Capitulo 2: Agridulce
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Después de pasar casi 4 horas frente al monitor intentando escribir la famosa novela y conseguir prácticamente nada, el muchacho de ojos dorados decidió tomar un descanso; ahora si tendría que soportar los molestos gritos de su editor, pero al fin y al cabo, ¿qué importaba? Si no tenia inspiración para escribir, no había nada por hacer. De repente se vio divagando, su mente daba vueltas sin llegar a nada y encontró demasiada tranquilidad... demasiada... Ho! Claro, había olvidado que su pelirosa no estaba en casa, para ser terriblemente honestos sentía un pequeñisisisimo remordimiento de conciencia por haberle sacado casi a patadas del apartamento esa mañana, pero vale, pequeño o grande, era remordimiento y le calcomia.
Se levanto de la silla con un poco de enfado, apago el laptop y se dirigió a la cocina, aun estaban ahí los platos del desayuno que su koibito le había hecho y todavía seguía el desayuno en ellos; con su apuro de escribir la novela no había ni picado la comida; recordaba aun lo ocurrido esa mañana... al no prestarle atención al lindo gesto que había tenido Shuichi de prepararle ese rico desayuno, con claridad pudo ver en su mente el gesto desilusionado en unos ojos color violeta. Cuando menos lo pensó ya estaba en la mesa comiéndose ese delicioso manjar que su koi le preparo con tanto cariño, claro, ya estaba frío, pero que mas da, se moría de hambre e igual estaba delicioso.
Claro que Shuichi no había desaprovechado la mañana, se había paseado de tienta en tienda buscando un atuendo adecuado para la fiesta de Sakuma-san, y ya se había comprado varios cambios de ropa, con eso de que todos le quedaban muy bien no se había podido decidir y ya estaba cargado de bolsas. Por supuesto también estaba muerto de cansancio, por lo que se detuvo en una fuente de sodas a tomar algo "quizás una malteada de fresa" pensó sonriente. Cuando entro se refundió hasta el ultimo rincón intentando huir de las fans, que hasta ahora no lo habían notado, iba tan atiborrado de bolsas que nadie lo reconocía pues se escondía entre las mismas. Hasta ese rincón una mesera de apariencia amable le fue a atender. Y a pesar de todos sus esfuerzos por esconder la cara, su cabello rosa lo delato, y la mesera lo reconoció. Contrariamente a lo que Shuichi pensaba (...que una manada de fans histéricas se abalanzarían sobre él después de que la mesera hiciera un gran escándalo...) no sucedió nada, la linda chica le dedico una sonrisa dulce y como si pudiera leerle la mente al cantante dijo : -Tranquilo, no diré nada - aun sonriendo- te tomo tu orden?-
-Etto...hai...quiero una malteada- todavía un poco nervioso e intentando esconderse.
-Vale, tranquilo Shindo-san, que no diré nada, se que debe estar cansado - mirando las bolsas - y no sería apropiado hacer un alboroto. De que quiere su malteada?- con su gran sonrisa y expresión dulce la mesera se dispuso a escribir la orden que Shuichi estaba apunto de darle.
Shuichi se sintió muy bien, al fin tranquilo y con su mirada y expresión alegre, pensó un momento de que sabor pedir su deliciosa y refrescante malteada, cuanto deseaba poder tomársela ya, siguió pensando en deliciosos sabores, la idea inicial era fresa, pero había tantos otros tentadores sabores... otra vez estaba indeciso. La mesera pareció notar esto y decidió sugerir algo.
-Puedo recomendarte la especialidad de la casa-
-Cual es?- esperaba ansioso, se veía en sus ojos.
-Piña, fresa y chocolate.-
Shuichi se sorprendió un poco, "piña fresa y chocolate" se escuchaba bastante raro, pero como era MUY curioso decidió probar.
-Ok- dijo con una gran sonrisa- tráeme el menjurje- después ambos rieron divertidos.
La mesera se apresuro a traerle la bebida a Shuichi, unos minutos y ya estaba de vuelta con una gran malteada de color rosa tenue, en la orilla iba incrustada una fresa grande que con un palillo sostenía un pedacito de piña en forma de brocheta, y estaban semi-cubiertas de chocolate derretido... Al cantante se le hizo agua la boca, la mesera solo le puso la bebida enfrente y observo como Shuichi le daba aun con un poquito de desconfianza un primer trago... otro trago... wow! Estaba mas que deliciosa... Degusto detenidamente la malteada, los sabores agridulces le chispeaban en la boca, y la escarcha de chocolate que flotaba en el batido le daba un toque especial. La chica se retiro tranquila al ver que Shuichi estaba satisfecho y feliz de la vida saboreaba su bebida.
Después de terminar su deliciosa malteada Shuichi se vio en un predicamento... ¿Cómo ir a la caja, pagar, cargar con las bolsas y salir sin ser reconocido? Bien, ahora si estaba en aprietos... por un momento pensó en resignarse y pasar a pagar para inmediatamente después ser atropellado por una multitud de fans pidiendo autógrafos. Nunca pensó que para cuando terminara de tomar su bebida la fuente de sodas estaría tan llena de gente, en su mayoría de estudiantes... Miro el reloj, se hacia tarde, tenia que salir de ahí, pero como diablos le haría. Para su grandísima suerte (se podría decir que dios se apiado de su desdichada alma) la mesera se acerco.
-¿Necesitas algo?-
-Je, salir de aquí en una pieza- sonrió preocupado.-
Una gotita de deslizo por la nuca de la chica, volteo a ver el lugar, Shuichi tenía razón, a juzgar por como estaba de lleno no podría salir ileso. Por pura, y nada más que pura bondad, la empleada se ofreció a ayudarle.
-Bien Shindo-san, usted sabe que aquí tiene que pasar a pagar a la caja, pero haremos algo... usted me da el dinero, yo voy a pagar, le traigo su nota y se va tratando de no llamar la atención...demasiado... ¿Estamos?-
Shuichi estaba impresionado y feliz por el buen acto de aquella bella chica con la que tan solo había cruzado unas cuantas palabras... por lo general no mucha gente hacia eso, menos en esta época.
-Haaaaaaai! - dijo casi echándose a besarle los pies a su "salvadora"-
-Shhhh! Shindo-san! Lo verán si hace alboroto!- tapándole la boca al cantante - Ahora deme el dinero y acabemos con esto que me darán una "pela" si me sorprenden.- suspiro.
-Hai, gomen nasai...?-
-Dania- respondió - Soy Dania Larrinaga.
-Weeee! Puedo llamarte Dani-chan?-
-C...Claro...-
La chica se sonrojo un poco, Shuichi le estaba tomando demasiada confianza.
-Bien! Entonces tu también me llamaras por mi nombre.- Sonrió feliz de la vida, al parecer haría una nueva amiga, por que claro, volvería a esa fuente de sodas a tomarse ese delicioso "menjurje" y si las cosas salían bien, en mas de una ocasión ella tendría que atenderle.
Shuichi saco su cartera y le dio el dinero para pagar la malteada, la mesera se retiro a la caja y al llegar se encontró con otros ojos violetas, solo que estos mas oscuros y perversos, que estaban a punto de soltar el llanto.
-BUAAAA! DANI MALA!- replico la dueña de los violáceos ojos atrás de la caja en modo chibi.-
-¿Nani? ¡Ahora que te he hecho yo!-
-Que tu le estas atendiendo y ni siquiera le pides un autógrafo para mi!- decía dramática-
-Qué?! Me has visto?!-
-La pregunta correcta es como no verte! - decía con el seño fruncido y algo de celos.-
-Uh... jeje- una gota resbalo por su nuca- anda no hagas mas escándalo y cóbrame una malteada-
-Ho! Otra vez me estas ignorando!!!- de nuevo en modo chibi- Nadie me...BUAAAAA... nadie me quiere!!!!!-
-Violeta! . le pediré un autógrafo para ti si es lo que quieres, pero anda cobra esto que si no el pobre no podrá irse.- esta vez su rostro ya no lucia dulce, si no mas bien fastidiado...-
-Ya, ya, ya, no me regañes ya voy...- resignándose al ver que su compañera estaba algo enojada-
La chica de nombre Violeta tomo el dinero y le dio el recibo a Dani, esta sin dedicarle siquiera una mirada a la cajera se dirigió de nuevo a donde Shuichi y se la entrego, después de esto recargo una mano en la mesa, la otra se posicionaba en su cintura... Shuichi algo nervioso por la mirada de la chica...
-Etto... Gracias Dani-chan, en serio, gracias- decía con risita nerviosa-
Dani se acerco un poco mas, esta vez recargando las dos manos en la mesa y un gesto decidido... mas cerca... mas cerca... Shuichi retrocedía en su silla a como podía hacerlo, sudaba un poco... mas cerca aun... justo cuando Shuichi pensaba salir corriendo de ahí la chica le puso lo que parecía un papel frente a los ojos.
-Me firmas un autógrafo?-gotita-
Shuichi callo de espaldas, "creo que el estar con Yuki me ha pervertido demasiado" pensó...
-Claro, como quieres que lo dedique?-
-Para Violeta-chan con cariño-
Shuichi se quedo un poco perplejo...¿Violeta?... Dani señalo a la cajera, una chica de buena figura, cabello largo algo ondulado de color azul marino, ésta tenia el rostro colorado y la mirada perdida en el suelo.
-Ho...-sonrió - Tu amiga.
-Mi pesadilla - otra gotita- jejeje, digamos que no puedo vivir sin ella... pero con ella tampoco. Shuichi al oírla decir esto recordó a su tan querido y amado Yuki, soltó una pequeña carcajada, él tenia algo parecido con el escritor, no pudo evitar sonreír aun mas cuando pensó que Yuki quizás tenia ese concepto de él...
-Claro, claro, para Vio-chan con mucho cariño- firmaba el autógrafo con entusiasmo-
-Ha, cierto, la próxima vez que venga, por que esperamos que regrese, Shindo-san... este, digo, Shuichi, trae una gorra, te será mas fácil pasar desapercibido.-suspiro con cansancio mientras le revolvía el cabello al cantante.
-Hai, lo recordare Dani-chan-
Después de esto Shuichi se levanto, tomo las bolsas y escondiéndose de nuevo en ellas salió del lugar sin que nadie lo notara.
Una vez en la calle corría feliz para llegar a la casa del escritor, esa malteada le había subido las energías, sumadas a su hiperactividad arrolladora, era un arma peligrosa. Ya ni le importaba si el escritor seguía ocupado y ensimismado en su novela, tenia todas las energías y el día libre para hacer infinidad de cosas, entre ellas la mas importante : decidir que usar para la fiesta; todo lo que no estuviera relacionado con la bendita fiesta ocupada un segundo plano en su cabecita.
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Después de pasar casi 4 horas frente al monitor intentando escribir la famosa novela y conseguir prácticamente nada, el muchacho de ojos dorados decidió tomar un descanso; ahora si tendría que soportar los molestos gritos de su editor, pero al fin y al cabo, ¿qué importaba? Si no tenia inspiración para escribir, no había nada por hacer. De repente se vio divagando, su mente daba vueltas sin llegar a nada y encontró demasiada tranquilidad... demasiada... Ho! Claro, había olvidado que su pelirosa no estaba en casa, para ser terriblemente honestos sentía un pequeñisisisimo remordimiento de conciencia por haberle sacado casi a patadas del apartamento esa mañana, pero vale, pequeño o grande, era remordimiento y le calcomia.
Se levanto de la silla con un poco de enfado, apago el laptop y se dirigió a la cocina, aun estaban ahí los platos del desayuno que su koibito le había hecho y todavía seguía el desayuno en ellos; con su apuro de escribir la novela no había ni picado la comida; recordaba aun lo ocurrido esa mañana... al no prestarle atención al lindo gesto que había tenido Shuichi de prepararle ese rico desayuno, con claridad pudo ver en su mente el gesto desilusionado en unos ojos color violeta. Cuando menos lo pensó ya estaba en la mesa comiéndose ese delicioso manjar que su koi le preparo con tanto cariño, claro, ya estaba frío, pero que mas da, se moría de hambre e igual estaba delicioso.
Claro que Shuichi no había desaprovechado la mañana, se había paseado de tienta en tienda buscando un atuendo adecuado para la fiesta de Sakuma-san, y ya se había comprado varios cambios de ropa, con eso de que todos le quedaban muy bien no se había podido decidir y ya estaba cargado de bolsas. Por supuesto también estaba muerto de cansancio, por lo que se detuvo en una fuente de sodas a tomar algo "quizás una malteada de fresa" pensó sonriente. Cuando entro se refundió hasta el ultimo rincón intentando huir de las fans, que hasta ahora no lo habían notado, iba tan atiborrado de bolsas que nadie lo reconocía pues se escondía entre las mismas. Hasta ese rincón una mesera de apariencia amable le fue a atender. Y a pesar de todos sus esfuerzos por esconder la cara, su cabello rosa lo delato, y la mesera lo reconoció. Contrariamente a lo que Shuichi pensaba (...que una manada de fans histéricas se abalanzarían sobre él después de que la mesera hiciera un gran escándalo...) no sucedió nada, la linda chica le dedico una sonrisa dulce y como si pudiera leerle la mente al cantante dijo : -Tranquilo, no diré nada - aun sonriendo- te tomo tu orden?-
-Etto...hai...quiero una malteada- todavía un poco nervioso e intentando esconderse.
-Vale, tranquilo Shindo-san, que no diré nada, se que debe estar cansado - mirando las bolsas - y no sería apropiado hacer un alboroto. De que quiere su malteada?- con su gran sonrisa y expresión dulce la mesera se dispuso a escribir la orden que Shuichi estaba apunto de darle.
Shuichi se sintió muy bien, al fin tranquilo y con su mirada y expresión alegre, pensó un momento de que sabor pedir su deliciosa y refrescante malteada, cuanto deseaba poder tomársela ya, siguió pensando en deliciosos sabores, la idea inicial era fresa, pero había tantos otros tentadores sabores... otra vez estaba indeciso. La mesera pareció notar esto y decidió sugerir algo.
-Puedo recomendarte la especialidad de la casa-
-Cual es?- esperaba ansioso, se veía en sus ojos.
-Piña, fresa y chocolate.-
Shuichi se sorprendió un poco, "piña fresa y chocolate" se escuchaba bastante raro, pero como era MUY curioso decidió probar.
-Ok- dijo con una gran sonrisa- tráeme el menjurje- después ambos rieron divertidos.
La mesera se apresuro a traerle la bebida a Shuichi, unos minutos y ya estaba de vuelta con una gran malteada de color rosa tenue, en la orilla iba incrustada una fresa grande que con un palillo sostenía un pedacito de piña en forma de brocheta, y estaban semi-cubiertas de chocolate derretido... Al cantante se le hizo agua la boca, la mesera solo le puso la bebida enfrente y observo como Shuichi le daba aun con un poquito de desconfianza un primer trago... otro trago... wow! Estaba mas que deliciosa... Degusto detenidamente la malteada, los sabores agridulces le chispeaban en la boca, y la escarcha de chocolate que flotaba en el batido le daba un toque especial. La chica se retiro tranquila al ver que Shuichi estaba satisfecho y feliz de la vida saboreaba su bebida.
Después de terminar su deliciosa malteada Shuichi se vio en un predicamento... ¿Cómo ir a la caja, pagar, cargar con las bolsas y salir sin ser reconocido? Bien, ahora si estaba en aprietos... por un momento pensó en resignarse y pasar a pagar para inmediatamente después ser atropellado por una multitud de fans pidiendo autógrafos. Nunca pensó que para cuando terminara de tomar su bebida la fuente de sodas estaría tan llena de gente, en su mayoría de estudiantes... Miro el reloj, se hacia tarde, tenia que salir de ahí, pero como diablos le haría. Para su grandísima suerte (se podría decir que dios se apiado de su desdichada alma) la mesera se acerco.
-¿Necesitas algo?-
-Je, salir de aquí en una pieza- sonrió preocupado.-
Una gotita de deslizo por la nuca de la chica, volteo a ver el lugar, Shuichi tenía razón, a juzgar por como estaba de lleno no podría salir ileso. Por pura, y nada más que pura bondad, la empleada se ofreció a ayudarle.
-Bien Shindo-san, usted sabe que aquí tiene que pasar a pagar a la caja, pero haremos algo... usted me da el dinero, yo voy a pagar, le traigo su nota y se va tratando de no llamar la atención...demasiado... ¿Estamos?-
Shuichi estaba impresionado y feliz por el buen acto de aquella bella chica con la que tan solo había cruzado unas cuantas palabras... por lo general no mucha gente hacia eso, menos en esta época.
-Haaaaaaai! - dijo casi echándose a besarle los pies a su "salvadora"-
-Shhhh! Shindo-san! Lo verán si hace alboroto!- tapándole la boca al cantante - Ahora deme el dinero y acabemos con esto que me darán una "pela" si me sorprenden.- suspiro.
-Hai, gomen nasai...?-
-Dania- respondió - Soy Dania Larrinaga.
-Weeee! Puedo llamarte Dani-chan?-
-C...Claro...-
La chica se sonrojo un poco, Shuichi le estaba tomando demasiada confianza.
-Bien! Entonces tu también me llamaras por mi nombre.- Sonrió feliz de la vida, al parecer haría una nueva amiga, por que claro, volvería a esa fuente de sodas a tomarse ese delicioso "menjurje" y si las cosas salían bien, en mas de una ocasión ella tendría que atenderle.
Shuichi saco su cartera y le dio el dinero para pagar la malteada, la mesera se retiro a la caja y al llegar se encontró con otros ojos violetas, solo que estos mas oscuros y perversos, que estaban a punto de soltar el llanto.
-BUAAAA! DANI MALA!- replico la dueña de los violáceos ojos atrás de la caja en modo chibi.-
-¿Nani? ¡Ahora que te he hecho yo!-
-Que tu le estas atendiendo y ni siquiera le pides un autógrafo para mi!- decía dramática-
-Qué?! Me has visto?!-
-La pregunta correcta es como no verte! - decía con el seño fruncido y algo de celos.-
-Uh... jeje- una gota resbalo por su nuca- anda no hagas mas escándalo y cóbrame una malteada-
-Ho! Otra vez me estas ignorando!!!- de nuevo en modo chibi- Nadie me...BUAAAAA... nadie me quiere!!!!!-
-Violeta! . le pediré un autógrafo para ti si es lo que quieres, pero anda cobra esto que si no el pobre no podrá irse.- esta vez su rostro ya no lucia dulce, si no mas bien fastidiado...-
-Ya, ya, ya, no me regañes ya voy...- resignándose al ver que su compañera estaba algo enojada-
La chica de nombre Violeta tomo el dinero y le dio el recibo a Dani, esta sin dedicarle siquiera una mirada a la cajera se dirigió de nuevo a donde Shuichi y se la entrego, después de esto recargo una mano en la mesa, la otra se posicionaba en su cintura... Shuichi algo nervioso por la mirada de la chica...
-Etto... Gracias Dani-chan, en serio, gracias- decía con risita nerviosa-
Dani se acerco un poco mas, esta vez recargando las dos manos en la mesa y un gesto decidido... mas cerca... mas cerca... Shuichi retrocedía en su silla a como podía hacerlo, sudaba un poco... mas cerca aun... justo cuando Shuichi pensaba salir corriendo de ahí la chica le puso lo que parecía un papel frente a los ojos.
-Me firmas un autógrafo?-gotita-
Shuichi callo de espaldas, "creo que el estar con Yuki me ha pervertido demasiado" pensó...
-Claro, como quieres que lo dedique?-
-Para Violeta-chan con cariño-
Shuichi se quedo un poco perplejo...¿Violeta?... Dani señalo a la cajera, una chica de buena figura, cabello largo algo ondulado de color azul marino, ésta tenia el rostro colorado y la mirada perdida en el suelo.
-Ho...-sonrió - Tu amiga.
-Mi pesadilla - otra gotita- jejeje, digamos que no puedo vivir sin ella... pero con ella tampoco. Shuichi al oírla decir esto recordó a su tan querido y amado Yuki, soltó una pequeña carcajada, él tenia algo parecido con el escritor, no pudo evitar sonreír aun mas cuando pensó que Yuki quizás tenia ese concepto de él...
-Claro, claro, para Vio-chan con mucho cariño- firmaba el autógrafo con entusiasmo-
-Ha, cierto, la próxima vez que venga, por que esperamos que regrese, Shindo-san... este, digo, Shuichi, trae una gorra, te será mas fácil pasar desapercibido.-suspiro con cansancio mientras le revolvía el cabello al cantante.
-Hai, lo recordare Dani-chan-
Después de esto Shuichi se levanto, tomo las bolsas y escondiéndose de nuevo en ellas salió del lugar sin que nadie lo notara.
Una vez en la calle corría feliz para llegar a la casa del escritor, esa malteada le había subido las energías, sumadas a su hiperactividad arrolladora, era un arma peligrosa. Ya ni le importaba si el escritor seguía ocupado y ensimismado en su novela, tenia todas las energías y el día libre para hacer infinidad de cosas, entre ellas la mas importante : decidir que usar para la fiesta; todo lo que no estuviera relacionado con la bendita fiesta ocupada un segundo plano en su cabecita.
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