–Un inicio a una nueva realidad–
Dejó todo de lado apenas se enteró que habían internado a su amiga en la unidad de cuidados intensivos. Estaba preparándose para volver al set cuando escuchó como la presentadora del noticiero, que se emitía por el pequeño monitor en el camerino, daba una desconcertante información de ultimo minuto referente a una de las actrices de la empresa LME. Claramente al escuchar aquello no le quedo tiempo para razonar el como se había filtrado aquella noticia de categoría confidencial para LME y, aun mas, no le quedo tiempo para pensar en que cosas debía llevar con ella antes de marcharse del estudio de grabaciones; lo único que le interesaba y preocupaba era su amiga... Su dulce amiga que estaba sufriendo por amor; Kanae lo sabia porque había estado para Kyoko en todo momento, había sido su confidente y la cadena que la ataba al mundo real. Había pasado mas de medio año desde aquella vez en la que Kyoko le comento que había besado a Tsuruga Ren. Realmente no le dijo que había besado a aquel hombre, si no a un tal "Kuon" que de todas formas era Tsuruga-san según Kanae porque... según la historia que le había contado su mejor amiga, ¿quién más podría haber besado a Kyoko si no era él? Claramente nadie puede cambiar de cuerpos como si de ropa se tratara ya que la magia no existe, por eso estaba más que segura que Ren era aquel Kuon... aunque no entendía cual era el sentido de engañar a Kyoko si se suponía que ambos personajes, que eran la misma persona, amaban profundamente a la misma mujer; Mogami Kyoko.
Suspiro y se subió rápidamente a la motocicleta que había comprado hace una semana. La puso en marcha y se decidió a correr sobre esta por las avenidas para llegar cuanto antes a corroborar el estado de su amiga.
- enferma por amor... Kami-sama, no puedo creer que esto sea así.- dijo para si misma acelerando su vehículo. Estaba nerviosa y si no fuera por el fuerte viento que golpeaba su cara para luego revolver violentamente su cabellos, seguramente las lagrimas ya hubieran humedecido sus mejillas. No quería ver a su mejor amiga así, no quería saber que existía la posibilidad de perderla prontamente, no quería creer que tenía que armarse la idea de perder a la única persona en quien podía confiar profundamente... Años sin amigas, una vida casi entera sin creer en otras mujeres y ahora que el destino le había presentado a alguien tan maravillosa como Kyoko, se la quería quitar de una manera tan cruel. Tal vez perderla no era tan triste como lo parecía, pero, saber que la perdería de esa forma la entristecía totalmente. Posiblemente debío haber hablado hace meses; debío haberles dicho, tanto a kyoko como a Tsuruga Ren, que dejaran de comportarse como idiotas y vieran que el otro también sentía ese amor en su corazón formándose un amor mutuo y correspondido. Ella, Kanae Kotonami, talvez debió haber echo de alcahueta con el fin de evitarse esta cruda realidad que rápidamente la estaba destrozando por dentro.
Su amiga, su mejor amiga...
Se esforzó por ayudarla, por mantenerla sana, pero, no fue suficiente... Debió haberse esforzado mas, debió haber ido todos los días a almorzar con ella y no sólo tres días a la semana como lo había echo, debió haber accedido a hacer mas pijamadas para mantenerla alegre, debió haberla invitado a comer mas helados de los que fueron a comer, debió haber buscado a un chico que le hubiera echo olvidar a Tsuruga Ren, debió haberla invitado de vacaciones a algún paraíso natural de verdes montañas en vez de haber ido a Guam... Todo mal Kotonami Kanae, todo asquerosamente mal... De una u otra forma, cada cosa que hacían juntas, traía a Kyoko el recuerdo de ese beso que tuvo con Kuon; un recuerdo que poco a poco le fue quitando el sueño para terminar en largas noche en vela, donde Kanae sabia que su amiga no hacia nada mas que pensar en los hermosos ojos de su príncipe hada y en la penetrante mirada de Tsuruga Ren que solo lograba confundirla más y más en esta mortificadora elección de quien amar.
Ahí estaba el gran problema, ¿a quien amar si las dos personas eran realmente un hombre que no revelaba su verdadera esencia?
¿Se podía vivir así? Si, pero solo si se era una persona de corazón frío y mente cuadrada... En el caso de Kyoko era un martirio o una dulce oportunidad de viajar entra la realidad y el mundo de lo sobre natural.
Giro violentamente entrando al estacionamiento del hospital, acomodo rápidamente la motocicleta y corrió dentro del hospital para llegar rápidamente a la gran puerta que marcaba el inicio del área de cuidados intensivos, el cual ocupaba más de la mitad del gran centro de salud y, por lo tanto, significaba que para mantener el orden y por política del hospital, la persona interesada en acceder a aquella ala del hospital debía presentar la cédula de identidad o algún documento que acreditara el nombre del individuo para poder registrarlo adecuadamente en un libro de control.
- si no me acredita su nombre, no puedo permitirle el paso.- afirmó la enfermera y Kanae se apoyó en el amplio mesón para que la mujer no dejara de prestarle atención mientras le explicaba que no traía nada con ella como para acreditar su nombre.
- lo lamento, pero, si ese es el caso, tendrá que volver en otra oportunidad.- afirmó la enfermera encargada de la recepción
Kanae respiro hondo y dio un paso atrás perdiendo la esperanza de que la dejaran entrar. No podría ver a su amiga, tampoco tenía su teléfono movil como para llamar al presidente e informarle que estaba en el hospital y que por favor la ayudara a entrar, y volver al estudio de grabación seria perder dos horas de ida y dos de regreso; realmente había echo un largo viaje en un tiempo muy corto como para volver a repetir esa hazaña.
Simplemente no podría ver a su amiga... ¿Y si la perdía?
Que Kami-sama no escuche aquel pensamiento, pero, el temor y el miedo era tan grande que ya no se reconocía aquella característica de seguridad que se veía en el rostro de Kanae.
Se abrazó suavemente al sentir su cuerpo helado.
No vería a su amiga... No estaría allí para intentar salvarla de esos últimos minutos de vida que solo Kyoko se los estaba marcando como tales.
– y si le digo que ella viene conmigo a ver la misma internada que yo, ¿le sirve?- preguntó alguien; a quien Kanae reconoció, solo, como una voz masculina hasta que sintió como unas calidas manos la tomaban por los hombros y le hacían salir de aquel mundo de tinieblas para volver a la realidad. Un cálido contacto, un shock de energía contra su cuerpo y una dulce mirada que le decía que todo iba a estar bien. Al girarse levemente para ver quien la sostenía de los hombros sobándoselos suavemente para calmarla, sintió como su corazón dejaba de presionarse intensamente para volver a tomar el ritmo cardiaco normal. Unos ojos que la saludaban radiantemente cada vez que se encontraban en LME y una sonrisa que le inspiro una confianza única, capaz de devolverle un poco de calor al cuerpo que terminó por sonrojar levemente sus mejillas.
Un hombre, solamente un conocido, había venido a devolverle la esperanza... Sin saber que marcaría el inicio de una dulce y nueva realidad.
