"El profesor"

By: Askarsha

Capitulo 2

"Castigo"


Eren, con cuidado colocó el espejo que le había robado a Mikasa, sobre las hojas del libro de historia, de a poco comenzó a buscar el ángulo hasta que lo encontró, y la cara de Mina Carolina se reflejaba perfectamente en el pequeño espejo.

De reojo, pudo ver que Mikasa viraba los ojos. No le prestó atención, volvió su vista al espejo y se dio cuenta que había sido descubierto, Mina le miraba fijamente, por un momento pensó que le diría algo molesta, pero en cambio, para su satisfacción, ella le guiño un ojo de forma coqueta antes de bajar su vista nuevamente al libro.

Misión completa.

Una mano se puso sobre su libro, bajándolo y dejando al descubierto el espejo.

Misión fracasada.

Alzó la mirada nervioso y se topó con unos ojos oliva que le perforaban hasta el último rincón de su alma.

-castigado- fue lo único que le dijo el profesor Rivaille, tomó el espejo que estaba sobre el libro y se giró para encabezar nuevamente la clase.

Al final de la hora Rivaille le recordó que le esperaba en el salón al finalizar las clases. El sermón de Mikasa no se hizo esperar.

-con ésta ya es la Cuarta vez que te castiga Rivaille en tan sólo tres semanas.

-deberías tener más cuidado- le aconsejo Armin acercándose a su pupitre y mirándolo condescendientemente- o dejar de hacer esas cosas, por lo menos cuando estemos en clases.

-tu sí que no te cansas, ¿eh, Jeager?- Jean se acercó con una sonrisa ladina, apoyó un brazo sobre el hombro de Armin, quien se sonrojo rápidamente hasta las orejas.

-tú no te metas, Kirschtein- dijo apoyando la espalda en la pared y reposando uno de los brazos sobre el respaldo de la silla y el otro sobre el pupitre- tu no entiendes.

-¿Qué le coqueteas a todo lo que lleve falda?- le preguntó llevando la vista a Mina que hablaba más alejada con Hanna y Annie- si yo tuviera tu suerte haría lo mismo- se rio sin darse cuenta que a su lado, el rostro de Armin se ensombrecía. Eren vio aquello y decidió cambiar de tema.

-¿dónde almorzaras?

-en la cafetería o en el patio, no traje almuerzo- se llevó ambos manos tras la cabeza, estirándose- ¿vienes?

-no, me quedare a almorzar acá en el salón.

-como quieras- dijo yéndose junto a Reiner y Berthold

-¡Mikasa! ¿Vienes con nosotras?- Sasha apareció tras la pelinegra y le abrazó por el cuello, tras ella Krista e Ymir las esperaban con las loncheras. Mikasa les dio una mirada rápida y finalmente asintió yéndose junto a las otras mujeres.

-trae tu almuerzo- le dijo Eren a su amigo, el rubio poso su lonchera sobre el pupitre del castaño, giró la silla de Jean para quedar frente a frente- ¿estás bien?

-por supuesto, ¿por qué no lo estaría?

-por Jean.

Se hizo el silencio entre ellos, habían quedado solos en el salón y el único ruido que se escuchaba era la última brisa de verano que entraba por la ventana. Finalmente, Armin hablo en tono bajo y deprimido.

-no lo entenderías.

-¿por qué no?

-tu sabes por qué- Eren chasqueo la lengua.

-¿me estás diciendo que porque a mí no me gustan los hombres no puedo entender a mi amigo?- Armin se encogió en sí mismo- vamos, Armin, hemos sido amigos desde siempre, te puedo entender, o por lo menos tratar, sin importar la situación.

Armin pareció dudar unos segundos, miraba hacia la ventana con el rostro compungido en preocupación y se mordió el labio inferior nervioso.

-me gusta-dijo bajo, como si le contara un secreto- y creo que mucho, pero… es una ilusión falsa- los ojos azules se encontraron con los verdes- tú debes saber bien que él tiene el mismo gusto que el tuyo… nunca se fijara en mi- dijo apesadumbrado- y ni siquiera es por el físico, me preocuparía de ello si a él tan sólo le gustaran los hombres, pero no es así.

Eren miró apesadumbrado a su amigo, entendía perfectamente lo que decía. Varias veces había salido con Jean a coquetear con chicas.

-él siempre busca chicas rubias- le dijo, tratando en vano de alentarlo- quizás sí, tan sólo te vieras un poco más… femenino.

-no quiero que le guste porque parezca mujer, quiero que le guste como el hombre que soy- Armin tomo el tenedor y con fuerza ensarto un trozo de pollo- quiero que me quieran por como soy, no por lo que pretenda ser.

-yo te quiero como eres.

-amigo, no creo poder soportar ser otra conquista tuya.

-te aseguro que tendrás un lugar especial en mi corazón- se llevó las manos al pecho mientras que le miraba con ojos suplicantes. Al segundo siguiente ambos estaban riendo a carcajadas- no, pero en serio- dijo secándose una lagrimita que se le escapa de un ojo- no seré muy bueno dando consejos, pero dale tiempo, quien sabe, estamos en la edad de la experimentación, puede ser que la próxima semana descubra que es gay.

-no creo que sea tan así- rebatió el rubio mirando a su amigo con una sonrisa- pero creo que podría ser posible si es que tu alguna vez besas a un hombre.

-¿¡eehhh!? Ajaja no digas esas cosas- agito una mano frente a su cara- yo estoy bien seguro de que me gustan los pechos y meterla, no que me la metan.

-qué bueno que estés tan seguro, oye ¿hiciste el trabajo para el profesor Hannes?

-¿qué trabajo?- preguntó escandalizado.

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-serias una perfecta ama de casa- Hanji llevo el tenedor una vez más a la lonchera siendo interceptada por otro tenedor.

-deja de comerte mi almuerzo

-egoísta- Zoe inflo los cachetes y le sacó la lengua- ¿vamos a la cafetería que está en el centro después de clases?

-no puedo- tomo su lonchera y la puso lejos de Hanji- tengo que supervisar a un alumno que castigue.

-¿otra vez? Pero que estricto- se burló tratando de meter su tenedor por entre la defensa de Corporal- ¿y quién es?

-Eren Jeager

-¿y por qué fue esta vez?- con un rápido movimiento logro sacar un trozo de cerdo y se lo llevo a la boca antes de que Rivaille pudiera recuperarlo.

-estaba coqueteado a través de un espejo- dijo molesto recordando al mocoso- le haré limpiar el salón con un cepillo.

-parece algo típico de ti- nuevamente rompió la defensa de Rivaille, pero éste en un giro de muñeca, logro lanzar el tenedor por el aire y tomarlo con la otra mano- aguafiestas- metió la mano a su bolso y saco un nuevo tenedor- si lo hace bien podrías llevártelo a la casa y hacer que la limpie.

-no creo que limpie tan bien- saco un trozo más de comida de su lonchera antes de acercársela a Hanji- lo que queda para ti.

-eres un amor.

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Levanto la vista del libro y vio como el chico tallaba sin descanso los rieles de las ventanas, ya no quedaba mucho por limpiar, lo había tenido cada semana limpiando el salón, y orgullosamente podía decir que nunca antes había estado más limpio, y fue tan sólo con su supervisión, porque si lo hubiera hecho él, hasta uno se podría reflejar en el piso de madera.

-ya termine señor- le dijo el chico quitándose el pañuelo de la cabeza. Se acercó a inspeccionar las ventanas, estaban relucientes, casi como nuevas.

-es un asco- le dijo girándose y dándole una mirada dura que hizo al menor tiritar- pero creo que a un mocoso como tú no se le puede pedir más. Recoge todo.

Fue hacia su escritorio a guardar el libro que había estado leyendo, deseaba en ese momento irse a su casa, quería un café bien cargado para revisar los trabajos que le habían entregado uno de los cursos.

-profesor, señor ehh…- se giró para ver al nervioso chico que se rascaba la cabeza con una de las manos mientras que con la otra cargaba el cubo con los instrumentos de limpieza- me preguntaba si usted…. Pues es que… el profesor Pixie

-al grano- Eren se enrojeció un poco y se puso aún más nervioso.

-la próxima semana tenemos prueba con usted

-eso ya lo sé

-Sí, pues- se rio nervioso- es que con el profesor Pixie tenía un repaso de la materia antes de cada prueba y pues…. Me preguntaba si usted… claro si puede, no lo quiero molestar mucho, pero me ayudaría…y pues…

-el sábado- dijo cortando ese vomito verbal que ya le comenzaba a marear

-¿puede ser después de las dos? Tengo entrenamiento de futbol antes

-bien, el sábado a las dos aquí- dijo tomando su maletín- y báñate antes de venir, no quiero soportar olores

-por supuesto- respondió enrojecido un poco por lo directo que fue.

-Eren- dijo antes de cruzar la puerta- y más te vale que seas puntual, o te arrepentirás.

La mirada que le dio, junto al escalofrió que subió por su espina dorsal le dio a entender que no se trataba de una broma, sino de una amenaza verdadera.

Rivaille cerró la puerta del salón, pasó a buscar una carpeta llena de trabajos que esperaba no fueran una total bazofia, y salió del edificio con camino a su auto. Le irritaba que el instituto no tuviera estacionamiento para los profesores, si trabajara en la universidad apostaba que tendría su propio lugar con su nombre.

Cruzo la calle y apretó el botón de la llave para quitar la alarma, dejo el maletín y la carpeta sobre el asiento del copiloto, cerró la puerta, y al girarse para ir hacia la puerta del piloto sus ojos se abrieron tan solo unos milímetros más de la sorpresa.

-hola, Corporal.

-Erwin- saludó sorprendido. El rubio frente él le sonrió amablemente, aquello hizo que su estómago se contrajera, no había sabido nada de él desde aquel mensaje que le había llegado hace ya tres semanas

-¿Cómo estás? Supe que habías comenzado a trabajar en la preparatoria María- dijo mirando el edificio de en frente

-me va bien- respondió secó, sin que lo quisiera, una aguja de dolor atravesó su pecho, enterrándose lentamente sin compasión alguna.

-que bien- se hizo un silencio incomodo en el que comenzó a jugar con las llaves del auto, por su parte Erwin cambiaba el peso de su cuerpo de un pie a otro- yo sólo…

-¿a qué has venido?- preguntó cortante, quería irse de ahí y no ver más a aquel bastardo- no tienes ningún asunto por aquí, no esperas que crea que esto fue de casualidad.

-siempre tan directo- suspiró el rubio- tiene un poco de ambos, la casa de mi prometida está cerca de aquí- aquello si le dolió aunque no quiso admitirlo- y también deseaba verte.

-¿para qué? Tú mensaje fue muy claro para mí- Erwin tuvo la decencia de sonrojarse

-quería ver que estuvieras bien- dijo mirándole a los ojos, aquellos ojos que antes le miraban fijo cuando hacían el amor en su cama.

-ya me viste, te puedes ir- se giró para subirse a su auto, pero una mano que sujetó su brazo se lo impidió.

-por favor, Corporal- maldito bastardo, le estaba mirando exactamente igual que cuando estaban solos en la intimidad- no deseo que me odies.

-no debería importarte, te vas a casar- escupió con veneno.

Con un movimiento brusco se soltó del agarre y rápidamente se subió del auto dejando atrás a aquel hombre que parecía una aguja enterrada en su pecho. Aceleró todo lo que pudo sin que aquello le significara una infracción, necesitaba llegar a su casa y limpiar algo.

Eren observo todo el intercambio de palabras desde la reja de salida, sujetaba su bicicleta con ambas manos y del hombro colgaba su bolso. Vio cómo su maestro prácticamente había huido arriba del auto mientras el hombre rubio se quedaba parado en la esquina viéndolo alejarse para luego meter las manos en los bolsillos e irse calle abajo.

No necesitaba de más para darse cuenta de lo que pasó, no importaban los detalles, pero lo general era obvio. Era una pelea entre ex amantes. Nunca se hubiera imaginado que aquel hombre bajo y cascarrabias pudiera ser homosexual.

Tendría que verificar la información con Armin, después de todo, ellos tienen un radar en la cabeza para identificarse ¿o no?

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y llego miércoles!

Hola a tod s! aquí les traigo el nuevo capitulo de mi historia, que espero, lo hayan disfrutado.

Primero que nada, ya me sé el nombre de Rivaille, salio en el twitter oficial de Shingeki y resulta que es "Lévi" así sin mas, sólo el nombre, al parecer por el pasado turbio que tuvo como criminal no posee apellido, sólo nombre. Así que para mis próximas historias ocupare su nombre de verdad, por ahora seguiré ocupando el de "Corporal Rivaille" para finalizar la historia.

Gracias por leer y a las que opinaron, de verdad es gratificante leer sus palabras de aliento.

Nos vemos!