Capítulo 2: Tiempo de cambios.

Sus ojos no se dispersaban del gran reloj negro que se encontraba al extremo izquierdo de la clase. Aburrido, el rubio apoyó su mentón en su mano observando el deslizar de la tiza sobre la pizarra creando circunferencias y raras simetrías matemáticas. Realmente no había nada más interesante que eso; Seguir la mano del profesor.

-Que vida más perra…-pensó el modelo soltando un leve quejido y golpeando suavemente su frente sobre el libro.

Su alma había sido arrebatada por su almohada, estaba sobado y roncaba en silencio aún con la mirada posada en el pizarrón. Y por si fuera lo peor, el hombre analizó a sus alumnos buscando el elegido para su prueba de la oscuridad.

- Señorito Kasamatsu, ¿Podría resolver esta ecuación? –preguntó el profesor dirigiéndose a un compañero de clase.

- Por supuesto –aseguró el moreno alzándose de su lugar para tomar la tiza y comenzar a escribir.

- Kasamatsu…Líder del equipo de baloncesto de Teiko eh…-Kise siguió todos sus movimientos hasta que finalmente el chico volteo para volver a sentarse y en ese mismo instante cruzó miraditas con el rubio. Este al notar que Kise le miraba apartó la mirada enseguida y se sentó en su respectivo lugar- Vaya…Que ojos más impresionantes tiene ese chico –pensó Ryota enarcando una ceja.

Con claridad, la dulce campana sonó tres veces anunciando el final de la clase. Kise se levantó junto al resto de estudiantes para reverenciarse y despedirse del profesor.

- Kise-san, hoy te ves decaído –dijo una voz chillona apareciendo por sorpresa- ¿Te encuentras bien? - La chica de cabellos largos y negros se quedo observando cada movimiento del interrogado.

- Perfectamente, ahora si me disculpas me retiro al descanso, que tengas un buen día –musitó sin más el de ojos ámbar desalojando el aula para dejar atrás a una chica coqueta y con gran intriga.

Su mochila no llevaba mucha carga ese día, y es que el rubio sintió desgana de cargar con muchos libros. Desde que se levantó no le apeteció hacer gran cosa, deseaba quedarse durmiendo en casa pero rehusó la idea y decidió alistarse.

Desde la noche estuvo pensando en el Baloncesto ¿De verdad debería intentarlo?

-Mándame una señal, lo que sea-suplicó en su interior cuando notó el tablón de anuncios un poco más pesado de lo usual.

Con destreza y silencio, como el tratarse de un ninja, Kise dio un leve paso y aseguró que nadie estuviese pendiente de él cuando se quedo empanado fijándose en cierto papel colgado.

- ¿Necesitan jugadores? –la mirada del chico se iluminó al instante- Vale, se entender una indirecta –Sonrió.

- Buenas.

- Hey, ¿Cómo va?...-el de pestañas largas se volteo con cierto miedo y no solo por la tranquila y ronca voz que creía que le había saludado a él, sino por encontrarse a Daiki a escasos centímetros de su rostro- ¡Kwya!

- No seas tan escandaloso ¿Te importaría? –pidió el moreno rascándose el interior de la oreja con actitud pasota- Qué ¿Te ha gustado el papel? Bonito eh…

- ¿Y a ti que te importa?

-Pues nada, aquí –respondió el otro indiferentemente observando la noticia como si se tratase de una persona que quería ser informada- ¿Te apuntarás rubito?

-No lo sé, eso es decisión mía –se defendió colocando sus manos en los bolsillos del uniforme y saliendo por detrás del mayor con su orgullo en alto.

Pero entonces el otro alzó la voz.

-Vamos… Lo pasaremos bien –dijo con una sonrisa divertida en el rostro, como si fuesen amigos de toda la vida.

No supo porque, pero en ese mismo instante, al de tez pálida se le subieron los colores de una forma impresionante. Sin nada más que decir siguió su camino pero esta vez a paso más rápido.

- Que divertido…-Susurró Aomine colocando sus brazos cómodamente detrás de la nuca.

- ¿El qué? –preguntó una voz curiosa.

- ¡Yukio! –saludó el moreno con total confianza colocando su brazo alrededor del cuello de su Senpai y colgándose como un mono- ¿Todo bien?

- Suéltame idiota… -pidió el de ojos azules con varias venitas en su frente- ¿Qué hacías hablando con Ryota?

- Pues nada, convenciéndole de que se una al equipo –rodó sus ojos perdiéndose por la ventana.

- ¿S-sois amigos? –la pregunta tomó por sorpresa a Daiki, que encorvó sus labios con facilidad al ver el rostro curioso del bajito.

- Algo así –respondió deshaciendo el agarre de su Capitán- Digamos que nos unió un dulce golpe de suerte –Aomine levantó la mano en forma de despedida alejándose de Kasamatsu- ¡Tetsu! –Gritó a lo lejos del pasillo colgándose de un pequeño peliazul que saludó con tranquilidad.

- Sí, un golpe de balón…


El megáfono anunciaba el horario y los vuelos de próxima hora.

Sus maletas pesaban pero las arrastro sin dificultad alguna saliendo por la enorme puerta principal y esquivando a el montón de personas que había. Japón le recibía con los brazos abiertos.

-Vaya,no ha cambiado nada –sonrió dejando las maletas en el suelo y dando una vuelta sobre sí contemplando todo a su alrededor- A veces es mejor que todo siga en su sitio…¡Oh, comida!

El de pelo rojo sangre con mechones negros y de gran estatura corrió hasta el puesto de Hot dogs para pedir uno lleno de todo.

- Delicioso…-saboreo sin más aquel manjar de los Dioses.

Se sentó en un banco colocando sus maletas cerca y sacando el móvil negro del bolsillo.

-Será mejor que le avise que ya he llegao, seguro que ese tonto se alegra –con felicidad marcó el numero que se sabía al pie de la letra.

Después de tan solo un pitido el móvil fue contestado.

-Vaya, eso ha sido rápido –aseguró el recién llegado acomodándose en el banco.

-¡Kagamicchi! –gritó desesperadamente el rubio por la otra línea- ¡Te eché de menos! –Se oía a la perfección como moqueaba junto a su voz de felicidad. Kagami sonrío ampliamente llenándose de felicidad.

-¡Iré a recogerte enseguida!

El mayor esperaba sentado, observando con claridad el anillo que colgaba de su collar que le había regalado su hermano Tatsuya Himuro en Estados Unidos- Es tiempo de cambios…-Susurró dándole la vuelta para ver la inscripción que había dentro ``Brothers forever´´ .

El ruido que hacía la gente mientras señalaba hacia la carretera le llamó sorprendentemente la atención.

-¡Kagamicchi!

Ahora entendía el escándalo de la gente. Se alzó del banco colocando sus manos dentro de los bolsillos delanteros mientras caminaba lentamente.

-¿No podías venir en algo menos lujoso? –gritó el mayor desde lejos sonriéndole con diversión.

Ryota le devolvió la sonrisa alejándose de la limusina negra y corriendo con todas sus fuerzas. Cuando estuvo al alcance del mayor abrió los brazos y se lanzó encima de él. Taiga lo recibió de igual manera.

Tal fue el impulso de Kise que Kagami se obligo a darle una vueltecita en el aire. De repente oyó murmullos y risas de varias estudiantes que se encontraban cerca contemplando la escenita.

-Kise ya bájate… Nos están viendo todos –mencionó algo avergonzado quien aún lo sostenía mientras su compañero enredaba más las piernas a su cadera.

-Perdón, fue la emoción del momento –rió el menor bajándose con una sonrisa tonta del rostro- No sabía que llegabas hoy… Enserio que me has alegrado el día tío –colocó amistosamente la mano encima del hombro del pelirrojo.

-Tiempo sin vernos rubito ¿Cómo has estado? –preguntó revolviéndole el cabello exageradamente. Adoraba hacer rabiar a su amigo de la infancia.

-Sube, mejor hablemos en el coche –susurró Ryota al sentirse observado por unas colegialas.

-Entiendo, tiene que ser difícil ser un Top Model –recordó Taiga poniendo miradita de niña.

Kise chasqueo los dientes y se apoderó de la muñeca de su acompañante para llevarlo a su coche.

Una vez dentro, se acomodaron y el chofer se encargó de las maletas.

-Creo que podría acostumbrarme a esto –mencionó el mayor bebiendo de una copa haciéndose el elegante.

-No puedo tomarte enserio cuando bebes Coca-cola de una copa que vale más que tu vida –le cortó el rollo por completo Ryota.

-Yo también te eché de menos, bastardo…


-¡Lanza Tetsu! –brama alguien cerca de él, dándole los ánimos que necesita.

El ambiente estaba caldeante. Muchas miradas se posaban en un joven cuya estatura era algo baja para un jugador de baloncesto ¿Pero eso que importaba? ¿Acaso la estatura dirá de lo que puedes ser capaz? Eso no le importaba en absoluto a Tetsuya, quien poseía una pelota de baloncesto ese mismo momento en sus manos, la cual fue arrebatada por él mismo tras un duro esfuerzo.

Separó las piernas agachándose mínimamente para hacer un buen tiro. Cuando estuvo completamente con el aro a su alcance lanzó con todas sus fuerzas. Rebote.

Suspiros y quejas de decepción nacieron a su alrededor.

- No te frustres, lo has intentado –afirma cierto moreno dándole leves palmaditas en su espalda- La próxima vez saldrás victorioso Tetsu.

- Gracias Aomine-kun –sonríe débilmente Kuroko.

No es que estuviese triste o algo, sino que aquel chico de cabellos azul pálido le costaba expresarse. En verdad estaba agradecido a su mejor amigo.

- Bien hecho Tetsuya –dice Kasamatsu sonriéndole. Hay sinceridad en sus palabras- Avanzas con gran rapidez. Eres difícil de ver.

- Domo –responde el bajito del equipo cuyo número de camiseta pertenece al once- Prometo esforzarme más.

Aomine se estira felinamente caminando junto a su compañero hasta el vestuario. Al acabar de arreglarse este pregunta:

-¿Te apetece salir a por un batido? Invito yo –asegura con voz tranquila el de cabellos azul oscuro.

Ha dado en el blanco ya que el menor le observa con cierta estrellita rodeándole, ama los batidos.

-Está bien, no tengo nada mejor que hacer, además estamos libres de deberes por hoy.

Entonces sus miradas se cruzan tras una sonrisa por parte de los dos. Recogen sus bolsas y marchan hacia la heladería más cercana; como es de costumbre Kuroko escoge el de vainilla y Aomine el de chocolate.

Caminando juntos de regreso a sus respectivas casas Daiki tira el vaso vacío a la papelera de su derecha tomando también el de su amigo como cortesía (Sabiendo que él nunca es cortés)

-Aomine-kun ¿Crees que llegaremos a ser suficientes en el equipo?

El mayor no lo mira, espera y entonces sonríe negando severamente con la cabeza. Entonces, tal vez solo por un instante pero aún así, la imagen de Kise aparece en su mente.

-Estoy seguro de ello y si no es así, nos apañaremos igual… Así que –Se detiene dándole la cara a Tetsuya, alzando el brazo y con un ligero toqué golpea la frente del pequeño- No te preocupes.

Su sonrisa es sincera, la de su amigo también. Ambos siguen caminando bajo el atardecer, pero esta vez seguros de que mañana se levantaran con una sensación diferente. Es tiempo de cambios.

N/A: Ahhh : Ahora es cuando comienzan a salir más personajes… Pero tranquilos ¡Aún faltan bastantes!

Muchas gracias por leer ^v^ espero esforzarme más la próxima vez

¡Yane!