De migrañas y melodías tristes
No hay nada que Tsukishima Kei odie más que las tontas platicas de sus compañeros sobre marcas y almas gemelas, o tal vez si, su propia marca. La detesta, hace que le dé dolor de cabeza y eso de estarla escuchando por lo menos unas tres veces al día, en diferentes tonalidades, le vuelve loco. Es por eso que siempre lleva sus audífonos, para escuchar otra cosa que no sea esa tonta y cursi melodía.
Akiteru, su hermano mayor, le ha dicho que debería estar feliz, que eso indicaba que su persona especial no debía andar lejos y que, quizá, sin darse cuenta ya la había conocido. Kei solo quería que le clavaran algo en el cerebro de vez en cuando para dejar de escuchar esa tonada.
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Algunos días la música en la cabeza de Kei se vuelve demasiado alegre, como escrita en una escala mayor de si bemol, esos días sube el volumen al máximo y espera que al otro lado le de alguna especie de migraña igual a la que sufre él. No funciona. Por más que lo intenta no funciona, lo sabe cuando la música en su cabeza se vuelve tranquilizadora, relajante y se deja arrullar por ella.
Cuando despierta se enfada consigo mismo por haber caído con algo como eso, es entones cuando la tonada cambia, de pronto se vuelve angustiada y Kei sonríe, por fin logro que el otro lado se sintiera mal. Pero, por alguna extraña razón, esto le causa una sensación desagradable en el pecho. "Tsk"
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Esa mala sensación reaparece un día viernes, en medio de un examen, y la melodía en su cabeza es triste, no se da cuenta que su respiración se vuelve errática ni que sus anteojos están empañados y la hoja del examen está húmeda.
Cuando la cabeza se le aclara un poco nota que está en la enfermería, su hermano está hablando con el profesor y la enfermera. La melodía ha dejado de sonar.
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Han pasado dos años desde que las migrañas de Kei cesaron, y aunque lo oculte perfectamente aun piensa en ese día, sabe que la música que toca en el piano mientras esta solo en casa no están ni cerca de parecerse a las que solía escuchar en su cabeza, pero al menos obtiene algo de alivio.
"Niichan"
"Mhm"
"Si… si esa persona ya no estuviera…"
"Estoy seguro de que lo sabrías"
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Tan súbito como se fue, así volvió.
Iba subiendo de volumen, como si se acercara rápidamente. Kei se quedó parado en medio del andén, mirando a ambos lados y de pronto ahí estaba, bajando del tren. Un chico con el que es obvio comparte edad, casi la misma estatura y que tiene las mejillas sonrosadas manchadas de pecas.
¿Y ahora qué?
"Tsukishima Kei" se presenta, solo quiere deshacerse del silencio que hay fuera de su cabeza, la voz le sale extraña como si no fuera suya
"Ya…Yamaguchi Tadashi" responde el de pecas en una voz tan perfectamente armónica como la melodía en su cabeza.
"Tardaste"
"Lo siento, Tsukki"
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Gracias por leer. Continua pronto... espero ;)
NA: No sean timida/os se aceptan comentarios y sugerencias
