1 de Septiembre. 22hs pm. Castillo de Hogwarts, Gran Salón.

¡Este año nuestro querido colegio tendrá varias actividades extracurriculares, concursos, y fiestas temáticas!- el gran salón bullía en emocionados murmullos tras la noticia.- ¡Queremos propiciar un clima de alegría que contraste con el afuera y propiciar la unión de las casas!- o darnos una oportunidad para mortificar Slytherins acoto en voz baja James secundado por las sonrisas cómplices de 3 Gryffindors.- El primer evento será en 3 semanas, para festejar el comienzo del otoño. Será un concurso de canto y podrán inscribirse solo solistas, bailarines y coristas para acompañar.

Señor..-interrumpió Sirius.

Y no señor Black...- interrumpió el anciano de barba plateada.- El señor Potter y usted no cuentan como una sola persona aunque se empeñen en decir que fueron siameses separados al nacer..

2 de septiembre. 11:59hs pm. Castillo de Hogwarts, Salón de los Trofeos.

¿Saben una cosa?- pregunto de pronto Remus.- Yo creo que hay que verle el lado positivo a esto.

Los restantes tres chicos lo miraron incrédulos. Estaban muriéndose del aburrimiento sentados en el piso de ese enorme Salón, buena parte de los trofeos ya estaba reluciente pero aun faltaba prácticamente la mitad. Ya tenían las manos agarrotadas de tanto pulir, y frotar bronce, plata y oro. Sus estómagos rugían porque se habían saltado la cena en un vano intento por terminar antes y así poder hacer los deberes para Mc Gonagall y no acumular un nuevo castigo, pero obviamente no había funcionado ya que se habían aburrido a la media hora de empezar y habían empezado una pelea de "lo que sea que traían esas cubetas del demonio" palabras de Sirius asique habían tenido que a demás limpiar todo el salón.

¡Ya lo creo!- exclamo entonces Sirius dándose un golpe en la frente como si recién terminara de entender algo muy obvio.- ¡Si no conseguimos entrar a la academia de Aurores cuando acabemos la escuela de seguro van a contratarnos para hacer de limpieza en el cuartel al menos!

¡Serás tonto Canuto!- lo reprendió con una sonrisa divertido.- Me refería a que ahora tenemos tiempo de sobra para hablar...

Claro.. ¡Eso es genial hombre!- esta vez la burla provino de James.- ¡Sabes que estaba empezando a envidiar esas charlas de chicas! ¡Hace días que quería preguntarte que crema usas para tener así de suave la piel! - su voz imitaba esos gritos histéricos que daban las niñas de su curso para hablar cuando se reunían en pequeñas rondas en la sala común, y si no fuera porque la burla iba dirigida a el Remus se hubiera echado a reír como lo estaban haciendo los otros 2 por la excelente imitación.- ¡Oh tienes que decírmelo! ¡Porque yo me siento una sucia! ¿Dime Lunático, a ti como te gusta?..- tal vez algunos pensarían que era una exageración... pero no el, ¡Merlín! Las chicas de su curso tenían solo 2 temas de conversación, estética y chicos/sexo. Eran bastante básicas a decir verdad...

Entonces supongo que no les interesa oír que durante las vacaciones invente un par de hechizos nuevos...- dejo caer como al pasar. A los 3 segundos los 3 chicos estaban sentados frente a el con sonrisas radiantes.- Eso creí.- sonrío divertido.- Bien, invente un hechizo no verbal que hace que si piensas el nombre del otro puedas hablar en su mente… creo que será útil para cuando estén presentes los profesores o los Slytherins...

¡Eso es genial!- exclamo entusiasmado Peter, era algo torpe y siempre terminaban pillándolo de alguna manera. Tal vez eso lo ayudara un poco.

También invente un que hace que las raíces de los árboles te sostengan...- entonces Sirius y James sonríen entusiasmados, ya se les ocurre en quien usarlo.- Y, si la persona intenta revertir el hechizo con cualquier palabra que no sea la correcta solo lograra que las raíces lo estrangulen cada vez mas hasta dejarlo enterrado...

¡Yo quiero estrenar ese!- canto James feliz como niño con juguete nuevo.

La verdad era que la mayoría del colegio pensaba que Remus era un "niño bueno". el pelidorado tenia ese aspecto, con sus grandes y en apariencia inocentes ojos miel, no era alguien que estuviese buscando pelea o contestando a todos como Sirius y James, era uno de los mejores alumnos del colegio, sobresaliente en todas las materias, y tenia esa apariencia que lo hacia ver como un santo. Era uno de esos chicos que al verlo cualquier madre desearía como novio para su hijas. La mayoría de la gente creía que soportaba al resto de Los Merodeadores porque se habían convertido en sus amigos con el tiempo, que los cubría porque era demasiado bueno.

¡Fregoteo!- exclamo el licano finalmente levantándose del suelo y sacando su varita de la túnica dejando a todos alucinados.

¿¡Pero que!- se indigno Sirius reparando entonces en que mientras ellos limpiaban todo el resto de los trofeos Remus había pasado las 2 ultimas horas jugando con el primero.- ¿¡Como carajos conseguiste la varita!- se enfado.- ¡Y mas importante aun! ¿¡Porque no hiciste esto antes de que se nos ampollaran las manos!

Conseguí otra en el verano Canuto... creí que podría servirnos una varita que no estuviera registrada a nombre de ninguno de nosotros...- sonríe hacia el ojiazul obviando la mirada fulminante que este le dirige.- Me apetecía verlos trabajar un rato... ¿No va hacerles daño saben?

¡Pero si siempre trabajamos!- volvió a quejarse el perro.

El sexo no cuenta como trabajo Canuto.- respondió simplemente.- Tampoco el Quidditch.- interrumpió al ver que se disponía a hablar nuevamente, haciéndolo enfurruñar.

¿Sabes que nos la cobraremos no Lupin?- se dirigió a la puerta escuchando la amenaza tangible en la voz de su amigo, claro que lo sabia, eso era lo divertido.

No te tengo miedo cachorro..- pincho saliendo por la puerta. Pero a ultimo momento se giro para hablarle al chico de gafas que lo miraba aun incrédulo sin pronunciar palabra.- Por cierto Cornamenta, tengo la piel así de suave por genética. Y me gusta fuerte.. Duro..

Los 3 chicos dentro del salón se quedaron alucinados mirando al ojimiel que se alejo tarareando una pegadiza canción y jugueteando con la varita entre los dedos como si nada.

La realidad distaba un poco de eso... en realidad distaba mucho de eso. El aspecto de niño bueno de Remus solo era eso, su aspecto. Pero debajo de esa tierna e inocente fachada de oveja se escondía un lobo feroz listo para atacar, por irónico que eso pudiese resultar. La verdad era que Remus no los cubría como pensaba la mayoría, solía ser quien ideaba los hechizos que permitían llevar a cabo las bromas que siempre gastaban, y a veces también ayudaba a James y Sirius a idearlas. No soportaba a Los Merodeadores porque se habían convertido en sus amigos, el era parte única y central del grupo al igual que cada uno de ellos, ellos no se habían convertido en sus amigos, los cuatro se habían declarado hermanos casi desde el primer momento. Y Remus no era mas, ni menos que ninguno de ellos, era simplemente parte de ellos. Si escucharon bien, no parte del grupo, parte de ellos. Porque Los Merodeadores eran uno solo, porque cada uno tenia lo que al otro le faltaba, porque cada uno hacia a la esencia del otro, porque si un día eras un Merodeador siempre serias un Merodeador.