Capitulo 1
Le llevó al menos 1 minuto darse cuenta de quienes eran las personas frente a ella. Y aun después de haberlos reconocido le costaba creerlo.
- ¿Harry? ¿Eres tu? – Preguntó para tratar de salir de su asombro. Era imposible que fuera Harry Potter, su mejor amigo de toda la vida quien estaba frente a ella. Se suponía que él estaba de viaje.
- Si, Hermione, soy yo… ¿Es que estoy muy cambiado? – Preguntó esbozando una sonrisa tierna, que podría derretir a cualquier persona del sexo femenino. Hermione no supo como reaccionar ante ella.
La verdad es que hacía 1 año que no se veían. Harry se encontraba distinto. Su complexión atlética estaba mas desarrollada. Sus brazos y su espalda lucían mas tonificados. Estaba mas alto que la ultima vez, ahora le sacaba una cabeza de distancia. Su rostro también estaba cambiado. Sus rasgos eran mas marcados y se había dejado crecer una leve barba que le daba un aspecto mas maduro. Lo único que no presentaba cambios eran sus ojos. Seguían con la misma esencia de siempre. Eran los ojos que le transmitían paz y amistad como siempre, escondidos detrás de las mismas gafas de siempre.
Solo que esta vez, en ellos se escondía algo mas.
- Solo un poco… - Alcanzó a balbucear. Se encontraba muy nerviosa después de todo lo que le había dicho la vidente, pero aún mas, después de darse cuenta de que le había realizado una radiografía visual a su mejor amigo de siempre.
"Por favor Hermione, contrólate"
Harry se cruzó de brazos con expresión seria.
- De acuerdo, puede ser que esté un poco cambiado, pero… ¿Es que no piensas saludarme como me merezco? – Hizo un ligero puchero. Ese gesto sorprendió sobremanera a su amiga.
"¿Desde cuando Harry actúa así?... ¡Déjalo ya!"
- Claro que si Harry, ven aquí. – Esbozó una sonrisa sincera, al mismo tiempo que extendía sus brazos hacía él y se fundían en un abrazo. – Te extrañé Harry…
- Yo también te extrañé… no te das una idea de cuanto… - Ambos experimentaron una sensación extraña al escuchar esas palabras. Se soltaron lentamente. – Tu también estas muy cambiada.
- Solo un poco. – Le quitó importancia con un gesto de su mano.
- No lo creo, pero ya hablaremos de eso. – El rubio que estaba a su lado tosió intencionalmente para atraer su atención. – Disculpa. Hermione, ¿Recuerdas a Draco?
Ellos cruzaron sus miradas y se tensaron al instante.
- S-si y no. Digo, sé quien es, pero no nos conocemos. – Explicó.
- Lo cual es algo muy raro. – Acotó Draco.
- La verdad es que si, pero nunca tuvimos la oportunidad de coincidir.
Draco Malfoy es el primo de Harry. Su madre murió cuando él tenía 8 años. Dos años después, su padre volvió a casarse. Su madrastra nunca lo quiso y solo le hizo la vida imposible. Tal era la influencia que tenía la mujer sobre su padre, que a la edad de 14 años, Lucius echó a su hijo de su casa. James Potter, hermano de su difunta madre, intercedió por él y lo adoptó como si fuera su propio hijo, negándole a Lucius la oportunidad de volver a verlo.
Draco pasó mucho tiempo aislado de su familia, y fue Harry quien consiguió, con su amistad, sacarlo adelante. Desde entonces han sido inseparables, pese a tener caracteres completamente distintos.
Hermione por su parte, siempre vivió con su padre ya que a su madre nunca pudo conocerla porque está murió durante el parto. Su padre era el administrador del Haras* de los Potter y el mejor amigo de los Potter y por supuesto, James y Lily terminaron siendo los padrinos de Hermione. Ellos fueron quienes acogieron a Hermione cuando su padre murió.
Pero mas allá de que ambos estuvieran a cargo de los Potter, ellos no habían coincidido nunca.
Hermione era dos años mas chica que Harry y tres que Draco. Ella ingresó a un internado cuando tenía 11 años, exactamente 2 meses antes de que Draco llegará a la Mansión, y salió de allí a los 17, momento en el que Draco cursaba su carrera universitaria en Estados Unidos.
Las circunstancias de la vida los había colocado en caminos similares, pero esas mismas circunstancias los habían mantenido separados… hasta ahora.
- Es verdad… creo que tu no eres muy adepto a las fiestas familiares. – Desde que vivían con los Potter, Draco se había ausentado sagradamente a todas y cada una de las fiestas celebradas en el seno de la familia.
- Es verdad. – Coincidió – No es lo mío… Mucho gusto, es un placer conocerte al fin. – Le dijo extendiéndole la mano.
- Es un placer también. – Una descarga eléctrica los recorrió en el momento en el que sus manos conectaron. Hermione retiró su mano nerviosa.
Harry, que no había notado nada siguió hablando.
- ¿Me presentas a tu amiga?
- Si… Ella es Luna, trabaja en el Haras también es mi asistente. Luna, ellos son Harry Potter y Draco Malfoy, son los hijos de James y Lily.
- Es un gusto conocerlos al fin. Siempre los escuchó nombrar pero empezaba a creer que no existían. – Dijo está en tono de broma para distender el ambiente.
- Pues aquí nos tienes, y esta vez, nos quedaremos.
- ¿De verdad? – Preguntó Hermione ilusionada.
- Así es. Mi pasantía terminó hace 6 meses y me ofrecieron un trabajo estable… pero ya extrañaba demasiado. – "Te extrañaba demasiado" - Además, yo siempre quise trabajar en el Haras. – Explicó Harry
- ¿Y tu Draco? – Preguntó Luna.
- Yo ya he terminado mis estudios y es hora de que comience a trabajar. El tío James me ofreció trabajo. – Explicó.
- ¿Y qué estudiaste? – Siguió con el interrogatorio.
- ¡Luna! – La regañó Hermione por lo bajo.
- No te preocupes Hermione. – Draco le restó importancia al asunto – Estudié administración en Estados Unidos, mi idea es hacerme cargo de la administración del Haras.
- ¡Oh! Eso quiere decir que tu y Hermione podrán recuperar el tiempo perdido. – Draco, Hermione y Harry tragaron en seco – Quiero decir que ahora trabajarán y vivirán juntos. Tendrán la oportunidad de conocerse. – Explicó con mucha lógica.
- Si… creo que si. – Admitió Draco.
- Bien, ya que están hechas las presentaciones… ¿Me puedes explicar que haces tu aquí? – Preguntó Harry extrañado, ya que conocía demasiado bien a Hermione, y al mismo tiempo tratando de desviar el tema de conversación.
- Olvídalo Harry… no sé en que pensaba…
- Creo que mejor nos vamos de aquí, ¿No les parece? – Apuntó el rubio.
- Si, vámonos. ¿Tienen auto?
- Si Harry. ¿Te parece que nos juntemos en el Haras? Nosotras ya vamos para ahí. – Propusó su amiga.
- Ok. Vamos entonces.
- De acuerdo Herm. Habla. – Hermione quería mucho a Luna, era una muy buena amiga y una excelente colaboradora en el trabajo, pero no podía dejar de detestar detalles en ella. Uno de ellos era la percepción que poseía. Luna parecía siempre andar en el aire, pero era capaz de detectar cosas que ni el mas despierto de los habitantes podría captar.
Este, era uno de esos momentos. Decidió que lo mejor era hacerse la desentendida.
- No sé de que quieres que hablé Luna.
- ¿Te dije alguna vez que se nota demasiado cuando mientes? – Preguntó con gesto inocente. Hermione bufó. Luchar contra Luna era una causa perdida.
- ¿Qué quieres saber? – Casi le gritó aquello.
- Solo quiero saber qué sentiste al saber que serán ellos los que se disputarán tu amor.
- ¡Luna! ¡Ellos no…! ¡Son Harry y su primo! – A su entender, eso lo explicaba todo.
- Si, eso ya lo sé. Pero aun así no respondes mi pregunta. – Nada doblega la voluntad de Luna y no para hasta tener una respuesta sincera.
Hermione decidió relajarse. Pese a que a veces quisiera matarla, sabía que Luna era una persona muy leal y nunca le había fallado. Podría confiar en ella.
- Mira Luna. Yo no creo en nada de lo que dijo esa mujer. Quizás los vio entrar y solo… inventó lo que dijo… Si, debe ser eso. – Dijo no muy segura.
- Estás tratando de convencerte a ti misma. – Apuntó – Dime si no sentiste nada cuando viste a Harry. – Pidió.
- Me pone realmente feliz que haya vuelto. Es mi mejor amigo. Ya lo extrañaba demasiado. – Explicó. Luna la miró con expresión interrogante, dándole a entender que no se daría por vencida. - ¡Esta bien, Luna! Si, si sentí algo, pero no te hagas ideas raras…
- ¿Y qué sentiste?
- No lo sé… Un ¿Escalofrío?... Es solo que me tomó de sorpresa lo que Harry me dijo.
- Eso de: "Yo también te extrañé… no te das una idea de cuanto…" ¿A eso te refieres? – Preguntó su amiga con expresión divertida.
- ¿Es que nunca se te escapa nada? – Rió Hermione incrédula. Luna negó con un gesto de su cabeza y con una mueca de autosuficiencia en el rostro. – Pero si, eso…¿Crees que…?
- No lo sé. No conozco a Harry, no sé como se comporta él en general contigo.
- Bueno, él siempre me defendió de todo pero… nunca ha sido de expresar sus sentimientos así…
- Quizás sus sentimientos por ti cambiaron. – Dio esa opción con cierta picardía.
- O quizás él cambió. Existe algo que se llama madurez, ¿Será que algún día te llegará?
- Si, el mismo día que tu aprendas a abrir los ojos. – Replicó en forma irónica. Al ver que Hermione no iba a decir nada mas, decidió continuar. - ¿Y Draco?
- ¿Qué con él?
- Vamos Hermione, no te pongas difícil.
- ¡Ya! Está bien… No sé, cuando lo miré…
- ¿Si?
- ¡Ay Luna! ¡No lo sé! ¿De acuerdo? – Protestó.
- También sentiste algo. – Apuntó.
- Puede ser, pero también puede ser que lo que me dijo esa mujer me dejó trastornada… Lo mejor será que me olvidé de esto, tengo demasiadas cosas en las que pensar como para preocuparme por lo que dijo esa mujer, y te aconsejo que tu también lo olvides. – Su voz sonaba a amenaza.
- Por mi no hay problema… esperaré hasta que tu solita saques el tema. – Rió.
Hermione bufó exasperada. Luna era un caso perdido.
- ¿Qué te pareció? – Preguntó Harry con una gran sonrisa extendida en el rostro.
Draco lo miró sin entender nada. O mejor dicho, sin querer entender.
- ¿Qué cosa? – Preguntó desganado.
- ¡Hermione! Dime, ¿No es hermosa? La verdad es que está mucho mas linda que la ultima vez que la vi, pero eso fue hace mucho tiempo. La verdad es que la extrañaba demasiado. – Miró a Draco que seguía sin decir nada - ¿Es que no piensas decir nada? – Le reprochó.
- No sé que quieres que diga.
- ¡Que qué te pareció Hermione!
- No la conozco. – Fue su respuesta.
- Había olvidado que a veces puedes ser exasperante. Pero de cualquier manera, no vas a cambiar mi humor, estoy demasiado feliz de volver a casa. – Siguió.
- Creí que tu idea era trabajar en alguna estancia de Argentina. Era lo que siempre repetías cuando éramos chicos. – Le apuntó Draco.
- Lo era. Y lo podría haber hecho, los dueños del campo en el que hice la pasantía querían que me quedará y así lo hice durante 6 meses.
- ¿Pero?
- Me di cuenta que, - Sus ojos brillaron al decir lo siguiente – estoy enamorado de ella.
- ¿Q-qué? – Draco se sorprendió al oír eso. - ¿Cómo puedes enamorarte de una persona cuando la tienes a miles de Km de distancia? – Aquello para Draco sonaba inaudito.
- No me enamoré de ella allá, me enamoré de ella cuando aún estaba en Londres… es solo que me di cuenta al tenerla lejos de mi. Te juro que no ha pasado un día sin que piense en ella.
No supo porque, pero oír aquello, le produjo una sensación extraña. Debería estar contento por Harry, si había alguien en el mundo que merecía ser feliz era él, pero sin embargo, el verlo tan feliz, lo irritaba.
¿Qué era lo que había sentido cuando vio aquellos ojos color miel? ¿Y esa electricidad que recorrió su cuerpo al tocar su mano?
Todo esto estaba mal. Él no podía estar reaccionando así. ¡Él no era así!
- Ahora que he vuelto, no pienso seguir perdiendo el tiempo… ¿Te sucede algo? – Preguntó preocupado al ver que Draco tenía un semblante raro.
- No, solo estoy cansado. Quiero llegar ya. No fue una buena idea pasar a saludar a tu amigo.
"Ojala nunca hubiéramos parado en ese lugar, si fuera así yo no estaría sintiendo esto ahora"
- Pero por lo menos pude ver a Herm… estaba tan linda… - Dijo con ojos soñadores.
"Si, lo estaba. Nunca debimos parar…"
Llegaron al Haras media hora después de salir del salón. Éste se encontraba ubicado en las afueras de Londres. Era un lugar verdaderamente bello y tranquilo, alejado de la locura de la ciudad.
La arquitectura original del Haras Dream, correspondía al estilo colonial y se ha mantenido así, durante generaciones. Destaca principalmente la austeridad de su edificación y la simpleza de sus líneas. Era un lugar de ensueño, como su nombre lo indica.
El auto de Hermione fue el primero en aparcar frente a la Mansión. Lily salió a recibirla.
- Hermione, ¿Cómo ha ido todo? – Le preguntó su madrina al tenerla a su lado.
- Bien. – Dijo nerviosa, pero antes de que Lily pudiera notarlo ella cambió de tema – Te he traído una sorpresa.
Lily la miró interrogante.
- ¿Qué cosa?
- Mira hacia allí. – Le señaló con el dedo un auto que se acercaba hacía ellas. Lily comenzó a dar saltitos de emoción al darse cuenta de quienes eran.
- ¡No puede ser! Luna, ve a buscar a James por favor. Se pondrá feliz.
- Enseguida lo traigo. – Contestó la chica y salió corriendo hacia el interior.
- ¡Son ellos! – Exclamó feliz.
- Si, ya están de vuelta.
El coche estacionó detrás del de Hermione y de él bajaron los dos chicos. Harry fue el primero en correr hacía su madre, a la que abrazó con fuerza y levantó del piso por el envión.
- ¡Mamá! ¡Te extrañe mucho!
- ¡Yo también, hijo! – Lo miró de arriba abajo una vez que se separó de él. – Estás enorme, es increíble. – Harry sonrió con orgullo.
Lily desvió la vista hacía el costado y divisó a Draco.
- ¿Tu no piensas saludar? – Le reprochó poniendo las manos sobre sus caderas.
- Claro que si tía. – Le sonrió tímidamente. Hermione reparó en este hecho y no pudo evitar quedarse mirándolo embobada. Solo reparó en el hecho cuando sintió la mano de Harry sobre su cintura. Este la miró totalmente feliz y ella no pudo evitar sonreírle al mismo tiempo que se perdía en sus ojos
- Tu también has crecido. Pero sobre todo, estás muy guapo Draco. – Le decía todo esto sujetando sus mejillas.
- Gracias tía. – Dijo este sonrojado. Solo en ese momento divisó a Hermione que lo miraba con una leve sonrisa en los labios. Por primera vez desde que se la encontraron en el salón, pudo esbozar una sonrisa sincera.
- ¡Explícame adonde vamos Luna! – Exigía James, mientras era arrastrado por Luna hacía el exterior de la casa.
- Solo sígame, confíe en mi, no se arrepentirá. – Le decía está.
- ¿Pero- No pudo continuar su pregunta porque los vio - ¿Harry? ¿Draco?
- ¡Papá! – Gritó Harry, y pese a que le hubiera gustado evitarlo, se separó de Hermione y corrió hacía él.
- ¡Harry! Pero… ¿Qué hacen ustedes aquí? – Decía mientras abrazaba a su hijo.
- ¿No te alegras de vernos?
- Pero qué dices. Claro que si, ven aquí Draco. – Llamó a su sobrino para abrazarlo tan fuerte como a su hijo. Para él, Draco era su hijo. - ¿Cómo estás?
- Muy bien. Gracias.
- Siempre tan educado tu, no cambiarás nunca… Pero mírense, están… - No le alcanzaban las palabras para describirlos. – Me alegra que hayan vuelto.
- ¿Por cuánto tiempo se quedarán esta vez? – Preguntó Lily sin querer hacerse grandes ilusiones. Los chicos solo hacían visitas cortas.
- Por tiempo indefinido. Ambos venimos con la idea de trabajar en el Haras de una vez por todas. – Informó Harry.
- Eso es genial. – Coincidieron Lily y James.
Luna miró a Hermione de manera significativa.
- Bueno, pasen y pónganse cómodos, dentro de poco será hora de comer y quiero tenerlos a todos en la mesa como una verdadera familia. – Pidió James – Y eso también va para ti Hermione, nada de trabajo por hoy, déjalo todo para después.
- De acuerdo. - Aceptó está, quien vio escapar sus chances de evitar el encuentro con los dos chicos.
Luego de que los chicos se hubieran acomodado en sus respectivas habitaciones, todos fueron llamados a comer.
En la mesa se encontraban James y Lily. James en la cabecera y Lily a su derecha. Hermione se encontraba a la izquierda de su padrino dejando un lugar vació.
De los chicos, Harry fue el primero en bajar y James le otorgó el lugar al lado de Hermione. El muchacho avanzó hacía ella, y no pudo evitar sentirse contento por la disposición. Hermione también se tensó ante la proximidad de su amigo.
Draco al llegar, ocupó el asiento al lado de su tía, quedando de frente a Hermione. Sus miradas conectaron y durante un segundo, ambos perdieron noción del tiempo.
- Disculpen la tardanza. – Dijo Draco.
- No te preocupes. Molly, ya pueden servir. – Informó James. Molly Weasley era el ama de llaves desde hacía años. Su marido, Arthur, era el capataz. Ambos vivían desde hace mucho tiempo con los Potter y eran los empleados de mayor confianza del Haras. Tenían 7 hijos, pero solo dos continuaban viviendo con ellos: Ronald y Ginebra.
Mientras las sirvientas servían la cena. Se fueron poniéndo al corriente de sus vidas. James les explicó como funcionaba el Haras, aunque el cambio de personal había sido prácticamente nulo.
- Como sabrán, la temporada empieza en menos de 3 semanas así que estamos dando los últimos retoques. Por suerte hemos logrado excelentes adquisiciones este año. Creo que tenemos todas las de ganar.
Los Potter competían en carreras de caballos. El Equipo "Dreaming Competición", era uno de los mas respetados del país. Siempre se destacaba en los primeros puestos de las competencias y hacía 3 años que permanecía como el mas ganador.
Siempre habían conseguido contratar a los mejores jockeys y adquirían los mejores sementales de carreras del mundo.
- Como siempre últimamente. – Acotó Harry.
- Si, por suerte es así. – Convino James – Pero eso se debe a que trabajamos duro para conseguirlo.
- Aún falta un miembro en el equipo. – Intercedió Hermione - ¿Han logrado hallar a alguien?
James miró a Lily riéndose.
- Si, ese puesto ya está cubierto. La persona elegida, llegará en unos días. Ahora, - Cambió de tema rápidamente. – debemos determinar lo que harán ustedes dos. – Dijo refiriéndose a Harry y a Draco.
- Tu dirás.
- Pues bien, he pensado que lo mejor va a ser que ustedes vayan integrándose al trabajo de a poco. En los últimos tiempo el Haras ha crecido mucho, y deberán acoplarse al ritmo de trabajo del resto. Harry, tu estarás bajo las órdenes de Arthur, él es el que te guiará en todo lo referido a los caballos y su cuidado, además, él me ha planteado ya que planea retirarse en poco tiempo así que, si todo sale bien, y aprovechas la oportunidad, tu podrías ser el próximo capataz.
- Eso seria estupendo. No te preocupes papá, haré todo lo que él me diga.
- Eso espero. Además, Hermione podrá ayudarte también. Nadie conoce tan bien a los animales como ella. – Apuntó James.
Hermione se tensó al escuchar la propuesta de su padrino. No creía que trabajar con Harry trajera buenos resultados.
- ¿Qué opinas Herm?
- Es una excelente idea. – Mintió. Harry le sonrió sinceramente y le dio un ligero apretón de manos.
- En tu caso Draco, trabajarás con Snape, él te enseñará todo el movimiento del lugar. Se pondrá muy contento de tenerte como su asistente, hace tiempo se queja de que es mucho trabajo para una sola persona.
- ¿Y por qué no han contratado a alguien para que lo ayudé? – Preguntó confuso.
- El problema es que nadie ha soportado trabajar con él mas de dos horas seguidas. – Apuntó Lily.
- ¿Tan malo es? – Draco comenzaba a preocuparse.
- Severus no es malo. – Intervino Hermione – Es solo, un poco exigente. – Le comunicó.
- Hermione ha sido la única persona que lo ha soportado, incluso en momentos en los que ni yo mismo puedo hacerlo. – Explicó James.
- ¿Tu eres su asistente? – Le preguntó Draco.
- No, para nada. Yo soy la veterinaria. Es solo que últimamente también ayudo a Severus, el trabajo se ha acumulado mucho.
- Snape ha tratado de convencer a Hermione para que sea su asistente pero ella no ha querido aceptar.
- Lo mío son los animales. – Aclaró.
- Y por lo que veo los números también, no es fácil manejar un Haras.
- Mi ahijadita aquí presente es muy inteligente. – Acotó Lily orgullosa.
- Eso veo. – Convino Draco sonriéndole.
Harry quien contempló toda la escena no pudo evitar sentir celos por la forma en la que ellos se entendían.
- Creo que sería una buena idea que acudas a Hermione mientras te acoplas, sobretodo para que te explique como hace para trabajar con Severus. – Propuso Lily.
- Me parece una buena idea. – Aceptó Draco. – Siempre y cuando ella esté de acuerdo.
"¿Y cómo se supone que podría negarme sin levantar sospechas?"
- Si, claro. No habrá problemas con eso.
- Perfecto. Ya que todo está arreglado, empiecen a comer. – Concluyó James.
"Bien, ahora si, ¡Trágame tierra! Si lo que pretendía era permanecer lejos de los dos, eso definitivamente va a ser imposible… Ok, bienvenida Hermione… a tu infierno personal"
* Haras: Criadero de caballos.
Acá estoy de vuelta, (aunq debería estar estudiando pero, ¿Cómo se le dice q no a las musas?)
Espero q les guste el cap, es introductorio, asi q no hay mucho, pero es necesario para adem¡ntararnos en la historia.
Gracias a todos los q leyeron el anterior y a lso q siguen leyendo...
gracias a los q me siguen de "Tu y yo"... ahhhh, ya terminó, aun m cuesta creerlo...
Espero actualizar pronto...
Besos, Val!
