Piensas que matarme será la solución. Tienes curiosidad de cómo te sentirás al hacerlo y lo entiendo perfectamente. Crees que sentirás placer y satisfacción. Quieres sentirte cruel, sádico, poderoso y fuerte como yo por unos momentos. Quieres comprender el porqué de mi comportamiento. Entender que me hace diferente. Sé que resulta excitante para ti la manera en la que quieres verme morir a tus pies.
No te coaccionas por los remordimientos. No te interesa la autoridad. Te dispones a mentir, engañar, extorsionar, dañar y degradar hasta el punto de sentirte libre para acabar con mi vida.
Cree que acabando con mi vida el sufrimiento desaparecerá? Hahaha, Patrick. Estás muy equivocado. Matarme sería el principio de tu final. Sin mí, no eres nadie. Sin mí, no valdría la pena seguir viviendo. Si lo haces, ya no tendrás a quien amar, ni a quien odiar.
Te advierto que si me matas todo se congelará. Cada segundo se volverá una eternidad. Pedirás que haya sido un sueño. Tu propia mente no te dejará en paz. El bloqueo temporal dará paso a un mar de preguntas tormentosas. Los cómos y los porqués se van a disminuir a un incesante, "Que has hecho?".
Trataras de justificarlo una y otra vez para tratar de mantener tu cordura.
Adelante, Patrick. Hazlo. Te reto.
Solo que antes mírate al espejo y dime que es lo que ves.
Me da gusto saber en lo que te he convertido.
