Hijo
Sonrió hipócritamente ante todos los flashes que capturaban el momento de la conferencia de prensa acerca de la seguridad en Tokio. Saludó, sonrió y guiñó el ojo coquetamente para seguir con la misma mentira de todos los días. De algo estaba seguro y era que toda esa gente que se encontraba frente a él, no sabían lo que realmente sucedió años atrás.
- ¿Alcalde, qué relación tiene con Brick Utonium? - preguntó un reportero.
- Por supuesto que es como el hijo que nunca tuve, al igual que mis otros dos muchachos Butch y Boomer Utonium.
- Brick, ¿alguna novia de la que quieras hablar? - indagó otro personaje.
Y esa pregunta fue suficiente para irritarlo hasta el punto de apretar fuertemente los puños, acción que no pasó por desapercibida del Alcalde. El hombre canoso le tomó la mano en señal de apoyo y negó con la cabeza para que silenciara.
- Mi hijo por el momento no ha pensado en eso, en estos momentos lo primordial es la seguridad de los habitantes de Tokio.
- Pero ya es momento de que comiencen a pensar en su futuro, el índice de delincuencia en la ciudad a disminuido considerablemente. Muchos creemos que ya es momento de agradecerles por todo lo que han hecho por nosotros los ciudadanos y queremos que los héroes de la ciudad decidan seguir con sus propias vidas - argumentó el primer reportero.
Brick sonrió divertido, aunque por dentro la ira lo consumía vivo. Hablaban de agradecer y seguir con una vida, cuando años atrás los habían marginado por ser quienes eran.
- No se preocupe por eso señor, aún no ha llegado la indicada - contestó serenamente el líder de los RRBZ.
Muchos soltaron expresiones de sorpresa y otros murmuraron la respuesta. Él simplemente decidió levantarse y despedirse con un saludo de mano para luego salir volando del lugar como ya era costumbre cuando daba por terminada la sesión de preguntas. Y todos los del mundo del espectáculo lo sabían así que poco a poco se fueron retirando del lugar. El Alcalde no perdió el tiempo y caminó en dirección a la limusina que lo esperaba afuera.
Mientras tanto el pelinaranja voló abiertamente por los cielos para despejar su mente de una mujer que había regresado a sus pensamientos después de fingir que nada había sucedido. A veces se preguntaba por qué había desaparecido sin decir nada, por qué lo había dejado por otro imbécil que ni siquiera valía la pena, por qué después de esa noche ella había cambiado demasiado.
Se detuvo en un pequeño parque a las afueras de la ciudad en el lado norte y se dejó caer sobre el verde pasto del lugar. No le importó ensuciar el traje de vestir de fino y costoso material. Admiró por unos segundos las estrellas resplandecientes que adornaban bellamente la noche y sonrió. Cerró los ojos recordando miles de escenas vividas junto a ella. Él y ella recostados sobre el techo del laboratorio del profesor Utonium admirando las estrellas, bañándose en la piscina, volando por el cielo sin problemas, viajando a otros lugares del mundo, escapando de las horas de clases para ir al parque de atracciones, las noches que él dormía con ella sin que sus padres se enteraran. Lo besos que tanto gozaban y los gemidos que protagonizaban. Todo había sido una ilusión. Todo había sido una mentira. Ella solamente lo había engañado y usado. Una semana antes de que desapareciera, ella lo evitaba y prefería irse junto a Randy Finkleman. Eso le enojó pero decidió pensar en una buena explicación para todo lo sucedido, y el día que había elegido para hablar las cosas, ella desapareció de la faz de la tierra. Había huido de casa y su familia lo había tratado muy mal, incluso le dijeron que hubiera sido mejor si ella no lo hubiera conocido.
Nunca entendió el objetivo ni la razón de aquellas palabras, sin embargo, no le afectó. Se había acostumbrado a los malos tratos.
La llegada de una pequeña pelota de basketball junto a su hombro derecho le hizo regresar a la realidad. Se recostó sobre ambos codos y miró extrañado el objeto redondo. Que él supiera, no habían canchas de basketball en el parque. Unas risas traviesas llamaron su atención y elevó la mirada. Grande fue su sorpresa al ver a dos gemelos correr en dirección a él. La sorpresa fue principalmente porque eran de cabellera extrañamente naranjas y ojos rojos, podría asegurar que hasta eran sus hijos o posibles hermanitos por la edad. Parecían tener casi cuatro años y sus piernas corrían todo lo que aguantaban.
Uno al parecer era más rápido que otro, así que solamente uno llegó primero a su lado y tomó la pelota, pero inmediatamente la soltó para luego romper en carcajadas al ver a su hermano caer boca abajo contra el pasto. Brick no supo cómo reaccionar ante las nuevas presencias, ambos niños se parecían a él...
- Eres un tonto Masato - dijo entre risas el niño a su lado.
Tanta fue su risa que terminó por caerse con las manos en el estómago del dolor que le ocasionaba reír de su gemelo. Mientras que el otro niño, ahora reconocido como Masato, se levantó con los ojos llorosos y corrió en dirección al que reía y lanzarse sobre este para comenzar una pelea de hermanos.
Se sintió incómodo de la rara situación. Se levantó del pasto y cargó a Masato entre sus brazos para que dejaran de pelear.
- Suélteme - exigió el niño mientras se retorcía entre los brazos del hombre pelinaranja -. Suélteme ancianito.
Ese fue un punto bajo para su ego, nadie se había atrevido a llamarle "ancianito" porque claramente no lo era, tenía todos los atributos que cualquier hombre de cualquier edad, envidiaría en sus plenos veinte.
- Hey - llamó el otro en el suelo.
- Masaru - dijo el niño y eso le hizo abrir sus ojos tan rojos como la sangre -, ayúdame.
- Ancianito, suelte a mi hermano en este mismo momento - ordenó el pequeño.
Ese nombre se le hacía familiar de alguna parte, estaba casi seguro que fue el mismo nombre que él dijo cuando...
- Masaru, Masato, ¿dónde están? - dijo una tercera voz atrás de él, interrumpiendo sus pensamientos.
Giró sobre su cuerpo para saber quien llamaba a los gemelos y se sorprendió de verla ahí, parada frente a él con un semblante preocupado. La reconoció perfectamente pero al parecer ella a él no. Tal vez por la poca luminosidad del lugar.
- Mamá - gritaron ambos niños.
Esa palabra lo heló completamente, dejó de ejercer fuerza en sus brazos inconscientemente.
Masato se soltó de los brazos del chico y cayó al suelo adolorido, pero se sobó suavemente la parte afectada y corrió a los brazos abiertos de la mujer junto a su gemelo. La chica los recibió con un fuerte abrazo y su rostro, antes preocupado, ahora era de alivio.
- ¿Cuántas veces les he dicho que no salgan a jugar en la noche? - regañó sin apartarlos de su cuerpo -. Es peligroso, tienen que avisarle a la niñera o a mí si van a ir a un lugar a jugar.
- Lo sentimos mamá - dijeron a coro los infantes.
Brick no podía dar crédito a lo que veía ni oía. Acaso ella...
Butch se palmeó el abdomen satisfecho. Había comido gratis en el restaurante que había inaugurado en su nombre por ser el más "comelón" de los tres superhéroes más poderosos de Tokio. Ya eran cerca de las diez de la noche y aún se sentía con ánimos de hacer algo más pero aún no decidía qué.
Pasó frente a una joyería y se detuvo frente a la vitrina del lugar. Al parecer era muy lujoso y costoso. Se adentró al lugar sin saber por qué lo hacía y hojeó las miles de pidrecillas brillantes que posaban hermosamente para ser compradas. Una joya en especial llamó su total atención, era muy delgada y fina. De oro puro, con una pequeña esmeralda en el centro. Era un anillo de compromiso.
Miles de recuerdos se acumularon en su mente.
- ¿Busca algo en especial? - preguntó un empleado del lugar -. ¿Algún anillo de compromiso? ¿Le gustó este, gusta que se lo muestre?
El pelinegro negó lentamente con la cabeza y elevó la mirada verdosa, intimidando al joven que lo atendió. Desvió el rostro y salió del lugar completamente furioso, odiaba que esos recuerdos regresaran por un simple anillo. Comenzó a trotar levemente sobre las calles, luego corrió y finalmente elevó el vuelo. Todo el buen humor se había ido al diablo por su maldita curiosidad.
Aterrizó frente a un cine local al sur de la ciudad, justo en las afueras. Iba a dirigirse a la entrada del lugar pero un niño pelinegro pasó corriendo a su lado como si la vida se le fuera en la acción, luego siguió una joven de cabello negro hasta la cintura siguiendo al niño de unos segundos antes, sin importarle el hecho que chocó fuertemente con su brazo, muy pocas personas soportaban un golpe contra él y eso le sorprendió.
- Kojiro, regresa en este mismo instante - gritó la mujer.
Esa voz la escuchó tan familiar que le llamó la atención completamente. Caminó apresuradamente para poder alcanzarla y cuando lo logró, la tomó fuertemente del brazo izquierdo y la obligó a verlo. Era ella...
- ¿Kaoru?
La chica lo miró sorprendida y al mismo tiempo confundida. Abrió la boca aturdida y no hizo nada por alejarse del hombre pelinegro.
- Mamá - gritó una infantil voz.
La chica desvió la mirada en dirección al niño que momentos antes había seguido y eso le hizo analizar la situación.
- Adelántate mi amor, en un momento llego - ordenó la chica.
El niño asintió sonriente y corrió a la entrada del cine. La chica no le regresó la mirada en ningún momento, solamente se dedicó a ver el lugar por donde el pequeño pelinegro se había ido corriendo.
- ¿El niño es tu hijo? - se atrevió a preguntar.
La duda lo consumió. Bajó la mirada a la mano izquierda de la chica, donde un anillo gritaba fuertemente el compromiso de la mujer. La soltó bruscamente, confundido.
- Tú...
- Lo siento Butch, tengo que irme - interrumpió la mujer.
Iba a irse de tan incómoda situación pero de nuevo el chico la tomó bruscamente, esta vez de ambos hombros.
- ¿Por qué? - exigió saber una respuesta a su partida - ¿Por qué me abandonaste?
Kaoru lo observó ofendida y se soltó del agarre enojada.
- Eres un maldito imbécil.
- Ese niño es...
- No... - soltó inexpresiva -, él no es nada tuyo.
- Es imposible, tú...yo...le calculo unos cuatro años, casi el tiempo que desapareciste y el mismo tiempo que...
- Te equivocas, no es nada tuyo, así que déjame en paz.
Giró sobre su propio cuerpo dispuesta a marcharse por segunda vez, pero de nuevo el chico se lo impidió. La enfrentó. Mirada de un verde oscuro versus mirada esmeralda. Se miraron fijamente a los ojos, intentando leerse mutuamente pero ninguno cedió ante el otro.
- Júrame, que no es mi hijo.
Kaoru sonrió burlonamente y dijo:
- Es hijo de Danny Wilson.
Se soltó del pelinegro y se adentró al cine, dejando solo al chico, con una furia desbordante. Por eso, ella merecía la muerte.
Se encontraban sentados uno junto al otro, incómodos por el desafortunado momento. Miyako acurrucó al infante entre sus delgados brazos y sonrió por el rostro dormido de Makoto. Boomer la observaba de reojo y miles de preguntas rondaron por su mente. Sin embargo, un anillo de bodas en su dedo anular izquierdo lo desoriento, acaso ella lo había...
- ¿Cómo has estado? - rompió el silencio.
Miyako enfocó la mirada sobre su persona, con su característico semblante amable e inocente.
- Muy bien - sonrió alegre -, ¿y tú Boomer?
- Supongo que bastante bien - silenció por milésimas de segundos -, ¿por qué?
- Porque es lo más común que se pregunta al encontrarte con un conocido...
- Sabes que no me refiero a eso - interrumpió el rubio -, ¿por qué te fuiste sin decir nada?
Ella no respondió y se aferró disimuladamente al pequeño cuerpo de su hijo, si de algo estaba segura era que no le diría nada al joven frente a ella.
- Nada en especial.
- ¿Fue porque te casaste?
Esta vez la chica sonrió nostálgica y rozó levemente el anillo con la yema de los dedos.
- ¿Es el padre del niño? - agregó inmediatamente.
- Me casé y ahora somos una pequeña familia.
- ¿Quién fue el elegido?
- Takaaki.
Ese nombre fue un golpe a su ego. Entonces ella se había burlado de él, lo había engañado con ese chico. Realmente su vista no le falló, ella si se veía a escondidas con Takaaki. Apretó los puños enojado consigo mismo por ser un tonto e ingenuo, había creído todas las palabras de la chica. Todas esas veces que habían estado solos, ella se burlaba internamente por lo crédulo que había sido.
- ¿Sigue vivo? Pensé que el tipo moriría tiempo atrás - soltó cruelmente.
Miyako lo miró atónita, realmente no se esperaba esa respuesta.
- Lo siento Boomer, ya es tarde y tengo que llegar a casa, cuídate...
La joven se levantó de su lugar elegantemente y le sonrió con dulzura. Sin embargo, Boomer se levantó junto con ella y la tomó fuertemente del mentón, y sin previo aviso la besó posesivamente en los labios, tal vez un beso cruel, o de despedida, o incluso de petición, ella realmente no supo como descifrar la caricia.
Cuando despejó su mente de esos pensamientos, lo empujó fuertemente para separarse del hombre o sino mandaría al diablo el pasado y le revelaría muchas cosas en ese mismo momento, pero recordó lo cruel que el chico había sido con ella y la forma que se había burlado de ella, jugando inhumanamente con sus sentimientos. Había desaparecido para olvidarlo y llevarse a su pequeño fuera del alcance de ese hombre, de ese mundo, del mundo de los superhéroes pero había regresado.
- Aléjate Boomer - dijo con voz fría -, después de casi cinco años no puedes fingir que nada a sucedido.
Acomodó al niño entre sus brazos y tomó su bolso de mano para luego alejarse del lugar, rogando internamente no volver a encontrarse con Boomer. Es cierto que había huido como una cobarde pero no estaba dispuesta a arriesgar su vida ni a su hijo y para ello tendría que volverse fuerte.
violeta5006: Sería genial que en la vida real se vomite arcoiris de colores. Espero te haya gustado la actualización, aunque no fue mucho sinceramente. Disculpa la tardanza. Saludos, y cuídate.
Emily Skywalker: Perdón por dejarlo hasta ahí pero supongo que a sido la introducción, me anima saber que te encantó, por supuesto que seguiré escribiendo. Saludos...
iriii: Si, Brick la quería. Respecto a tu duda, supongo que no aclaré mucho en este capítulo, sin embargo, se irá revelando el pasado con el paso del tiempo. Disculpa la tardanza en actualizar. Saludos...
The butter black: Si, quiero que la historia sea emocionante y al parecer lo he logrado contigo, como te habrás dado cuenta ya actualicé, pero pido disculpas por tardar mucho en actualizar. Saludos...
pato262: Si, ya lo continúe, no te preocupes. Perdón por tardar un mes pero he tenido ciertos contratiempos, de nuevo discúlpame, no esta en mis manos. Saber que te gustaría que siga escribiendo y no solo a tí, me es grato y reconfortante. Gracias por tomarte la molestia de leer todas mis historias y considerar que tengo talento, sin embargo, me hace falta mucho por aprender y es algo que me gusta hacer. No lo dejaré, en serio. Gracias por el ánimo y tus hermosas palabras, me alegraron el día. Ya actualicé, disculpa la demora. Claro, podemos ser amigas, me agradas mucho. Pareces ser una persona entusiasta. Saludos y cuídate mucho.
Nos leemos luego...espero que esta vez si pueda actualizar pronto.
Neith15
