Prólogo 2: Fin de una era

La verdad es que me sorprendió lo mucho que me afectó la muerte de Kelda.

Como malvado Overlord pensaba que me importaba un comino lo que le pasase a todo el mundo. Sí, siempre había preferido esclavizar antes que matar a mis súbditos, sin embargo nunca había tenido problemas con lidiar con mis enemigos.

Lo único que me calmó lo suficiente como para pensar racionalmente fue su promesa de que tenía una manera de corregir lo ocurrido y devolverme a mis queridas, pero que primero debía restaurar el control en mi dominio.

Me pasé el resto de la noche recorriendo furioso y… triste el Averno, matando todo Gnomo superviviente que aún no había escapado y juzgando a los esbirros. Unos cuantos viridios habían permanecido ocultos a la espera de atacarme por sorpresa. Agradecí enormemente el hechizo de escudo que mi padre me había enseñado.

De los más viejos, independientes e inteligentes, únicamente Mortis (un zarco encargado del criadero arcano, desde la creación de nuevos esbirros hasta de capturar temporalmente y resucitar las almas de los muertos) me era completamente leal y no tenía nada que ver con la traición de Gnarl.

De hecho él también estaba bastante enfadado ante la acción de los otros en mi contra.

- Esas no son acciones propias de un esbirro -explicó su enfado-. Los esbirros nacemos, luchamos, servimos y morimos por el Overlord. Así somos y así seremos siempre. Es una necesidad vital para nosotros.

- ¿Y cómo Gnarl y los otros pudieron entonces ignorarla? -había preguntado enfadado.

- … cuando hay más de un Overlord, cada esbirro elige a quién ser leal. Como no puede haber más de uno, ambos Overlord deben combatir hasta que sólo quede uno.

- ¡No hay un segundo Overlord! -exclamé.

- Hipotéticamente hablando… habrá otro Overlord cuando tú mueras. Gnarl eligió ser leal a ese "futuro" Overlord. Y por el bien de ese "futuro" Overlord tú debías morir para que "él" obtenga tu poder lo antes posible.

Me quedé callado unos instantes sopesando dicha información.

- ¿Y cuál es tu opinión?

- El Overlord actual es lo único que importa.

Durante los siguientes días aislé el Averno completamente del exterior, tanto mágica como físicamente. En un principio quise liderar expediciones para exterminar a todos los "rebeldes" que habían surgido tras la conquista de mis dominios, sin embargo mi padre me advirtió que de hacerlo algunos de los instigadores se esconderían a la espera de otra oportunidad. Que para hacerlos salir lo mejor era hacerles creer que los 'héroes' habían conseguido matarlo.

Viendo la lógica en ello y queriendo vengarme del resto de conspiradores, ordené a todos mis esbirros reparar y aislar todo y si alguien los capturase en busca de información, debían decir que yo había muerto. De hecho envié alguno al exterior con tareas básicas para que fuesen capturados.

Mientras tanto conversé con mi padre.

Me habló de sus propios comienzos como Overlord, cómo él había sido uno de los 8 héroes que se habían alzado a combatir al 2º Overlord. Y lo derrotaron.

No obstante el Overlord había tenido un as bajo la manga. Él ya era muy mayor, por lo que había planeado y preparado un ritual para poseer un cuerpo joven, fuerte y "digno" de él. Por eso había dejado que los héroes se fortaleciesen y le atacasen. La pelea no había sido más que una prueba para elegir al mejor candidato, y al mismo tiempo debilitarlos para que sus almas no pudiesen presentar batalla.

Durante la batalla, el líder de los héroes, un viejo mago, se dio cuenta de los signos presentes para la realización de un ritual, el cual el Overlord activó.

Me contó como él mismo se había sacrificado para interrumpir el hechizo que estaba realizando y, a pesar de sus heridas, se tiró por un precipicio llevándoselo consigo. Ambos sobrevivieron a la caída, pero con graves heridas mortales, aunque las de él eran menos graves que las del Overlord, ya que lo había usado para amortiguar su propia caída.

Me dijo como los demás héroes lo abandonaron, más preocupados por saquear la Torre Oscura. Sólo uno, el mago y líder de todos bajó, y más que nada a comprobar que el Overlord realmente había muerto. No obstante en cuanto el mago se le acercó, el Overlord, desesperado por sobrevivir, acabó el ritual y poseyó el viejo cuerpo del mago. Y mientras los demás héroes saqueaban la torre, el Overlord se acercó a su viejo cuerpo, lo incineró y luego fue a por él, quién se encontraba inconsciente.

El Overlord había determinado que su cuerpo era el mejor, pero ahora que se encontraba en el cuerpo del mago, requeriría meses o incluso años para adaptarse completamente al cuerpo, expulsar completamente el alma del anfitrión y asimilar sus memorias.

Mientras pensaba en esto tuvo una idea, como venganza contra los héroes que habían osado alzarse contra él (aunque les hubiese dejado en parte), los corrompería y derrotaría desde dentro, fingiendo ser uno de ellos.

Mi padre me dijo como el 2º Overlord colocó sobre él un hechizo para bloquear su memoria y lo llevó a una cámara de éxtasis y curación donde, durante los siguientes 7 años, sus heridas fueron curadas y la magia residual de la Torre Oscura y de los esbirros fortalecieron su cuerpo para que alcanzase su potencial físico y obtuviese cierta longevidad.

Cuando despertó Gnarl, bajo las órdenes del 2º Overlord, le hizo creer que él era el siguiente Overlord, por lo que tenía que acabar con los 7 héroes que habían matado a su predecesor. Y básicamente restauró el viejo dominio del Overlord, acabó con los corruptos héroes para ser traicionado por Gnarl al dejar entrar al mago/Overlord. Se enfrentó a él y lo venció, afianzándose como el legítimo 3º Overlord.

Luego me habló del Dios Olvidado, quién había sido encerrado por la Diosa Madre en su templo dentro del llamado Abismo Infernal. Y como ella también lo maldijo para que nadie pudiese recordarlo y fuese olvidado.

Me explicó que cuando un dios es olvidado pierde la mayor parte de su poder y corre el riesgo de morir. Y que en este caso perdió toda conexión con el dominio de la Diosa Madre (la Tierra). Y al debilitarse su poder sólo alcanzó a anular la maldición y por tanto controlar los Abismos más cercanos al Infernal en el que estaba atrapado. Cuanto más lejanos estuviesen, menos control poseía sobre ellos. Por ello creó tótems especiales que absorbían energía maligna y corrupta y le permitían mantener el control.

Sin embargo, y sin tener idea de cómo, a escondidas Gnarl y el Bufón realizaron un ritual contactar con el Dios Olvidado para acabar con él, ya que no lo consideraban un verdadero Overlord por no ser lo suficientemente "malvado". Le confesó que la mayoría de esto lo aprendió tiempo después.

Crearon una conexión entre este mundo y los Abismos, siendo el Bufón trasladado al templo del Dios Olvidado, quien la aprovechó para crear portales a 4 de los Abismos que aún contralaba. Abismos donde habían acabado 4 de los corruptos héroes y estaban siendo torturados. Al parecer la corrupción de ellos había sido tan grande que había dado mucho poder a dichos Abismos y por ello pudo abrir esos portales con mayor facilidad. Con los portales abiertos atrajo a seres "vivos" que se dispuso a torturar, obteniendo más energía maligna y corrupta para los tótems de control (los seres que acababan en los Abismos por defecto eran seres malvados y muertos, lo cual no genera tanta energía maligna como de torturar inocentes).

Mi padre me dijo que entró en los Abismos a sacar a sus "súbditos" que habían querido "escapar" de él, cuando realmente aún no les había hecho nada más que salvarlos de la tiranía y corrupción de los héroes. Se hizo con el control de los tótems y se los llevó a su Torre, y después los usó para abrir el portal al Abismo Infernal, que sin saberlo era lo que el Olvidado quería.

Entró en el Abismo para cortar de una vez por todas la conexión, y se enfrentó al debilitado Dios, quien, ahora que el portal estaba abierto necesitaba una última cosa para escapar: una poderosa fuerza vital que temporalmente aumentase y alterase su propia "vida" y así sobrepasar los hechizos impuestos por la Diosa Madre.

No obstante él perdió. Y como acto final de venganza antes de morir provocó que gran parte de su dominio se derrumbase. Al mismo tiempo la conexión creada por el ritual de los esbirros y mantenida por el poder del Olvidado empezó a perderse. Hubiera podido escapar si no fuese por el esbirro bufón traidor, ya que tras la muerte del Olvidado él era el único que mantenía abierta la conexión desde el lado del Abismo y le dejó en la estacada saliendo antes que él y cortándola de golpe.

Me contó que desde entonces estuvo atrapado allí. Que lo primero que notó fue la pérdida de conexión con el Núcleo Vital, lo que significaba que había dejado de ser el Overlord. Y sin el Núcleo Vital la mayor parte de su magia había desaparecido. Sin él sus reservas mágicas eran apenas suficientes para darle poder a su armadura mágica. Se dio cuenta de su debilidad y dependencia a su magia y a los esbirros.

Luego me explicó que descubrió que, con la muerte del Olvidado él se había convertido en el Señor del Abismo Infernal, aunque la mayor parte estuviese ahora en ruinas. Cómo lo exploró de rincón a rincón, como encontró la biblioteca del Dios y devoró los tomos llenos de sabiduría ancestral y muchos otros escritos por el propio Olvidado para lidiar con el aburrimiento de estar encerrado sin nada nuevo que hacer.

A partir de dicho conocimiento aprendió a usar los tótems que había traído a este Abismo como fuente suplementaria de poder. No era lo mismo que el Núcleo Vital pero le permitió restaurar el Abismo Infernal y "moldearlo" en cierta medida.

Estudió y aprendió muchos conjuros y magias distintas que el Olvidado había escrito y probado en un intento de escapar, todas en vano ante el poder de la Diosa Madre. Sin embargo él no era el Olvidado. A él no le afectaba la potente maldición de ella. No obstante no podía abrir su propio portal porque no era lo suficientemente poderoso.

Pero pudo usar otras magias, como la de la proyección astral. El espíritu del Olvidado tampoco podía salir del Abismo, sin embargo él sí que podía. Así que como espíritu viajó por el mundo. No podía interaccionar ni ser visto, pero observó y aprendió todo lo que pudo.

"Fue así como presencié muchos acontecimientos de tu vida, hijo" –me dijo-. "No sabes lo orgulloso que me sentí al verte derrotar a ese "Emperador".

Quizás en otro momento hubiese sentido alegría ante el hecho de que mi padre hubiese velado por mí, como siempre había querido en mi infancia; sin embargo estaba demasiado afectado por la muerte Kelda para inmutarme.

Me contó que otra cosa que el Olvidado intentó fueron los viajes en el tiempo. Había ideado un ritual que permitiese que su espíritu viajase en el tiempo y se fusionase con su yo más joven. Pronto descubrió el principal problema: no podía fusionarse con su yo del pasado si éste era más poderoso de lo que él lo era actualmente. Y gracias a la maldición de la Diosa Madre no podía hacerlo antes de la maldición y exilio. Motivos por los que abandonó dicha idea.

Mi padre me explicó que sabía que no podría fusionarse con su yo joven cuando era el Overlord ya que con la conexión con el Núcleo Vital era mucho más poderoso de lo que era ahora. No obstante planeó fusionarse con su yo de "antes" de convertirse en el Overlord.

Sin embargo descubrió otro problema: con el ritual no podía viajar más allá de la primera vez que él había aparecido en el mundo en el que se realizaba el ritual. Para el Olvidado eso no era problema, pues muchas veces había visitado en el pasado el templo en el que quedó atrapado. Pero para él significaba que lo más atrás que podía viajar en el tiempo era el momento en el que entró por primera vez en el Abismo Infernal, y no podía fusionarse con su yo joven hasta que éste se quedó atrapado y perdió la conexión con el Núcleo Vital.

Me dijo que aprovechó para salvar a los pocos esbirros que habían quedado atrapados con él pero que habían muerto la primera vez por causa del derrumbamiento.

Del grupo de esbirros que había venido con él al Abismo la mayoría o murió o consiguió escapar. Sólo quedaron atrapados con él 13 esbirros: 5 zarcos (azules), 4 parduzcos (marrones), 3 bermejos (rojos) y 1 viridio (verde). Con el tiempo, al estar alejados de sus respectivos criaderos, fueron perdiendo color y ganando inteligencia, aunque no comparable a la de Gnarl o la de otros que llevaban siglos fuera de los criaderos. Los parduzos se volvieron de un color blanco/grisáceo parecido al de Gnarl. El azul de los zarcos se oscureció bastante y se volvió menos intenso. El rojo de los bermejos se apagó y se hizo menos intenso. El verde del viridio se oscureció.

A pesar de no ser ya el Overlord, aún era capaz de controlarlos gracias a la gema del guantelete y a su propia magia, que los hacía seguir viéndolo como tal al tener ellos también su conexión con el Criadero Arcano y el Núcleo Vital rota.

Con ayuda de los viajes en el tiempo pudo experimentar en los esbirros sin temor a que muriesen y no poder reemplazarlos. Usando ánima que encontró en el Abismo y su propia magia consiguió hacerlos más fuertes y resistentes. Además de que ahora sólo serían leales a él y no al "Overlord". Ahora estaban compuestos por 100 esferas de ánima cada uno en vez de 1, y no toda del mismo color. Probó distintas combinaciones para mejores resultados:

Me resumió algunos de sus descubrimientos: Con ánima zarca, un 10% les permitía "no ahogarse" al tocar agua. Un 20% mejoraba su inteligencia y capacidad de aprendizaje. Un 30% provocaban que sus ataques fueran parcialmente mágicos, por lo que podían entonces atacar criaturas completamente mágicas e inmunes a ataques no mágicos (como fantasmas). Además también adquirían cierta inmunidad a la magia según el porcentaje. Un 60% les permitía "nadar" y un 80% les permitía absorber magia. Necesitaban al menos un 80% para ser considerados "zarcos".

Con ánima parduzca, un 10% mejoraba sus cuerpos físicos. Un 30% aumentaba su tamaño (hasta medir lo mismo que un humano), aumentando su fuerza considerablemente. Un 50% mejoraba aún más su velocidad y con un 70% adquirían el conocimiento innato para usar cualquier arma (lo más común es que sólo procurasen clavar las partes afiladas en el enemigo, ahora sabían usar las armas correctamente). Se necesitaba un 70% para ser considerados "parduzcos".

Con ánima bermeja, un 10% mejoraba su puntería, un 20% mejoraba sus sentidos (sobre todo la vista), un 40% los hacía inmunes al fuego y un 70% les permitía generarlo. A partir de este porcentaje se les podía considerar "bermejos".

Con ánima viridia, un 5% les otorgaba la capacidad de andar sin hacer el menor ruido, un 15% aumentaba la velocidad de reacción, un 30% disminuía su tamaño sin que ello supusiese menor fuerza o velocidad. A partir del 50% empezaban a oler mal y a poder resistir malos olores y venenos. Y era necesario al menos un 70% para obtener completo sigilo y la capacidad de "desaparecer", a éstos se les podía considerar verdaderos "viridios".

Luego me comentó que, usando los viajes en el tiempo y la proyección astral, pudo explorar mucho mejor los acontecimientos del mundo. Aprendió grandes cosas que estaban sucediendo al otro lado del mundo y pudo volver a ver los sucesos más importantes desde varias perspectivas.

"Y debo decir, que todas las veces que, cuando estabas atrapado en el circo, no te ayudé dándote mi poder para curarte, moriste." -me confesó, provocando que mis ojos se abriesen como platos-. "Dependes del poder del Averno tanto como yo dependía del Núcleo Vital. Yo aún no he logrado paliar mi dependencia. Sí, he entrenado mi poder mágico natural, pero éste se resetea cada vez que viajo en el tiempo. Lo único que permanece igual es el poder que me proporcionan los Tótems de los Abismos. Y por tanto dependo de ellos."

Me explicó como aprendió los requisitos para abrir un nuevo portal que le permitiese escapar: una gran cantidad de poder (equivalente a los 4 tótems que el Olvidado le había "permitido" conquistar para dicha tarea) y una gran cantidad de energía maligna procedente de al menos 4 de los 7 pecados capitales que servirían como "llave" al Abismo Infernal.

Claro estaba que todo eso debía introducirse en un círculo ritual específico. El Olvidado lo enmascaró como una entrada al igual que las otras pero bloqueada a la espera de la llave. Y los tótems, llenos de magia y energía maligna de 4 pecados capitales distintos (Gula, Pereza, Lujuria y Avaricia), al introducirse dentro del círculo del ritual uno después de otro comenzaron el ritual de "desbloqueo".

Sin embargo mi padre me explicó que él no era el Olvidado ni tenía su poder como para controlar otros Abismos de los que recoger energía maligna de los muertos malvados. Así que tenía 2 opciones: o dejaba pasar el tiempo y según entrenaba y aumentaba su magia natural ir controlando lentamente otros Abismos, los cuales no tenían dueño ahora mismo; o buscaba ayuda externa. Y el principal problema que la primera opción le planteaba era que él no era inmortal. No duraría eternamente. Su única salvación por el momento era su capacidad de viajar en el tiempo.

Así que eligió la opción que le quedaba, buscar ayuda externa. ¿Pero como contactar con el mundo exterior cuando su proyección astral era incapaz de intervenir?

Tras mucho buscar encontró un hechizo que permitiría a alguien contactar con un pariente sanguíneo cercano de cierto poder sin importar la distancia y crear una conexión mágica y mental entre ellos. Es así como podía contactar conmigo desde el Abismo Infernal. La pega es que no podía realizar al mismo tiempo la proyección astral para verme. Lo intentó en muchas ocasiones (y teniendo en cuenta que el tiempo no era un obstáculo para él, eso son muchas), pero cuando era joven yo no tenía la suficiente magia como para "escuchar" y después el Averno le bloqueó completamente.

Me confesó que había presenciado mi muerte varias veces, buscando el momento justo para contactar conmigo y salvarme; y que esta era la primera vez que funcionó.

Por último me explicó su plan para salir y al mismo tiempo ayudarme a recuperar a Kelda: si repetía ahora el ritual para viajar en el tiempo, gracias a la conexión creada entre nosotros podría arrastrarme también a mí al pasado si tuviese el poder suficiente, y si yo le transmitía el poder del Averno lo tendría. Además esto produciría que mantuviésemos la conexión en el pasado a pesar de mi juventud, carencia de magia y/o el Averno.

Una vez en el pasado yo podría repetir las cosas, pero con él aconsejándome en vez de simplemente seguir las "recomendaciones" de Gnarl, que siempre habían sido prácticamente órdenes que en mi ignorancia y su forma de hablar yo no había visto.

"¿Y cómo piensas salir?" -pregunté-. "Porque no pienso ser esa 'llave de maldad'."

"No cumples los requisitos" -me replicó para mi sorpresa-. "Curiosamente tu nivel de 'corrupción' no es muy elevado. A lo mucho tienes un nivel alto de 'Arrogancia' por tus acciones malvadas para dominar completamente Glacialia y Luxeterna. Nunca llegaste a realizar actos malvados relacionados con los demás pecados capitales. Además de que no importa ya que una vez en el pasado tu 'estatus' se reseteará."

"¿Entonces…?" -empecé pero me vino la inspiración. Necesitaba una gran fuente de poder y a alguien tan corrupto que hubiese cometido una cantidad desproporcional de acciones malignas, alguien como…- "Solarius."

"Exacto. Seguí con detalle la vida de ese elfo idiota. Su Envidia por los demás que tenían magia cuando él no, lo llevó a traicionar a los seres mágicos, a esparcir los rumores sobre la maldad de estos y a capturarlos para extraer su magia. Su Ira fue lo que le llevó a torturarlos en el circo para verlos sufrir. Su Avaricia por conseguir más y más magia, llevando el exterminio y esclavitud de todo ser mágico más allá de lo que realmente necesitaba para su plan. Su Gula cuando empezó a 'consumir' dicha magia para alterar su cuerpo y nunca era suficiente, siempre quería más de lo necesario, llegando a experimentar en multitud de hombres para comprobar los límites de dicha 'consumición' más allá de lo necesario para obtener un cuerpo mágico potente. Su Lujuria por la Ninfa Reina, que fue lo que le llevó a traicionarla en el último refugio cuando ya no era siquiera necesario y ello le llevó a sacrificar a cientos de soldados y ciudadanos en el fango mágico. Su Arrogancia por convertirse en Emperador y someter a miles y esclavizar a muchos más. El único Pecado de que se podría decir que nunca mostró fue Pereza."

"Y en la batalla final, con toda aquella energía mágica reunida…"

"Exacto. Y por si no fuera suficiente te voy a ayudar a crear un nuevo tótem que irá absorbiendo la energía maligna y corrupta de aquellos a los que mates…"

"… como los Gobernadores de Glacialia y Luxeterna, además de muchos ciudadanos "nobles" del imperio." –terminé por él.

"Sí. Además de que eres necesario para activar el ritual desde fuera. Tenlo por seguro, no voy a traicionarte. Si no crees que sea porque soy tu padre, al menos cree que es porque eres mi única posibilidad de salir de aquí."

"¿Por qué debería hacerlo? ¿Qué me impide decir que acepto y después negarme? Soy el Overlord, estoy acostumbrado a coger lo que quiero y al cuerno las represalias."

"Lo sé, lo he visto. Se nota que estás demasiado influenciado por Gnarl. Sólo a él le gusta esa actitud que a largo plazo sólo da problemas."

Me di cuenta de que tenía razón. Siempre había actuado de esa manera porque buscaba la aprobación de Gnarl. Cerré los ojos con enfado hacia mí mismo. No había sido más que su marioneta. Yo no había sido más que la imagen pública mientras él dirigía el cotarro detrás de las escenas.

"Pero imagínalo. La cara que pondrán él, tu madre, Solarius, tu… padrastro" –murmuró lo último entrecerrando los dientes-. "¡Qué mejor venganza que hacer algo que no esperan para nada. Imagínate sus reacciones al verme de vuelta y ayudarte yo mismo a darles una paliza!"

Me lo imaginé, y sonreí perversamente.

"¿Y después? Técnicamente al salir serás de nuevo el Overlord… ¿Qué te impide combatirme y matarme y hacerte con mi dominio lúgubre?

"… he hecho planes. Primero para ganar poder sin depender de fuentes externas como el Averno, el Núcleo Vital o los Tótems de los Abismos. Luego pienso volver al pasado a justo antes de convertirme yo en el Overlord y obtener mi propia venganza. Todo ello significará que me iré y te dejaré tranquilo porque no ganaría nada conquistando tu dominio. No solo eso, te legaré mis esbirros antes de marcharme si no puedo llevármelos conmigo."

"¿Poder?" –pregunté interesado dados los últimos acontecimientos.

"Explicarlo en detalle me obligaría a contarte mucho de lo que he descubierto, y llevaría mucho tiempo. Sólo debes saber que implica marcharse. Ya habrá tiempo para hablar de ello si aceptas mi plan y me ayudas a salir de aquí."

Yo tenía claro que iba a aceptar. Quería recuperar a mi Kelda y no me importaba el precio. Y al mismo tiempo vengarme contra Gnarl. Sí, ya lo había matado, pero no estaba para nada satisfecho. Ahora que era consciente de cómo había hecho todo lo que me dijo durante casi toda mi vida para que al final me traicionase… su mera muerte no era suficiente.

"Muy bien. Acepto. Estoy deseando volver para poder torturar a Gnarl y escuchar de nuevo sus gritos…"

"¿Torturar? Eso es algo que él haría. Debes castigarlo mentalmente. Negarle el placer de lo que quiere. Es lo que yo pienso hacer cuando por fin pueda regresar al principio."

"¿Cómo qué?"

"¿Qué te dijo siempre que hicieses?"

"Que fuera a causar matanzas, declarar guerras, mostrar mi maldad a todos y que causara caos…"

"Exacto. Debes negarle ese placer."

"Soy el Overlord. Si no hago dichas cosas el Averno no me aceptará si vuelvo al inicio."

"Más mentiras de Gnarl. El Averno, y el Núcleo Vital aceptarán a alguien que sea una fuerza caótica. Caos no es maldad. Deberás realizar algo muy caótico para que el Averno te vuelva a aceptar en el pasado pero que no sea malvado para contrariar al engendro."

"¿Cómo qué?"

"Piénsalo. Es tu venganza después de todo. Ya te daré mis ideas cuando estemos en el pasado. Pero ante todo debes aprender a pensar y decidir por ti mismo sin que alguien te diga lo que hacer. Debemos eliminar su influencia sobre ti."

Se me abrieron los ojos como platos. Tenía razón. Estaba tan acostumbrado a escuchar y seguir las indicaciones de Gnarl casi al pie de la letra que ahora estaba empezando a hacer lo mismo pero sustituyéndolo por mi padre. Esta acción me hizo ganar algo de respeto por él. Si seguía así, entonces sí que lo ayudaría a escapar del Abismo Infernal.

Le pregunté cuándo realizaría el ritual para irnos. Me respondió que primero quería enseñarme algunos hechizos mágicos, además de que tenía que ocuparme del último cabo suelto: El instigador de la rebelión que quedaba.

"¿Sabes quién es?"

"Sí. Alguien que ha proporcionado apoyo mágico necesario para anular tus teletransportes y teletransportar a los héroes."

"¿Quién?"

"… tu madre, al mando de los Centinelas de Solarius que sobrevivieron a tu purga. Ya tiene una nueva idea para el 'Orden' que quiere crear, pero tú estás en medio. Sin embargo tu muerte le hará sentir culpable durante mucho tiempo, ya que en el fondo te quiere. Ello provocará que cometa errores que la harán volver a fracasar en 7 años. Con los años lo intentará un par de veces más, pero como es demasiado mandona y no lo suficiente carismática acabará siendo traicionada por su discípulo dentro de 13 años, corrompido por el ansia de poder y convertido en el siguiente Overlord. O al menos eso hubiese pasado con Gnarl vivo para tentarlo y convencerlo de asumir el título de Overlord y matarla."

Me dejó sin habla. Tanto hablar de cuidarme a la distancia y de prevenirme de este camino para esto. Pero al final llevaría su merecido en uno de los futuros donde yo morí.

"Tú decides que hacer con ella. Dejarla a su bola e irte haciéndole creer que moriste por los héroes, o tenderle una trampa y hacer lo que quieras con ella."

Pensé en ello. Había ayudado en este intento de asesinato contra mí, su propio hijo. Era parcialmente responsable de la muerte de Fay y Kelda. Su primer pensamiento era de matarla para hacerle pagar. Sin embargo le detenía el hecho de que fuese su madre. Esas 2 palabritas le hacían dudar. Ella me abandonó en sus intentos de poner el mundo en 'Orden'. ¿Acaso no lo merecía?

Al final decidí que no. ¿Por qué? Porque Gnarl me diría que la matase. Por ello iba a actuar de forma contraria. ¿Pero entonces qué hacer? ¿Atraparla? ¿O dejarla estar?

"Dijiste que aprendiste multitud de hechizos y magias distintas explorando el mundo y de la biblioteca del Olvidado… ¿no?" -le pregunté a mi padre empezando a tener una idea.

"Siii" -respondió.

"¿Sabes entonces algún hechizo que le obligue a decir la verdad cuando la cuestione sin tener que torturarla?"

"Sí. Conozco unas runas que, colocándolas en una silla, obligan al que se siente a decir sólo la verdad. ¿Qué quieres preguntarle?"

"Primero por qué lo hizo. Después quiero que me enseñe su hechizo de teletransportación, que no parece depender de nada externo como el Averno. Por último quiero saber todo lo que sepa sobre las protecciones mágicas que cubrían Civitas Imperiales y como protegerse de los propios Centinelas."

Mi padre no dijo nada durante un rato.

"Buena idea" -respondió finalmente con admiración-. "Pensaba enseñarte un escudo que debería protegerte de ese ataque mágico de los Centinelas, pero así sabes los específicos y como ellos se protegían de ellos mismos. Cuantas más opciones, mejor. Bien pensado."

Con su ayuda y la de los esbirros construí dicha silla y añadí grilletes mágicos que impidiesen que el sentado se pudiese levantar y si éste intentase usar magia, la absorbiese y la transmitiese a las runas para aumentar su efectividad y potencia. A sugerencia de mi padre también construí varios grilletes anti-magia por si mi madre no estaba sola, ya que era la líder de los Centinelas.

También fui aprendiendo distintos tipos de escudos mágicos para poder protegerme mejor.

El principal que quería que aprendiese era uno que absorbía la magia con la que me atacasen y la usaba para darle más poder al escudo. Según él los ataques de los Centinelas usaban magia para buscar seres mágicos bajo su rango y al encontrar uno creaba una conexión con su magia y la usaba en su contra. Con este escudo podría absorber esa magia inicial e impedir la conexión. Me detectarían, pero no me dañarían.

Otro uso de este escudo sería contra el fango mágico del Páramo Desolado. Mi escudo absorbería el fango temporalmente permitiéndome caminar a mi antojo. Los excesos de magia se irían dispersando a mí alrededor. Con el escudo podría reunir los fragmentos del Núcleo Vital ya al principio sin los zarcos y buscar otros objetos perdidos de la Torre Oscura.

También me enseñó un hechizo de invisibilidad que me entusiasmó completamente. Sin embargo tenía la pega de consumir mi magia rápidamente. Dentro del Averno, con éste restaurando al instante mi maná, podía tenerlo activo permanentemente; pero fuera tendría entre 3-5 minutos por cada uno de mis tótems de maná (tenía 5) y que sin ellos apenas aguantaría 10-15 minutos con mis reservas naturales. Para mejorar el tiempo debía practicar mucho con el hechizo y aprender a controlar mejor mi propia magia.

Finalmente noté como uno de mis esbirros fue capturado y matado. Rápidamente mandé a Mortis que lo resucitase para interrogarle y que me informase. Efectivamente quién le capturó fue alguien con la apariencia de mi madre y le cuestionó sobre mí antes de matarme. También le escuchó decir que ahora esperaría a que la magia del Averno perdiese poder y pudiese entrar para coger los artefactos mágicos y darles un mejor uso.

Con el Averno fingí la 'pérdida de poder' de este al cabo de varios días y la debilitación del aislamiento mágico.

Finalmente llegó el día en que sentí a múltiples seres forzar el debilitado aislamiento mágico y teletransportarse al interior del Averno.

Rápidamente usé mi invisibilidad y activé las trampas que había creado: un gas somnífero no mágico y transparente que, tras un par de minutos en los que trabajaban en desmontar los tótems mágicos que tenía en la sala del trono, los hizo caer como moscas. A través del Averno fortalecí otra vez el aislamiento mágico para que no pudiesen escapar y ordené a mis esbirros que desnudasen a los intrusos y les colocasen los grilletes anti-magia.

Me acerqué a ellos. Eran todos hombres menos mi madre. Y ella era mucho más fea de lo que recordaba. Su cara tenía más arrugas y estaba algo desfigurada. En su espalda lucía una pequeña joroba. Su pelo rojizo se había apagado y tenía varias mechas grises.

- ¿Qué diablos le ha pasado? –pregunté en voz alta.

"Años después de abandonarte usó un ritual para aumentar su poder y potencial mágico a cambio de su belleza" –explicó mi padre-. "Las últimas veces que la viste estaba bajo una potente ilusión que oculta su aspecto."

Ordené a mis esbirros que la pusiesen en la silla y que al resto los mantuviesen dormidos por ahora. Los viridios trajeron una planta que expulsaba la versión básica y visible del gas somnífero (y al que ellos eran inmunes) para mantenerlos inconscientes. Los demás nos fuimos a mis dependencias privadas, que era donde tenía la silla y pensaba interrogarla.

Una vez que estaba segura le lancé un pequeño shock mágico para despertarla.

Una vez despierta, al darse cuenta de que estaba atrapada intentó liberarse, pero paró en cuanto me vio.

- ¿¡Estás vivo!? –exclamó en shock.

- Sí. ¿Cuál fue tu papel en la rebelión y el ataque de los héroes contra mí?

- Fui la que seleccionó y entrenó a dichos héroes –respondió para su propia sorpresa y creciente horror-. A escondidas fui creando la rebelión. Luego ordené a mis Centinelas que les ayudasen a llegar hasta aquí para atacarte. No podía ayudarles en ello directamente porque a pesar de todo eres mi hijo. Sin embargo estás demasiado corrompido por Gnarl y eres un obstáculo para instaurar Orden.

Su expresión era de completo horror ante lo que acababa de confesar.

- ¿Quedan más instigadores vivos de esta rebelión?

- No… -respondió intentando por todos los medios pararse a sí misma, pero en vano-. Todos menos mis Centinelas y yo vinieron a atacarte. Cuando no volvió ninguno temimos lo peor, pero el completo aislamiento del Averno y el que tú no aparecieses a castigar a los rebeldes hizo que buscase algún esbirro al que interrogar. Al escucharlo decir que habías muerto llevándote a todos los atacantes contigo provocó que me relajase y decidiese esperar a que el Averno se debilitase para entrar… ¿Cómo diablos me estás obligando a contarte esto? Recuerdo explorar la Torre Oscura e incluso el Averno cuando tú no estabas y no tenían una silla como esta…

- Un pequeño regalo de padre –respondió con una sonrisa maléfica, dejándola de nuevo en shock-. Ah, ¿no lo sabías? Ha conseguido ponerse en contacto conmigo desde el Abismo Infernal.

- ¡¿Cómo?! ¡Durante mucho tiempo busqué una manera de liberarlo! ¡Incluso abrí portales a varios Abismos distintos y busqué los tótems de control para usarlos como llave, pero no encontré ninguno! Al final tuve que rendirme y concentrarme en mis planes de poner Orden. ¿Por qué no se puso en contacto conmigo?

- El hechizo que encontró requería un pariente sanguíneo. Y mi conexión al Averno se lo impidió hasta hace poco. Según él los tótems fueron creados por el Dios Olvidado para controlar los Abismos y absorber energía maligna. Con su muerte todos se autodestruyeron menos los 4 que padre controlaba. Y que él no era lo suficientemente poderoso para ganar el control de más Abismos a distancia y crear más. Su poder apenas alcanzó para ponerse en contacto conmigo y salvarme la vida durante el ataque de los héroes y la traición de Gnarl.

- ¿Gnarl te traicionó? Sabía que lo haría, al igual que tu padre… ¡Ven conmigo! Juntos podemos instaurar un verdadero imperio de Orden en el mundo…

- ¿Acaso crees que he olvidado tus acciones contra mí? ¿Crees que voy a perdonarte tan fácilmente?

Ella bajó la cabeza. Estaba indefensa. Este era su fin.

- Entiendo… si tienes algo de piedad en ti por tu madre, mátame rápido, por favor.

La miré un rato en silencio.

"¿Mucho tiempo?" -me dijo mentalmente mi padre con cierta sorna-. "Pregúntale cuanto es 'mucho tiempo'. Porque las primeras veces que aprendí a viajar en el tiempo buscaba verla a ella. Y no me gustó lo que vi."

- Y cuando dices que intentaste liberar a padre durante 'mucho tiempo', ¿cuánto fue exactamente?

- … los meses que estuve embarazada de ti -admitió-. Todo indicaba que necesitaba hacerme más poderosa mágicamente para crear alguna conexión, y durante tus primeros años me dediqué a adiestrar mi magia mientras te cuidaba. Sin embargo con el tiempo liberarle se hizo menos importante ya que era menos probable que consiguiese recuperar su dominio en el que pudiésemos poner Orden. Así que me concentré en otras formas.

- ¿Lo amabas? -pregunté-. ¿O sólo lo usaste para esta obsesión tuya de poner 'Orden'?

- Llegué a quererlo, en cierta manera. Era listo, fuerte, guapo y tenía sentido común. Con él podía tener una conversación inteligente y no me menospreciaba por ser mujer. Durante los últimos meses que pasamos juntos lo vi como la persona perfecta con la que alcanzar mi sueño de poner Orden. Sentí amor por él, sí.

"JA. Gracias a mi entrenamiento y conocimiento aprendí de los hechizos que ella había colocado en mí para hacerme más maleable y susceptible a lo que ella dijese" -mencionó mi padre enfadado-. "Pregúntale si yo no era más que un títere para que ella controlase. Si realmente me veía como su 'igual'. 'Sentía amor' dice. ¡Amor basado en una mentira!"

- Amor basado en una mentira -le dije-. Él descubrió los hechizos que pusiste sobre él para hacerlo más maleable y susceptible. En el fondo querías tener el control.

Ella tardó en responder.

- Tenía que asegurarme de que no escogía a mi hermana en vez de a mí -admitió-. Sé que mi hermana era una auténtica belleza, mucho más que yo. Y sabía cómo engatusar a los hombres. Tenía miedo de que la escogiese a ella en vez de a mí.

"JA. A mis ojos Serena no era más que una puta de lujo. Y yo no quería los segundos de nadie, y menos los de 'William el Paladín'. Por eso me quedé con tu madre. Y ahora que ella estuvo con ese bicho raro de tu padrastro, tampoco la quiero. Ya me cansé de esto. Pídele la información que quieras y avísame cuando acabes. Me niego a seguir escuchando."

Dicho eso lo sentí 'abandonar' la conexión.

Decidí no decir nada y simplemente preguntarle a mi madre lo que quería.

Me informó que, para anular el efecto de los Centinelas y no ser afectados por los escudos anti-magia, había creado unos amuletos que escondían la magia de un individuo y la hacían imposible de detectar incluso cuando se usaba. Me explicó en detalle el cómo crearlos. De todas formas mentalmente me hice una nota de quedarme con los que habían traído con ellos los Centinelas.

Luego me explicó los detalles de los escudos anti-magia que el imperio había usado y el cómo hubiese podido desactivarlo desde dentro fácilmente si hubiese podido infiltrarme.

Por último la interrogué sobre sus poderes de levitación y teletransportación. Me explicó que el primero era un simple ejercicio para aprender a controlar la magia de uno, el poder mantenerse en el aire. La teletransportación era un hechizo que todo mago aprendía para escapar a un lugar seguro que conociese muy bien. Además había encontrado un viejo colgante que actuaba como ayuda para la teletransportación, almacenando información detallada de lugares que ya se había visitado para poder ir a ellos sin tener que conocer todos los detalles tan bien. Por desgracia los colgantes memorizaban la firma mágica del individuo que los usaba y si otro empezaba a usarlos se reseteaba y empezaría de nuevo almacenando lugares familiares únicamente al nuevo usuario.

Durante los siguientes días la tuve atrapada y la obligué a enseñarme a realizar todo eso hasta que aprendí a crear yo mismo los amuletos y colgantes, a teletransportarme usando mi propio poder y no los portales del Averno y a levitar a poca altura sobre el suelo.

Al mismo tiempo mi padre me enseñó unas runas especiales que le permitían almacenar dentro de sí mismo objetos inertes y mágicamente menos poderosos que la magia del usuario. Con esto podría llevarme algunos objetos al pasado, como oro (tenía una fortuna de 23.000 monedas aproximadamente), los amuletos y colgantes que había 'confiscado', mis armas y mis armaduras. Mis piedras de hechizos, mis tótems de maná, salud y control de esbirros eran demasiado poderosos mágicamente para poder hacerlo según él. Yo le pregunté si no podía usar la magia del Averno para sellarlos en mí, pero me respondió que en cuanto llegase al pasado y perdiese, temporalmente, mi conexión con el Averno, el coste energético me mataría. A lo mucho podría llevar sellar 1 tótem o una piedra de conjuros de forma segura.

Después de mucho pensar acepté sellar únicamente un tótem de maná. Lo demás lo conseguiría en el pasado pero siempre me había sentido falto de maná.

Luego me dediqué a construir 5 piedras 'especiales' usando algunos de los cristales mágicos que me quedaban. El primero sería el que usaría para ir almacenando energía maligna, y empecé haciendo que absorbiera los cristales oscuros obtenidos tras la muerte de Gnarl. Los otros 4 los usaría para almacenar ánima y llevarla al pasado. Así no tendría que molestarme en matar gnomos o focas de nuevo para conseguirla (lo cual había sido un coñazo). Luego en el pasado la iría transmitiendo de las 'piedras' a los criaderos según necesitase más esbirros (y sin que Gnarl se enterase).

Al crear la primera me di cuenta de que tenía la apariencia de un catalizador de conjuros. Y mi padre me confirmó que lo era. Los catalizadores de conjuros también servían para almacenar distintas energías.

En un momento de inspiración también guardé algunas de las túnicas y 'armas' de los Centinelas, para poder infiltrarme en el imperio más fácilmente. Además viajé a todos los lugares donde los esbirros habían construido portales del Averno y luego me aseguré que el colgante que me había agenciado para mi uso personal había memorizado dichos lugares y pudiese ir a ellos usando mi propio poder. Nadie que me viese dijo nada porque portaba las túnicas de un Centinela que me cubrían completamente.

Otro detalle del que me había dado cuenta es que él parecía estar viendo lo que yo hacía, necesario para guiarme en el proceso de forja o en el aprendizaje de magia tan… detallado que me dio. Le pregunté por ello y me respondió que, concentrándose en nuestra conexión, usaba su experiencia con la proyección astral para ver y escuchar a mi alrededor. Me dijo que si yo practicaba podría hacer lo mismo no sólo con él, sino también con el Averno para observar cualquier cosa que pasase dentro de mi 'Torre' y alrededor de los portales que estuviesen activos.

Finalmente llegó el momento. Liberé a mi madre y le dije que le perdonaba la vida y que podría saquear el Averno a su gusto. No obstante no volvería a saber nada de mí ni de mi padre. Intentó decir algo, pero volví a dejarla inconsciente (al resto de Centinelas ya los había matado).

Me concentré en seguir las instrucciones de mi padre para el viaje, procurando darle todo el poder del Averno posible. Lo último que pensé antes de perder la consciencia (mi padre me explicó que las primeras veces pasaba al no estar acostumbrado) fue:

"Este es el fin de una era. Mañana el Cuarto Overlord renacerá."


Fin del prólogo.