Capítulo 2: Amor


La segunda festividad favorita de Ai era la navidad. Disfrutaba de cantar villancicos, comer queque navideño y preparar galletas, era divertido crear nuevas recetas y probar con diferentes decoraciones, el problema era que Souma solía comerse varias de las galletas que preparaban pero más aun lo que la navidad significaba, decorar la casa, las luces le parecían hermosas. Para Ai no había nada que mejor que celebrar el amor. Lo que más le fascinaba era el muérdago. Ya fuera una excusa para tener un beso del ser amado o una oportunidad para encontrarse con ese ser especial, Ai consideraba que se trataba de una de las cosas más románticas que había visto.

Todos los años Ai se encargaba de colocar varios ramilletes de muérdago en el colegio, su casa, la cafetería e incluso en varias tiendas, solo si contaba con permiso primero, pero en esa ocasión había conseguido más muérdago de lo normal. Aunque la navidad era motivo de alegría para él, ese año un nuevo sentimiento se sumó a los que generalmente le provocaban dicha festividad y era la tristeza de saber que con las vacaciones no podría ver a kohai con la misma frecuencia. Al entrar, Madotsuki lo saludó del mismo modo en que acostumbraba hacer, haciéndole cosquillas.

—Sí, mis alas son extra esponjosas —comentó Ai entre risas.

Mientras que Madotsuki se encargaba de atender a los estudiantes, Ai colocó varios muérdagos en distintos puntos. Algunos visibles y otros no tanto, siendo estos los que se encontraban en los puntos más estratégicos. Sabía que estos podían ser ignorados pero confiaba en que el poder del amor haría el resto del trabajo.

La encargada de la cafetería le había pedido que lo ayudara con las decoraciones, incluso era probable que ella colocara otros ramilletes de muérdago por lo que no habría problema si era descubierto. En ese caso lo único que eso le quitaría el factor sorpresa a su plan, aunque tenía sus dudas sobre ello pues conocía a la encargadas de la cafetería y sabía lo distraída que podía llegar a ser.

—Esta es mi segunda época favorita del año después de San Valentín. La atmosfera festiva es tan… romántica —le dijo Ai en cuanto kohai terminó de servir las últimas bebidas —. ¿Sabes? Me hace querer acurrucarme contigo junto al fuego.

Madotsuki rio de manera nerviosa y sus mejillas se tiñeron de rojo. No era la primera vez que él le hacía un complicado pero ella actuaba como si lo fuera. Quizás fue por ese motivo que a muchos le sorprendió el hecho de que Kurou le hubiera otorgado un papel tan importante en la obra que harían por navidad.

Recordaba que inicialmente ese papel no le correspondía a la encargada de la cafetería y Kohai solo estaría allí como una invitada del grupo pero el estudiante al que le habían encomendado esa tarea no pudo asumir el compromiso debido a algunos asuntos personales que no les informó. Aunque Ryu se sintió molesto por ese hecho no le guardó rencor a su compañero.

Después de cerrar la cafetería, ambos se dirigieron al Club de Teatro. Lo primero que vio Ai fue a Ryu y a Kurou hablando, parecía tratarse de algo importante. Ninguno de los dos notó que estaban allí hasta que Madotsuki lo saludó y obtuvo una mirada seria por parte de Ryu al ser interrumpido. Kurou les indicó el lugar donde se encontraban los vestuarios y ambos se apresuraron en cambiarse. Ese era el primer ensayo que hacían con vestuario, faltando poco para la presentación no era de extrañar que Kurou estuviera nervioso.

El ensayo transcurrió con tranquilidad a pesar de los tropiezos de kohai. La encargada de la cafetería se había aprendido sus diálogos por lo que Ai, Tokiya y Ryu no tuvieron ningún problema en hacer corregir los errores de kohai o hacerlos menos notorio cuando ninguno tenía la posibilidad de cubrirlos.

Después del ensayo ambos se dirigieron a la cafetería para almorzar, algo que era casi una tradición para ambos. Como el ensayo se había demorado más de lo usual ambos se encontraban especialmente hambrientos. Ai notó que kohai lucía un tanto distraída o más de lo normal. Al principio no le resultó extraño cuando equivocó el camino a la cafetería, ella solía cometer esa clase de errores, quizás con demasiada frecuencia, cuando se le cayeron varias de sus pertenencias asumió que era por la falta de comida pero cuando la descubrió mirándolo de reojo no supo que pensar.

No era algo que le molestara, disfrutaba ver el sonrojo en el rostro de Madotsuki cada vez que lo descubría observándolo pero mentiría si dijera que no le preocupaba. Era poco el tiempo que tenía de conocer a la encargada de la cafetería pero sabía que ella era sincera, a veces demasiado directa para su propio bien. Esa era otra de sus cualidades que le gustaban de ella.

—Hubiera querido hacerlo en San Valentín pero no sé si pueda esperar, ya me han dicho que soy muy evidente —le dijo kohai, el nerviosismo que sentía era evidente —, pronto iniciaran las vacaciones y no quisiera irme sin decirte lo que siente. Ai-sempai, me gustas-gustas.

—¿Te gusto? ¿De verdad? —aunque Ai había escuchado las palabras de kohai una parte de él sentía como si estuviera soñando pero otra sabía que ese momento era real —. No sé qué decir. He estado esperando por tu respuesta y ahora que la has dicho no puedo creerla —Ai llevó su mano hasta su pecho, sintiendo los latidos de su corazón. Las palabras de Madotsuki lo habían hecho experimentar tantas sensaciones nuevas para él —. Así que esto es lo que se siente que la persona que más amas te quiera. Espero que todos puedan experimentar esta clase de amor al menos una vez en su vida. Te amo, Madotsuki. Eres mi primer y único amor.

Kohai señaló a un punto sobre ellos, en ese lugar se encontraba un muérdago. Ai había colocado varios muérdagos para poder encontrarse en una situación como esa con la persona que amaba pero estaba seguro de que no había sido él quien había colocado el muérdago sobre su cabeza. Incluso fue kohai quien eligió el lugar en donde se sentaron.

Esa fue la primera vez que ambos se besaron.

Para su primera cita oficial, Ai usó su traje estampado de corazones pues se trataba de una ocasión especial. Antes de salir trató de recordar todos los consejos que le había dado a sus amigos antes de una cita. Ese día Souma y Tokiya lo habían ido a visitar temprano, ambos alegaron que después de tantos consejos que les había dado, era el turno de ellos en ayudarlo.

—Cuida de kohai —le dijo Tokiya —, ella es una princesa, de esas que pocas veces se encuentra.

—Lo haré —respondió Ai y sus palabras eran sinceras.

Pasó puntual por kohai pero ella había llegado primero. A pesar de que su atuendo era sencillo, para Ai ella lucía más hermosa que nunca. Tomó a Madotsuki de la mano y la llevó con gran emoción.

—¡Bienvenida a mi chocolatería de San Valentín favorita!

—Es hermosa y huele muy bien. Los chocolates deben ser deliciosos.

—Pensaba que si no podemos tener nuestra primera cita en el día de San Valentín, debería traerte a un lugar que se siente como San Valentín todo el año. Esta es mi chocolatería de San Valentín favorita en el país. Normalmente es difícil conseguir reservaciones pero como siempre les compro chocolates generalmente hacen una excepción conmigo —después de haber pronunciado esas palabras, Ai pensó que sonaban mal, la expresión confundida de kohai se lo confirmaba, por lo que, con un leve tartamudeo provocado por el nerviosismo agregó —. No es que se los de a cualquiera, no te hagas la idea equivocada. Me gusta comerlos o darlos a algunos de mis compañeros de clases. El chocolate de San Valentín es realmente especial para mí. Es la manera que uno expresa sus sentimientos hacia la persona que le gusta en San Valentín. Gracias por salir con migo hoy… Ahora, déjame alimentarte con uno de mis sabores favoritos. ¡Di Ai!


Notas autora:

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