¡Hola a todos! Espero que se encuentren de maravilla. Quiero agradecer por los comentarios y sugerencias, por supuesto que serán tomadas en cuenta. Deseo que disfruten leyendo esto, tanto como yo disfruté al escribirlo. Besos
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-¡DRACO MALFOY BLACK! ¡¿QUÉ DIABLOS SIGNIFICA ESA NIÑA?!- qué manera de recibir a un chico en el inicio de las vacaciones. Apenas se había bajado del carruaje con la bebita cargada en brazos, y su madre cambió su rostro de felicidad por una cara de una total desquiciada.
-¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE HAYAS SIDO TAN IRRESPONSABLE?!-
-Mamá- pero sus intentos de llamar la atención de su madre eran fallidos.
-¡¿QUÉ VA A DECIR TU PADRE AHORA?! ¡¿QUÉ SERÁ DE LA REPUTACIÓN DEL NOMBRE MALFOY?!-
-¡MADRE!-
-¡¿QUÉ?!-
-No he embarazado a nadie, este bebé no es mío. Tengo que cuidarla por tiempo indefinido por órdenes especiales del colegio- dijo de la forma más calmada posible, su madre se tranquilizó al instante y sonrió.
-¿Pero porqué no me lo dijiste antes Draco?- expresó en tono jovial y risueño. Él rodó los ojos y luego esbozó una sonrisa para su madre. Ella se acercó y lo abrazó, teniendo cuidado con la criatura que llevaba en brazos.
-¿Cómo se llama?-
-Sissy- le contestó mientras entraban a la mansión.
-Esta niña es muy guapa, pero la pobrecita debe de estar muy cansada, debes de despertarla para darle de comer, un buen baño y después a la cama-
-Claro, se lo pediré a uno de los elfos domésticos-
-Por supuesto que no cariño-
-¿Disculpa madre?- y le miró con incredulidad.
-Que no se lo pedirás a un elfo, es tu responsabilidad, ¿cierto?-
-Así es, pero no veo el por qué-
-No acepto protestas- le interrumpió – es un encargo especial del colegio, por tanto lo cumplirás tú para asegurarte que todo esté bien con Sissy. ¿Le falta algo?-
-Pues la única ropa que tiene es esta y un par de biberones- dijo recordando lo poco que había traído con él desde Hogwarts.
Narcissa se escandalizó – Pero qué irresponsables al dártela así. No se diga más, mañana mismo iremos de compras-
-Te agrada, ¿cierto?- ya conocía a su madre cuando se encaprichaba con algo.
-¿Y cómo no hacerlo Draco? Mira que parece un ángel durmiendo, le diré a uno de los elfos que prepare una cuna en tu habitación-
-¡¿Qué?! No podemos dormir en el mismo lugar-
-Oh claro que sí pueden, recuerda que es tu responsabilidad y nadie más despertará cuando Sissy llore, eso te toca a ti- dijo divertida al ver la cara de quiero-que-me-trague-la-tierra que ponía su hijo.
-¡Pero mamá!-
-Pero mamá nada, haz lo que debes de hacer que mañana vamos de compras- sin poder reclamar, subió con Sissy a su habitación. Seguía igual a como la había dejado en navidad. Decorada en tonos verdes y cremas, la habitación destilaba elegancia por donde quiera que se le mirara. La principal atracción era su cama con dosel, cubierta de sábanas color verde oscuro de seda.
Acostó a la niña en ella y se dispuso a cambiarse de ropa. De vez en cuando la miraba, se le hacía conocida pero no podía establecer qué era lo que se le hacía tan familiar.
-Agradece pequeña que no te tocara con el cara rajada o la comadreja- dijo con tono burlón, pero ella seguía durmiendo – si te hubieses que tenido que quedar con uno de ellos de seguro estarías muerta- y sonrió con autosatisfacción. Dos elfos entraron y colocaron la cuna de Sissy justo al lado de su cama, era su antigua cuna. Blanco marfil con unos grabados elaborados en la madera y detalles en color verde.
-Esta noche te enseñaré cómo hacerlo Draco, a partir de mañana estarás por tu cuenta- dijo su madre al entrar a la habitación.
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El sol brillaba en su máximo esplendor, el cielo estaba despejado y el canto de las aves acompañaba a Narcissa en su paseo por el jardín de la mansión. Como todo lo que tenía sello Malfoy, era esplendoroso. Se detuvo un momento a contemplar los narcisos, aunque poseía amarillos, los que en verdad le gustaban eran aquellos narcisos blancos cuya flor interna era de color naranja, conocidos como narcisos poeticus.
Le daba instrucciones a un elfo sobre una nueva adquisición de flores cuando un grito proveniente de la mansión la puso alerta.
-¡MAMÁ, MAAAMÁÁ!-
Narcissa entró lo más rápido que pudo seguida por el elfo, los gritos llegaban desde la habitación de su hijo.
-¿Qué pasa Draco?- preguntó asustada mientras abría la puerta. Dentro el joven cargaba a la pequeña Sissy, ella lloraba a todo pulmón y por el estado de cabello de su hijo, de seguro que le había dado sendos jalones a su pelo.
-¡No sé qué le pasa, ha estado así desde hace 15 minutos!- La expresión descolocada y de desesperación del muchacho le causaba mucha gracia.
-Primero cálmate Draco, no puedes pretender calmarla si tú estás tan alterado, respira, que el aire circule por tus pulmones- aunque sabía que se estaba burlando de él decidió obedecerla sin protestar, Narcissa Malfoy no era al tipo de persona que se le llevara la contraria. Sustituyó su respiración agitada por una más acompasada y miró a su madre con aparente calma.
-A ver hijo primer paso, toca su frente y revisa si tiene temperatura- Hizo un intento de poner su mano en la frente pero la retiró – Vamos esa bebita no muerde- con un suspiro de resignación posó su mano en la carita de Sissy.
-No madre, no tiene temperatura, ¡ouch!- la bebé jaló un mechón de su cabello nuevamente. Draco miró a su madre en busca de ayuda, ella ahogó una risita al ver que su hijo le reprochaba con la mirada.
-Está bien, no desesperes Draco. Paso dos, ¿le diste de comer?-
-Sí, hace media hora- Narcissa sonrió ampliamente, sabiendo ya qué le pasaba a la pequeña.
-¿Y le cambiaste el pañal?-
-¡¿Qué?!-
-Es una pregunta sencilla, Draco. Has revisado a Sissy-
-Pues en realidad no- dijo un tanto avergonzado.
-Te aseguro que es eso, cámbiala y luego encuéntrame en la entrada, iremos de compras. Por cierto Draco- agregó- he dado órdenes a los elfos de que a menos que sea un caso de emergencia no pueden ayudarte con tu nenita-
-¡¿Mi nenita?!-
-Sí, Draco, tu nenita. Te recomiendo que te acostumbres, es tu responsabilidad-
-Pero madre- se quejó tratando de que ella le ayudara. Guardó silencio casi al instante al ver como ella lo miraba con ojos asesinos –entendido madre- y al instante su rostro cambió a una sonrisa, se acercó y le dio un beso en la frente, le acarició la mejilla a Sissy y salió de la habitación.
-A veces da miedo Sissy- Con una cara de asco le retiró el pañal, aunque se sentía un poco cohibido al verla desnuda ya se estaba acostumbrando al hecho pues la bañaba. Después de limpiarla, la acostó en su cama para ponerle el pañal. Sissy estaba sonriente otra vez.
-Con que eso es lo que te pasaba, si lo hubieras dicho- pero se detuvo, por supuesto que la bebé no podía hablar y esa era su manera de comunicárselo – muy bien Draco Malfoy, ahora hablas con un bebé que no puede entenderte- Sissy levantó sus brazos mientras el chico estaba concentrado en lo que hacía, le puso el talco y lo dejó a un lado en la cama.
-Casi terminamos, si eres todo un experto en bebés Draco Malfoy (modesto ¿no?)- y sonreía satisfecho, el frasco de talco empezó a elevarse.
-Estás muy contenta- dijo al ver como la niña sonreía- pero no te culpo, no todo los bebés del mundo tienen la oportunidad de que las cuide el gran Draco Malfoy, ¿quieres que te cargue?- las manos de la niña estaban alzadas en su dirección, el frasco de talco estaba peligrosamente sobre su cabeza, pero no lo había notado.
-A que soy guapo Sissy, ¿te gusto?- la bebita hizo unos soniditos guturales graciosos y dejó caer sus brazos.
-¡MADREEEE!-
-¿y ahora qué te pasa Draco?- entró Narcissa luego de unos momentos. Después de enfocar su vista en la imagen que tenía enfrente empezó a reír como hace tiempo no lo hacía. El chico estaba cubierto con una capa blanca en todo su pelo y hombros, Sissy reía y el muchacho apretaba sus puños enojado. Un flash repentino lo cegó unos segundos.
-¿Qué haces mamá?-
-Solo es una foto inocente Draco, algo que recordar- dijo entre risas- ahora ve a cambiarte que nos debemos de ir, fíjate como Sissy está más limpia que tú- y con ese comentario salió otra vez de la habitación.
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-Madre no pienso entrar a esa tienda-
-Madura Draco, esto es por el bien de la niña- y entraron a una tiendecita donde vendían artículos de bebé. Dentro había un par de señoras que a él le parecían eran unas viejas que no tenían más que hacer que comprar ropa para sus nietos. Una joven de algunos 25 años embarazada, estaba eligiendo unas ropitas para lo que parecía sería un niño. La dependienta de la tienda se les acercó, era una mujer regordeta y pecosa de cabello pelirrojo y recogido en un moño alto.
-Muy buenos días, ¿es primerizo?- dijo dirigiéndose a Draco, este solo abrió la boca para protestar.
-Sí, es mi primera nieta, imagínese que emoción, hemos venido por unas cosas para ella- le interrumpió su madre antes de que pudiera decir algo y le miró significativamente, como cuando debía guardar un secreto. Pensándolo mejor, su madre tenía razón. Que pensaran lo que quisieran, pero su encargo debía permanecer seguro.
-Oh qué adorable- dijo toda emocionada – vengan acompáñenme- y los guió dentro de la tienda. Su madre se ocupaba de encargarle lo que quería y que lo enviaran a la mansión Malfoy. Draco por su parte, se paseaba con la niña por la tienda viendo una que otra cosa, ella estaba fascinada con lo que veía y él cansado de llevarla en brazos.
-Sabes tendremos que ponerte a dieta Sissy- y la colocó en un taburete especial para niños que había cerca de los artículos de baño. El chico se frotaba los brazos para quitarse el adormecimiento. La niña volvió a mover sus manos juguetonamente en el aire. Draco, sin embargo, estaba muy ocupado atendiéndose a él mismo que no notó lo que pasaba a su alrededor. Pronto un champú, crema y frasco de talco estaba encima de él peligrosamente. Luego de terminar de frotarse miró a Sissy, cuyos brazos estaban extendidos en su dirección.
-¡MADREEEE!-
-¿Y ahora qué Draco?- se acercó Narcissa, seguida de todas las mujeres de la tienda que no tardaron en estallar en risas. Otra vez un flash repentino, cuya imagen era la de un chico cubierto por una mezcla extraña de champú, crema de cuerpo y talco, mientras una pequeña bebé estaba riendo extendiendo sus brazos hacia el chico. Eso sí, quedó con una rica fragancia de jazmín, pero eso solo lo sabrían aquellas mujeres que estaban a su alrededor destornillándose de la risa.
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Se pasó malhumorado el resto del día, su enojo aumentó luego de que su almuerzo quedara encima de su cabeza, que la niña le orinara a media tarde, que por arte de magia (literalmente) su cabello terminara como púas de puercoespín y que durante la cena los cubiertos lo persiguieran alrededor de la mesa. Pero lo que más le irritaba de toda esa situación eran las fotos que su madre se estaba encargando de tomar.
Ya era hora de dormir, Draco salió del baño decidido a cobrarse la humillación que había sufrido durante el día, sacaría a la bebita de su cuna y la colgaría de pies, cuando su madre llegara a causa de los gritos diría que la tenía que cambiar o algo así.
Se acercó a la cuna sigilosamente, pero cuando llegó paró en seco. Sissy dormía plácidamente, parecía un ángel y la visión era tan tierna que hizo flaquear las intenciones que el muchacho tenía. En lugar de eso se acercó a ella y le dio un tierno beso en la mejilla. –Buenas noches Sissy-
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Cerró la puerta luego de mirar esa escena. Caminó con toda la elegancia que poseía hasta su habitación.
-Te tardaste mucho Cissa- le habló la cara de Severus Snape a través de la chimenea.
-Lo sé, solo me encargaba de que las cosas estuvieran en orden-
-¿Cómo le va a mi ahijado?- Sonrió en ese instante recordando todo lo sucedido durante el día.
-Creo que se llevaran de maravilla, aunque no quiera admitirlo le cae muy bien. Sissy le ha estado gastando bromas todo el día, haré un álbum con todas las fotos-
La cara de Snape se contorsionó en una clara mueca de disgusto que no pasó desapercibida a Narcissa.
-¿Qué sucede Severus?-
-No es nada en realidad, ¿Está Lucius en casa?-
-Llegará mañana, ya le he escrito sobre la niña para que no se lleve un susto cuando los vea juntos. Sabes que él suele ser inflexible-
-Sí, ya lo sé. De todas formas si algo llega a suceder no dudes en contactarnos Cissa-
-Lo haré no te preocupes- y la cabeza de Severus Snape fue engullida por el fuego.
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-No, no, no – dijo cuando verificó la hora. 4 de la mañana y Sissy lo acababa de levantar. Se puso de pie y fue hasta su cuna. Se frotó los ojos para poder ver mejor y bostezó estirando sus brazos.
-¿Qué tienes Sissy? Vamos a ver. No hay temperatura- anunció luego de poner su mano en la frente. – No creo que sea hambre ¿cierto? Comiste muy bien. Entonces- dijo con cara de terror- significa que tengo que cambiarte- Sin embargo cuando la revisó estaba limpia.
-¿Entonces qué tienen Sissy? Necesito que me ayudes a saber, aún no conozco una poción para hacer hablar a los bebés- En ese momento un relámpago fue acompañado por un fuerte trueno y los gritos de la niña se hicieron más sonoros.
-Oh, te asustan las tormentas, está bien- dijo cargándola y dirigiéndose a su cama – no hay nada de qué temer- La acostó a su lado, pero ella seguía llorando. Sin saber exactamente qué hacer, simplemente empezó a acariciar su nariz para ver si lograba calmarla – Vamos pequeña, eres muy valiente, no todo el mundo se burla de Draco Malfoy y queda vivo para contarlo. Eres toda una excepción- Después de un rato de mimos y caricias, Sissy cayó rendida del sueño, seguida de un joven rubio que no se daba cuenta de cuánto aprecio tenía por la bebita.
