Disclaimer: los personajes de The Lost Canvas no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y de Shiori Teshirogi.
Aclaraciones: AU, TLC, Mini serie de drabbles.
"Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien." – Víctor Hugo
-Y según he escuchado, la niña que vivía en esta casa murió hace muchos años en circunstancias muy extrañas…-relató Dohko con gesto morboso mientras ingresaba a la casa abandonada que se encontraba detrás de la casa de sus abuelos, justo frente a la playa.
Su abuela era la encargada de custodiar la propiedad que seguía sin conseguir comprador debido a los extendidos rumores sobre una supuesta presencia fantasmal.
Shion, por su parte, se dedicaba a observar con desinterés el desordenado y oscuro lugar, dado que el sol empezaba a ocultarse.
-Debes estar bromeando hermano, los fantasmas no existen.-opinó Tenma en un arranque de valentía, ganándose un furtivo asentimiento de cabeza de parte de Yato y Yuzuriha que caminaban a su lado, expectantes a lo que pudiera ocurrir.
-¿Ah no? Entonces acompáñame a la habitación en donde dormía la pequeña Dianne, y ya me dirás si existen o no.-replicó Dohko e inmediatamente los guio hasta la habitación.
Había juguete desperdigados por doquier, cada uno tan destrozado como el otro, y en el centro de la habitación mohosa y sucia habitación, había una cuna de tamaño mediano llena de muñecos de felpa y muñecas de trapo sucios, e inservibles; algunos incluso, habían sido mutilados.
-¡Dianne! ¡Pequeña Dianne! ¡Manifiéstate! ¡Muéstrale al incrédulo de mi hermano que aun habitas en este lugar!-llamó Dohko en tono lúgubre y a viva voz haciendo una serie de gestos extraños con sus manos, erizándole la piel a los tres menores que ya no se hallaban tan convencidos de seguir allí.
De repente, la cuna empezó a moverse provocando que Tenma, Yato y Yuzuriha soltaran gritos de terror puro, que posteriormente se convirtieron en alaridos desesperados en cuanto una risa infantil inundó el lugar. Shion observaba todo a su alrededor de forma escéptica, sin poder creer hasta qué extremo había llegado Dohko.
Los tres niños, completamente horrorizados, salieron a tropezones de la casa con algunas lágrimas rodando por sus mejillas.
Cuando al fin estuvieron solos, Dohko se permitió sonreír y después explotar a carcajadas en cuanto pudo observar el gesto de decepción pura que adornaba el rostro de Shion.
-¡¿Qué?!-expresó el castaño sin poder ocultar la alegría en su rostro.
-¿La cuna?- inquirió el rubio, recibiendo por respuesta un largo hilo de nylon atado a uno de los dedos del castaño.- ¿Las risas?
Dohko hurgó entre sus bolsillos y sacó una pequeña grabadora, que luego de encenderla, reprodujo las fantasmagóricas risas infantiles que habían provocado la huida de los pequeños.
-Ingenioso, ¿no?- propuso Dohko con soberbia, orgulloso de su estrategia. Estaba seguro de que para mañana ya estaría d regreso en su casa.
-No puedo creerlo…-se limitó a musitar Shion abandonando la residencia y dejando al castaño regodearse en las mieles de su maldad.
Las carcajadas de Dohko aumentaron en cuanto quedó a solas, encaminándose de nueva cuenta a la habitación de "Dianne" para recoger las cosas que había tirado para ambientar el lugar. Escuchó el estrépito de la puerta al cerrarse mas no le prestó atención, ocupado en rememorar su reciente travesura.
Silbaba tranquilo mientras recogía, cuando escuchó risas infantiles y corrió a revisar la grabadora que había utilizado hace algunos minutos, notando al instante que la misma permanecía apagada mientras las risas aún seguían escuchándose.
-¡¿Qué demo…?!-fue lo último que se escuchó antes de que el castaño rompiera a gritos al ver como la cuna comenzaba a moverse sin hilo de por medio.
A duras penas logró ponerse de pie y corrió desaforado hacia el exterior de la casa, encontrándose con que la puerta estaba cerrada y no había manera de abrirla. La desesperación inundo su pecho cuando las risas aumentaron, y sin que él pudiera evitarlo, lagrimas empezaron a bañar sus mejillas.
-¡Shion! ¡Shion! ¡Shion! – gritaba el castaño mientras aporreaba la puerta una y otra vez desesperado. - ¡Auxilio, Shion!
Pasarían alrededor de dos horas para que el rubio se decidiera a buscar a su amigo, encontrándoselo recogido en posición fetal tirado en el piso junto a la puerta, con sendos rastros de lágrimas secas, repitiendo una y otra vez un solo nombre.
Dianne.
¡Y eso es todo! Al parecer la jugarreta no le salió del todo bien al de Libra xD
Ojala les haya gustado, es la primera vez que escribo algo de terror, no es mi especialidad, pero una fastidiosa por allí me hostigó hasta el cansancio para que escribiera en este género. Ahora si puedes ir a escribir mi OS con cítricos incluidos xD
¡No olviden sus reviews!
¡Saludos!
