Capítulo 2: Una llave y un favor.

Caía la tarde y Lulu estaba sentada en un tronco en el borde del bosque y fin del prado a las afueras del imponente edificio de la liga. Sus manos daban los últimos retoques a un comedero para pájaros que estaba fabricando.

-¿No quieres fingir que eres un pajarito y estás comiendo Pix? Digo, para ver el tamaño-Una serie de tenues sonidos como campanitas dio cuenta de su negativa-Ok, ok, lo siento!-La chica no pudo evitar reír.

El sol empezaba a ponerse, y la pequeña hechicera decidió que ya era hora de volver adentro. Caminando, vio como las ventanas de las diferentes habitaciones comenzaban a cerrarse, excepto la de Veigar, eternamente abierta. Una sonrisa afloró a su rostro al notar ese detalle, tachado de raro por muchos, pero que a ella le agradaba. Además, la habían calificado de la misma forma tantas veces, que el significado comenzaba a distorsionarse. ¿Era bueno o malo ser raro? Por un lado estaba ella, que creía hacer cosas buenas al convertir a los niños de Ciudad Bandle en flores y animales, por ejemplo, y estaba Veigar, que derechamente hablaba de maldad y esclavizar a todos. La duda la molestó por un buen tiempo, pero había decidido dejarla de lado. Ella era muy feliz siendo como era…y siendo Veigar como era.

Cuando llegó a la Liga, ello la había emocionado mucho. Era otro yordle rechazado, era como ella en ese aspecto. Lulu se había propuesto al instante ser su amiga, sin saber su historia ni nada, pero últimamente se le estaba haciendo difícil. Era como si el muro de hielo que parecía rodear a Veigar se hiciera más grueso cuando ella estaba cerca. No podía negar que eso la apenaba un poco, pero no iba a darse por vencida, hasta que el Pequeño Maestro del Mal destruyera esa barrera. El o ella. Y asi el sonreiría más…no la apartaría…o mejor, ¡le dejaría ver su rostro!

Pensando de este modo, Lulu llegó a la puerta de su cuarto. Empezó a rebuscar en sus bolsillos llenos de nueces, flores secas, una que otra piedrita colorida que había guardado, y mil cosas más en busca de la llave, sin obtener muchos resultados. Pix empezó a emitir chillidos de impaciencia cuando vio que claramente, ella no la tenía.

-¡Cálmate Pix! De seguro la dejé afuera, con la comida de los pájaros, ¡La encontraremos enseguida!-dejó el comedero junto a la puerta y salió a buscar.

A los 15 minutos regresó derrotada. Se disponía a intentar un hechizo para abrir la cerradura, cuando escuchó su nombre casi en un susurro. El último que creía escucharía en ese momento.

-¿Veigar?-dijo girándose, y abriendo los ojos como platos.

El yordle estiró la mano. La llave de Lulu se veía apoyada en su palma-Estaba tirada en el pasillo y luego te vi buscando algo afuera, asi que…-Lulu le ahorró el problema de pensar que decir, cogiendo la llave muy emocionada y con una enorme sonrisa-¡Gracias Veigar! ¡Muchas muchas muchas gracias!-Veigar solo agachó la cabeza con expresión irritada y un "mmm" muy tenue, gesto que a pesar de todo, la chica logró interpretar: "Favor devuelto". Sin embargo..cuando se hubo ido, Pix se acercó y le susurró al oído lo que ella estaba pensando. Con los ojos brillantes, y sin quitarse la sonrisa, asintió. "Exacto. Ahora estoy dentro de la ultra-hiper-mega-pequeña lista de personas a las que Veigar ayudó por iniciativa propia. Y solo fue un vaso de jugo de manzana"

Abrió la puerta de su cuarto. Bastaba entrar en esa habitación para apreciar en su totalidad la palabra "color". No había un sitio sin él. Sin embargo, no resultaba excesivo a la vista ni nada parecido. Estaba rodeado de un aura fantástica, mágica, que llamaba a verlo y decir "wow" con una sonrisa. Era la prueba de la imaginación de Lulu, de los mundos que tenía en su cabeza y otros miles que Pix le había mostrado, de su rareza, como dirían, pero mas bien dicho, de lo que la hacía única entre las demás.

La pared del fondo tenía dos grandes ventanas con cortinas rojas. Lulu descorió una, y colgó el comedero en un gancho por fuera. Satisfecha, se quitó su gorro y lo dejó junto a su bastón al lado de un gran baúl de madera, al lado de la puerta. Ya era hora de dormir. Pix tomó su sitio en una pequeña cama en una repisa, similar a un nido, pero con telas de colores, mientras que Lulu, ya en pijama, saltó a su cama, hecha con muchas telas de colores también. Apagó la luz con un chasquido de dedos. "Buenas noches Pix", le deseó, y con un suspiro, cerró los ojos. Se durmió rápido, como solia pasarle cuando estaba muy muy feliz por algo. Además, no podía evitarlo. Siempre que hablaba con Veigar, se sentía demasiado feliz.

Hola de nuevo nwn! Aviso desde ya, es bien probable que solo actualize los fines de semana, por motivos mios :c . De todas formas, hoy les traje un capítulo más de la perspectiva de Lulu :3 y un pequeño encuentro entre ambos…ya irán progresando más *3* ahí lo verán!

Espero que les haya gustado, y sin más, nos vemos! n.n