Buenas de nuevo, hoy estuve muy inspirado y he podido escribir este segundo capítulo. No espereis el tercero tan rápido.
Agradezco mucho a mis primeros lectores que les gustase tanto el primero, y confio en que les guste este. Y especialmente gracias a Zafir09 por tu review, me ha animado bastante.
El Legado Prohibido de los Uzumaki
Capítulo 2. La Fortaleza Solitaria del Mar Oriental.
Los dos días que tardaron en llegar al puerto de Yamato sucedieron bastante amenos, saltando de rama en rama y de árbol en árbol, parándose sólo a comer y a dormir, sin siquiera molestarse en hacer guardias nocturnas. Ningún incidente ocurrió en el mismo y hasta Hinata se había aburrido de usar su Ojo Blanco para inspeccionar el bosque. Incluso el incansable Lee cejó en su entrenamiento continuo, habiendo empezado el viaje a pata coja y a comer haciendo el pino, acabando de viajar a carrera normal. El único que mantenía el ánimo era Naruto, quien deseoso de llegar cuanto antes al País del Remolino y contemplar el lugar de nacimiento de su madre arengaba todo el rato a su cuadrilla.
Finalmente a media mañana del segundo día los ninjas hallaron el puerto, en un solitario atolón de piedra caliza, con algunas aberturas que habían sido conectadas a la fortaleza mediante técnicas ocultas de tierra. Sendas playas y arrecifes se abrían en los márgenes del atolón, playas que conectaban pronto con el extenso bosque que conformaba la mayor parte del País del Fuego: pinos y coníferas en su mayor parte. Al fondo el horizonte oceánico se extendía en todo su esplendor, con las azules aguas brillando por el sol, y una agradable brisa marina primaveral que amenizaba el calor.
─ Shino, ¿seguro que no te estás muriendo por el calor? ─ decía Shikamaru quitándose el chaleco táctico y amarrándolo a sus pertrechos.
─ Mis insectos controlan el calor corporal de mi cuerpo. Soy vulnerable al veneno, pero jamás he caído enfermo gracias a ellos.
─ Anda, y yo pensaba que siempre llevabas capucha porqué te considerabas feo ─ comentó imprudentemente Sai ─. Yo estoy muy fresco ahora mismo, me siento genial.
Un escalofrío de incomodidad se cernió sobre los presentes, pero el aludido quitó hierro al asunto echando a caminar a la fortaleza, seguido por los demás. Naruto agradeció que Shino fuese lo bastante maduro para dejar pasar esa impertinencia; la chica del grupo le comentó por lo bajo si de verdad era recomendable enviar a Sai a una misión como esa de extrema delicadeza emocional, pero el rubio negó con la cabeza. Sai había sido Anbu, no cometía esa clase de estupideces mucho más propias de él; ese era el modo de ser del silencioso joven, y sabía que ese otro tipo de comentarios los dirigía a sus amigos y aliados.
A medida que se acercaban Naruto pudo vislumbrar mejor la fortaleza: muros de adobe y piedra cerraban un plano pentagonal, el brazo de tierra que conectaba el atolón estaba aún más defendido con torres y alambradas. Los ninjas del Servicio de Información Geográfica de la Hoja les habían dicho que el fortín había sido la posesión costera más preciada del País del Fuego, y que se habían mantenido campañas muy largas por su control, sirviendo el atolón de escudo contra las flotas de la Villa Oculta de la Niebla y de la Nube, y que estaba fortificada para soportar un ataque por mar, por tierra y por ambas partes. Y que había un clan dedicado por entero a su protección.
En la puerta dos ninjas de la Hoja dieron el alto a la cuadrilla y requirieron el salvoconducto que Shikamaru había guardado, temiendo que a Naruto se le olvidase. El interior del fortín sorprendió al rubio por su aparente sencillez. Un gran patio de armas que hacía también el papel de plaza y mercado de abastos ocupaba la mayor parte del complejo; mientras que en los extremos se abrían amplias estructuras longitudinales que servían de viviendas, arsenales y cuarteles. En el centro de la plaza, junto al aljibe comunal estaba sentado el capitán Yamato, saludándoles.
─ Eh, capitán Yamato ─ exclamó Naruto saludando exageradamente y corriendo a su encuentro, seguido lastimosamente por sus subordinados.
─ Naruto, ya no tienes por qué llamarme capitán. Eres un Jonin como yo, y aquí estas liderando una misión de clase S. Me sentiría honrado si me llamases senpai, pero ya no soy tu capitán.
─ Yamato, estamos aquí para embarcarnos en el Konoha VII con destino al País del Remolino. Las instrucciones del Sexto Maestro Hokage son reequiparnos aquí, recoger algunos constructores y suministros y viajar a la isla.
─ Si Shikamaru, lo sé. Pero el Konoha VII está siendo calafateado tras una tormenta, hasta mañana no estará listo. Podéis quedaros a descansar mientras aquí, en el Fortín Solitario del Mar Oriental.
─ Yo no tengo nada que hacer aquí ─ comentó frío Shino.
─ No tenemos más remedio que esperar ─ añadió Hinata ─. Tal vez podrías darnos un pequeño viaje por la fortaleza.
─ Si, buena idea. Me temo que el clan Hyugawa no es muy dado al ocio, aquí no encontrareis ninguna taberna, o baños termales. Pero el sitio tiene una belleza singular. Acompañadme a mis tareas un momento y os enseñaré los secretos de la fortaleza.
Los seis ninjas siguieron ociosos al ex-Anbu a través de la plaza de armas y alrededor de galerías porticadas con varios individuos en ellas. Ninjas y civiles por igual; pero al igual que los demás clanes de Konoha todos los ninjas tenían rasgos muy similares, con el pelo negro recogido en tres trenzas y los mismos ojos negros con esa expresión determinada y algo inquietante. Uno de los ninjas se cruzó con él y chocaron, y en un segundo pudo contemplar de cerca a uno de esos ojos oscuros como pozos sin fondos. Este saltó de inmediato y se alejó corriendo mientras el joven rubio se cuestionaba brevemente si acaso ellos tenían pupila o iris, pero el intercambio de miradas duro menos de un segundo y no lo tomó en serio. Lo que sí comenzó a percibir era la cantidad de miradas que les dirigían a él y a su novia, mirase a donde mirase las caras se volteaban, pero sentía otras en su espalda clavándoles los ojos, y no tenía que activar el Modo Capa de Chackra de Zorro para sentir las profundas emociones que se estaban desatando en esa fortaleza. Estaban mirando a su Hinata y la mayor parte de ellos eran hombres maduros que sólo querían a esa mujer para una cosa. Con un gesto protector agarró a su chica de la mano, y continuaron avanzando por los pasillos.
─…estaba habitada por fantasmas, o al menos eso se creía hace años; en cuanto a la torre occidental o del Alba ofrece las mejores vistas de la bahía. Ahora mismo nos dirigimos al astillero nº 12, donde se está construyendo el navío más nuevo de todo el mundo, el Kyubi, un modelo totalmente innovador con tres castillos de cubierta y un calado superior, que permitirá explorar algún día los continentes allende los mares.
─ ¡Malditos humanos! ─ rugió una voz cavernosa dentro de la conciencia de Naruto ─ Cómo se les ocurre ponerle mi nombre a uno de sus patéticos barcos.
─ Shh, calla Kurama. Tú también eres un héroe de la IV Guerra Shinobi, si yo tengo un puente con mi nombre tu puedes tener un barco.
─ Grrr, lo destrozaré.
Ahora los siete ninjas de la Hoja estaban descendiendo por unas galerías dentro de la piedra, en una escalera de caracol, hasta descender a los niveles inferiores del atolón. El conducto apestaba a humedad ya que apenas estaba ventilado, pero ya por el final ascendía un poco de brisa marina. La escalera dio acceso a una cueva submarina, una gruesa verja de hierro forjado y protegida por un montón de sellos separaba el acceso al muelle, con al menos ocho pivotes de amarre. Al fondo había un dique seco triple donde esperaba una cuadrilla de obreros al capitán Yamato.
─ Nuestro trabajo se hace de manera coordinada, yo creo y extiendo la madera necesaria para completar el buque y los trabajadores clavetean y tallan el mismo, se podría decir que yo uso la fuerza bruta y ellos la técnica. En realidad es muy especial su artesanía, nosotros los ninjas con tanta técnica oculta diseñada para destruir somos bastante menos útiles para el mundo que estos maestros artesanos ─ decía Yamato mientras se deleitaba tocando las finas molduras y el casco del navío que reposaba en el primer dique.
El Kyubi era ciertamente un buque impresionante, de al menos treinta metros de eslora y ocho metros entre las bordas. Robustas planchas de roble invocadas por Yamato formaban el casco, y otras vigas aún más resistentes formaban el esqueleto del mismo. Cuatro palos sin velamen alcanzaban una altura de doce metros, con el culmen en dos castillos de observación. En la popa se encontraba el primer castillo con el timón; a la mitad el segundo castillo ya armado con cañones; y el tercer castillo en proa, con un mascaron con la forma de Kurama enfurecido, cuando Naruto lo percibió notaba como el chackra del zorro hervía dentro de él, y tuvo que soltar a Hinata para obligarse a relajarse.
─ Kurama, contrólate. No puedes tomar el control sobre mí en este momento.
─ Grrr, odio el mar y los barcos, ponerle mi nombre a uno y esculpirme como su mascarón es un insulto muy grave. Se creen que soy Isobu o Saiken, amantes del agua.
El rubio pudo atender a la mirada extrañada de Hinata y responderla con una sonrisa, hasta volver a donde estaba su grupo observando trabajar a Yamato y los obreros, el ex-Anbu creaba finas planchas de madera sobre el ya formado casco, y estas eran encajadas y clavadas a la capa anterior, empezando por los tablones inferiores hasta llegar a los superiores el trabajo se hacía muy rápido, siendo los artesanos unos auténticos maestros. Ahora procedían a botarlo, para lo cual accionaron unos mecanismos que peraltaban ligeramente el dique hacía el agua, pero el navío se negó a moverse.
─ Parece que hay un pequeño problema en cuanto al peso calculado. El ángulo de pendiente no ofrece la suficiente altura para aprovechar la masa del barco, qué fastidio ─ apuntó Shikamaru.
─ Maldita sea, pues es un problema grave. Tenía que estar botado para hoy. Tendremos que tirar de él manualmente, Naruto, crees que podrás usar el chakra e Kyubi para tirar de él.
─ A Kurama no le gusta ese buque, si le dejo controlarme lo hará pedazos.
─ Vaya, quizá podamos ayudar los demás ─ anunció Hinata.
─ Yo no puedo hacer nada, me sentaré aquí ─ comentó un aparentemente malhumorado Shino ─, los insectos no se sienten a gusto tan cerca del mar ─ añadió tras ver la mirada acusadora de sus compañeros.
─ Y me temo que ni yo ni mi Ojo Blanco seamos de utilidad, si golpease con mi Golpe Blando el buque ni lo sentiría. Creo que ayudará más el Puño Fuerte de Lee.
─ Esto no tiene nada que ver con la misión, pero podemos hacer algo útil por los intereses de la Hoja. Este es el plan, Naruto, tú realizaras algunas Multiplicaciones de Cuerpo que tiren del barco con cuerdas.
─ No tenemos suficientes cuerdas para ello. Andamos escasos y la poca que hoy la usamos para el navío ─ comentó un maestro artesano que se había acercado al grupo.
─ Mierda, bueno haremos un pequeño cambio de planes. Yo lanzare mis sombras para capturar el barco, al menos podré crear cuatro, de las cuales tiraran Naruto y sus clones. Por detrás Lee y Sai empujaran el barco, tú puedes usar una patada o un golpe no demasiado destructivo para empujar el barco y Sai puede crear sus gigantes de tinta para empujarlo. ¿Entendido?
─ ¡Sí! ─ exclamaron los aludidos.
─ Técnica de Sombras-Soga ─ gritó el Nara haciendo el sello correspondiente y lanzando cuatro sogas oscuras que se amarraron al barco.
─ Multiplicación Oculta de Cuerpo Extensiva ─ dijo Naruto invocando dos docenas de copias que agarraron las sogas, incluso desde el agua, listos para tirar a su señal.
─ Arte ninja, Gigantes de Tinta ─ exclamó Sai dibujando a los gigantes hermanos que agarraron el barco por la popa.
─ ¡Remolino de la Hoja! ─ vociferó Rock Lee girando sobre sí mismo para acumular velocidad y golpeando la popa del barco mientras los demás tiraban o empujaban.
El impacto fue más que suficiente para hacer mover el Kyubi de forma tan brusca que todos los clones acabaron por los suelos y los gigantes deshaciéndose sobre el dique. La nave entró limpiamente en el agua de la gruta y fue rápidamente capturada por los marineros, quienes la ataron a los pivotes.
─ Joder Lee, no sabía que tuvieras tanta fuerza. No me lo esperaba.
─ Es el resultado de mi entrenamiento. Ahora que Guy Sensei está discapacitado para andar yo entrené el doble por él. Siempre deseó enseñarme el Hirudora, pero ahora no podrá.
─ Chicos, ya hemos terminado por aquí. Los artesanos terminarán el navío y le adaptaran el velamen. Ahora puedo enseñaros la Torre del Alba y la del Ocaso, o las grutas acuáticas. Mimi y yo vamos mucho.
─ Espera un momento, ¿quién es Mimi? ─ preguntó socarronamente Naruto extendiendo su brazo por el cuello del capitán.
Este se atragantó y trató de eludir la pregunta del rubio, pero ni siquiera su mueca fantasmal logró librarle de la curiosidad de este, sumado a las inconvenientes bromas de Sai y la inocencia de Lee quien se unió al acoso sin saber de qué iba el tema.
La noche en la Fortaleza Solitaria era bastante calmada, la luna reflejaba su tenue brillo sobre las aguas y se reflejaba en el oleaje. Hinata Hyuga se había estado sintiendo observada desde que había entrado en ese fortín, y había pasado gran parte del tiempo usando su Ojo Blanco para vigilar sus puntos muertos, que le confirmaban sus sospechas. Todos los ninjas de la fortaleza le vigilaban con intensidad, cada paso que daba. Naruto la había protegido y calmado con la calidez de su mano y su cuerpo, y aún estaba este dormitando en su dormitorio, después de haber yacido juntos. Pero incluso tumbada en esa cama junto a su rubio se sentía incomoda y vigilada, y necesitaba alejarse, para encontrar un poco de tranquilidad. Y en la Torre de la Medianoche había hallado ese refugio, protegida por la luna, y en cierto sentido por la otra única persona que la había querido, Toneri Otsutsuki. Había subido a ocultarse de las miradas que la acosaban incesantemente y a contemplar la luna y el mar; nunca había visto el mar y le parecía bastante hermoso. Le recordaba un poco a ella, la amplia superficie que separa el Sol y la Luna, igual que Naruto y Toneri lucharon en su día.
Casi congelada ya, Hinata descendió de la torre, con su Ojo Blanco no precisaba de lucerna alguna para iluminarse, cosa que prefería a portar una luz y que la viesen caminar por los pasillos escasamente alumbrados. Estos corredores se le antojaban bastante siniestros, montones de puertas cerradas a lo largo de los mismos y pasillos sin fin, con la visión mejorada podía vigilar bien a los habitantes de la fortaleza, durmiendo casi todos en sus camas, o unos pocos en la plaza. Al no haber bares ni ningún tipo de zona lúdica había pocas personas en pie, y las que encontraba los evitaba, ocultándose en la oscuridad, pero sin atreverse a internarse demasiado en el complejo. Tras unos pasos más se fijó en una presencia que la acechaba, alguien capaz de camuflarse ante el Ojo Blanco, pero no ante ella, la Princesa Byakugan, nombrada así por Hamura Otsutsuki, hermano del Sabio de los Seis Caminos y dotada de su chackra sin igual y su percepción perfecta. Un pequeño halo de chackra que se repetía una y otra vez en los límites de su punto muerto le alertó lo suficiente como para ponerse en guardia y reaccionar.
─ ¿Quién anda ahí? Muéstrate.
─ Dama Hyuga ─ dijo la figura que había abandonado su camuflaje y se personaba ante ella ─. Soy Celaro Hyugawa, cabeza de mi clan.
El hombre que se mostraba ante ella era un adulto algo mayor que su padre, con el pelo negro en tres trenzas, pero además un recogedor triple de mechas en el flequillo, signo de la nobleza. Vestía un traje sencillo de color negro y blanco, y sus ojos eran dos auténticos pozos de oscuridad que rezumaban un odio visceral a su persona, llevaba a sus espaldas dos shuriken gigantes, y una katana en su cintura, y estaba acumulando chackra para una inminente batalla. Eso mismo hizo ella, mientras trataba de ganar algo de tiempo hablando.
─ ¿Por qué me acechas, ambos somos ninjas de la Hoja?
─ Tu eres la llave a mi salvación, no, nuestra salvación. La de mi clan, por eso debes morir ─ dijo llevándose la mano a uno de los shurikens y arrojándolo.
Hinata pudo neutralizarlo fácilmente con su golpe blando, emitiendo el suficiente chackra como para desviarlo. A ella no le gustaban las batallas, pero tenía que librar estas, ese hombre pretendía matarla, se había entrenado toda su vida para ese momento y se había templado a lo largo de todas sus batallas. Antes de que ese tal Celaro pudiese responder Hinata corrió hacía él y trato de usar los 64 signos Hakke para neutralizar sus puntos de chackra e interrogarlo, si bien pudo ejecutar todos los golpes y conectarlos al cuerpo de su enemigo este resulto ser un clon. El real apareció detrás suya y arrojó ambos shurikens, que Hinata pudo bloquear a duras penas con su 64 signos Hakke protectores. Y la katana apareció en su rango de visión al acabar la protección, pero pudo girarse lo suficiente para esquivar la estocada y conectar un Golpe Blando al pecho del hombre, lanzándolo contra el muro.
─ ¿Por qué pretendes matarme? ¿De qué hablas de una llave para la salvación? ¿Quién eres y cómo sabes tanto de mis técnicas y de mi Ojo Blanco?
─ Mis antepasados diseñaron esas técnicas y llevaron al máximo el rendimiento del Ojo Blanco. Yo conozco sus secretos mejor que cualquier Hyuga, hasta que te conocí a ti.
─ Nadie más que los Hyuga conocen nuestros secretos, llevamos guardándolos desde hace cientos de años. Tendrías que haber sido uno para saberlo.
─ Lo fuimos niña. Mi antepasado Urobos Hyuga, uno de los tres miembros fundadores.
─ No, eso no es verdad. Tú te llamas Hyugawa… Es un sufijo.
─ Si niña tonta. Cuando Hamura tuvo tres hijos que abandonó en la Tierra antes de irse a la Luna mi antepasado y sus dos hermanos quedaron aquí formando el clan Hyuga, en la misma época en que se formaban los clanes Senju, Uchiha, Uzumaki o Sarutobi.
─ ¿Y por qué os separasteis de la rama principal?
─ Cuando el clan necesito a un líder se eligió al primogénito, a pesar de que mi antepasado diseñó los signos Hakke, adaptó el Ojo Blanco para los combates y creó el Kaiten. Técnicas que nos pusieron en la cima del mundo ninja, sólo un peldaño inferior a Senjus y Uchichas. Pronto empezaron a robar nuestras técnicas y nuestros ojos, y nuestro líder trató de controlarnos aún más. Fue entonces cuando Urobos Hyuga se rebeló junto a su hermano, sin éxito, casi todos decidieron quedarse con el líder del clan, y ambos hermanos fueron capturados. Al pequeño se le impuso la Maldición del Pájaro Enjaulado, junto a sus descendientes, mientras que al mediano, más poderoso que el primogénito se le impuso el Sello de Oscuridad. Se le arrebató el Ojo Blanco, junto a todos sus futuros descendientes. Nosotros somos sus herederos, y aún tenemos el Ojo Negro incalculablemente inferiores a los tuyos. Urobos huyó y se borró su nombre del árbol genealógico Hyuga, adoptó un nuevo apellido y fundó un nuevo clan.
─ Y cómo habéis sobrevivido hasta ahora?
─ Los Hyuga finalmente nos olvidaron, sucedió bastante antes del nacimiento de Madara Uchiha o Hashirama Senju, y una vez se creó la Villa Oculta de la Hoja y el País del Fuego se articuló entramos dentro de la villa como guardianes de esta fortaleza.
─ Todo esto es muy bonito, pero aún no me has dicho porqué pretendes matarme.
─ Urobos era el mejor Hyuga que podía existir, conocía todos los secretos de vuestras técnicas, incluyendo la anulación del Sello de Oscuridad. Necesitamos la sangre de una portadora del clan principal, Urobos manipuló nuestros ojos para poder distinguir a una entre los secundarios, imagina nuestra ansia al ver a la hija de Hiashi Hyuga entrar en nuestro bastión. Por eso debemos sacrificarte, es por el bien de muchos, tú misma deberías entregarte para borrar los crímenes de tus antepasados.
─ Quizá en otros tiempos lo hubiera hecho con tal de contentar a mi padre y traer orgullo a mi clan ─ respondió con voz queda la joven ─. Pero ahora no estoy yo sola, tengo un novio que me ama y al que amo, amigos que me aprecian, una hermana a la que adoro y he dado ya orgullo a mi clan. No puedo hacerlo y no me dejare vencer.
─ Lamento que tenga que ser así. Pero los crímenes de los Hyuga siempre se han pagado con sangre ─ respondió Celaro agarrando su katana mejor y realizando algunos sellos con su mano izquierda ─. Técnica Oculta de Fuego, Balas Ardientes
─ Kaiten ─ siguió Hinata llegando a completar la esfera protectora rotando a la derecha sobre su propio eje y bloqueando las balas de fuego que disparó su rival.
Esta sospechó que Celaro sabía el punto débil del Kaiten, que residía en la vulnerabilidad absoluta en el momento exacto en que dejaban de emitir chackra. Y para anticiparse a ello redirigió el chackra a sus puños, tratando de conectar el Kaiten con sus Puños de León. Y tal y como había vaticinado Celaro apareció con su katana directa a su corazón, pero antes de dejar de girar lanzó un golpe al brazo que sujetaba la katana, debilitando y comiendo su chackra y tirando su espada al suelo. Un nuevo golpe con la otra mano terminó de quemar al jefe Hyugawa, consumiendo casi todo su chackra y dejándolo agonizante en el suelo.
Sin pensar mucho la situación salió corriendo como alma que lleva el diablo hasta la habitación que compartía con Naruto y despertó al joven a golpes. Le explico lo ocurrido, exceptuando lo del Sello de Oscuridad y le pidió que salieran en barco ahora mismo, a lo que este accedió enseguida. Usando clones de sombra despertó a los demás, y en menos de veinte minutos Yamato los estaba guiando al muelle donde descansaba el Konoha VII, Shino y Lee desarrimaron los cabos mientras que Shikamaru y Naruto desplegaban el velamen, despertaron a los pilotos y al capitán que dormían cerca del navío en los niveles inferiores y enseguida comenzaron a manejar la nave, tras una ligera muestra de autoridad por parte de Naruto cuyos ojos se volvieron rojos, señal inequívoca que estaba usando chackra del Kyubi.
Los marinos renegando sacaron finalmente la nave del muelle y activaron las luces para poder ver; aún quedaban tres horas para que comenzase a clarear. Y los ninjas somnolientos también se quejaron por la poca información que les había dado Naruto para salir en plena noche.
─ Hinata me ha dicho que la ha atacado el patrón de los Hyugawa, y no quería pasar ni un segundo más en el fortín. Me parece una razón suficiente, pero además, estando en la cama usé el Modo Ermitaño y sentí la hostilidad hacia ella. Si han atacado a una kunoichi de la Hoja, podrían atacar a cualquiera de nosotros. Son enemigos de Konoha y debemos ser cautos.
─ Esto es una locura. Los Hyugawa han sido aliados de la Hoja durante años, jamás han dejado siquiera su fortín. No saben demasiado de la aldea. Mimi no haría…
La frase del capitán ensordeció con una explosión cercana y la ola de agua que provocó, callando a todos. Hinata usó su Ojo Blanco para ver que era y enseguida localizó al Kyubi saliendo del atolón por una compuerta secreta y apuntando sus cañones de proa hacia ellos.
─ Es la nave Kyubi, está completamente armada y nos está apuntando. ¿Esta nave dispone de armas?
─ Si tiene algunas, pero no es rival para el Kyubi, al menos contamos con la ayuda del Jinchuriki del autentico Kyubi. Pero de todas maneras sigo pensando que escapar en mitad de la noche no es una salida, seguro que ha sido un cañonazo de advertencia.
─ Si fuera lo que tú dices porqué usar su nave más potente ─ anotó Shikamaru ─. No sé a qué viene todo esto, pero voto por mantener las distancias.
─Hinata, hay algo que nos estas ocultando ─ dijo el Aburame.
─ No, n…nada. N…no es nada.
─ Hinata, por favor dínoslo ─ suplicó Naruto.
─ Celaro Hyugawa pretendía sacrificarme. Dijo algo de una maldición, no sé hasta dónde es cierto, pero necesito investigarlo por mi cuenta. Quería mi sangre para el ritual.
─ Está loco, no puede ser ─ sentenció Yamato.
Hinata miraba al suelo tan tímida como lo había sido en sus peores años. Había actuado de forma egoísta tratando de protegerse, quizá de una amenaza vacua. Tenía a su lado al ninja más poderoso de la historia, nadie podría haberla herido. Pero una parte de ella, aquella que aún culpaba a su padre y a su clan por las desventuras de Neji y su tío, y todos aquellos miembros de la rama secundaria repudiados por la principal. Siempre se había consolado pensando que las cosas habían mejorado, pero la existencia de esta nueva rama, aún más castigada que la secundaria había destrozado su orgullo como clan. Levantó la cabeza en busca de su amado, pero en su lugar encontró algo muy distinto.
Naruto había activado su modo Kyubi, concentrando una enorme cantidad de chackra y dio un salto gigantesco dirigiéndose hacia la nave. A mitad del vuelo se transformó completamente en el zorro y golpeó con sus puños y las nueve colas el buque, partiéndolo tan estruendosamente que se oyó en su propia cubierta, los demás sólo podían ver con el brillo que daba el chackra del rubio pero ella podía ver como la nave estaba medio partida, con todos los mástiles rotos y los ninjas luchando fútilmente contra la Bestia con cola. Kurama preparó un Rasengan gigante que lanzó contra la popa del barco, mientras que sus nueve colas impactaban en la proa, rompiendo aún más la nave. Pudo ver como los ninjas desesperados se lanzaban al agua y nadaban o corrían hacia la costa, no tan lejana. El zorro dio un nuevo salto y preparó una bomba de bestia con cola de pequeño tamaño que terminó desintegrando el barco y todo lo que quedaba de él. Varios Hyugawa habrían muerto en el ataque, pero comprobó aliviada que la mayoría escaparon a salvo sumergiéndose, la nave tampoco iba demasiado cargada.
Finalmente el zorro se desvaneció y Naruto apareció en el Konoha VII con la técnica del Dios Relámpago de su padre, todavía con el manto de chakra activo, en silencio entró a la bodega, dejando a sus compañeros anonadados ante la bestialidad del rubio.
Y hasta aqui llegamos. Ya dije que el tercero quiza tardaria mas tiempo, todo lo de esta parte me ha surgido hoy. Muchas gracias por leer y espero seguir gustandoles.
