El primer capitulo oficial de "I can't help falling in love with you". Ojala sea de su agrado y disfruten de la lectura.

"Grandes Héroes" no me pertenece sino a sus respectivos creadores. Yo solo soy dueña de la historia y de Becca.


"¿A dónde vamos?"

Hoy recibí un mensaje a mi celular de Hiro. El mensaje decía lo siguiente:

"Hoy. A las siete. En el malecón de San Fransokyo. Te espero."

Conocí a Hiro Amada un sábado por la mañana cuando fui a la cafetería "The lucky cat café" a preguntar por el empleo de mesera. Entre al café y busque a alguien que me pudiese decir donde estaba Cass Hamada, la dueña de la cafetería.

-Buenos días. Estoy buscando a la dueña del café.-Dije a un chico que traía puesto un mandil y servía café a un anciano que leía el periódico.

El chico se volteó hacia mí, y nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Pude ver un destello en sus ojos y sentir que mi corazón latía con fuerza.

-¿Vienes por el empleo de mesera?- Pregunto el chico en voz baja y con un ligero sonrojo sobre sus mejillas.

Yo asentí.

-Sígueme, por favor.-Dijo el chico evadiendo mi mirada y caminando a paso apresurado.

El chico era alto, delgado, ligeramente musculoso, con cabello negro que era ligeramente largo y desordenado, piel clara y ojos marrones.

Entramos a la cocina donde una mujer preparaba un Florida CubanSandwich. La mujer era delgada, de piel clara, cabello castaño y ojos verdes.

-Hiro, cariño, se ha acabado la mostaza ¿Podrías ir al supermercado a comprar un bote, por favor?-Hablo la mujer cuando oyó la puerta de la cocina abrirse pero sin dejar de preparar el sándwich.

-Tía Cass, vino una chica a preguntar por el empleó de mesera.-Dijo el chico, ignorando por completo lo que había dicho la mujer.

La mujer dejo de cocinar por un momento, se limpió las manos en el mandil y camino hacia donde yo estaba.

-¿Cuál es tu nombre, linda?-Pregunto Cass.

-Me llamo Rebecca Winder pero todos me llaman "Becca."-Respondí.-Tengo diecisiete años.

-Dime, ¿Por qué quieres trabajar aquí?-Cuestiono la dueña de "The lucky cat."

-Necesito el dinero para pagar mis clases de actuación. Mi sueño es convertirme en actriz de comerciales de televisión.

-Dime, Becca, ¿Has trabajado como mesera antes?

Temía que preguntara eso.

-La verdad es que nunca en mi vida he trabajado pero estoy dispuesta a trabajar muy duro y aprendo muy rápido. He ido a otros lugares a preguntar pero no me han dado trabajo porque no tengo experiencia. Por favor, necesito este empleo.

Si no conseguía este empleo, no sabía que iba a hacer. ¿Con que cara iba a ver a mi abuela cuando regresara a casa? ¡Este silencio me está matando!

-El empleo es tuyo, linda. Bienvenida al equipo de "The lucky cat."

Abrace a Cass y la bese en ambas mejillas ¡Mi abuela iba a alegrarse cuando oyera que obtuve el trabajo!

-¡Muchas gracias!-Exclame sin soltar a la mujer. -¡Le aseguro que no voy a decepcionarla!

Cass me dio unas palmaditas en la cabeza y me dio mi mandil pues ese mismo día iba a empezar a trabajar.

-Mi sobrino, Hiro, va a enseñarte todo lo que necesites saber.-Dijo Cass mientras me ponía el mandil.-Puedes dejar tu abrigo y bolso en el perchero de ahí.

Colgué mi abrigo y bolso y fui hasta donde estaba Hiro que no parecía estar muy feliz con tenerme de aprendiz. Salimos de la cocina y me enseño a usar la cafetera, como atender las mesas y tomar las órdenes de los comensales, el manejo de charolas, el tipo de charolas y sus usos, y cómo funcionaba la caja registradora.

Hiro era muy tímido y casi no hablaba pero poco a poco conseguí ganarme su confianza. Descubrí que había conseguido graduarse de la preparatoria a los treces años y era súper inteligente lo que lo llevo a ser intimidado por otros y causo su actitud antisocial y comportamiento tímido.

-¡Wow! No puedo creer que estés a punto de graduarte de la universidad, Hiro.-Dije una noche cuando estábamos limpiando la cafetería después del cierre.

-Sí, bueno, mi tesis está en examinación pero estoy seguro de que los profesores encontraran mi proyecto muy interesante.-Dijo Hiro mientras limpiaba una mesa.-Mi proyecto trata sobre…

Hiro me explico su proyecto pero para ser sincera no entendí nada de lo que me dijo porque después de todo mi coeficiente intelectual era el de una persona promedio más eso no implica que no prestase atención a todo lo que decía.

-Suena muy interesante, Hiro.-Dije cuando el termino de hablar.

-Si quieres puedes venir a la universidad cuando sea la presentación de mi tesis.-Dijo Hiro.

-Te prometo que estaré ahí.-Dije yo sin dejar de barrer.

Cuando terminamos de limpiar, fui a la cocina por mi abrigo y bolso.

-Nos vemos hasta mañana, Hiro.-Dije cuando ya traía puesto el abrigo.

Estaba a punto de cruzar la puerta, cuando Hiro me tomo del brazo e impidió que saliese del café.

-¿Pasa algo, Hiro?-Pregunte pues esta conducta era inusual en él.

-Becca, ¿Te gustaría ir a ver una película conmigo?-Pregunto Hiro con una voz casi inaudible.

-¿Podrías repetir lo que dijiste? No te oí.-Dije.

-¿Te gustaría ir a ver una película conmigo?-Repitió Hiro.

Vaya… no me esperaba esto.

-¿Si me gustaría? ¡Me encantaría, Hiro!-Respondí.

Pensé que Hiro nunca iba a preguntarme por una cita. Había sentido una atracción hacia desde el momento en que lo conocí pero llegue a pensar que su timidez iba ser una barrera difícil de tumbar.

-¿L-Lo dices enserio?-Balbuceo Hiro, quien creía estar soñando.

Asentí. Hiro me soltó del brazo y una sonrisa apareció en su rostro.

-Voy por la motoneta.-Aviso Hiro.

Envié un mensaje a mi abuela para decirle que iba a llegar un poco tarde a casa. Hiro apareció en el frente con la motoneta, bajo de esta, me ayudo a ponerme el casco y a subir en la motoneta. Hiro arranco y yo me abrace a él para no caerme. Sentí su cuerpo ponerse rígido al contacto pero poco a poco fue soltándose.

Llegamos al cine, aparcamos en el estacionamiento y Hiro compro los boletos en la taquilla y no permitió que le pagase mi boleto, alegando que él había sido quien me había invitado.

-Al menos deja que te compre algo en la dulcería.-Dije yo.

Yo ya sabía muy bien que los ositos de goma mataban a Hiro. El los comía a todo momento y en todo lugar. Fui hasta la dulcería y compre un paquete de ositos de goma y se los di a Hiro.

-Gracias, Becca.-Dijo Hiro antes de abrir la bolsa de ositos de goma y comerse un puñado de ellos.

-No es nada, Hiro.-Respondí con una sonrisa.

No entendía muy bien de que iba la película pero Hiro parecía estar encantando con la cinta. La película trataba sobre un grupo de científicos que viajaban por el espacio en busca de un planeta habitable pues la tierra ya había dejado de serlo desde hace mucho tiempo atrás. Estuve a punto de quedarme dormida pero no quería que Hiro descubriera que la película me parecía aburrida.

La película termino y yo seguía sin entender lo que había pasado. Nos levantamos de nuestros asientos y nos dirigimos hacia la salida.

-¿Te gusto la película?-Pregunto Hiro.

-Para ser una película de ciencia ficción no estuvo nada mal.-Respondí con las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón.

-¿Y qué clase de películas te gustan?-Curioseo Hiro.

-Me encantan las películas románticas. Mi favorita es "Diario de una pasión."-Contesté.

-La próxima vez que vengamos al cine, veremos la película que tú quieras.-Dijo Hiro.

-¿Promesa?-Pregunte al sacar mi mano izquierda de mis pantalones y alzar mi dedo meñique.

Hiro se detuvo y me miro extrañado.

-Sí, es una promesa.

Nuestros dedos meñiques se entrelazaron y la promesa quedo sellada para siempre.

Hiro me llevo hasta mi casa. Él fue muy caballeroso, me ayudo a bajar de la motoneta, a quitarme el casco y acompaño hasta la entrada de mi casa.

-Muchas gracias por invitarme al cine. Fue muy divertido.-Enuncie.

Nos quedamos en silencio por unos segundos.

-Nos vemos mañana.-Dije yo.

Hiro asintió, subió a la motoneta, se puso el casco, agito su mano y arranco.

Hiro y yo nos hicimos amigos y terminamos siendo inseparables. Íbamos a todos lados juntos. Nuestros amigos y familiares creían que éramos novios y cuando nos preguntaban si lo éramos, el pobre Hiro se ponía rojo como tomate y era incapaz de hablar, entonces tenía que salir a nuestro rescate y negarlo todo. En ese entonces, ya tenía muy en claro mi sentimientos hacia Hiro.

Yo acompañaba a Hiro en su taller cuando trabajaba en nuevos proyectos, y me quedaba a dormir con él en el sillón; cuando salía a patrullar la ciudad en compañía de sus amigos; le llevaba la cena a su laboratorio cuando se quedaba hasta tarde en la universidad; cubría su turno en la cafetería cuando estaba ocupado deteniendo villanos y haciendo de la ciudad un lugar mejor.

Hiro siempre iba a recogerme después de la escuela y de las clases de actuación; iba a todas mis audiciones y me animaba cuando no conseguía el papel en un comercial; me ayudaba con mi tarea de algebra y calculo y soportaba que pusiese mi música pop a todo volumen en su taller.

Fui al malecón y ahí estaba Hiro esperando. No sabía porque me había citado aquí.

-Hola.-Dije yo.

-Becca, ven conmigo.-Dijo Hiro.

El me ofreció su mano y yo la tome. Caminamos tomados de la mano por un buen rato hasta llegar al puerto.

-¿A dónde vamos?-Pregunte a Hiro.

-Ya verás.-Respondió el con una sonrisa traviesa.

Hiro me condujo hasta un contenedor y adentro había una mesa, velas, flores, globos y un reproductor de mp3 conectado a unas bocinas.

-¿Qué es todo esto, Hiro?-Pregunte.

El no dijo nada, fue hasta el reproductor, le dio play y sonó una balada romántica. Camino hacia donde yo estaba, tomo mi mano y dijo suavamente.

-¿Me concedes esta pieza?

¡Esto es tan romántico! El adivino la respuesta sin que yo tuviera que hablar. Puso su mano sobre mi cintura y yo la mía sobre su hombro derecho. La canción era lenta, hermosa y rítmica. Sentía que era una princesa bailando con su príncipe azul, con la única diferencia que mi príncipe estaba preocupado por no pisarme los pies. Quizás Hiro haya pedido a su tía o a Honey que le enseñaran a bailar, pero mi amado genio no consiguió dominar el arte del baile. La canción termino y Hiro solto un suspiro de alivio. Nuestras miradas se buscaron y cuando se encontraron, sentí una sensación cálida recorrer mi cuerpo. Nos regalamos una sonrisa, el uno al otro.

-Hay algo que me gustaría preguntarte, Becca.

-¿Qué es Hiro?

-¿Quieres ser mi novia?

-Pensé que nunca ibas a preguntármelo.

Tome del cuello de la camisa a Hiro y le plante un beso en los labios. Rompí el beso y espere a su reacción. El alzo el puño, choque el mío contra el suyo. Esto era el principio de una vida maravillosa.


¿Les gusto? Ojala haya sido así y no olviden dejar un review donde plasmen criticas y sugerencias para mejorar esta historia. Prometo que subiré un nuevo capitulo dentro de muy poco tiempo.

Miss Flame Bird.