La historia me pertenece, todo es producto de mi imaginación, los personajes pertenecen a la Gran Stephanie Meyer.
Segunda Oportunidad
Capítulo 2: "Inevitable"
Pov Bella.
Los días pasaron rápido, estuve ocupada o más bien, me propuse estar ocupada, mantener mi cabeza lejos de aquel correo electrónico. Han pasado 6 días exactamente desde que recibí el correo de Alice, las cosas con Jake siguen igual que siempre, pero sé que por dentro no aguanta el coraje y que en algún momento va a explotar de la peor manera, he tratado por todos los medios no pensar en Él, pero no lo consigo, cada vez que miro a Anto, mientras veo sus hermosos ojos me doy cuenta que no he podido olvidarme de Edward, pero tenía que hacer de cuentas que nada había pasado por el bien de mi familia, sobre todo por el bien estar de mi hija, solo por ella tenía que hacer cuenta que jamás lo había conocido, si suena estúpido, pero en una loca idea que tengo para seguir cuerda.
—Vamos, Anto, apúrate que estamos atrasadas —casi todas las mañana Jacob me despertaba para salir a dejar a Anto al colegio, pero como pasaba mala noche era común que nos atrasáramos, yo estaba en la cocina mientras mi peque se terminaba de arreglar.
—¡Ya voy! —grito del baño, supuse que estaría lavándose los dientes o simplemente jugando frente al espejo.
Espero a mi ángel para ir derecho a su colegio, mi teléfono comenzó a sonar intermitentemente, mire quien llamaba quedando sin respiración, no podía contestar, si lo hacía no llegaría a tiempo al colegio, suspiro desechando aquella idea, debía contestar, no podía escapar de ella, aunque me lo propusiera tarde o temprano debía contestar.
—"¿Hola?" —conteste tanto desconcertada por la llamada.
—"Hola, peque"—saludo aquella cantarina voz que hacía muchos años que no escuchaba— "¿cómo estás?"
—"¿Alice?" —pregunte sin poder creerlo, ni siquiera podía imaginarme como habría conseguido mi número.
—"Obvio, ¿acaso conoce a otra Alice? —respondió completamente animada, algo tan característico en ella.
—"Es que aún no puedo creer, que después de tantos años te esté escuchando —dije en un susurro, no importa el tiempo que haya pasado, siempre tendría este nudo en la garganta y son muchas las razones por las cuales no querer disolverlo.
—"Si se, pero bueno, espero que las cosas en tu casa estén bien —dijo mi animada amiga y creo que con el fin de sacar más información.
—"Si, creo que si" —sin poder evitarlo mi voz se quebró, me quede un momento en silencio para recuperarme—"pero cuéntame, ¿a qué se debe tu llamado?"
—"Al parecer estas ocupada —añadió— "espero que no te esté incomodando".
—"Un poco —agregue antes de Alice pensara algo que no es— "estoy un tanto atrasada y tengo que dejar a Anto en el colegio, pero dime, ¿qué pasa?"
—"Ok, te lo dijo de inmediato —hizo una pausa, ya me imagino la sonrisa de traviesa que debe tener en su rostro— mañana viajo a Seattle y me preguntaba si podías ir a recogernos al aeropuerto."
—"Eh... claro por supuesto —dije rápidamente, pero así también me puse a pensar en cómo iba decirle a Jacob, sin que se oponga.
—"Pero quiero que me hagas un favor ¿puedes?" —pregunto, me tense al momento imaginándome que era lo que me iba a pedir.
—"Si, ¿dime en que te puedo ayudar? —estaba más que claro el favor que iba a pedirme y estaba pensando en cómo negarme
—"Lleva a Antonia, quiero conocerla en persona —dijo con cierto toque de duda.
—"Yo no lo sé, creo que puede ser complicado —ahora a sé que a Jacob no le agradara nada de nada que lleve a la niña a conocer a Alice.
—"Bueno mi vuelo llega a las 6 de la tarde —dio un suspiro, quedándose en silencio— "bueno no te quito el tiempo así que nos vemos mañana."
—"Ok, nos vemos mañana —mi voz sonó triste, y corte.
Anto llego a mi lado, mire la hora en el reloj que colgaba en la pared y estábamos supe atrasada, la tome en brazos y salimos al auto, la acomode en su silla, como no estaba muy lejos el colegio llegamos un minuto después de la hora de entrada, la deje en la puerta y me despedí de ella, me dolía dejarla ahí, pero sé que es por su bien.
Luego de dejarla en el colegio fui al supermercado por algunas cosas que hacían falas en la casa, mientras recorría los pasillos poniendo las cosas en el carrito pensaba en todo lo que estaba pasando y en lo que pasaría, en todas las consecuencias de todas las decisiones que habia tomado, pero debía afrontarlo todo. Con todas las bolsas del supermercado en el maletero de mi coche me dirigí a casa, la verdad tenemos una buena situación económica gracias al trabajo de Jacob y el mío como escritora a medio tiempo me permite estar con mi hija y ganar muy bien, al llegar a casa acomode todas las bolsas donde debía, el día transcurrió lento y tortuoso, mi editor en jefe llamo varias veces en el día apresurándome para que terminara de escribir un nuevo capítulo de mi libro, pero la noticia que Alice llegaría mañana, me tiene con un boqueo mental. Jacob llamo avisándome que él pasaría a buscar a Anto ya que hoy salía temprano del trabajo. No sabía cómo reaccionaría a la noticia y menos que lleve a la niña, estoy aterrada por su reacción, si bien jamás se a propasado ni conmigo ni mucho menos con Antonia, pero no sé hasta qué punto él puede aguantar.
En cuanto llegaron nos pusimos a cenar, conversábamos de todo un poco y Antonia no paraba de contarnos sobre sus clases y compañeros, cuando nuestros platos ya estaban casi vacíos decidí darle la noticia a Jacob, su reacción fue como de costumbre cuando le nombraba algún Cullen, ponía cara de desagrado y se tensaba, sus hombros se ponían rígidos, su mandíbula estaba apretada, espere a que se calmara un poco y le dije que llevaría a la niña conmigo se opuso totalmente y era lo que me temía y comenzó a gritarme, cosa jamás lo había hecho y menos delante de la niña, Antonia asustada se levantó de su asiento y corrió hacia mis brazos, la puse sobre mis piernas, la abrace tratando de calmarla, me quede mirando a Jacob para que viera todo lo que estaba pasando y se calmara, él se quedó en silencio, se levantó yendo a la habitación.
—Mami ¿a dónde vamos a ir?- pregunto luego de unos segundos de silencio, un poco asustada por la reacción de Jacob.
—Vamos a ir a recoger a una amiga al aeropuerto —dije acariciando su mejilla limpiando aquellas pequeñas lagrimas que habían caído, ella me dio una hermosa sonrisa.
—¿Papá también va ir con nosotras? —pregunto dudosa.
—Papá no podrá ir, pero en cuando volvamos le puedes contar como te fue.
—Sí, está bien —dijo un poco más animada y volvió a comer.
Terminamos de cenar solas, sabía que a él no le gustaba la idea, pero Alice es mi amiga y no porque sea la hermana de Él, dejare de verla, aparte sea como sea es la tía de Antonia. Ella quería que se lo dijera, pero no yo no quería decirle nada y menos para que su hermano dejara de estudiar por tener que quedarse aquí, a ella le mandaba fotos de Anto cada vez que podía y ella me lo agradecía por tener esa confianza de contarle como iban las cosas, sabía que mañana sería un día largo llenos de preguntas, también sabía que ella al ver Anto insistiría en que llamara a su hermano y le contara sobre su hija. Cuando acabe de limpiar las cosas en la cocina lleve a Anto a su pieza y le cambie su pijama, la acomode en su cama, segundos después se quedó dormida enseguida, daba gracias a Dios por que no tuve que tararearle la canción de cuna, salí de su habitación cerrando su puerta con cuidado de despertarla, apague todas las luces de la casas y fui a mi habitación y Jacob ya estaba dormido. Me dolía tener que arrastrarlo en este dolor, como me gustaría que las cosas fueran distinta, de que pudiera amar a Jacob, deseaba tanto poder corresponderle a su amor pero sabía que era imposible, todos estos años lo he intentado pero ha sido en vano. Comenzaron a salir lagrimas conforme entraba más la noche y mis pensamientos siempre me llevaban al día en que el me dejo, yo tenía semanas de embaraza y aun no lo sabía, no me di cuenta cuando me quede dormida.
Cuando desperté, aún era temprano, me gire en la cama y vi que Jacob no estaba, supuse que se fue más temprano que de costumbre, mire el reloj que había en la mesita de noche y marcaban las 9:30, salte de la cama lo más que rápido que puede, no eran tan temprano como lo suponía, fui a la habitación de Anto, pero ella no estaba en la cama, así que fui al comedor pensando que estarían allí, pero no, lo único que habia era una nota.
"Te veías hermosa durmiendo y no quise despertarte,
no te preocupes yo me lleve a la niña al colegio,
solo ve a buscarla para que la lleves al aeropuerto.
Espero que hallas dormido bien.
te quiere Jake".
A pesar de que yo quería llevarla al colegio me alegro que lo halla echo, así yo podía descansar un poco, ahora más que nunca quería sentir algo más por Jake, algo más que un cariño de amistad. Trate de tranquilizarme y comencé a ordenar un poco la casa, la sala estaba llena de juguetes, los guarde, también ordene mi pieza y la pieza de Anto, aprovechando el tiempo completamente. Cuando termine me di una ducha, sentía como el agua relajaba cada musculo de mi cuerpo, era exquisito sentir esa sensación, al estar completamente limpia, busque mi ropa y me cambie, seque mi cabello y me maquille un poco. llevaba puesto una blusa de seda color vino y uno pantalones de tela negro, me calce unas botas con un taco no tan alto ya que mi equilibrio no es nada bueno.
Mire la hora y ya eran las 1 de la tarde así que salí para ir a recoger a mi hija al colegio para poder cambiarle de ropa y peinarla un poco ya que siempre sale desordenada de las clases. Tome las llaves y me subí en el auto en 10 minutos ya estaba afuera del colegio de mi pequeña, me baje a esperarla, salió a los pocos minutos, ella al verme salió corriendo hacia mis brazos. Me dio un beso en la mejilla saludándome, al parecer estaba muy entusiasmada con ir al aeropuerto, no puedo negarlo yo también estaba entusiasmada por ver a mi amiga aunque no sabía cómo iba a reacción con Antonia y el parecido que tiene con él.
Llegamos a la casa, no tenía que preocuparme por tener que hacer almuerzo para Antonia ya que ella habia comido en el colegio, en cuanto entramos a la casa la lleve al baño, le di una ducha rápida, le coloque un vestido azul, unos zapatos color negro con pantys (medias) blancas, le seque el pelo y se lo peine cosa que fue difícil porque a ella no le gusta, pero al final accedió y le hice unas trenzas a cada lado, estando lista les dije que se quedara sentada para que no se ensuciara mientras yo comía algo. Me prepare un sándwich que no disfrute nada porque estaba tanto nerviosa, era algo inevitable, cuando termine de comer lave el plato y deje ordenada la cocina. Mire el reloj y eran las 4:30 así que tome de la mano a mi niña y nos fuimos al auto.
El aeropuerto estaba a 45 minutos más o menos, llegaríamos a las 5:30. Anto en todo el camino no dejaba de preguntarme por Alice, que si era simpática, si tenía hijos, si estaba casada y varias cosas más. Llegamos bien en la hora, lo que me sorprendió fue que allí también estaba Emmett y Rosalie, era obvio llegaba la hermana de Emmett y el hermano gemelo de Rosalie, pero todo iba a hacer un tanto más incómodo de lo que yo habia imaginado, cuando nos acercamos Emmett este sonrió al ver a Anto hacia una semana que no la veía.
—Peque viniste —dijo emocionado levantando a mi hija por los aires.
—Emmett, bájala —dije negando mientras me acercaba a Rosie— Hola, querida.
—Bella, hace tiempo que no te veía, ¿cómo has estado? —pregunto Rose.
—Bien, aunque un poco cansada y tu ¿cómo has estado?¿cómo va tu embarazo?
—Bien, con algunos antojos —dijo con una sonrisa de oreja a oreja, se notaba que estaba feliz por su embarazo. Mire a Emmett que todavía tenía a Anto en brazos.
—Y tu ¿cómo vas con el embarazo? —le pregunte a Emmett.
—Perfectamente, aunque siempre le dan los antojos cuando estaba la mayoría de los locales cerrado —dijo dejando a Anto en el suelo.
—Mami, ¿a qué hora llega tu amiga? —pregunto mi hija impaciente.
—Hay enana que impaciente —dijo Emmett mientras revolvía el pelo de mi hija— ya tiene que estar por llegar.
—Emmett, no sabes cuánto me costó peinarla para que tu vengas y la despeines en un par de segundos —lo mire un poco enfadada y el me dio una sonrisa traviesa.
—Relájate Bells —dijo y se acercó a mí revolviéndome el cabello, le quite la mano y no echamos a reír, me habia dado cuenta de que hace tiempo había dejado de hacerlo, mi pequeña niña también reía. En eso anunciaron que le avión en donde Alice venia acababa de aterrizar, esperamos como unos 15 minutos y allí estaba mi amiga, de la mano de Jasper con una gran sonrisa, no habia cambiando mucho lo único era que traía el pelo un poco más largo, al lado venia Jasper igual de guapo que siempre le hicimos señas para que nos vieran y ellos respondieron al acercarse más, Alice nos miró a todos, pero de inmediato poso su mirada en Antonia, mi hija se puso detrás de mi tratando de ocultarse, pero Alice la seguía mirando, completamente hechizada, sus ojos estaban cristalinos por la emoción.
—¡Mierda! —exclamo mi recién llegada amiga, muchas mirada se posaron en nosotros, Emmett y Rosalie no entendían que pasaba, pero la mirada de Rosalie hacia a mí y Antonia, supe que ella ya lo sabía todo, Jasper solo se quedó mirando a Alice.
—¡Alice, esa boca por Dios! —Dijo Emmett.
—¿Ella es tu hija? —pregunto sin dejar de mirarla— y de ... —antes de que digiera su nombre la interrumpí.
—Si —dije y su mirada se posó en mis ojos.
—Se nota, es igualita, también se parece a ti —dijo con los ojos llenos de lágrimas.
—Alice, antes que todo debes prometerme que no dirás nada —le pedí.
—¿Que? ¿estás loca? —dijo levantando la voz, Jasper la abrazo para calmarla.
—Sé que no me comprenderás, pero esto lo tememos que hablar y no delante de ella —dije y voz se quebró al final, Alice solo asintió.
Emmett no entendía de que estábamos hablando, pero su esposa lo comprendía todo con exactitud, también Jasper se dio cuenta del parecido que tiene mi hija con él.
—¿Es en serio? —pregunto Emmett, como si recién hubiera descubierto américa.
Mis ojos se llenaron de lágrimas que poco a poco caían libremente, ya no podía seguir ocultándolo y menos a ellos que me conocían y de alguna forma me habían apoyado. Sentí unos pequeños abrazándome las piernas, me quede mirándola y la tome en brazos acercándola a mi cara.
—Mami ¿por qué lloras? —pregunto mi hija mientras me secaba mis lágrimas con sus pequeñas manos. Iba a contestarle, pero Alice hablo antes.
—Ella está emocionada ¿cierto bella? —yo solo fui capaz de asentir, Alice continuo hablando— Hola hermosa, yo soy Alice y tu ¿cómo te llamas?
—Yo me llamo Antonia Elizabeth Black Swan —le respondió y le tendió una de sus manitas mientras la otra seguía en mi cara.
—Mucho gusto —dijo Alice tomándole la mano— eres muy hermosa.
—Gracias —dijo mi pequeña hija.
Alice me miro, pero en esa mirada no habia odio, ni ira, ni rencor al contrario había alegría, emoción, y también un poco de tristeza, yo no dejaba de llorar, pero luego sentí los brazos de Alice a mi alrededor y me susurro al oído "todo está bien, no estoy enojada" yo solo asentí.
No sabía bien por qué no estaba enojada conmigo, yo le había ocultado a su hermano que tenía una hija, Anto solo conocía a un papa y ese es Jacob, él siempre ha sido bueno con ella y por sobre todo la ama como si fuera de él. Alice al alejase de mi me dijo que teníamos que hablar y que tenía que saber todos los detalles, yo solo asentí.
