Disclaimer:Absolutamente nada me pertenece. Todos los personajes le pertenecen a JK
Pareja:Hermione Granger y Draco Malfoy
Beta Reader: Miss Mantequilla. Simplemente la mejor.
Resumen: Convertida en una deidad vampírica a la corta edad de nueve años, lo único que Hermione Granger quiere es terminar el sexto año sin complicaciones. Pero lo último que imagina es que la tranquilidad y el anonimato que tanto anhela, se verá interrumpido con la aparición de slayers, harpías, profecías ocultas y por supuesto, un rubio inoportuno. Dramione.
BLUE HEAVEN
Parte II
COMO PEZ EN EL ¿AGUA?
Por: Adnat
1.
Un pase, dos, tres y… anotación.
Escucha el silbido final. Y al árbitro preparado para marcar el resultado. Pero lo sabe desde el instante en que lanzó con furia el último balón.
Sabe que la copa es de Hogwarts.
Ve a sus camaradas acercarse con sonrisas plasmadas en sus sudorosos rostros, listos para levantarlo en brazos. Entonces, la algarabía invade sus oídos y no puede escuchar nada más que sus gritos de júbilo.
Acaban de ganarle el partido al Instituto Durmstrang.
La última vez ocurrió exactamente hace 3 años.
Siente que el aire va a escapar de sus pulmones en cualquier momento. Y por un momento sus agarrotados músculos pierden toda fuerza. Cierra los ojos por un instante, saboreando el sonido del triunfo.
Acariciando el título de campeones invictos por segundo año consecutivo. Sonríe involuntariamente y grita con todas sus fuerzas hasta sentir su garganta desgarrándose viva.
—¡Excelente punto, Malfoy! —una voz, casi autoritaria, le grita en medio de la confusión. Abre los ojos intempestivamente buscando con la mirada al dueño de las palabras, pero no lo encuentra.
Tras unas vueltas en brazos, gritos y felicitaciones piden que lo bajen al suelo. Inhala y exhala lentamente, tratando de que el aire llegue a sus pulmones, pero sonríe con total satisfacción. Una vez que su respiración vuelve a su ritmo normal, alza la mirada encontrándose con un par de esmeraldas verdes mirándolo fijamente.
Contrario a lo que otra persona hubiera podido hacer, Draco no corta el contacto visual en ningún momento, devolviendo la mirada con seguridad.
Como si hubiera un pacto silencioso entre ambos hombres.
—Hice lo que tenía que hacer, Potter —replica Draco con aplomo.
Harry Potter es probablemente el tipo más difícil con el Draco ha trabajado. Si bien nunca se han llevado bien, tienen un respeto mutuo por el bien del equipo. Con sus gafas y apariencia de geek, parece un ratón de biblioteca y no el capitán del equipo de baloncesto de Hogwarts. Pero si hay algo que deba reconocer, es que el tipo es todo un genio con el balón.
Tras unos segundos tensos, Harry le da una pequeña inclinación de cabeza y le extiende lo que parece ser una botella hidratante.
Sin perder el contacto visual Draco lo coge con lentitud y le devuelve el gesto. Ve al pelinegro retirarse a pasos lentos, satisfecho. Y aunque no quiere admitirlo, sabe que su capitán celebra su triunfo tanto como sus compañeros.
Mira de reojo a su alrededor y no duda en reír internamente ante la situación.
Bicampeones.
2.
—Oh por dios ¿Supiste las noticias?
—Lo sé, Draco Malfoy le dio el triunfo al equipo de baloncesto.
—¿No es Malfoy demasiado guapo? Es totalmente mi estilo.
A pesar de estar a más de cinco metros de Lavender Brown, Parvarti Patil y Cho Chang, tres de sus nuevas compañeras de clase, Hermione puede escuchar perfectamente su conversación respecto a un desconocido del que nunca ha oído hablar.
Y hoy más que nunca odia su sensibilidad auditiva.
Exactamente hace una semana, la prestigiosa Academia Hogwarts se ha convertido en su nueva alma mater. El grupo al que ha sido asignada es el sexto año, el más competitivo dentro de la academia y el más complicado según el propio rector – Albus Dumbledore, un anciano de cabellos plateados que amablemente se ofreció a darle un tour por todas las instalaciones el día de su admisión.
La primera semana de Hermione no ha sido difícil, pues ha decidido pasar desapercibida y no aceptar las constantes invitaciones a almorzar que recibe con frecuencia de parte de otras chicas de su año.
Esta segura de que si llegaran a descubrir su verdadera identidad, no tendrían contemplaciones en hacer su existencia toda una pesadilla.
Acaban de finalizar la clase de gimnasia y al parecer el chico del baloncesto es el tema del momento. Decidida a mantenerse al margen, saca un libro de su bolso y. bajo la sombra de un árbol, se sienta a leer.
La tranquilidad le dura muy poco porque antes de que pueda terminar de leer el primer párrafo, nota que Lavender y sus amigas se están acercando a ella con sonrisas gigantes en cada uno de sus rostros.
Antes de que pueda replicar, tiene a sus compañeras frente a ella.
—¿Ustedes vieron las noticias esta mañana?, fue acerca de los vampiros —susurra Lavender de manera confidente mientras retira la tapa de su botella de agua, dispuesta a beber un sorbo.
Ese detalle, muy a su pesar, capta la atención de Hermione.
—¿Vam... piros?" —pregunta Parvarti trémula. —¿Qué sucede con ellos?
—Salieron en las noticias esta mañana —termina Lavender con voz triunfante — Es como mi madre dijo, ellos se ven exactamente iguales a los humanos, por lo que nadie podría notar la diferencia
—¿Por qué simplemente no se mueren? Esos monstruos chupa-sangre no deberían existir — Una nueva voz se une a la conversación y Hermione ve con sorpresa que no es otra que Ginevra Weasley, una pelirroja de grandes ojos café, delegada de su año, quien no hace mucho le dio la bienvenida con gran entusiasmo.
—Según lo que he oído, sus colmillos son más grandes que los de un león —prosigue Lavender haciendo mímicas con dos de sus dedos tratando de imitar la dentadura de un vampiro.
"Podría parar de limarlos y dejar que crezcan" piensa.
—Leí en un libro que pueden volar.
"De ninguna manera".
—Exacto, y si les muestras una cruz, son capaces de quemarse vivos
"Tonterías".
—Oigan chicas, dejemos de hablar de cosas desagradables, es hora del almuerzo. Volvamos al comedor —Ginevra Weasley le sonríe mientras estira su mano para ayudarla a levantarse. Hermione no le devuelve la sonrisa, por el contrario, se excusa ante sus compañeros alegando que debe entregar un libro a la biblioteca antes de pasar al comedor.
Porque se siente enferma.
Las charlas de vampiros nunca han sido agradables. Y por más que se haya aprobado hace cuatro años el acuerdo de paz entre los humanos y vampiros, sabe que nunca serán tratados con respeto.
Su padre suele reprenderla a menudo porque no le gusta que se identifique como uno de ellos, según él, esos monstruos destruyeron la vida de su pequeño ángel por lo que nunca va a aceptar que Hermione se autodenomine vampiro en toda la extensión de la palabra.
Y aunque él trata de apoyarla en todo lo que pueda y fingir que nada ha cambiado, es inevitable notar lo mucho que él sufre.
Desde el primer año tuvo dificultades para adaptarse a su nueva vida, pero el tiempo le ha dado lecciones que la hay ayudado a aceptar su destino sin muchas complicaciones. No odia a los vampiros, según su padre debería hacerlo, pero de manera inusual no lo hace.
Ser mordido o no mordido por un vampiro ahora tiene poca importancia. Lo que importa es que ahora ella es uno de ellos y no hay nada que pueda hacer para revertirlo, solo seguir con su vida sin causar problemas.
3.
Una vez dentro del comedor, busca un lugar vacío en una de las mesas más alejadas. Preparada para servirse un poco del asado que han preparado, escucha la voz de alguien llamándola a lo lejos.
—Hey, Hermione. ¿No quieres almorzar con nosotras? —Una chica alta, morena con grandes ojos pardos y cabello negro le pregunta mientras se acerca con una pequeña sonrisa.
Por un momento piensa que es Parvarti, pero mientras más la observa se da cuenta que es Padma Patil, su gemela.
—Gracias Padma, pero estoy bien almorzando sola —responde Hermione con voz cortante limitándose a seguir sirviéndose el preparado del buffet.
Un vampiro está destinado a la soledad.
—Umh, bueno… entonces no te molesto —Padma se va contrariada y un poco confundida, pero se limita a mantener su postura.
—Pero, ¿quién demonios se cree que es? Y pensar que quería ser su amiga. Es una perra.
—¿Acaso se piensa mejor que los demás?
—Nunca la he visto hablar con nadie desde que se transfirió.
"¿Acaso creen que no las escucho?" piensa al volver su mirada al plato que tiene al frente: un poco de carne asada acompañado de puré y verduras. Pincha con un poco más de fuerza la carne, lo que hace que por fin sus compañeras se percaten de que está escuchándolas. Pero, contrario al pensamiento popular, comienzan a murmurar con mayor ahínco, lo que hace reconsiderar a Hermione la idea de qué tan discreto es Hogwarts.
Se levanta sin siquiera voltear a mirar atrás. Le es más fácil ignorar los comentarios que preocuparse por ellos.
"Estoy acostumbrada" se dice a sí misma.
A medida que avanza, las ya conocidas arcadas que la invaden cada vez que trata de ingerir algún alimento empiezan a disgustarla. Como es usual necesita encontrar un servicio de manera urgente.
El ritual es siempre el mismo.
Cuando por fin los encuentra en el segundo pabellón más cercano al comedor, vacía todo lo que tiene su estómago sin siquiera dudarlo. La garganta le arde y sus pulmones se contraen buscando aire. El estómago le duele por expulsar todo lo ingerido, pero aun así continua con su façade.
Cuando siente que ya no puede expulsar nada más, se vuelve sobre sus pasos buscando refrescarse en los lavabos. El contacto del agua fría contra su piel la hace sentirse un poco mejor, pero aun así, la sensación de vacío que la invade es insoportable.
Verifica que efectivamente todos los cubículos estén desocupados y se encierra en uno de ellos; busca en su mochila el paquete que su madre le ha dado más temprano y le hace un pequeño corte antes de beber todo el contenido.
La primera vez que sucedió, ocurrió semanas después de salir del hospital a los 9 años. Estaba en casa esperando el asado especial por su cumpleaños, pero de manera inusual, con solo oler su platillo favorito extrañas náuseas comenzaron a invadirla y aunque en un primer momento pensó que sería alguno de los efectos secundarios de la sangre de vampiro que había recibido, al seguir comiendo con mayor ahínco las arcadas se incrementaron desproporcionalmente.
Luego vino, y aunque trató de detenerlo con todas sus fuerzas, todo el desayuno y el almuerzo- Salieron expulsados de su boca en cantidades enormes de líquido azulino por todo el piso del comedor familiar.
Su madre comenzó a llorar descontroladamente, mientras que su padre sólo atinó a coger su abrigo y salir de casa.
A los nueve años habría jurado que aquella tarde fue la peor que experimentaría, pero el destino le probaría lo contrario.
Cuando su padre regresó, horas más tarde, trajo consigo dos grandes bolsas negras con una cantidad inimaginable de paquetes llenos de sangre de cerdo. Según él, prefería mil veces verla tomar sangre de animales en lugar de arrancarle el cuello a un humano.
Nunca sabría cómo logro conseguirlas, pero cuando este le ofreció titubeante un paquete semi abierto, fue todo lo que la pequeña Hermione necesitó para sumergirse en un intenso abandono de placer.
4.
14:30 pm
—Muy bien muchachos, eso fue todo por hoy. Los espero la próxima clase para continuar con el proyecto de biología, no se olviden que deben hacerlo en parejas.
A primera vista, el profesor Hagrid luce un tanto atemorizante, pues tiene una barba inmensa que no parece afeitar nunca y cabellos ensortijados que sobrepasan sus hombros. A pesar de su apariencia poco común, el hombre es todo un experto en la materia.
—Espera Hermione, ¿vas a casa? —dice una voz aguda, que a estas alturas reconoce como la de Ginevra Weasley.
—Si, a mis padres no les gusta que llegue muy tarde —responde Hermione.
—A los míos tampoco, ya sabes, con todos esos vampiros sueltos por ahí —continua la pelirroja sin notar la pequeña arruga formada en la frente de Hermione — Pero va a haber una fiesta en el Blue River esta tarde por el triunfo del equipo de baloncesto y todos van a estar allí y como recién has sido transferida, quería que vinieras.
—Gracias por la invitación pero no puedo, tengo cosas por hacer.
—No voy a aceptar un no como respuesta —replica Ginny de manera decidida.
Hermione esta a punto de negarse nuevamente cuando el sonido insistente del móvil de Ginny la distrae por un momento. Ginny le pide un segundo y contesta la llamada de mala manera, volteándose a discutir acaloradamente.
La castaña aprovecha esta oportunidad para tratar de escabullirse sin ser notada. Pero antes de poder cruzar el marco del salón de biología, siente una pequeña mano apresar su muñeca con firmeza. Descubierta, vira sobre su hombro encontrándose con las mejillas encendidas de la pelirroja.
—Te dije que esperaras, ¿acaso no tienes modales? —le reprocha Ginny molesta.
—Estabas al teléfono y recuerdo decirte claramente que no podía —responde Hermione secamente. Si bien sabe que está siendo grosera, no tiene tiempo para socializar con ella. Está retrasada para su cita médica.
—Mira, entiendo si estas ocupada. Pero nunca te veo con nadie y solo quiero que llegues a conocernos un poco más y que puedas hacer amigos, no somos tan difíciles — observa a Ginny sonreír conciliatoriamente y nota que el agarre sobre su muñeca se ha suavizado.
Hermione la mira fijamente por unos cuantos segundos, cierra los ojos y cuando los vuelve a abrir libera bruscamente su muñeca de su agarre.
—Lo siento, pero no puedo.
Da media vuelta, exhala todo el aire que ha retenido y continúa su camino.
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Capitulo reeditado. Los reviews son bienvenidos con todas sus teorías emergentes ;) Mil gracias a aquellos que siguen la historia desde las sombras. Sé que están allí eh. Agradecimientos a mi Beta Reader, Miss Mantequilla. Una genia.
Saludos, Adnat
