegría completa hacia la pena por no ir al centro comercial, juro que pude divisar una pequeña lágrima el cual fue escondido por el cambio brusco de conversación.

-¿Qué harás mañana, Bella?.- preguntó Esme, mi rostro rojo como el tomate miro mi plato nuevamente, actuando como si quisiera comer un poco de lechuga el cuál no podía cortar.- podrías venir a almorzar con nosotros, veo que tu padre esta haciendo planes con Carlisle de ir a pescar y dudo que tu quieras ir.

-Sería una buena idea, gracias Esme.- respondí, pero recordé algo.- sin embargo no puedo, mi padre me obligo a tomar clases para cabalgar y tengo que comenzar mañana obligatoriamente .- una mirada fulminante fue directo a Charlie, el cual se volteó a escuchar como animadamente hablaba Carlisle sobre los peces que había sacado alguna vez en no sé donde.

-¿Clases para cabalgar?.- preguntó Alice.- Yo creí que sabías, ¿No recuerdas cuand6 íbamos juntas?.- automáticamente asentí con la cabeza, independiente de que no recordara mucho eso que decía Alice, sin embargo Emmet habló.

-Pero ¿No que Edward será el que le hará clases a Bella?¿ Él hablaba de esta Bella?.- y mi visión se nubló un poco, esa pregunta afirmación me tomó por sorpresa, cuando justo tomaba un poco de soda que había, lo que produjo que mi garganta mantuviera más del tiempo habitual el líquido en mi garganta, produciendo que comenzara a toser desesperadamente mientras que Charlie me miraba y daba pequeños golpes detrás de mi espalda para que volviera a respirar

-¿Qué Edward que?.- dije con lo que pude apreciar como mi voz.

Punto uno: Yo no quería hacer el ridículo frente a él, cualquiera menos él.

Punto dos: ¿Cómo a Charlie se le olvida el pequeño detalle de mencionar que será Edward mi profesor de cabalgata?

Punto tres: Si no había marcha atrás, rogaba de rodillas que dentro de estas clases con él, no me pasara nada malo

Pero la vida es asi, y en realidad no sabía lo que me esperaba ¿Por qué la vida era tan cruel conmigo? ¿Es que acaso hice algo malo?

.

..

...

¡Fin del capi!


Hola aqui el segundo capi, el cual me costo horas de concentracion, quitandole importancia a mis clases en la universidad.

Espero que sea de su agrado y que su critica sea lo mas constructiva posible.

Un abrazo a todos!

Bye!

Nacha

PS: dedicado a mi melliza Magdi, el cual me incentivo a escribir y a ese Dios Griego pulido en marmol, que hace que en cada capitulo que escribo lo vea a él como un Edward cualquiera y tambien el que inspiró esta historia completamente.