Y volviiiiiiiiiiii actualizando mi tercer historia =D

Como ustedes ya saben Digimon no me pertenece


Capitulo Uno

Leyenda.

El joven resopló frente a la computadora, revisaba aburrido todas las paginas web que mas o menos tratasen de la tarea que el estaba buscando, bufó, odiaba ser grande, odiaba estar en su primer año de universidad, odiaba tener que estudiar y definitivamente detestaba hacer tareas.

Todo era para ser un adulto decente y honrado, se lamentó, el amaba ser niño, adoraba aquella época en la que sólo se preocupaba por patear el balón, comer hasta reventar y jugar videojuegos a escondidas de su madre.

Y no es que le gustara no ser grande, a decir verdad tenia sus beneficios como por ejemplo, las chicas, el alcohol y el dinero en especial las chicas, él no se consideraba feo, tenia una buena altura, su piel era morena, sus cabellos eran marrones y desordenados y sus ojos café, tenia un gran cuerpo debido a sus constantes practicas en el fútbol y al ser el entrenador de niños en un complejo en donde se enseñaban varios deportes, bueno, de alguna manera tenia que ganarse la vida y que mejor forma que haciendo lo que mas le gustaba y claro con la mesada que sus padres le mandaban siempre a tiempo.

El timbre sonó, el joven se levantó de su asiento como si de un resorte se trataba, seguramente seria su "roommate" trayendo consigo los sagrados alimentos, salió despavorido de su habitación y se lanzó a la puerta, al abrirla la miró, de mediana estatura, tez morena, ojos rubís y un hermoso cabello color rojizo anaranjado.

Sonrió, su queridísima amiga llevaba consigo una enorme bolsa que desprendía un exquisito aroma.

—Benditos los dioses que te pusieron en mi camino—exclamó el joven a la vez que tomaba entre sus manos la bolsa con comida.

—Imagino que no has comido nada desde que me fui—la chica se quito los zapatos y se adentró al apartamento—Dime ¿Qué harías sin mi Taichi?

—Probablemente ya no viviera—fue hasta la cocina y sacó las cajas llenas de comida—Aunque hubiese preferido comida casera de mi linda Sora.

—Claro soy linda cuando te conviene—susurró la chica en sarcasmo.

Taichi Yagami y Sora Takenouchi, son mejores amigos desde que tienen memoria, sus madres estudiaron juntas en el instituto y se hicieron amigas desde entonces, fueron criados como si se tratasen primos o incluso hermanos, en la residencia Yagami habían muchas fotografías de ellos dos juntos cuando eran bebes.

No era de extrañarse que en cuanto Taichi se mudó a Tokio, Sora estaría, meses después, tocando su puerta, pidiendo entre lágrimas que la aceptase con él. Desde entonces, ambos decidieron dividirse la renta y convivir como los buenos amigos que son.

— ¿Cómo vas con la tarea?

—Aburridamente mal—contestó Taichi hablando con la boca llena—No se que diablos piensa ese señor, no es que Historia sea la clase mas importante de toda mi carrera para echar a perder mi viernes.

—Te dije que no la metieras con el señor Akutagawa, puede que el sea fácil en los exámenes pero no te deja descansar ni un solo segundo.

Taichi resopló—Pensé que solo estabas exagerando, jamás imagine que nos dejaría tantos trabajos.

Sora se sirvió un poco de comida y se sentó a la par del joven— ¿Qué es lo que tienes que hacer?

El moreno dejó de comer por un momento—Pues, él es fanático de los mitos, cuentos, leyendas de Japón, quiere que hagamos un análisis de alguna leyenda japonesa, que busquemos los fundamentos de por qué se creo esa leyenda, que tan cierta pueda ser, de por qué nosotros escogimos esa leyenda y que separemos la realidad con la fantasía.

—Eso no se ve difícil.

— ¡Claro que lo es!—chilló—tengo que pensar mas de lo normal—agachó la cabeza derrotado—Y yo que pensaba solo copiar y pegar.

Sora apoyó su cabeza en la palma de su mano y le miró fijamente—y ¿Qué piensas hacer ahora genio?

—Bueno…creo que encontré una leyenda que estoy seguro que me irá bien.

— ¿A si?—enarcó una ceja, por un segundo pensó que le iba a pedir ayuda— ¿Cuál es?

El sonrió triunfante—Es la leyenda de la" Mariposa y el Guerrero".

— ¿Me podrías ilustrar?

Tai se puso de pie y se dirigió a su habitación, al cabo de unos segundos salió de ésta con un papel en manos, se volvió a sentar y le mostró el papel a su amiga.

"Un guerrero agazapado.
En el cuello de su armadura,
Se detiene una mariposa"

Ella arrugó el papel inconsciente, al parecer siempre tendría que ayudar al tonto de su amigo, estaba más que segura que todo esto era una trampa echa por Tai para que ella misma hiciera la tarea, Grandísimo astuto…

— ¿No te parece genial?—le sonrió divertido, claro que era una trampa, ella lo sabia y aún así estaba a punto de caer.

— ¿Cómo pretendes hacer un análisis con esto?—dijo entre dientes.

—Bueno—se rascó la nuca—Estaba pensando que tu podrías ayudarme.

Y tal como lo temió, terminó de arrugar el papel y se lo lanzó en la cara, se cruzó de brazos y le dio la espalda.

—Vamos Sora—pidió el joven—Si a ti te encanta la historia—rodeó la mesa para poder quedar frente a ella—por favorcito, prometo ser tu esclavo por una semana—ella abrió un ojo y lo consideró, Tai hizo un puchero—A demás no lo harás tu, solo me darás la idea principal y yo haré el resto—ella abrió su otro ojo Taichi continuaba con su carita de borrego a medio morir—Por favor.

— ¡Ash!—se descruzó de brazos— ¡Esta bien! Pero solo te daré la idea principal, nada más.

El joven alzó los brazos en un gesto victorioso— ¡Si! ¡Oh Si!

Ella hizo una mueca, a veces se recriminaba por ser tan débil pero es que, era tan perfeccionista y pensar que su amigo va a hacer una chambonada le hacia hervir la sangre.

—Ahora hay que buscar la leyenda ideal.

Sora pareció meditarlo por varios segundos, luego recordó las historias que su madre todas las noches le relataba, ¡Es cierto! Esa leyenda era muy famosa en todo Japón.

— ¿Por qué no utilizas la leyenda de los ocho emblemas?

— ¿Ah?—frunció el ceño—No recuerdo cual es.

—La de los reinos que existieron hace mucho que tenían que defender y proteger los emblemas ya que estos mantenían armonía entre este mundo y el otro.

—Oh…es cierto, es una leyenda muy popular, dice que si alguien logra romper el sello que tiene cautiva a la princesa tendrá un gran poder y claro la obligación de volver a reunir los ocho emblemas que fueron dispersos alrededor de todo Japón.

—Ves que si sabes—le apremió ella—lo que pasa es que eres muy holgazán.

—Mmmm… pero no se ¿Qué tal si otra persona lleva lo mismo?

—Entonces tenemos que hacer un gran trabajo—le guiñó el ojo—Ven vamos a buscar en internet.


Encontrar la leyenda no fue muy difícil, ya que ésta era una de las más populares en Japón, a pesar que pasaron muchos años, esa leyenda se ha ido contando de boca en boca, creando un espectacular misterio entre todos.

—Hace muchos años, cuando las puertas del mundo humano se abrieron creando una fina línea entre éste con el otro—recitó Taichi—que no era ni el cielo ni el infierno, si no un extraño lugar en donde habitaban seres mágicos tanto buenos como malos….

El caos no tardó en llegar al verdadero mundo, dichas criaturas se mezclaron entre los humanos, causando estragos y muertes, desconcierto y pánico, pero hubo uno, un valiente, que logró derrotar a uno de esos grandes seres, mejor conocidos como Digimons, y ese fue el primer elegido por los dioses, se le obsequió el emblema del Valor, entregándole la misión de encontrar a los siete restantes para así poder crear una armonía entre ambos mundos.

El valiente así lo hizo, descubrió también que aquellos seres no eran del todo malos, encontrando así un nuevo amigo y compañero, el cual lucharía junto a él para detener el caos y a los seres malignos que deseaban apoderarse del planeta tierra.

Y así fue como poco a poco él fue encontrando a los que en su sangre llevaban el poder de un emblema, con él paso del tiempo, estos ocho elegidos se volvieron tan populares que les nombraron Reyes de todo Japón, estos ocho reyes lograron mantener la paz por muchos siglos, fueron capaces de crear un fuerte lazo entre esos digimons con los humanos, los cuales se convirtieron en fieles servidores de los humanos y grandes amigos del que lo deseaba.

Pero el odio, la envidia, el pesimismo fueron más fuetes que estos ocho valores, logrando así la última guerra entre el bien y el mal, uno a uno, los reinos fueron destruidos, todos muertos a traición, desde el ultimo descendiente hasta el mas viejo, todos los que tuviesen sangre real fueron sacrificados de la peor manera posible, muertes dolorosas y agonizantes, se apoderaron de los emblemas y comenzaron con la destrucción del mundo mágico y con la opresión del mundo real.

Todas las esperanzas habían muerto, cada Digimon que se oponía al nuevo régimen era destruido de una manera tal que nunca mas pudiese revivir, a los humanos se les borró la memoria, las ciudades fueron destrozadas, todo parecía estar perdido pero…

Cuenta la leyenda….que uno de los elegidos sobrevivió a la batalla, su cuerpo fue herido a muerte pero antes de su ultimo aliento, ella fue hechizada, la princesa del reino junshin, la portadora del emblema de la pureza.

"Solo sangre de tu sangre abrirá el sello, te despertará y tendrá el poder de acabar con la maldición"

Su cuerpo fue escondido en algún lugar del enorme castillo, dicen que quien logre encontrar a la princesa y despertarla, será el nuevo elegido, tendrá en su sangre, no solo la pureza, si no también el valor, convirtiéndolo en un ser muy poderoso, el que tendrá que liberar al mundo mágico de la maldad, el que destruirá al ser maligno, el que tendrá que encontrar a los elegidos y a sus emblemas para juntos luchar y detener la destrucción que se avecina.

Taichi detuvo la lectura, ya no había nada más, su cabeza daba vueltas, eso no le servía mucho, había muchos vacios, no tenía línea de tiempo, era más fantasía que realidad.

—Creo que está incompleto Sora—exclamó él— ¿Qué se supone que pasó después de que la princesa fuese hechizada? Ya para éste tiempo todos estaríamos muertos, a demás no dice cuando pasó, eso esta muy difícil.

—A mi se me hace fascinante—la chica tomó el mouse de la computadora y continuó investigando—Oh mira, en esta pagina menciona a los ocho emblemas. El primer emblema fue el del Valor—ambos miraron la pantalla, en él se miraba una figura en forma de sol, tallada en una piedra—fue protegido por el reino Yuukan, el cual fue uno de los primeros en ser destruidos al verse como una gran amenaza contra los malvados.

— ¡Woo!

—Si buscas como historia y no como leyenda, podemos encontrar muchas cosas más—le dio click al siguiente emblema—Oh mira, el emblema de la amistad—observaron la figura tallada también en una piedra—Su símbolo significa la unión, mira si puedes ver, ahí dentro se ve como el yin y el yang, este emblema fue protegido por el reino Tomodachi, no dice mucho, solo que al igual que los ochos, fue destruido de una manera muy cruel.

Continuaron leyendo, estaba el emblema del Amor protegido por el reino Ai, el emblema del conocimiento, de la sinceridad, de la esperanza, de la luz y claro el de la pureza, en el cual se remiten nuevamente a la leyenda, diciendo que ella fue la única sobreviviente pero que su cuerpo fue hechizado, y que ahora descansa en alguna parte del castillo en espera del nuevo elegido.

—Mira un mapa—dio click al enlace y efectivamente era un mapa de Japón en donde apuntaban el lugar en que se encontraban los ocho reinos—Esto es increíble, estoy mas que segura que tendrás la mejor nota de la clase.

—Al parecer el reino de la pureza está muy cerca de aquí—Taichi sacó un lápiz y comenzó a apuntar la dirección.

— ¿Qué haces?

—Bueno mi querida Sora, encontraremos a esa princesa—le guiño un ojo divertido.

—Taichi, esto es solo una leyenda, no seas infantil, jamás encontraras un cuerpo durmiente.

—Bueno un par de fotografías del castillo no me vendría mal.

—Taichi—repitió la joven perdiendo la paciencia— ¿Qué parte de es una leyenda no entiendes? Seguramente fanáticos hicieron ese mapa.

—Bueno un par de fotografías en el lugar en que supuestamente existió el castillo, no me vendrían mal.

Sora analizó la proposición de su amigo, ella amaba la historia, si su pasión no fuese el diseño y luego el fútbol seguramente ella estaría estudiando historia, y ciertamente ir a visitar un lugar donde supuestamente pasó algo histórico era algo realmente tentador.

—Creo que no es una mala idea.

— ¡Me ofendes!—llevó una mano a su pecho en un gesto dramático—Dime ¿Cuándo he tenido una mala idea?

—La mayor parte del tiempo—

Él la miró mal por unos segundos, luego se cruzó de hombros y se dio la vuelta, con aires de ofendido, Sora rio divertida, amaba el dramatismo de su amigo.

—Te perdono sólo porque vamos a ir a ese lugar.

Sora revisó nuevamente la dirección, no quedaba tan lejos.

—Gracias por perdonarme, me siento realmente afortunada—contestó ella con un ligero toque de sarcasmo.

—Pues deberías, ya que tendremos un sábado lleno de aventuras—le guiñó el ojo—Y claro, sólo conmigo vivirás las mejores aventuras del mundo.

—Eso está por verse eh, porque si no vivo ninguna aventura, serás mi esclavo por un mes entero.


El sábado llegó sin premuras, fue un día extremadamente caliente, por lo que Sora optó por ponerse un short y una camisa de tirantes, agarró una cartera de playa y en ella guardó todos los alimentos que había preparado, según Taichi, estarían todo el día tomando fotografías, también guardó su cámara, por si a Tai se le olvidaba la suya.

— ¡Tai!—le gritó desde la cocina— ¡Ya estoy lista!

— ¡Espérame cinco minutos!

Ella bufó, tenía más de media hora de estar esperando a que su amigo saliera de su habitación.

—Y de ahí se quejan de las mujeres—farfulló— ¡Si no te apresuras te dejo!—le gritó una vez mas.

— ¡Ya! ¡Ya!—Taichi salió de su habitación, Sora esperaba que saliese un príncipe azul, sin embargo, fue el mismo Tai, con el mismo tipo de ropa, y peinado.

— ¡Te tardaste tanto para nada!

— ¿Qué? ¿No vas a decir lo guapo que me veo?

—Camina Yagami, eres peor que una mujer.

Sora tomó su cartera y salió del apartamento, seguida por un despreocupado Tai.

—Pero aun así me quieres—le susurró al oído una vez que le alcanzó.

—Porque no me queda de otra—le contestó agriamente.


— ¿Sabes? Estaba pensando…

Sora dejó de observar el paisaje y le lanzó una mirada de incredulidad a su amigo.

— ¿Tú? ¿Pensando?

Taichi desvió su mirada de la carretera— ¿Qué insinúas? Eres una grosera.

—Tai ¡Mira el camino!

Mascullando el joven regresó su vista a la carretera, de todas maneras no deseaba morir por culpa de un insulto tan insignificante como el que su amiga le lanzó.

—En lo que seguía "amiga del alma" estaba pensando y si aunque no lo creas, yo, pienso—Sora soltó una carcajada al ver los labios fruncidos de su amigo—No solo cuando me conviene, si no la mayor parte del tiempo.

—Está bien entendí ¿En que pensabas?

—En los ocho emblemas—contestó— ¿Te imaginas si nosotros fuéramos los elegidos?

—Nunca lo e imaginado.

—Pues ¡Imagínatelo!—demandó— ¡imagínatelo ahora! ¿Lo estas haciendo?

— ¡Eso hago!—chilló—Ya me imaginé toda la escena.

—Bien, ahora, nosotros dos somos los elegidos por los dioses, tenemos que salvar al mundo entero, pero aún no nos han dado nuestros emblemas, nosotros tenemos que resolver cual es nuestro emblema y si no lo hacemos dentro de cinco minutos, moriremos por que una gran bomba que va a explotar.

—A veces olvido que tienes una gran imaginación—negó con la cabeza—entonces, yo tengo que escoger mi emblema.

—Así es, pero escoge sabiamente, porque si no morirás.

—Es decir que de cualquier manera moriré en tu historia. A ver, dime tu ¿Qué emblema escogiste?

Taichi pareció meditarlo por unos segundos, miró a Sora de reojo, luego ensanchó su sonrisa.

—Pues, yo creo que soy un poco de todos, tengo valor, amor, sinceridad, esperanza, soy una gran luz en tu vida, soy puro y tengo conocimiento…para el fútbol y sin contar lo gran amigo que soy.

— ¡Oh vamos! Esa ni tu te la crees—rió—eres un avaro, quieres todos los poderes para ti solo, a ver, tu no tienes nada de puro, eres un sucio.

— ¡Hey! Me insultas. Pero no puedes negar que tengo los otros valores, soy un todo poderoso.

Sora abrió la boca para contradecirle, pero ninguna palabra pudo salir de sus labios ya que un golpe seco prominente del motor les sobresaltó, un humo negro salió de éste al cabo de unos minutos el carro se apagó, dejándoles varados en medio de la carretera.

— ¿Pero que diablos?—Taichi se quitó el cinturón de seguridad y se bajó del auto no sin antes dar un portazo.

Sora bajó también del auto, el moreno revisaba el motor, al parecer todo estaba en orden y no había motivos suficientes para que éste se apagase de un solo. Taichi maldecía por bajo, la chica se dedicó a ver el panorama, estaban en carretera abierta, alrededor de ella sólo habían arboles, ningún otro carro pasaba por ahí.

Abrió la puerta del copiloto y extrajo el papel en donde estaba el mapa, Sora lo leyó detenidamente, soltó un gemido debido de la impresión, estaban detenidos justo en el lugar correcto.

— ¡Tai!—le agarró del codo— ¡Tai! ¡Estamos aquí!—le extendió el mapa.

Taichi lo miró, sus ojos se abrieron con sorpresa, ese era el lugar que el mapa establecía, frente a ellos estaba un cartel de anuncios y según el papel, justo detrás del cartel, ellos debían adentrarse en el bosque y encontrar el camino que los llevaría al dichoso castillo.

—Voy a sacar las cosas—murmuró el castaño.

Sacó la cartera de Sora y su cámara, cerró las puertas con llave, le entregó la cartera a su amiga, alzó su cámara y le tomó una fotografía al cartel de anuncios.

— ¿Piensas dejar el auto ahí?

El se encogió de hombros—El ya no prende.

—Te ganaras una multa.

Tai la tomó de la mano y la guió hasta quedar frente al cartel—Sobreviviremos—le sonrió.

—Si tú lo dices—Con la ayuda de su amigo se saltó la barrera de protección vial.


— ¿Puedes creerlo?

Exclamó Taichi con verdadero emoción, ambos caminaban entre los arboles, estando ahí dentro el clima era fresco y transmitía una placentera sensación de paz y comodidad.

—El carro se detuvo justo frente a ese cartel—continuó Taichi—eso es obra de los dioses.

—No digas tonteras—le regañó Sora—No fue obra de los dioses, ni del destino, no puedo creer que no te hayas dado cuenta que ya estábamos en el lugar, tu te ibas a ir de largo.

—Lo siento—se rascó la nuca—estaba demasiado entretenido con la historia, a demás tu eras la que tenia el mapa en las manos, ¿Por qué no me detuviste?

La chica se sonrojó— ¡Porque estaba demasiado ocupada imaginando la tonta historia!

Sora emitió un pequeño grito al tropezar con una rama y caer de bruces contra la tierra. Taichi se agachó a su altura y le ayudó a ponerse de pie, ella se sacudió su ropa y se maldijo internamente al ponerse un short en vez de pantalones.

— ¿Estas bien?

—Mas o menos—se miró su rodilla, se había raspado y un poco de sangre salía de ella.

— ¡Oh! Debemos de curar eso—El joven tomó la cartera de su amiga y comenzó a buscar papel para limpiarla.

— ¡Tai! ¡Mira!

Alzó su vista y sus ojos se agrandaron, a unos cuantos pasos se podía divisar un camino de piedras, justo como el mapa decía, una excitación recorrió el cuerpo de ambos jóvenes, Taichi tomó su cámara y fotografió el camino.

— ¿Qué esperas?—espetó Sora— ¡vamos!

El la detuvo y con extremo cuidado la jaló hasta sentarla sobre el pasto, se puso en frente de ella, volvió a escarbar en la cartera de su amiga hasta que encontró lo que buscaba, un poco de agua y papel higiénico, remojó el papel y limpió con cuidado la herida de su amiga.

—Primero eres tu Sorita.


Caminaron por lo que a ellos les pareció una eternidad, el cielo estaba despejado y ya no habían mas arboles, solo el pasto verde, el viento corría mas fuerte que lo común, la muchacha se abrazó a si misma, ambos se estaban cansando, parecía un camino sin fin, Taichi bufó exasperado, la paciencia era una virtud de la cual el carecía, fue el primero en darse la vuelta para regresar, pero el agarre de su amiga le detuvo.

— ¡Oh! ¡Dios!—musitó

Por varios segundos Sora perdió el aire, su rostro estaba desencajado, retrocedió dos pasos y por casi cae al suelo debido a la conmoción.

Tai soltó la cámara, por suerte, esta colgaba del cuello del moreno, al igual que Sora su mandíbula estaba abierta, sus ojos desorbitados y su corazón latía locamente.

Frente a ellos, en toda su gloria, se alzaba un enorme castillo, el cual estaba casi en ruinas, como si hubiese sufrido una cruel guerra, los techos estaban rotos, algunos cimientos estaban desechos, el los muros tenían un color negro dándole un toque tétrico, la entrada estaba en ruinas.

El corazón de Tai seguía palpitando con fuerza, había algo dentro de ese castillo que le llamaba con fuerza, inconsciente comenzó a caminar.

— ¿Tai?—le llamó Sora una vez que salió de su ensoñación— ¡Tai! ¡Espérame!—la chica emprendió camino en cuanto su amigo se alejó por varios pasos.

Tai palpó los muros del castillo, ahora, no solo su corazón le palpitaba, algo extraño le susurraba en el oído, al tacto del joven, los bloques de cemento se destrozaron dejando así una gran abertura, el sin vacilar entró por ahí, seguido de su amiga.

Dentro, era mucho más aterrador que por fuera, el miedo invadió los sentidos de Sora, se pegó más a su amigo aunque éste pareciera que estaba siendo poseído.

Llegaron hasta las grandes puertas, las cuales se mantenían cerradas, el moreno subió las gradas y en cuanto estuvo a un paso, las puertas se abrieron por si solas, dejando ver un lugar oscuro, descuidado y mal oliente.

Taichi entró, las voces le gritaban con fuerza y su corazón parecía querer perforarle el pecho.

Ambos observaron aquel lugar, olía a viejo, a polvo y moho, las ventanas que una vez fueron de cristal estaban rotas, las paredes al igual que el castillo entero estaban negras, seguramente por un devorador incendio.

— ¡Maldita Sea!

Sora respingó ante el grito de su amigo, él cual parecía que había visto un fantasma, la joven miró hacia la dirección de su amigo, ella llevó ambas manos a su boca debido a la impresión y al igual que Tai profirió un enorme grito.

En donde se suponía que debían de estar los tronos del Rey y la Reina, había una enorme urna de madera, aún en la distancia, los chicos pudieron divisar un cuerpo, el cual parecía ser atravesado por un artefacto.

—Esto es un sueño—susurró Sora aún anonadada.

Fue Tai el que dio el primer paso, seguido de otros pequeños, llegó hasta el tope de las gradas, y una a una las subió hasta quedar frente a la urna.

Sus ojos se agrandaron y pensó desfallecer en ese preciso momento, recostada en la urna, estaba el cuerpo de una joven, era muy hermosa, de piel pálida y cabellos castaños, llevaba puesto un enorme vestido color crema, pero lo que mas impresionó a Tai, fue que en el abdomen del cuerpo sobresalía un enorme palo color dorado.

— ¡Taichi!—le llamó su amiga— ¡vámonos de aquí! ¡Tengo miedo!

— ¡Oh! ¡Dios!—musitó el moreno— ¡Oh! ¡Dios! Esto es increíble es…es…no lo puedo creer…esto es un sueño—se volteó hacia Sora— ¿Estamos soñando no es así?—le preguntó—En realidad nos estrellamos en la carretera y estoy en un terrible coma.

La cara de angustia de su amiga no podía significar que era un sueño, el ni en pesadillas podía ver a su amiga preocupada, tragó saliva, sus brazos se sentían pesados, y sus piernas temblaban.

—Ella es…la princesa de la leyenda.

—Por favor, vámonos de aquí.

Taichi la ignoró, estaba embelesado observando aquel cuerpo, la leyenda decía que habían pasado muchísimos años, sin embargo, aquella joven parecía ser una adolescente, colocó una de sus manos en la mejilla de la mujer, se sorprendió al sentirla cálida y suave, tocó su cabello, era igualmente suave a su tacto.

Y nuevamente su corazón pareció desbordarse y por impulsó agarró aquel palo que atravesaba el cuerpo de la mujer, sorprendentemente, aquella cosa cedió ante él y sin esfuerzo alguno lo desprendió de aquel cuerpo.

Taichi gritó aterrado cuando una cegadora luz envolvió el cuerpo de la mujer, corrió despavorido y se refugió detrás de Sora, la cual también gritaba como loca, ambos cubrieron su rostro cuando la luz se volvió insoportable a tal punto que inundó todo el salón.


Lentamente abrió sus ojos, encontrándose con un techo agujereado, su cuerpo dolía y todo parecía darle vueltas, escuchó unos gritos aterradores, se sentía débil, como si no hubiese comido en años.

Llevó sus temblorosas manos a su rostro y lo palpó con incredulidad, tocó su cuello, su pecho y sus hombros, no entendía nada ¿a caso estaba muerta? Con dificultad se alzó con ayuda de sus codos.

—Está bien, está bien—escuchó decir—ya entendí la broma ¿Dónde están las cámaras?—aquella voz masculina era irreconocible para ella.

Logró sentarse, observó a su alrededor, todo el lugar estaba destrozado ¿Ese era acaso su hogar? ¿Dónde estaban sus padres? ¿Ruki? ¿Ryo? ¿Su hijo? Y ¿Palmon? Llevó una de sus manos a su cabeza, de repente le dolía muchísimo más que cualquier otra parte de su cuerpo.

— ¡Hey! ¡Tu! ¡Chica!—le gritó Tai el cual aun seguía detrás de Sora—Eres muy buena actriz, por poco caigo, a ver ¿De que canal vienes?

Ella les miró, frunció su ceño, ¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué estaban vestidos de esa forma? ¿Por qué la miraban como si fuera un fantasma?

—Esto no parece una broma Tai—le dijo por lo bajo, Sora caminó unos cuantos pasos mas cerca de las gradas.

La joven la observó a detalle, era delgada y estaba vestida de una manera muy escandalosa.

— ¿Por qué estas vestida así?

— ¿Ah?—Sora se revisó su atuendo— ¿así como?

—Esas enaguas son muy cortas. —dijo la princesa.

La peli roja se sonrojó al instante—ah…esto…yo…estas no son enaguas.

Alzó su ceja, ¿Qué si no eran enaguas? Por su puesto, no lo eran, esa ropa apenas cubría ciertas partes del cuerpo, su padre seguramente le mandaría a las mazmorras si la viera con esa extraña vestimenta.

— ¿Quiénes sois?—Demandó la princesa. Sora se paró en seco, Taichi resopló.

—No, no, aquí la pregunta es ¿Quién eres tú? Y ¿Qué clase de patética broma nos estas haciendo?

— ¿Por qué estáis en mi castillo?—continuó ella, ignorando por completo al moreno.

—Lo mismo puedo preguntarte a ti—se cruzó de brazos.

— ¿Por qué usáis esos atuendos tan extraños?

— ¡Con nuestra ropa no te metas!

— ¡ya cállate Taichi!—le regañó Sora, la joven terminó por subir las gradas que le hacían falta acortando la distancia entre ella y la princesa—Disculpa pero ¿me podrías decir tu nombre?—le preguntó en un tono dulce.

—Yo…soy Tachikawa Mimi—contestó ella, sintiéndose aturdida por no creer que ellos no sepan su nombre.

—Tienes un nombre muy lindo, Mimi—le sonrió cálidamente le extendió la mano— ¿Por qué no te pones de pie?

Mimi la miró con recelo, esa mujer era muy extraña, la hablaba con una soltura, la miraba a los ojos fijamente, y no le decía "su alteza" o "princesa"

—Vamos que no muerdo.

— ¡Sora no pierdas el tiempo!—le gritó Taichi—Tu sola te estas humillando, ya lo veras cuando salgas en televisión nacional.

Ambas ignoraron el parloteo del chico, Mimi aceptó la ayuda de la mujer, sus piernas estaban entumecidas y le costó mucho poder enderezarse, Sora quedó maravillada al ver el vestido que la joven utilizaba, aunque sus brazos estuviesen cubiertos con una capucha.

—Que vestido más lindo.

Mimi miró su vestido, no recordaba cual llevaba puesto, era uno corte a la cintura, ancho, con varios cristales incrustados y de un bonito color crema. La castaña sintió una fuerte punzada en la cabeza, había algo que ella no recordaba y le estaba golpeando los sentidos para hacerlo salir a flote.

—Decidme vuestros nombres—demandó una vez más Mimi.

Sora la observó con curiosidad, si todo esto era una broma como Tai recalcaba, la chica era una tremenda actriz y seguramente deberían de pagarle muy bien, porque ya habían pasado varios minutos y ella no dejaba su "actuación"

—Ah…Takenouchi Sora—respondió algo dudosa, decidió jugar el mismo juego por lo que hizo una pequeña reverencia—y Ese de ahí es mi amigo…

Mimi no escuchó más, su corazón dio un vuelco en cuanto vio el rostro obstinado del chico, era él, no cabía duda, se sostuvo de la chica, apretó con fuerza su brazo, Sora emitió un chillido, Mimi la ignoró, conmocionada bajó las gradas que la separaban de ese hombre.

— ¿Eres tú?

Tai frunció el ceño, miró hacia todos lados por si la extraña chica se estaba refiriendo a otra persona.

— ¿En verdad eres tu?

— ¿Ah?

Mimi se colocó frente al chico, físicamente eran parecidos, el mismo brillo en sus ojos, los mismos gestos, el mismo color de piel, era ese cabello espantosamente alborotado que lo diferenciaba de él.

— ¿Ryo?

—Eh…chica… ¿Estas segura que no has salido de un manicomio?

Ella colocó ambas manos en el rostro del joven y con delicadeza delineó con sus dedos sus mejillas, sus parpados, sus cejas, nariz, hasta detenerse en sus labios.

— ¡Ryo!—varias lagrimas se deslizaron por sus ojos—Tuve una pesadilla horrible—acarició su labio inferior—soñé que nos atacaban, te vi morir, fue horrible.

Tai se alejó un paso, la broma se estaba saliendo ya de control, tomó a la joven por los hombros para mantenerla a distancia.

— ¿Por qué me alejas?

—Chica…yo no soy ese tal Ryo…mírame bien.

Y así lo hizo, Mimi le observó y se dio cuenta, el característico color azul de los ojos de su amado no estaban en ese extraño joven, ¿Por qué no lo pudo ver antes? En vez de un par de pupilas azuladas lo que había era unas pupilas de un color café chocolate.

Fue ella la que se alejó, su rostro mostraba confusión, chocó con el suave cuerpo de Sora, que le miraba preocupada, llevó ambas manos a su cabeza, no entendía, ¿Por qué los confundió? ¿Por qué ese hombre se parecía tanto a su Ryo?

Mimi apretó sus cabellos con fuerza, su mente era un remolino en esos instantes, emitió un quejido del dolor, su cabeza seguía punzando, Sora la sostuvo del brazo, ella cayó al suelo de rodillas, llevándose a la peli roja de paso.

Su mente se puso en blanco por varios segundos, luego, los recuerdos llegaron, como si se tratasen de dardos atravesándole cada membrana, Mimi recordó, lo recordó todo, la invasión, los gritos, gemidos, el fuego, la sangre, Ruki, su hijo, a su amado Ryo morir, a su qerido Digimon entregando su vida por ella y a Arukenimon.

— ¡No!—gritó, su rostro estaba empapado por sus lagrimas aún sostenía su cabeza con fuerzas— ¡No!

Tai agarró a Sora del brazo y la jaló hacia él apartándola unos cuantos pasos de esa chica. Ambos observaron consternados como esa extraña mujer se retorcía en el suelo.

Sora se separó de su amigo al instante en que la joven empezaba a golpear el piso con sus puños. Con cautela llegó hasta donde estaba ella, se agachó a su altura y colocó una mano

—Tranquila.

Mimi la apartó bruscamente, su rostro reflejaba verdadero terror.

— ¡No me hagáis nada!—se encogió en su puesto— ¡Por favor! ¡No me lastiméis!—llevó ambas manos a su pecho y con horror descubrió que ya no tenia el emblema consigo— ¡No lo tengo!

Tanto Taichi como Sora le miraron aturdidos, Tai estaba convencido que la chica había escapado del manicomio y pretendía hacerse pasar por la princesa de esa leyenda, pero Sora, pese a todo pronostico, creía en las palabras de la joven.

—Tranquila—pidió una vez más—Nosotros no te haremos nada malo, nosotros hemos venido a ayudarte—le extendió nuevamente su mano—por favor déjanos ayudarte.

Mimi los miró conmocionada, no sabia que hacer, tenía mucho miedo, y esas extrañas personas no parecían ser de su mundo, aunque por juzgar sus rostros ellos no parecían malas personas, llena de dudas la princesa aceptó la mano de la joven, inmediatamente le ayudó en ponerse de pie.

Un rayo de luz atravesó desde el cielo hasta el frio suelo, Taichi volvió a gritar a aterrado, seguido por Sora y por Mimi, todos cubrieron sus ojos debido al resplandor de aquella luz, una vez que ésta se desapareció, los tres pudieron ver la figura de un anciano.

— ¿Qué diablos sucede aquí?—masculló Taichi.

— ¿Gennai?—Mimi se acercó a la figura— ¿En realidad eres tu?

—Su alteza—el viejo hizo una reverencia, Mimi sonrió con alegría y se abalanzó contra el anciano regalándole un enorme abrazo.

— ¡Por fin! Alguien que conozco, por fin.

—Es una alegría que ya haya despertado—Mimi lo soltó y le miró consternada, el viejo escrudiñó a los dos jóvenes—Al parecer el tiempo ha llegado.

Los tres guardaron silencio, ninguno entendía de lo que hablaba el anciano, Taichi aún creía que estaba en coma, Sora ya no sabía que pensar.

—Gennai—le llamó Mimi— ¿Qué sucedió? Ese día Arukenimon me atacó, yo sentí como empezaba a morir, no entiendo.

Gennai suspiró, había callado por tantos años, que todo aquello simplemente parecía una mentira.

—La hirieron a muerte su alteza, lastimosamente no pude llegar a tiempo, todos los reinos fueron atacados casi al mismo tiempo, todos los elegidos murieron—Mimi ahogó un gemido de sorpresa, sus ojos se aguaron, todos sus amigos también estaban muertos—sólo a usted pude hallarla con vida, lastimosamente mi poder no era tan fuerte para sanarla, si la dejaba así usted moriría.

—Y es por eso que la hechizó ¿no?—interrumpió Sora—De alguna forma el hechizo la mantuvo con vida por tanto tiempo.

Taichi se golpeó la frente, al parecer Sora también se había vuelto loca.

—Ese hechizo no sólo conlleva la sanación de la princesa, ustedes han logrado encontrar el castillo, ustedes son los elegidos.

El tiempo se detuvo para ambos, ninguno de los dos podían creer lo que les decía, Taichi tuvo que admitir que horas antes el había deseado ser un elegido, pero jamás imagino las vueltas que la vida le dio, pues, sueño o no, el era un elegido y Sora también.

—Pero no entiendo, somos elegidos ¿Solo por que encontramos el castillo?—indagó Sora

—No—contestó Gennai—No fue por casualidad que ustedes encontraron esa página web, yo creé todo eso para cuando el tiempo llegase, los dioses los pusieron a ustedes como los elegidos, yo sólo fue el instrumento que los impulsó.

—Imagino entonces que tampoco fue casualidad que el carro de Tai se arruinará.

—La casualidad no forma parte de mi vocabulario, todo existe por una razón, fuere cual fuere los motivos que los impulsaron a investigar sobre la leyenda, ustedes están ya aquí, solo era cuestión de tiempo para que la princesa despertara.

Gennai se dirigió a Tai, el cual aún no salía de su estado de shock—Y tú—el moreno se erguió en su puesto—tu liberaste a la princesa de su sueño, en ti, corre tanto el valor como la pureza, eres un joven extremadamente poderoso, deberás cuidarte del mal, porque ellos querrán destruirte en tus hombros está la misión de proteger tu mundo y el digital del terror que se avecina.

Por poco Taichi cae de bruces al suelo, eso era demasiado, no sólo era el elegido, si no también un ser con mucho poder que tiene que cuidar su trasero para que los seres malos no le hicieran picadillo, a penas y podía comer a tiempo, ¿Cómo diablos podría cuidarse de una amenaza que no conocía?

— ¿Qué debemos hacer?—continuó Sora.

—Deben de reunir a los seis restantes y encontrar sus respectivos emblemas, lo más pronto posible, ahora que la princesa ha despertado a iniciado la cuenta regresiva.

— ¡Gennai!—le interrumpió Mimi— ¿Qué debo de hacer yo? Tengo que buscar a Ruki y a mi hijo, pero no tengo a Palmon a mi lado, no se que hacer.

—Princesa, usted debe de esconder su identidad, el mundo digital se ha dado cuenta de su despertad, los malignos querrán dar con su paradero y destruirla porque al igual que este joven, en su sangre corre la pureza, siendo usted también muy poderosa—de su bolsillo Gennai sacó un colgante que para sorpresa de todos se trataba del emblema de la pureza—Usted es también uno de los elegidos y al igual que ellos, tiene que luchar para rescatar ambos mundos.

El viejo colocó el colgante en las manos de la princesa, ella se lo puso en su cuello, antes de hacer cualquier otra pregunta, el viejo desapareció.

El silenció reinó en esa habitación, cada quien estaba perdido en sus propios pensamientos, los tres jóvenes estaban mas que conmocionados ante la revelación de aquel extraño anciano.

Un ensordecedor ruido hizo que Taichi se lanzase sobre Sora para protegerla con su cuerpo, en reacción cadena, la muchacha jaló a Mimi para protegerla también.

Tras ese primer disparo, vinieron otros mas, los tres se escudaron con sus brazos en un intento vano de protección, Taichi tomó a la castaña del hombro para pegarla aún más a ellos.

Mimi alzó la vista y pudo divisar la figura de un joven que se acercaba a ellos, sus cabellos eran dorados y en sus manos sostenía un extraño artefacto que ella no pudo descifrar que era.

El al obtener la atención de la princesa soltó una lenta y sensual sonrisa llena de arrogancia, Taichi bramó enfadado, soltó a las chicas y se puso al frente de ellas.

—¿Qué mierda crees que haces idiota?—le enfrentó. Alzó uno de sus puños dispuesto a atacarle.

Él misterioso joven alzó una ceja divertido.

—Oh yo que tu no haría eso.

Los tres voltearon al escuchar otra voz, a sus espaldas se encontraba otro chico, se miraba un poco mas joven que el primero, sus cabellos también eran dorados, y sobre su rostro se dibujaba la misma sonrisa cínica.

Taichi apretó los dientes, ese chico también sostenía una pistola, estaban atrapados, no podía hacer nada, no con Sora y la chica loca ahí presentes.

—Me lo suponía—el menor soltó una pequeña carcajada.

El que aparentaba mayor edad, en un rápido movimiento alejó a Taichi de un empujón, el cual terminó en el suelo debido a la brusquedad del acto, Sora caminó unos cuantos pasos, impulsada por el otro chico, el cual la tenía apuntada con la pistola.

— ¡Suéltala idiota!

El pegó la pistola en la sien de la peli roja—No te muevas o ella muere—le advirtió.

— ¡Maldito mocoso!—farfulló encolerizado.

Mimi sabia que la vida de todos corría peligro, sabia que tenia que salir corriendo y protegerse pero sus pies parecían estar anclados en el suelo, no supo a ciencia cierta si su inmovilidad se debía al extraño artefacto que apuntaba hacia ella o a aquellas pupilas azulinas que le miraban fijamente.

En cuanto ese chico se puso frente a ella, quedó embelesada ante esos preciosos ojos, ella nunca había visto un azul tan intenso, tan profundos, tan brillantes…tan hechizantes…

El ladeó su sonrisa y sin esperar reacción alguna arrancó el colgante del cuello de la princesa. Todos gimieron por sorpresa, Mimi estaba anonadada, su preciado emblema ahora estaba en manos de aquel potencial enemigo.

Él se alejó unos cuantos pasos sin dejar de apuntarle con la pistola—Es una pena "Su majestad"—pronunció con sorna, dejando conocer su ronca y sensual voz—Pero esto—estiró el emblema para luego envolverlo con la palma de su mano—Ahora nos pertenece.


Notas:

Y Asi mi querida gente es como pienso crear el Mimato xD como podran ver pasaron muuuuuuuuuuuuuchos años en los que nuestra querida princesa durmió, y no fue hasta que Taichi y Sora llegaron al castillo que lograron despertarla, ahora, se preguntaran: ¿que paso con el digimundo? ¿Con Ruki? ¿El hijo de Mimi? ¿palmon? No se preocupen poco a poco ire explicando la vida de cada uno de estos personajes.

Pueden ver que en le leyenda al mundo digital se le menciona como el mundo magico, esto es porque, esos humanos vivian en una epoca en la que para ellos todo era brujeria asi que se quedó como un mundo magico y no como un digimundo.

A mi en lo personal amé a Tai y a Sora se me hacen taaan lindos y no es porque sea mis historia, es que me encantan como quedaron xD y aunque ahorita la pareja principal parezcan ellos dos, no se preocupen que habra mucho Mimato, solo que hay que pulirlo, y tambien saldran todos los digielegidos, ya veran, ya veran, eso es lo que pasa cuando tienes demasiado tiempo sin nada que hacer, lastima que ya empezare clases =(

Disculpen los errores ortograficos, aun me cuesta escribir =( Asi que nos vemos la otra semana