Parejas: Kai x Yuriy x Bryan como triángulo amoroso, estos personajes x otros como secundarias y más.
Disclaimer: Beyblade y sus personajes no me pertenecen
Dedicado a: Todas las personas que lean esta historia, ¡Muchas gracias!
Jardín de Matatenas
Capítulo 2: Nido de serpientes
-... Tuve una pesadilla
-¿Qué soñaste?
-Que te adoptaban y me dejabas aquí solo
-¿Bry?
-¿Hmm?
-Eso jamás va a pasar. ¿Te acuerdas de la promesa?
-Sí
-Siempre estaremos juntos. Y ya no llores, no eres un bebé
-Argh, déjame en paz, Yuriy
Un pequeño chico bicolor recorría los enormes pasillos con tranquilidad, dirigiéndose a Copo de Nieve para descansar después de un divertido sábado de juegos y regalos de parte de las cuidadoras.
Tenía medio año que había entrado al orfanato y no había día que esas mujeres no le bajaran el cielo y las estrellas al peliazul. Eran atenciones que al bicolor no le molestaban, es más, disfrutaba de todos los juguetes, postres y prendas que le obsequiaban, así como el trato preferencial las 24 horas del día. El único problema con esto era que, debido a sus lujos, los otros huérfanos le guardaban mucho recelo y rencor, envidiando el favoritismo de sus cuidadoras para con Kai. La mayoría de los niños lo ignoraban y rechazaban en actividades grupales, mientras que los brabucones no perdían oportunidad para empujarlo o molestarlo cuando podían. Debido a esto, el peliazul se había vuelto un niño serio, callado, muy reservado y que siempre estaba a la defensiva. Kai no se dejaba de los demás y gracias a la protección de las cuidadoras, no dudaba en enfrentárseles cuando colmaban su paciencia.
A pesar de sus tratos especiales, el niño se había hecho de buenos amigos, Rei Kon, Tyson Kinomiya, Max Mizuhara y Kenny "El Jefe" McCormic, cuyas camas estaban cerca de la suya. Tampoco estaba de más mencionar a Yuriy Ivanov, el precioso pelirrojo de ojos azules con quien jugaba de vez en cuando.
Kai se había aprendido el nombre de las tres mujeres que cuidaban a los chicos de su grupo: Caroline la rubia, Mildred la castaña y Rebecca la morena. Las tres treintañeras se esforzaban por ganarse al peliazul por motivos materiales que Kai no entendía, pero que apreciaba.
El niño bicolor se aproximó a su cama para encontrarse con un desastre que él no había hecho: su ropa regada sobre el colchón, sus juguetes en el piso, sus útiles escolares hechos una rebambaramba en su baúl.
-Bryan... -gruñó, conociendo al responsable
Se giró a su izquierda y buscó al pelilavanda, quien estaba en la cama de Yuriy, platicando con el pelirrojo.
Kai suspiró y empezó a recoger todo. A sus esfuerzos se unieron Max y Rei, auxiliándole en el desastre.
-Lo siento - se disculpó el pelinegro - vimos lo que pasó, pero no pudimos hacer nada, Bryan y Spencer regaron todo
-No importa - Fue su simple respuesta
Acababan de terminar de limpiar cuando Caroline entró al cuarto y dio un aviso:
-Duérmanse temprano, no olviden que mañana nos vamos de excursión al bosque
-¡Siiiii! - Gritaron la mayoría de los niños emocionados
-Pido ventana - brincó Yuriy con emoción
-Uuugh, está bien... -Bryan se acostó de lado y cerró sus ojos
-¿Vas a dormir aquí? - Preguntó Yuriy acostándose junto a él
En ese momento Caroline bajó el nivel de iluminación, quedando únicamente una tenue luz que les permitía mirarse fijamente a los ojos.
-Sí. No quiero tener más pesadillas.
Yuriy asintió y pasó un brazo por los hombros del niño al que consideraba su hermano.
-No me iré, Bry
El ojilavanda sonrió.
A la mañana siguiente, todos los niños de Copo de Nieve, aproximadamente unos 50, se reunían en la salida del orfanato. Dos camiones esperaban a ser abordados por ellos y su equipaje.
-Márcame tan pronto lleguen al sitio - Pidió Boris al jefe de la expedición, el guía de una empresa privada que había contratado para que llevaran a los niños tres días al bosque, acamparan e hicieran fogatas mientras aprendían sobre el cuidado del medio ambiente
Serían 10 adultos los que cuidarían al montón de chamacos.
"Dios nos bendiga" - pensó Caroline a la vez que ayudaba a los niños a subir a los camiones
-¡Hagan parejas! - Gritó Mildred, la castaña - Serán sus compañeros el resto del viaje y compartirán casa de campaña con ellos
La mujer buscó con la mirada a Kai, quien se había quedado solo. Otra vez.
La castaña se acercó al niño y lo guio hacia la pareja que estaba más cerca de él.
-Yuriy, Bryan, hagan un trío con Kai
El pelirrojo sonrió y le ofreció su mano al bicolor. Éste la tomó con su mirada fija en Bryan, quien lo miraba con el ceño fruncido, pero no dijo nada.
-Pórtate bien - Mildred acarició el cabello lavanda y después se dirigió a la puerta del camión
-¡Suban, niños!
La bola de chamacos se dirigió entre gritos de emoción al primer camión.
El trío iba a unírseles cuando una mano en el hombro de Bryan los hizo esperar y apartarse.
Boris se agachó y le entregó a escondidas un celular a Yuriy.
-¿Te acuerdas de cómo usarlo? - el pelirrojo asintió- Márcame en caso de emergencia únicamente. Cuídense y hagan caso. Será nuestro secreto, no le digan a nadie, ¿Está bien? ¿Yu? ¿Bry? ¿Kai?
Los tres asintieron y sólo Yuriy sonrió.
Abordaron el autobús junto con el resto y llegaron a uno de los asientos de hasta atrás. Yuriy se colocó en la ventana y Bryan empujó suavemente a Kai, dándole a entender que él tomaría el lugar del pasillo, así que el bicolor tendría que sentarse atrás. Los ojos rojos lo miraron molesto, pero obedeció silenciosamente y ocupó el asiento detrás de Bryan, junto a un chico pelirrojo con quien pocas veces había hablado.
-Hola - saludó el chico- soy Brooklyn
-Kai - respondió en voz baja - ¿Quién es tu pareja?
-No tengo. Prefiero estar solo. Me escondí y entré cuando las brujas no me veían
Kai rio un poco ante el apodo que el niño de ojos esmeraldas le había puesto a sus cuidadoras.
-Yo estoy con ellos - señaló a los niños frente a él - me quedé solo y tuvimos que hacer un trio
Brooklyn iba a responder cuando el camión comenzó a andar y todos los niños gritaron con emoción, tan alto que ya no podían escucharse, así que permanecieron callados hasta que hubieran podido hablar, pero el meneo del camión era tal que casi todos los chicos se quedaron profundamente dormidos.
El único que no podía conciliar el sueño era Kai. Sus ojos estaban clavados en el cabello de Yuriy, quien estaba recargándose en el hombro de Bryan. El bicolor no podía evitar recordar a sus padres y lo mucho que los extrañaba. Sintió sus ojos llenarse de lágrimas, pero los cerró y respiró profundo. Ya lo había escuchado muchas veces de Boris, llorar solo empeoraría las cosas, que se aguantara así como todos los demás. Kai abrió los ojos y secó la humedad en su rostro, para después tragarse su dolor y observar el techo con el semblante más frio que un niño de cinco años podía tener.
Y así es como Kai Hiwatari aprendió a controlar sus emociones en una edad donde un infante jamás debería dudar de su propio deseo de vivir.
Jardín de Matatenas
El lugar donde los chicos iban a establecer su campamento era un área con pocos árboles a comparación de sus alrededores. Se levantaron treinta casas de campaña, veinticinco para los niños y cinco para los cuidadores. Las tres brujas ocupaban una sola, y en ese momento descansaban después de tan pesado viaje.
Caroline cepillaba su cabello de espaldas a las otras dos, con una gran y malvada sonrisa adornando su rostro, maquinando un plan en su cabeza, todo hacia un único objetivo: la fortuna de los Hiwatari.
Por su parte, Mildred se cambiaba la blusa detrás de un pequeño biombo para que las otras no la vieran. En su mente repasaba una y otra vez su plan, en el cual ella se atrevería a hacer algo horrible con tal de quedarse con el pequeño peliazul y su deliciosa herencia.
Finalmente, Rebecca acariciaba con sus dedos la herramienta para eliminar a sus dos compañeras y tener el camino libre para poder adoptar a Kai y poner a su nombre su cuenta bancaria.
En otra tienda de campaña se disputaba una guerra mortal por quién dormiría en medio.
-¡Ya te dije que tú vas en medio! - Bryan empujó a Kai al piso
-Ya, déjalo en paz - Yuriy se acercó al bicolor y lo puso de pie - yo dormiré en medio
-No necesito que me defiendas - respondió Kai
Los ojos azules se clavaron en los suyos y después suspiró
-Como quieras - salió de la tienda de campaña y se alejó para buscar algo de tomar, hacía mucho calor y sentía su garganta seca
-Que te quede claro que esta casa es mía y de Yuriy, tú estás aquí de colado - Bryan lo empujó y salió detrás de su amigo
Kai lo observó salir y después se sentó en el piso. La incomodidad de la posición se hizo presente al instante y se dobló sobre sí mismo, apretó sus mechones azules y se preguntó en qué momento terminaría esa pesadilla.
La imagen de sus padres se hacía presente una vez más en su mente y el paso de tiempo no la hacía menos dolorosa. Al contrario, cada día que pasaba sin ellos los extrañaba con más intensidad.
Kai suspiró e intentó pensar en otra cosa. Se distrajo mientras acomodaba la casa de campaña que había quedado hecha un desastre por su pequeño pleito con el pelilavanda.
Debió haber pasado casi una hora cuando una campana sonó afuera y Kai salió corriendo, sabiendo lo que eso significaba: Comida.
Después del refrigerio de media mañana a los niños se les reunió cerca de lo que, a ojos de Kai, parecían unas piedras con forma de hongos. Yuriy y Bryan estaban a su lado prestando atención a lo que los adultos decían, así que decidió escuchar también.
-... escondimos diez premios en los alrededores del campamento. Hemos marcado los lugares con banderillas rojas a los lados del sendero para darles una idea de dónde buscar. Recuerden que el área fuera de las rejas no es segura y por ningún motivo deben salir de esta zona. Bien, deberán permanecer junto con sus parejas todo el tiempo, no lo olviden. Y bueno... Después de media hora tocaremos el silbato y todos deberán regresar aquí. Si encuentran el premio regresen también, ¿De acuerdo? ¿Listos? Tres, dos, uno y...
El ensordecedor sonido del silbato lo dejó aturdido unos segundos y apenas estaba terminando de comprender las instrucciones del juego cuando Bryan lo tomó de la mano y los jaló a él y a Yuriy con una fuerza que Kai se preguntaba de dónde demonios la sacaba.
El camino era sinuoso y la tierra estaba mojada, por lo que le costaba trabajo seguirle el paso al pelilavanda. Volteó a ver a Yuriy y notó que el pelirrojo reía divertido. Al parecer a él no le costaba tanto trabajo caminar en ese tipo de ambiente, y mucho menos a Bryan, quien más que correr parecía galopar a través de los arbustos.
El área del bosque donde se habían establecido era bastante grande, sin embargo la flora no era muy alta, y se volvía densa únicamente hacia los alrededores, cerca de las rejas que delimitaban el lugar seguro.
Continuaron corriendo por varios minutos, provocando que Kai sintiera que le faltaba el aire y se mareara un poco. Iba a informarle de su malestar al pelilavanda cuando éste se detuvo de golpe y provocó que Kai chocara contra él.
-Ahí - Bryan apuntó a un árbol aledaño y Kai visualizó un banderín rojo - hay que separarnos y buscar por aquí. Yo ahí - señaló el área a su izquierda - Yuriy allá - señaló a la derecha - Y Kai atrás - Indicó una zona un poco menos densa que las otras - si encuentran algo griten. ¡Vamos!
Bryan salió corriendo hacia su área y Yuriy caminó a la suya más tranquilamente.
Kai, a quién aún le faltaba el aire, se dirigió a donde el pelilavanda le había indicado y se dejó caer en el pasto para descansar un poco.
No fue hasta ese momento que se dio cuenta de que estaba solo. Por primera vez desde que sus padres habían muerto estaba totalmente solo. Varias personas como su abuelo y Boris le habían explicado lo que era la muerte, y aunque él no lograba comprenderlo del todo, había algo que le quedaba muy claro: jamás volvería a ver a las personas que más amaba en el mundo.
Un inmenso e indescriptible dolor invadió su cuerpo y sintió que todos los pensamientos bonitos abandonaban su mente. Se sentía triste y débil. Intentó no llorar, pero antes de que pudiera evitarlo las lágrimas ya resbalaban por sus mejillas.
AAAHHHH
El estremecedor grito lo hizo brincar y ponerse de pie en un segundo. Sintió un golpe de adrenalina y su mente le dijo que corriera hacia el lugar, sin embargo sus piernas no le respondieron. Tragó con dificultad y sintió el potente latir de su corazón en su pecho.
Escuchó ruido delante de él, el meneo del pasto y los arbustos, alguien corriendo, un alarido más y después una petición de auxilio. La voz de Yuriy gritaba su nombre y, a pesar de que su mente le pedía mantenerse al margen, sus piernas finalmente avanzaron hasta el lugar donde escuchaba ruido.
Al girar tras un árbol se encontró con el pelirrojo asomándose por un hoyo. Yuriy estaba extendiendo su mano hacia adentro, de donde se escuchaban gemidos de dolor.
-¿Bryan está ahí? - Preguntó el bicolor y se agachó junto a él, descubriendo que el agujero en el piso era más grande de lo que pensaba, fácilmente cabrían unos siete niños ahí, pero no era muy profundo.
-Sí, ¿Escuchaste el grito?
-¡Sáquenme de aquí!
Kai se asomó al pozo e iba a extender su mano cuando sintió algo en su cabeza. Alzó el rostro y se dio cuenta de lo oscuro que estaba el cielo, eso que había sentido era una gota de lluvia.
-Intenta tomar mi mano - dijo Kai y se estiró lo más que pudo
Vio a Bryan brincar, pero le faltaba apenas un pedacito para poder llegar a él.
El interior del agujero estaba cubierto de ramas y hojas secas, uno que otro insecto y varias piedras en el fondo. Al parecer, Bryan había caído en un área suave así que no se había lastimado, pero si empezaba a llover el niño podía quedarse enterrado en el lodo.
-Mira - Yuriy se levantó y tomó una rama larga que estaba no muy lejos de ellos. La arrastró hacia el agujero y la introdujo hasta que Bryan pudo tomarla - ayúdame
Kai tomó el extremo más lejano al agujero para sujetar el peso del pelilavanda mientras el pelirrojo se acercó a la punta, asegurándose de que el otro estaba bien sujeto.
-¿Ya? - Preguntó el bicolor
-¿Listo Bryan? - Preguntó Yuriy y sujetó la rama más fuerte
-¡Sí!
-Jala, Kai
Ambos niños utilizaron toda su fuerza para jalar al pelilavanda. Iban ya a la mitad del camino cuando el pelirrojo se acercó peligrosamente al borde y le tendió una mano al pelilavanda, pero este aun no podía tomarla.
-Un poco más… - dijo Yuriy
-¡Auch!
Kai no había visto un horrible gusano peludo que se dirigía a su mano y fue demasiado tarde cuando este subió por sus dedos y, debido al meneo, picó la piel del niño, inyectándole su ponzoña. El bicolor soltó la rama por el dolor y el entumecimiento, llevando a Yuriy consigo y este cayó al fondo del agujero justo cuando Bryan ya se estaba sujetando del borde y lograba impulsarse fuera. El golpe de la caída fue acompañado de un sonoro CRACK.
-¡Yuriy! - Gritaron los dos al mismo tiempo y se asomaron a ver a su amigo, Kai olvidándose de su piquete por un momento
-¿Estás bien? ¿Te rompiste un hueso? - Preguntó Bryan
-No lo sé… pero tengo sangre en el… espera… ¡Sáquenme! ¡Sáquenme!
-¿Qué te pasa? - Gritó Kai
-¡Hay serpientes aquí! ¡Sáquenme! ¡Bry! ¡Bry!
-Kai, ve por ayuda - ordenó firmemente el pelilavanda y lo siguiente que Kai vio fue cómo el chico se aventaba al hoyo una vez más
Bryan cayó de rodillas en la tierra blanda nuevamente y corrió a donde estaba Yuriy. El pelirrojo había caído sobre las piedras y se había raspado las rodillas, pero fuera de eso estaba bien físicamente, sólo que estaba en un estado de pánico. En sus manos tenía una parte de la gran rama y lo utilizaba para ahuyentar a las cuatro serpientes que lo rodeaban. Estas parecían estar conscientes del peligro que presentaba el niño para ellas, así que ahora lo observaban acechantes. No se requería de mucho conocimiento científico para reconocer sus posiciones de ataque, fue un mero instinto de supervivencia el que impulsó a Bryan a hacer lo siguiente: atacar primero.
Por su parte, Kai corría con una agilidad impresionante, esquivando árboles, rocas y arbustos hasta que finalmente llegó al campamento donde lo esperaban los adultos. Les informó de la situación y después los guio de regreso al agujero.
Yuriy no impidió que varias lágrimas abandonaran sus ojos al sentirse amenazado por esos animales que estaban a punto de brincarle encima. Sabía que Bryan estaba ahí para ayudarlo, pero no había nada que pudiera hacer. Si las serpientes los mordían, ambos iban a morir.
Observó un movimiento a su izquierda y alzó la rama para cubrirse, pero el pelilavanda fue más rápido que él y que el reptil. Bryan sujetó al animal por la cola justo cuando este se impulsó hacia su amigo y después lo lanzó afuera del agujero, lejos, con una fuerza impresionante para su edad.
Las otras tres serpientes, al parecer, se la pensaron mejor antes de atacar al pelirrojo y optaron por la huida, arrastrándose entre las ramas y las hojas.
Bryan corrió hacia su amigo y lo abrazó.
-Regresaste por mí - dijo Yuriy - Bry…
-Ya no llores. No eres un bebé - bromeó Bryan al recordar su conversación en la mañana
El pelirrojo alzó el rostro y clavó su mirada en sus orbes lavanda.
-¡Niños! ¿Están bien?
Ambos voltearon hacia afuera y vieron a los adultos que ahora bajaban de un brinco al agujero, del cual podían salir fácilmente, y los sacaron con cuidado.
Cuando Yuriy puso sus pies en la tierra Kai se acercó a él e iba a agradecerle por ir por ayuda cuando la mirada del bicolor se volvió blanca y perdió el conocimiento, siendo sujetado por el pelirrojo en el momento exacto antes de que cayera de cara al piso.
-Le picó un bicho - explicó Yuriy en los brazos de uno de los muchachos mientras lo cargaban de regreso al campamento para curar sus rodillas - ¿Se va a morir?
-Ja… - el joven iba a reír, primeramente encontrando graciosa la ingenuidad del niño, pero después recordó que todos ellos eran huérfanos, y estaban rodeados de muerte - no, tranquilo. Ni él, ni tú ni nadie va a morir aquí bajo mi guardia.
Yuriy sonrió y después buscó a Bryan, quien se había negado a que lo cargaran y ahora caminaba a un lado del hombre que llevaba al pelirrojo.
Algunas horas después, el ojiazul descansaba en su bolsa de dormir. Sus ojos permanecían cerrados, pero estaba despierto, solamente imaginando cosas bonitas en su mente, como que se encontraba comiendo helado en una mesa con sus padres. Él jamás los había visto y no tenía idea de cómo eran, pero su mamá seguramente era pelirroja y de ojos azules como él.
A su lado, entretenido con las aplicaciones del celular que Boris les había dado, yacía Bryan, quien estaba tan sumido en su juego que no se dio cuenta de la amplia sonrisa que adornaba el rostro de su amigo, la cual hubiera delatado su falso sueño.
Escuchó ruido afuera y Bryan se guardó rápidamente el aparato en la chamarra y fingió que estaba dormido, pero se enderezó para ver cómo Caroline acostaba a Kai en la cama a su lado.
"Uuugh, y al final si me tocó en medio" - pensó el pelilavanda
No le agradaba Kai, pero recordó que el bicolor no dudó ni un segundo en cargar la rama y soportar su peso para sacarlo del agujero, además de que había ido por ayuda y gracias a él los habían salvado. Ese sería una de las pocas memorias que Bryan tendría cuando creciera, pero era un recuerdo que jamás olvidaría.
Caroline colocó su mano en la frente de Yuriy y después de comprobar que el pelirrojo estaba bien le dio una bolsa de galletas a Bryan, ordenándole que no la abriera hasta que sus amigos despertaran y pudiera compartirlas con ellos. Por supuesto que el peli lavanda las abrió tan pronto ella se fue, e iba a por las dos últimas cuando volteó a ver a su amigo y al colado. Lo pensó unos segundos y después cerró la bolsa, la dejó a un lado y se acostó detrás de Yuriy, quien le daba la espalda. Pasó un brazo por encima de él y cerró los ojos. Sintió la mano del niño sobre la suya y sonrió.
Jardín de Matatenas
-Vaya que hoy fue un día largo - Caroline se dejó caer sobre su bolsa de dormir, sin entrar en ella, solo para descansar un rato
-Lo sé, pobrecito Kai, ¿Vieron su manita? Estaba toda hinchada - respondió Mildred
-Ay, sí… - Rebeca sacó algo de su bolsa - pero lo bueno es que no pasó nada. Regresaremos al jardín y no le diremos nada a Boris
-Deberíamos brindar - Caroline extrajo una botella de Vodka de su maleta
-¿Por qué vamos a brindar? - Preguntó Rebeca
-Por nuestra amistad, y porque ustedes son como mis hermanas - la rubia llenó dos vasos con su bebida y se las ofreció a sus amigas
-Qué buena idea, yo horneé galletas en la abadía - Rebeca les mostró sólo dos piezas a sus compañeras y ellas las tomaron
-Va que va, yo también tengo algo para ustedes - Mildred les entregó un bombón rosado a cada una
Las tres se sonrieron entre ellas y después comenzaron a disfrutar de sus alimentos y bebidas. Lo hicieron en silencio, nerviosas pero decididas. Un rato más y las otras estarían eliminadas del juego, por lo que la herencia de los Hiwatari le pertenecería a cada una. Sin embargo, ninguna se esperaba que a las otras se les hubiera ocurriendo la misma idea.
Jardín de Matatenas
Varios metros sobre la tierra, en una gran y lujosa oficina, se encontraban una docena de hombres sentados alrededor de una mesa ovalada. Algunos de ellos defendían al Doctor Boris Balkov, mientras que otros estaban en su contra. El último era el juez, quien ya había dado una resolución al caso incluso antes de entrar a la sesión gracias al impresionante cheque que guardaba celosamente en su maletín, regalo del joven doctor que miraba aburrido al resto de los presentes, conociendo también el resultado del juicio.
-Con todas las declaraciones sobre la mesa he llegado a la sentencia a favor del Doctor Boris Balkov: el infante Kai Hiwatari permanecerá bajo su custodia en el orfanato Jardín de Matatenas hasta que cumpla los 18 años, cuando le será entregada su herencia. Ningún intento de adopción será prospecto a trámite y a partir de este momento, el Doctor Balkov será su tutor legal, pudiendo este derecho ser reclamado solamente por su único familiar en línea directa, el Licenciado Voltaire Hiwatari. Fin de la sesión.
Murmullos de descontento se alzaron por encima de aquellos suspiros de felicidad. Los abogados en contra de Boris acusaron con palabras como "apelación" "suprema corte de justicia" "amparo", pero de nada serviría: Boris tenía suficiente dinero como para corromper a todo el sistema judicial de Moscú.
Poco a poco la sala se fue vaciando hasta que solo Boris se quedó sentado en el sillón con una enorme sonrisa en su rostro.
Finalmente, después de meses de juicios y demandas legales, volvería la tranquilidad a su vida. O al menos, eso pensaba él.
Continuará…
Próximo capítulo: Fecha indefinida. Por favor revisa mi perfil para más información sobre actualizaciones.
Cloy Jubilee~
