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–Oye… ¡Despierta!
–¿Quién te dio permiso de entrar a mi habitación?
–En todo caso, se supone que es mi habitación…
–No te pases de lista…
Trate de tirarla de mi cama con ¨mi pie¨, pero olvide que no se trataba de ¨mi pie¨. Yo mido 1.81 m y ella 1.69 m; esto lo sé, ya que tengo la habilidad de reconocer las características físicas de una mujer e incluso saber su verdadera edad y puedo asegurar que ella es dos años mayor que yo.
–Diamante, necesito que le llames a mi amiga… Se va a preocupar si en unas horas no me encuentra en el aeropuerto…
–Olvídalo. Me importa muy poco lo que piense tu amiguita… además quien te dijo que me podías hablar con tanta confianza.
–Entonces, le voy a contar toda la verdad a tu novio…
–¡¿Qué?! ¡Él no es mi novio! –grite tan alto que estoy seguro que desperté a la mayoría de mis vecinos.
–Ah, entonces a tu amigo con der…
–¡Cállate y dejarme dormir!
–¡¿Cómo puedes dormir en un momento así?!... A demás el sillón es muy incómodo, bueno si estuviese en mi cuerpo no me quejaría…
Le aventé la almohada a la cara, para que se callara de una vez. Pero ella en revancha sujeto ¨mis¨ manos y apalanco mi cuerpo sobre su enclenque cuerpo… e inevitablemente sus-mis lágrimas cayeron sobre su rostro.
–Desde que te conozco te la has pasado lloriqueando…
–Y tú te has comportado como todo un patán… Este no es el típico problema que se resuelva siendo positivo…
–Duérmete, y mañana trataremos de encontrar una solución…
–Y quien me garantiza que no te vas a aprovechar de mi cue…
–Estás loca, no eres mi tipo, otra cosa sería si fueses una supermodelo.
Mi comentario pareció ofenderla, y me dejo en paz; bajó de la cama. Inspecciono mi closet, y entre la penumbra me percate que se llevó un pantalón y una sudadera. Sin decir nada más salió de mi habitación. Y para mi desgracia ya no pude conciliar el sueño. Abrí el primer cajón de la mesa de noche, tome la cajetilla que contenía cuatro cigarros; y mi encendedor. Cuando trate de fumar el segundo cigarro sentí náuseas, su cuerpo parecía protestar. El molesto trinar de los pájaros me indico que ya era de mañana. Salí sin mucho ánimo de mi habitación, y ella se encontraba en la cocina platicando con Darien.
–La compadezco por tener un primo como tú…
–Te doy la razón –le sonrió de una forma muy femenina– Somos primos muy… muy...
–Muy lejanos…
Ella se asustó al verme, y para ocultar su nerviosismo se sirvió en un vaso el jugo de naranja que Darien suele preparar por las mañanas.
–Serena, buenos días. Me llamo Darien, disculpa mi actitud de ayer. Diamante ya me comento sobre su accidente en la sala, y que te quedaras con nosotros por unos días, mientras encuentras un departamento… –dijo mientras sacaba una silla del comedor, para que me sentara, y él se sentó a mí lado– Me sorprende que Diamante sea tan caballeroso dejándote dormir en su habitación y se sacrifique durmiendo en un incomodo sillón.
–No me quedo de otra… –dijo ella, mientras estaba a punto de darle un sorbo al jugo.
–Aborrezco el jugo de naranja…
–Tú primo también lo odia, no entiendo su repentino cambio, ya es el segundo vaso que se toma…
–Qué quieres desayunar… –odie la manera en que se estaba comportando Darien con la ¨dichosa prima¨, quien en realidad era yo.
–No desayuno…
–Otra cosa en común con tu primo.
Me sonrió y se dirigió a la cocina, pero ahora fue ella la que se sentó a mi lado.
–¿Qué es ese olor? No me digas que fumaste… –se tapó la nariz– Eres una persona con muy malos hábitos… recuerda que no es tu cuerpo, y tienes que cuidarlo…
En venganza se tomó el jugo de un jalón. Entonces se escuchó el timbre, y en un santiamén ya me encontraba viendo por la mirilla de la puerta.
–¡Esmeralda, Zafiro! –me lleve la mano al rostro.
–¿Quiénes son?
–No hay tiempo de darte explicaciones, pero tienes que irte con ellos a la Universidad… –cogí mi mochila que había dejado a un lado del sillón más pequeño, y se la entregue.
–¡Si cómo no!
Se llevó las manos a la cadera, actitud que me hizo ver amanerado.
–Me comunicare con tu amiga, cuando regreses… –le susurre.
–Lo juras…
–Si dije que lo haré es porque lo haré, pero ya vete…
–Darien, me voy a la Universidad… –dijo efusivamente– ¡Ten un buen día!
–Gracias… ¿Igualmente? –por su tono de voz me percate que él estaba desconcertado ante ¨mi actitud¨ tan amable.
Abrí la puerta, no le quedo de otra que salir del departamento, y cerré la puerta.
–Serena, deberías de quedarte más tiempo… eres una muy buena influencia para tu ¨encantador¨ primito –dijo con sarcasmo y siguió preparando su desayuno. Por la ventana que da a la calle, vi cuando el automóvil de Zafiro se dirigía a la avenida principal.
Cuando por fin Darien se fue a sus clases. Creí que me sentiría aliviado al encontrarme en la soledad de mi departamento, pero con mayor fuerza fui presa de la incertidumbre y la confusión. Cómo era posible que me encontrara en el cuerpo de la tal Serena. El espejo del recibidor no mentía, ese cuerpo no era mío.
Según Serena, a las once de la mañana tenía que tomar un vuelo con destino a Londres, así que se durmió con la ropa que usaría ese día. Y evitar algún contratiempo, así solo tendría que peinarse y maquillarse. También esa noche, se despidió de sus padres y hermano, tenía planeado ir sola al aeropuerto ya que no quería llorar… –cosa que no dudo que hubiese hecho–.
La ropa que me había puesto para salir esa tarde-noche de domingo; aún permanecía tirada al alrededor de mi cama. Me la puse encima de la de Serena. Y entonces me dispuse a recrear hasta el más mínimo detalle, y encontrar alguna pista que me ayudara a encontrar el motivo de este misterioso cambio. Me coloque mi loción, favorita… Salí del departamento y me dirigí al estacionamiento del edificio, y sorprendentemente mi automóvil se encontraba sin ningún desperfecto. Recorrí algunas calles aledañas, hasta que decidí ir al Bar llamado: Cuarto Menguante. Aparque mi automóvil a una calle de ahí. Como era de esperarse el bar se encontraba cerrado a esta hora de la mañana, y no pude esconderme de las nada discretas miradas de la gente chismosa.
Recuerdo que una mujer me estaba coqueteando, y no me dejo otra opción que rechazarla cuando pretendió sentarse a mi lado. Ella ofendida vacío su cóctel sobre mi camisa; la mancha seguía intacta, y era una prueba de que aproximadamente a las 11:00 P.M. aun me encontraba en mi cuerpo… el barman se negó a servirme, y entonces ¿yo?... ¿yo?... Desperté en aquella ridícula habitación, en un inicio pensé que había caído en las garras de la mujer del bar, entonces preste atención a la joven que imitaba mis movimientos. Creí que se estaba burlando de mí, y cuando estaba a punto de abrir la puerta y largarme de ahí, mi horrorice al ver que se trataba del espejo del tocador, y ese era mi reflejo. No daba crédito a lo que veían mis ojos, y los talle varias veces… pero, yo ya no era yo…
–¡Bombón… eres tú!–un hombre joven se interpuso en mi camino y sin previo aviso me abrazo– Soy Seiya Kou… –dijo más que feliz.
–Yo no te conozco… –dije furioso y me separe bruscamente de ese imbécil. Debería de dar gracias de que no estoy en mi cuerpo, porque ya estaría en el suelo sobre un charco de sangre. Entonces recordé que lo más probable es que ella sí lo conozca.
Continuara…
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Antes que nada quiero agradecer a: smilesx568 . Marie Mademoiselle Chiba. azucenas45, por sus comentarios. Me alegra saber que el inicio de está loca historia les gusto. ¿Qué opinan de este segundo capítulo? ¿Les agrada como Serena y Diamante, van narrando sus desventuras? XD El próximo capítulo, les comentare sobre algo que estoy planeando especialmente para esta historia. Queridas lectoras nos leemos muy pronto ;D
